Biblioteca Luis Ángel Arango: 50 años
 

RECUERDOS DE LA BLAA


Hemos venido acumulando testimonios de las distintas maneras como la Biblioteca se ha hecho parte de la vida de todos nosotros.

¿Qué recuerdo especial tienes tú de la BLAA?
Enviánoslo a: recuerdos.de.la.blaa@gmail.com



Rolf Abderhalden, actor y artista plástico
Porque también el movimiento es música agradezco la disponibilidad de esta Sala para ver la música y escuchar el movimiento.
Junio, 1995

Antonio Acosta (Ibagué)
Aun recuerdo hace unos veinte años cuando como estudiante universitario me maravillaba en la Luis Ángel Arango de toda la bibliografia que con mi escasa mesada no podia comprar y, que fotocopiaba para estudiar en la pensión en que vivia, ahora como profesional radicado en ibagué, sigo solicitando libros y soy socio de esta magnifica banca de saber.

Luis Fernando Afanador, escritor y crítico literario
Tengo dos recuerdos muy gratos de la Luis Ángel, por allá a finales de los 70s, cuando era estudiante universitario. En la sala de música me leí en tres días frenéticos Rojo y negro, de Stendhal, una de las novelas más bellas que conozco. Inolvidable en mi memoria esa sala, con un cuadro del maestro Antonio Roda. Y en la biblioteca, por azar, descubrí un poeta extraordinario del que nunca antes había oído hablar: Fernando Pessoa. Aunque este último es un recuerdo agridulce: cada 5 minutos venía un guardia a decirme que no podía separar el libro de la mesa. Me sentía leyendo al lado de un policía. Y uno tercero, más reciente, de hace 2 años, en la sala de conciertos, un domingo en la mañana. Escuché a un grupo norteamericano de Godspell. Qué felicidad. Fue como si en verdad Dios existiera.

Sergio Aguia
Recuerdos de la BLAA hay muchos, enumero algunos:
1. La primera vez que entré a la biblioteca y experimenté el espacio del hall de las salas de lectura en 1994.
2. La primera vez que entré a la hemeroteca y vi la bóveda con los tragaluces fue muy especial.
3. La primera visita la Museo Botero y las veces sucesivas que he llevado visitantes de otras tierras y poder sentirme libre de ir cuantas veces quiera a observar la colección internacional del segundo piso y a reconocer matices de nuestro país a través de la obra de Fernando Botero.
4. Poder ir a ver la colección de arte colombiano del siglo XX en la Casa de la Moneda y encontrarse de frente con la obra de diferentes períodos de artistas como Rayo, Negret, Botero, Ramírez Villamizar.
5. Experimentar ese maravillos edificio del arq. Triana que es el Museo de Arte y recorrer las exposiciones temporales y permanentes y viajar en el tiempo a través de la manzana, pasando por el Museo Botero y llegando a la Casa de la Moneda, con el cielo y los cerros de telón de fondo.
6. La exposición de Fantasmagoria del 2007.
7. Ir a la casa Gómez Campuzano y ver la obra de un pintor desarrollada a través de la mirada del padre en torno al crecimiento de su familia, y sentir, como es excepcional, el amor máximo en una pintura y compartir a través de su obra el amor por la familia.
Vale la pena invertir la pregunta, cuándo no quedó un recuerdo grato luego de visitar la BLAA?
Gracias por tan entrañable conjunto cultural.

Sandra Aguirre
La primera vez que visite la biblioteca en el año1998, quede atonita con su majestuosidad, organizacion, y cantidad y calidadde libros y actividades a las cuales puede uno participar.
Es un templo del saber... No me quería ir de allí... Uno siente deseos de saber más y más...

Gabriel Ahumada, flautista colombiano
No tengo un recuerdo especial de la BLAA sino muchos pues desde 1985 he tenido el placer de tocar periódicamente allá. Han sido muchos recitales especiales con un público maravilloso, siempre muy atento e interesado en nuestros conciertos. Ojalá que la Sala de Conciertos continúe con tan gran labor de presentar música y músicos.

Luis Carlos Alfonso Roncancio (Banco de la República)
Cuando estudiante, recuerdo la disciplina y el silencio que se conservaba en la biblioteca, existía respecto.

Jimena Andrade, artista
La luz que entra por la ventana redonda del techo de la antigua sala de exposiciones del tercer piso, el olor a piedra húmeda de la pileta de la Casa Republicana, los cubículos de las salas de lectura, el jardín de la Casa de la Moneda...

Mercedes Angola, profesora Universidad Nacional. Fue curadora de la exposición Viaje sin mapa que se presentó en la BLAA en el 2004.
Mi recuerdo especial es una sala de música a donde podías ir a leer o a escuchar música.

Martha Argerich, pianista (Argentina)
Bravo por la Sala y el magnífico piano!!! 

Luis Jaime Ariza Tello
La Biblioteca Luis Ángel Arango está en mis recuerdos porque en ella, en su sala de lectura infantil, pasaba tardes encantadoras con mis hermanas, cuando apenas tenía seis o siete años. Mi madre nos llevaba mientras atendía diligencias en el centro de la ciudad, y nosotros recorríamos estantes buscando cada vez una nueva maravilla en libros de aventuras y en enciclopedias. A veces, tener que interrumpir una lectura era lo peor que podía ocurrir...

Antonio Arnedo, saxofonista (Colombia)
Mi amor por la música magnificado por el bello sonido de esta Sala.

Claudio Arrau, pianista (Chile)
Fue un verdadero placer tocar en una de las salas de concierto más hermosas del mundo y que tiene una acústica y un piano de primer orden.

Gloria Maria Avendaño Cubillos
Cuando estudiaba mi bachillerato, asistía a la blaa el día sábado recuerdo que me deleitaba este lugar pasaba el día entero y admiraba al personal que laboraba en este lugar, me decía para mis adentros que bueno sería poder trabajar en este lugar y ponerme esa blusa azul de paño que usaban las señoras, bueno este era un sueño remoto,1975.
Pero siempre que venia a la biblioteca me sentía parte de ella realmente la disfrutaba, sus instalaciones, la atención hasta la limpieza de los baños todo me parecía impecable; a pesar de las fila que debía hacer para reclamar la ficha metálica color cobrizo.
Por esta razón una vez que tuve la oportunidad de concursar para trabajar en la Blaa después de llevar 9 años en el Banco de la Republica no dude ni un solo instante en presentarme y es así como hoy llevo 18 años en la biblioteca en la cual me siento realizada sido una experiencia incomparable.

Alberto Baraya, artista
Recuerdo el taller de performancia dirigido por María Teresa Hincapié en el año 1992(?), una practica que promovía Carolina Ponce de León desde la dirección de artes de la Biblioteca. Estábamos inscritos varios artistas jóvenes que éramos también guías de las salas, entre los que recuerdo a Juan Fernando Herrán, Germán Martínez, Johanna Calle, Jaime  Cerón ... El taller se daba bajo principios de un “teatro lento”, con indicaciones y ejercicios desarrollados por María Teresa desde su practica artística. Las salas de exposición de la Casa de la Moneda fueron el escenario final del taller, donde nuestras actividades y ejercicios tomaron cuerpo, junto a las obras de Luis Caballero: una instalación y varias pinturas de sus inicios. Poco a poco conseguíamos resolver movimientos que aludían a las piezas expuestas. Hicimos algunas horas de cosas allí. Los espectadores de la sala, jóvenes estudiantes, colegialas, señoras y señores daban vueltas a los cuerpos lentos de los practicantes, opinaban o no, y se seguía en silencio. Me colgué al gozne de una de esas gigantes puertas, y segundo a segundo hice sonar toda la sala con su ruido de matraca... me emocione mucho, creo que sentía que María Teresa nos habría una ventana de libertad sobre las cosas prohibidas del Museo.

Jorge Alberto Barón
Desde 1984 hago periodicos comunitarios. Alli esta todo el archivo, excepto lo de los ultimos años. ¿como hago para que lo empasten en la hemeroteca?Semanario ciudad jardin norte hoy numero topografico 5914.

Myriam Bautista (Periodista)
Mi recuerdo de la BLAA se remonta a finales de los años sesenta, cuando la conocí. La cordial atención que reñía con la idea que tenía de las Bibliotecas como sitios en donde regañan mucho fue la razón por la que me hice clienta habitual y fiel. Las mesas largas y la mezcla de personas de distintas edades, tamaños y colores me encantaban porque rompían con mi rutina.

Daniel Fernando Bautista Sepulveda
Recuerdo la sala de computadores para la busqueda de libros, estos computadores eran monocromáticos y la busqueda se hacia de una forma muy especial (rara), de hecho no hace mucho que estos fueron cambiados.
Otro recuerdo de hace unos 7 años, estando en el colegio, la blaa era el punto de encuentro en el centro de la ciudad, para ir o no a estudiar en ella, o simplemente para vernos con los amigos de aquella epoca; pero la biblio era el punto de llegada.

Marla Constanza Barrera Botero
Recuerdo cuando estudiaba bachillerato y un día mi hermana fue a la biblioteca por primera vez y llegó muy emocionada. Días después yo fui y me pareció horrible, el ingreso me pareció muy dificultoso, había mucha gente y el manejo de la terminales Unix me pareció terrible.
Tiempo después fui por segunda vez y recuerdo que un señor me ayudó y el libro que solicité fue excelente para mi consulta, después fui dos veces más y fue una odisea. Con una amiga pedimos un libro a la sala de Artes y el celador en aquella época no nos dejó entrar por que supuestamente necesitábamos una 'autorización', mi amiga y yo salimos aburridas.
Después que salí del colegio tuve que enfrentar la universidad y las diferentes consultas, la primera vez que fui, después de los acontecimientos entre la biblioteca y yo en mi época escolar, enfrenté una situación totalmente diferente, afortunadamente para mí por que cada vez que iba ya entendía mejor la mecánica de la biblioteca y ahora, a pesar que la relación entre la biblioteca y yo empezó con el pie izquierdo (como dicen por ahí), amo con todo mi corazón este lugar. Paso a paso fui conociéndola mejor y me parece que la biblioteca es un icono de cultura en la ciudad.
A pesar de los avances de la tecnología, a pesar que existe Internet y más 'facilidad' para encontrar la información para mí la Biblioteca Luis Angel Arango es irremplazable e inigualable, no hay nada más cómodo como leer un libro en una de sus salas y poder sentir sus hojas y su textura. Y la biblioteca es un buen lugar para hacerlo.
La biblioteca para mí es uno de los lugares más hermosos que existen en la ciudad y deseo de todo corazón que continúe siendo así por más de 50 años más.

Rodolfo Bello (Argentina)
Soy Rodolfo, de argentina, y mis recuerdos son la muy grata impresión que me lleve al ver ese hermoso lugar lleno de jóvenes ,futuro de la bella Colombia, donde se contenía un sin fin de sueños y una realidad....... una hermosa biblioteca de nivel mundial......... mis felicitaciones a todo el grupo qué hace e hizo posible este patrimonio de la humanidad.

Mónica Bonilla
Qué recuerdos tengo? MUCHISIMOS!! Y todos muy agradables. Los más bellos conciertos, mis más completas investigaciones para el colegio y la universidad, e interesantísimas exposiciones. Pero lo mejor de todo, es la oportunidad que la BLAA nos brinda para tener acceso a la cultura, a la música y a otros campos, a precios comodísimos.
Procuro ir con frecuencia en compañía de mi familia y amigos para disfrutar de cada momento en la Sala de Conciertos, en la Biblioteca, y hoy en día en la Casa Gómez Campuzano. Cuando vienen conocidos de fuera de Bogotá lo primero que les sugiero es acudir a la Biblioteca, al Museo Botero o a la Casa de la Moneda; y si coinciden con un concierto, pues sobra decir que allí estamos.
Confío en haber podido transmitir a mis hijos el inmenso cariño que siento por la BLAA, y que ellos a su vez, lo sepan transmitir a sus futuras familias.

Maria Teresa Calderón (Fonoaudiologa)
Mi recuerdo especial de la Biblioteca Luis Angel Arango fuè desde el año 1983 cuando la conocì lleguè a Bogotà a estudiar mi carrera universitaria y como no tenìa para comprar libros, los consultaba en la Biblioteca (morfofisiologia, kinesiologia, biologia, fonetica, fonologia etc) la fotocopia costaba $3 y la buseta $11 me subia la que decìa muzú, tambièn recuerdo las mesas largas, sobrio el lugar y eso sí, cada media hora nos ofrecian tinto ¡que rico olor! en pocillos de la federaciòn nacional de cafeteros, a veces pasaba uno derecho sin almorzar solo con tintos y uno llevaba galletas en el maletìn a escondidas.

Cristian Alejandro Calvera Bechara
Lo que tengo que decir de la biblioteca es el buen servicio de esta. Me encanta cuando sacan las nuevas ediciones. Es muy bueno ir allá, cuando se trata de tareas del colegio, investigaciones propias o leerse un libro. Además, me parece que tienen el mejor servicio de personal que allá tienen. Me encanta ir allá, porque se relaciona uno con gente, y conoce más del maravilloso mundo de los libros. Además, las experiencias, como la de conocer amigos que trabajan ahí, y saber que lo conocen a uno desde el año pasado, es lo maravilloso que me ha sucedido, y es mi mejor recuerdo de allá: la amistad.

Marcela Camacho
La Biblioteca Luis Angel Arango es un lugar muy importante para mi vida. Por que me fascinan sus conciertos, sus exposiciones y el restaurante La Manzana. Por estar en el barrio La Candelaria que es tan lindo con todo y sus problemas pero es UNICO. No se que hariamos los Bogotanos sin este lugar tan maravilloso.

Julio Camelo
Pasé varios años frecuentando la Luis Ángel Arango,pues vivía en la Candelaria. HORAS enteras leyendo literatura, historia, ensayos, en fin recuerdos imborrrables de los años ochentas y noventas.Hoy vivo lejos y me queda difícil frecuentarla, pero nunca la olvido, ni olvido sus exposiciones de pintura, como la de LUIS CABALLERO, extraordinario pintor, uno de los mejores de Colombia y el mundo.

Andres Castiblanco Roldan
amigos de la BlAA.
La verdad tengo muchos recuerdos.... de los video conciertos del medio día, de las salas de música con sus cabinas donde estuve escuchando música, leyendo y haciendo otras cosillas.... del café del primer piso donde me encontraba con todo el mundo y con nadie.... tambien de la señora de Libros raros y manuscritos bella y culta. en fin la vista apacible para fumar un cigarro en los balcones de la cafeteria, la cual era no sè si todavia, muy cara y solo me alcanzaba para el cafè o la dona con el almuerzo en el termo y con clases de 5 en la universidad. otros días con todo el tiempo del mundo. lo escribo con nostalgia porque ya casi no puedo frecuentarle, después de que vivía allí desde la mañana a la noche, en sala de investigadores y mapoteca, mis lugares favoritos o mirando textos en la sala de artes en fin me la goce y si pudiera lo haria.... sin embargo no dejo de ir alguna vez que otra a mirar como ha cambiado, ella, y sus visitantes.

Conny Castillo
Recuerdos gratos de tardes de lectura presentacion ,comentarios al lado de un cafe caliente y rodeo de personas para lascuales aun es importante el genero literario , y comulga con la palabra escrita.

Lourdes Amanda Castro Orduz
Siempre recuerdo que cuando instalaron los computadores a principio de los 90 fui con unas compañeras del colegio a buscar unos libros y después de pedir el mío subí a la sala general y me lo entregaron, pero el de ellas no llegaba y cuando les pregunté si habían dado la orden de dónde querían recibirlo, ellas dijeron: ah, es que tocaba teclear dónde lo quería uno!!!
Esa fue una de mis primeras idas a la BLAA y hasta el día de hoy es uno de mis sitios favoritos en Bogotá, la manzana cultural es indudablemente uno de los lugares más lindos de esta ciudad.

Edgar Cepeda
Recuerdo con algo de nostalgia las búsquedas en aquellos ficheros y las decepciones y recompensas al encontrar o no lo buscado.

Jaime Cerón, curador
Pues tengo un amplio cúmulo de recuerdos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, porque fue allí donde vi por primera vez en mi vida una obra de arte contemporáneo cuando apenas comenzaba mis estudios de arte y me impacto profundamente. Aunque me causaba extrañeza y desasosiego, esta experiencia me motivo a querer involucrarme más en sus fundamentos y en gran medida terminó orientando mis intereses profesionales. Era una instalación de una artista, muy joven entonces llamada María Fernanda Cardoso que hacía parte de la muestra dentro del programa de Nuevos Nombres. A partir de ese momento me convertí en un asiduo seguidor de las distintas exposiciones que tienen lugar en las distintas salas de exhibición y me interesé cada vez más por aproximarme a los principios y bases de las prácticas artísticas más complejas de nuestra época. Adicionalmente, el acervo bibliográfico que posee la Biblioteca hizo que las salas de lectura se convirtieran en un aula adicional para mi formación y pasé incontables horas durante varios años consultando toda suerte de fuentes. Por mucho tiempo fui un visitante asiduo y casi diariamente me aventuraba a indagar en más y más textos que cambiaron enteramente mis ideas, no solo frente al arte -mi campo profesional- sino sobre todo otro conjunto de cosas. También fueron vitales para mi las cátedras internacionales de arte, que me conectaron de manera mas vivida con complejos y sofisticados discursos sobre el arte.  Lamentablemente hablo en pasado, porque por las vicisitudes del trabajo terminé armando mi propia biblioteca de consulta para poder mantener vivos mis intereses intelectuales de acuerdo a mis horarios y disponibilidades de tiempo y no volví a consultar las bibliotecas públicas. Sin embargo, sigo siendo un fiel seguidor de las exposiciones que se realizan en la Luis Ángel que han mantenido vivas mis expectativas a pesar del paso del tiempo.

Alejandro Cortés
Recuerdo con especial agrado cuando la hemeroteca funcionaba en lo que hoy es el museo botero, donde pasaba todos mis sábados revisando los periódicos físicos en gran formato, descubriendo de esta forma la historia del país.

Aidee Cortés Ruiz
Llevo cerca de 18 años asistiendo a la BLAA, recuerdo los ficheros que existian inicialmente, las salas, recuerdo que siempre ha sido la mas completa de las bibliotecas, una "mano derecha" en mis trabajos de universidad, de la escuela, recuerdo muchas de las personas que trabajan alli desde hace mucho tiempo, su sala de mapas y haber visto al expresidente Betancour en un concierto, recuerdo miles de libros, de amigos... muchas gracias a la BLAA por estar alli y apoyarnos a lo largo no de nuestras carreras sino de nuestras vida... gracias a las personas que laboran alli por colaborarnos y tener la paciencia que tiene todos los dias.

Emerson Cruz
Yo recuerdo mucho que para la consulta de libros había que hacer unas filas tenaces. Para la búsqueda de libros con el viejo sistema era complicado... muchas veces era mejor ir directamente a sala general y buscar en estantería...
Por otro lado recuerdo muchos ratos agradables que viví en la BLAA junto con mis compañeros de colegio. A pesar de que no aprovechamos todos los servicios con que contaba la biblioteca fue de gran apoyo durante nuestro desarrollo académico de la segundaria y ahora en la Universidad y todo esto pero ya ha cambiado bastante.

Juan Carlos Cruz Bernal (Profesor Universitario)
Recuerdo muchas cosas bonitas de la BLAA ya que mi papá trabajaba en el Banco de la República y los fines de semana hacía horas extras allí. Recuerdo que siendo muy niños, usualmente ibamos con mi hermano a consultar libros y hacer tareas, y mi papá nos colaboraba ahorrándonos la fila tan extensa que había que hacer normalemente un Sábado o un Domingo.
Realmente el servicio era otra cosa muy distinta a lo que es ahora. Recuerdo con especial detalle el pequeño ascensor que se utilizaba para bajar los libros que los lectores entregaban y para subir los que se estaban solicitando. Recuerdo que había unas mesas grandes con números en los que las personas debían ubircarse de acuerdo a la ficha que se entregaba a la entrada de la biblioteca, y que los funcionarios (incluido mi papá), estaban muy pendientes de retirar a quien se sentaba en el puesto que no le correspondía. Normalmente uno trataba de sentarse al lado de un compañero de colegio para poder charlar mientras llegaba el libro a la mesa. Era muy raro no salir regañado por estar hablando. Pero en general la gente de la biblioteca era muy amable y siempre estaba atenta a colaborar cuando no se conseguía la información que se buscaba.
También recuerdo una situación muy desafortunada que ocurrió una tarde: la fila para tomar fotocopias era también muy larga y la gente se cansaba por que debía estar de pie mucho tiempo y por eso preferían sentarse en el piso. Esa tarde llegaron dos agentes de policía y se llevaron por la fuerza a tres o cuatro personas que estaban sentadas, argumentando que se veía muy feo que lo hicieran.

Armandina Charry Aviles
En el año de 1970, cuando estudiaba LingÛística y Literatura en la Universidad Santo Tomás, nos remitieron a hacer una consulta en la biblioteca Luis Ángel Arango, sobre los incunables. No la conocía y cuando empecé a recorrer los salones hasta llegar a la sala deseada, ya iba impregnada de un profundo respeto casi reverencial porque lo percibía como el gran templo de la cultra.
Jamás se me ha borrado esa primera impresión que fué narrada a mis hijos y ahora a mi nieto mayor a quien he llevado varias veces a todas sus dependencias, especialmente a los conciertos que son espectaculares......

Balbina Chavarro (Bibliotecóloga)
Soy bibliotecóloga egresada de la universidad de la salle y la colección de la Blaa fue mi laboratorio de estudios, en sus salas pasé momentos bellos de mi vida al contacto con toda clase de libros. 
Era maravilloso ver como los auxiliares de pronto aparecían con un libro grandísimo que casi tenían que cargar entre dos y un  diccionario tan pequeño que cabía en la mano del auxiliar y me trajeron con lupa incorporada para poderlo estudiar, creo que era el " webster dictionary of the english language".
Un día después de haber trabajado varias horas salí a un corredor y me cogió el sueño en un sillón entonces pasó el doctor Jaime Duarte y dándome un toquecito en el hombro me dijo: " por favor la biblioteca no es para dormir eso se debe hacer en la casa " y muy serio le hizo una señal al celador quien se acercó, le dijo algo muy pasito, el celador se encogió de hombros y el director se retiró.
El doctor tenía gran autoridad y aunque entiendo que a ratos era muy mal geniado ese día me hizo sentir pequeñita pero sin ninguna clase de agresión, entonces  alcancé a vislumbrar el gran amor que el tenía por los libros y las bibliotecas que es ahora el mío.

Juan Carlos Delgado, artista
Tengo recuerdos muy gratos y muy importantes de la Biblioteca en una época en que estuve incapacitado por unos meses. Lo más delicioso era entrar a un recinto casi sagrado en el que se encontraban verdaderos tesoros, entre ellos los Códices de Leonardo Da Vinci. Dedicaba horas a copiar en la misma taquigrafía del maestro renacentista en Espejo y sus dibujos etc., Luego encontré en otra parte de la biblioteca textos dedicados a las ciencias y copiaba de las registros fotográficos verdaderas atrocidades de anomalías en el desarrollo del cuerpo humano, igualmente textos de óptica y hasta de espiritismo!!!!!
Más tarde algo que realmente marcó lo yo haría después (y que me confirmó que realmente se podía hacer) fue una exposición algo didáctica pero hermosa, la primera vez que veía cara a cara (no en libros y revistas) algo de arte contemporáneo. Era una selección de obras  de la Colección del Fondo Regional de Arte Contemporáneo de Rhone, con obras de Boltansky, de Mario Merz, de Pistoletto, Gina Pane, Richard Long, David Mach, etc. También la exposición Ante América algo similar, pero más cercano a mi.

Johanna Díaz
hoy un buen dia y todos los dias para la blaa...mmm...recuerdos, los mejores....en ese espacio de anacronia que alimenta la razon y el ser....la primera vez que la visite fue simultaneo a una obra del festival iberoamericano de teatro, el agua hasta los ojos pero un aprendizaje de vida muy grande.....cuando volvi reconoci a mi amante y enseguida fuimos a tomar titntico en la cafeteria con esa vista que impulsa a caminar sobre el tejado y llegar a monserrate.

Nidia Andrea Díaz Bossa
Soy profesional en estudios literarios y el primer recuerdo que viene a mi cabeza es un señora que corrigió mi pronunciación de goethe, en la sala de referencia, que al rededor de 17 años, quedaba en el segundo piso (en donde hoy hacen exposiciones temporales), antes de entrar a la hemeroteca, recuerdo las grandes estanterías cargadas de lo que en ese momento era conocimiento inservible para mí, que paradójico, ahora disfruto enormemente cada oportunidad que tengo de ir a la Blaa, y no voy a olvidar esa canosa y sabia mujer que me enseñó mi primera palabra en alemán.

Clemencia Echeverri, artista
De manera especial recuerdo la CATEDRA LUIS ÁNGEL ARANGO. 

Doly Enríquez (Poeta y Comunicadora Social)
Reciban un fraternal saludo, deseando felicidad en tan importante celebración .
son gratos todos mis recuerdos en la hermosa y fascinante Biblioteca Luis Angel Arango. MIL FELICITACIONES y les comparto mi sencillo regalo. un poema a este agradabe lugar:
Sobre la fría Bogotá
reposa una luna inteligente
que abre sus puertas y ventanas
al conocimiento, la cultura,
a la historia y la sabiduría/
Esa luna llena de magia
es la Biblioteca Luis Angel Arango
imponente arquitectura
sobre el centro de Bogotá
como un faro resplandece
mis filosofías de encanto/
Es la maga que engrandece
es el Alma que engalana
la Bilioteca...
lugar de encuentro
de música
de libros
de vida

Octavio Escobar, escritor
Quizá aquella vez que di una conferencia y me llevé la sorpresa de que un grupo de personas en Bogotá conocía bien alguno o algunos de mis libros y les pareció interesante ir a conversar conmigo. Eso me gustó mucho.

Diego Fajardo (Proyectos editoriales e interactivos - Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano)
Recuerdo que en el 83 tenía 8 años y había una exposición de ex libris en la Luís Ángel, del colegio nos llevaron en bus y casualmente había un noticiero haciendo notas para televisión. Esa noche conocí la BLAA y salí en tele por la noche.

Germán Ferro, antropólogo e historiador
De la BLAA recuerdo con emoción su hermosa bóveda en la sala de lectura general, con su enorme vuelo y bella iluminación que se ha convertido en el privilegio colectivo para la lectura y la revisión de documentos.  Tengo además unos amores secretos y promiscuos con varias de las obras que allí se exponen, es un amor en silencio con Santiago, Beatriz, Luis y Gregorio y otros tantos que me han hecho feliz.

Monserrat Figueras, soprano (España) – Hesperium XXI
Con especial cariño para todos vosotros. Gracias por vuestra acogedora emoción y ternura.  Gracias por esta maravillosa experiencia musical y humana. 2001

Nelson Flórez (San Sebastián, España)
Recuerdo mi primera vez tenia unos 16 años y venia de la provincia y quede fascinado me parecia un gran barco navegando del que observe de arriba a abajo, luego dentro sus espacios sugerian sensaciones y mire a mi alrededor toda esta potente juventud y me lleno de esperanzas e ilusiones creativas, les felicito y me alegra que el barco que vi navega en buena mar y estoy seguro llegara a puerto.

Pedro Nel Florez
Mi primera visita a la BLAA fue por alla hacia 1985, recuerdo que antes de ir me prepare para saber como se consultaba en las bibliotecas por aquella epoca en la cual los computadores eran un sueño y las fichas bibliograficas junto con el personal de la biblioteca eran nuestra salvacion y ayuda.
Esa primera consulta fue sobre el libro llamado el Antijovio escrito en español antiguo por el sr Gonzalo Jimenez de Quesada. Que como muchos libros y que aun en nuestros dias solo se encuentran en este maravilloso y exclusivo lugar.
La fila fue de dos horas mas o menos, desde entonces la BLAA ha sido mi lugar favorito para consultas, estudio, paseo y ver buenas exposiciones. La BLAA es un lugar de conocimiento abierto a todas las personas sin ninguna clase de distincion y que ha permitido a muchos colombianos crecer intelectualmente.
Tambien labore dos años alli con uno de los proveedores de la BLAA y ha sido de mis mejores trabajos.
Gracias al Banco de la Republica y a todas las personas e instituciones que ha traves de estos 50 años han contribuido con esta grande obra de sabiduria y cultura,
Feliz cumple BLAA.

Maribel Florez
Recuerdo las filas de 2 a 3 horas para entrar a la luis Angel Arango un sabado.
Tambien los ficheros donde uno buscaba los libros y la sala general es hoy donde esta la hemeroteca. Recuerdo mientras llegaba los libros rayaba mi nombre en la mesa que son los que utilizan hoy en dia la hemeroteca.
Para sacar fotocopias era un lio porque solo permitia cierta cantidad de fotocopias tenia uno que conquistar al fotocopiador para que nos permitia sacar buena cantidad de fotocopias.
El personal ya ha cambiado la mayoria pero siempre recuerdo uno jovencito que ahora ya tiene sus años y todavia labora en la Luis Angel Arango y cuando lo veo lo saludo.
Y la parte que no me gustaba era los vigilantes porque siempre nos regañaba porque hablamos porque teniamos el libro de tal manera etc y etc.

Martha Fonseca
Tengo los mejores recuerdos de la biblioteca, considero que por mucho tiempo fue mi patio de recreo "intelectual", allí pasé muchas tardes y dias en encuentos con grandes filósofos y seres que me han ayudado a vivir, en cuanto al aspecto físico recuedo especialmente los gaveteros o ficheros en madera ubicados a los costados de la sala; la paciencia y cuidado al manipular aquellas fichitas de cartulina para que no se deterioraran, recuerdo a los señores vestidos de azul llevando los carritos para entregar los libros mesa por mesa, recuerdo que la sala me parecia muy grande y eso era porque no iba mucha gente como ahora, pero lo mas curioso es que crecí con ella y mientras yo envejezco y me achico ella crece se moderniza y cada dia es mas hermosa.Quisiera escribirles más pero estoy muy emocionda.

Flor Marina Forero Chivatá, Administradora Pública
Feliz cumpleaños a la BLAA. Los mejores recuerdos de mi juventud me llevan siempre a la Sala General y a la Sala Colombia a buscar el número del puesto que me correspondía cada vez que iba a consultar a mis mejores amigos, que lo han sido toda la vida y seguirán siendo hasta el último momento de mi vida. Los libros me han transmitido tantas enseñanzas, sin las cuales no sería quien soy como persona, tantos secretos confiados a esos amigos incondicionales, con quienes compartí tristezas, angustias, soledad y, también algunas alegrías que disfruté como deportista, cuyas imágenes están allí guardadas en algún tomo de El Tiempo. Llegar al Portón de los libros era tan emocionante como cuando alguien llega a su casa solitaria, donde le esperan aunque sean los gatos y el perro, que son igualmente amigos incondicionales. Ese cúmulo de recuerdos daría para escribir muchas páginas, sin olvidar los momentos apoteósicos que se viven en la Sala de Música y el disfrute de obras de arte en sus exposiciones. Son demasiadas vivencias preciosas unas y otras más solemnes, que es imposible resumir en este espacio, pero están ahí como en un retablo con tantos nichos como recuerdos grabados en el espacio inagotable de la mente. El más rendido homenaje a través de un cálido saludo a todas las personas que han hecho posible erigir ese inmenso templo de la cultura, como uno de los más grandes monumentos de la cultura latinoamericana y del mundo. Gracias.

Jorge Fuentes
Era la decada de los noventas, yo era estudiante de Medicina y todos los miercoles iba al concierto y solia llegar muy cansado de estudiar o despues de un turno nocturno y aveces me quedaba dormido pero no importaba porque creo que la musica hacia efecto reparador en mi cerebro. Aveces me sentaba cerca al maestro Otto de Greiff y el me miraba con algo de complicidad. Recuerdo que en el intermedio me tomaba uno o dos cafes para disfrutar los conciertos. Que buena epoca!!

Jaime Franco, pintor
Uno de los cuadros que más me ha impactado de la colección es curiosamente uno de los más pequeños. Un nocturno de Fídolo González que está en la sala de paisajistas de principios del siglo XX.

Carlos Arturo Galindo Cadena (Banco de la República)
Recuerdo haber colaborado con la reapertura de tan majestuosa biblioteca, con la organización y atención que con denuedo le brindamos aquellos colaboradores del Banco de la república a los usuarios de diferentes categorías que en aquellas épocas se aglomeraban en las interminables filas que adornaban como collar nuestra Biblioteca Luis Ángel Arango, épocas duras pero que a lo largo de la vida se convierten en añoranza y orgullo personal para los que vivimos esos instantes.

María Teresa Galindo Rojas
De las cosas que mas recuerdo la sala de referencia, encontraba libros muy interesante, y tambien las veces que me encontaba alli con mis amigos para ir por informacion o simplemete buscar libros y leerlos.
Aun hoy me encanta ir, a ver las exposiciones y pasar una buena tarde leyendo el las salas.

Juan Carlos Garay, periodista cultural y escritor
Tengo recuerdos muy gratos de mi descubrimiento de la Sala de Conciertos de la BLAA a finales de los años 80. Yo tenía 15 años y la posibilidad de escuchar música de cámara en vivo cada semana era como un sueño. Recuerdo mucho al maestro Otto De Greiff sentado en las primeras filas. Como yo pagaba boletas de estudiante me tocaba sentarme en un puesto lateral atrás, de modo que para mi don Otto fue siempre esa cabecita calva que uno veía a lo lejos, adelante. Nunca me acerqué a hablarle porque era muy tímido. Pero claro, leyéndolo me pude acercar mucho a él. Todos esos recuerdos tienen que ver con esa primera época. Hoy todavía me sigue maravillando la acústica de esa sala. A ese escenario le debo varios momentos de felicidad: un ciclo completo de las sonatas para piano y violonchelo de Beethoven y varios recitales de música antigua.

Leonardo Garay
Yo recuerdo las largas filas que tuve que hacer, cuando aun estaba en la escuela y fui varias veces a la BLAA, recuerdo también la sala de colección general, hoy hemeroteca, en la que tocaba estar muy en silencio o algún encargado de la biblioteca le solicitaba guardar silencio, además recuero el gusto que sentí cuando vi por primera vez la remodelación y ampliación de la BLAA y recuerdo los interminables gabinetes que tocaban consultar para la búsqueda de la información.

Elizabeth Garavito

Adriana Garcia (Toronto, Canada)
Recuerdo la hemeroteca antigua, amarillo oscuro, un espacio amplio, con mesas cafés y alfombra. Recuerdo en especial el día en que mis amigas y yo a la edad de
14 años fuimos a consultar las páginas de los periódicos del 10 de abril de 1948 para descubrir lo que sucedió el día anterior en Bogotá. Ese día descubrimos el pasado guardado en inmensos libros azules hechos de periódico. Recuerdo que también solicité el periódico del día en que nací y fue emocionante pensar que todas esas cosas sucedían mientras yo estaba naciendo.

Sergio Paul Garzon Mendez
Un caluroso saludo a todo el personal tan humano y excelente de la Biblioteca, que fue por muchos años (durante mi bachillerato), como mi segundo hogar. Yo era "una ratoncita de la biblioteca" en el tiempo de vacaciones, y en cualquier ratico que tenía. Pues viví como 20 años a dos cuadras y media de la Biblioteca. Mis mas gratos recuerdos es cuando empecé a ir a leer, leía los libros de cuentos que ahora muchos están en la Rafael Pombo, (a donde ahora llevo a mis dos hijas, cuando puedo, pues ya no vivo tan cerca, pero a ellas les encanta que las lleve: una tiene 12 años y la otra 6 y les encanta leer.). Luego leía sobre geografía universal, sobre culturas del Oriente y tenía unos viajes maravillosos a esos lugares, sentada allá en la Sala General casi siempre. También unos recuerdos maravillosos era cuando me sentaba en la Sala de Música en esos sofás tan grandes y agradables, a escuchar música clásica, y disfrutaba más cuando podía pedir lo que yo quería en días donde uno programaba lo que todos en la sala oíamos. O llevaba un libro e iba a leer y escuchar música: grandioso! Esto fue hasta cuando salí del bachillerato, de la Escuela Nacional de Comercio, en el 84. Ahh, y todos los días era obligatorio pasar por ahí, pues ese era mi itinerario, así que estaba al tanto de exposiciones y demás. Y también disfrutaba los miércoles de conciertos. Muchas gracias por formarme en cultura general, y por enseñarme a cuidar y amar los libros. Siempre que puedo, voy con mis niñas. Gracias. Dios los siga bendiciendo, y sigan en tan loable labor. Ahh, siempre he querido hacer un recorrido interno a los sótanos, donde están los libros. Me podrían cumplir ese sueño, por favor? Aunque ya han hecho tanto por mí. Gracias! Y muchas felicitaciones!

Andrea Gil Muñoz (Diseñadora Grafica y pintora)
Recuerdo la biblioteca desde que era muy pequeña y del colegio me llevaban, tambien luego cuando entre a la universidad la biblioteca se ha convertido en un lugar que frecuento mucho, tomo prestamos externos todo el tiempo, y es un excelente espacio para investigar, conocer gente y vivir experiencias unicas. Exposiciones como la de leparc y eventos como artronika, hacen de este lugar un espacio para experimentar nuevas emociones y conocer. En todo el tiempo he conocdio gente, escritores, pintores uno que otro estudiante..... tambien conoci alguna vez a un pintor que me dibujo ahi en el segundo piso, y aun conservo su dibujo!!!! que bonito..... me encanta este lugar!!!

Gloria Maria Giraldo Alzate
Lo que mas recuerdo de la blaa es el portón de los libros cuando quedaba por la carrera 4ª, un sitio obligado  de encuentro,  ofrecian un delicioso tinto gratis, también un maravilloso refugio para leer y escribir.

Nobile Clemencia González Otálora (Banco de la República)
Recuerdo las filas largas de estudiantes con anhelos de aprender, investigar o quizás de cumplir con alguna tarea. Esas filas desaparecieron gracias al avance de la tecnología y a la multitud de servicios que permite a los usuarios no desplazarse a este bonito sector de la Candelaria.

Claudia Gonzalez Michaels
Un feliz cumpleaños recuerdos tengo muchos pero en especial como mi tía trabajaba allí un día me pació por la bodega de los libros eso me impresiono la forma como estaban los libros organizados parecia un lugar en las entrañas de un gran castillo medieval algo así como las películas un lugar donde hubiera querido permanecer por lo menos un día para soñar y degustar recuerdo la primera ves igualmente que vi la custodia de la lechuga en su gran bóveda me impresiono por su colorido y su belleza realmente es un lugar que visito con mi hijo cada ves que puedo viajar a Bogotá de una manera monótona le relato una y otra ves la misma historia como hago con mis alumnos en mi clase de pintura la biblioteca como las otras nuevas bibliotecas son un ejemplo de paz y prosperidad para nuestro gran país que siempre tiene algo bello para sentirnos orgullosos una buena celebración el 23 de abril día del libro.

Lucila González Aranda (Directora Museo de Arte Moderno de Bucaramanga)
Los Santandereanos tenemos una deuda de gratitud por la colaboración prestada a partir de 1987 hasta nuestros días, tal como se registra en el salvamento del archivo del municipio de Girón destruido por un incendio, el rescate e investigación de los tejidos Guane, el incentivo para el estudio de la trayectoria del arte en Santander (investigación por décadas), el programa expositivo itinerante, el canje de libros y actualmente la Red de Bibliotecas.

Diana Marcela Granados
Regalos. Recuerdo las requisas a la entrada... y alguna vez la vigilante tenia una estrella de muchas puntas en origami y al entrar le dije que estaba muy chevere... y me la regaló.
Olores. Las fotocopias recien sacadas.
Feliz cumpleaños y espero volver...

Jorge Humberto Granados Rocha (Economista)
Recuerdo la modernidad y enormidad aplastante de la biblioteca en los años 60 respecto del entorno aun casi intacto del viejo barrio de la Candelaria. Recuerdo también los funcionarios-Hormiguitas que de pronto, prodigiosamente, se sumergían o escalaban el enorme vientre de la biblioteca en busca de nuestros pedidos bibliográficos. A una cuadra de la Biblioteca, por la calle 11, el Agustiniano donde mis pasos anduvieron. A otra cuadra esta vez por la carrera, la casa de la tía abuela y su fervorosa cocina a leña.

Maria Cristina Guasca
Gracias por la oportunidad de exponer estos recuerdos de mi infancia cuando casi ni alcanzaba a los muebles (ficheros) donde buscábamos la tarjetica con el código lleno de letras y números para encontrar el libro deseado y la sala con un aroma especial y el silencio que debíamos guardar cuando las personas que cuidaban la sala daban vueltas a nuestro alrededor cuando estábamos sentados en las mesas de lectura, se caminaba lento y el silencio era absoluto bueno y nunca se escucho timbrar un celular pues no existían. Felicitaciones porque con la cultura es que se forma y enriquece un país y así mismo la humanidad entera.

Natalia Gutiérrez, curadora y crítica de arte
Recuerdo unas mesas largas, unos techos altos y el olor a libro. Recuerdo la luz de la sala de conciertos y un laúd en el escenario. No es que sea sorda, pero la Sala de Conciertos siempre me ha parecido una sala maravillosa, redonda, acogedora, con una luz sensacional y donde he visto los objetos más extraños. Recuerdo mi sorpresa cuando transformaron el hall de entrada y consulté por primera vez el catálogo por computador. Recuerdo también la exposición de Garaicoa y la de Boltanski. Siempre que pienso en la Biblioteca pienso en la calle 11 y en lo bonita que se ve al atardecer.

Edgar Guzmán, artista
De la BLAA tengo muy buenos recuerdos especialmente de las exposiciones de LeParc, Fantasmagoría y Tecnología de la desilusión.

Luisa Margarita Henao Gutierrez
Desde pequeña oía con frecuencia el nombre de Luis Angel Arango, era el papá de mi tía política Clara, o Clarita como le decíamos con cariño. La primera vez que fui a la Biblioteca tenía 17 años, cursaba once grado y tenía que buscar información sobre el filósofo Helvetius para un foro en el colegio. Recuerdo mucho la sala de Referencia, la cantidad de gente y las filas para sacar unas copias. Fue una tarde de sábado agitada en la que mis compañeras y yo encontramos lo que habíamos ido a buscar pero yo aún no sabía la importancia que la Biblioteca iba a tener en mi vida y todo lo que me iba a enseñar.
Me volví visitante asidua cuando comencé mis estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Los Andes y el plan era salir de clase e irme caminando por las calles de La Candelaria hasta la Biblioteca. Allí buscaba en los ficheros, llenaba el papel con la información del libro que necesitaba, se lo pasaba al encargado y me sentaba en la enorme Sala General que tenía vidrios en lso techos a esperar. Miraba el ascensor que subía y bajaba con los libros y me imaginaba cómo sería ese mundo subterráneo, ese mundo oculto a los ojos de nosotros los usuarios, millones de libros bajo mis pies y sin embargo una milésima parte del conocimiento. Me imaginaba la biblioteca descrita por Umberto Eco en "El nombre de la Rosa", oscura, llena de msiterios y laberintos. Volvía a la realidad cuando anunciaban en un tablero a mano la llegada de mi libro: Borges, Tagore, Shakespeare...
La Biblioteca cerró durante año y medio para remodelación y ampliación y sentí como si una gran amiga se hubiera ido lejos, cómo la extrañé. Luego se me presentó la oportunidad de entrar a trabajar allí. Mi cargo era Operador de Colecciones y mi sueldo 53.333 pesos. Fue mi primer empleo y recuerdo mi primer día a pesar de los casi 18 años que han transcurrido desde entonces. Sentí emoción por estar entre libros que es lo que más me gusta y decepción al comprobar que los depósitos subterráneos en los que se guardaban las colecciones estaban lejos parecerse a las descripciones de Eco.
Tengo tantos recuerdos de los cinco años que trabajé allí que sólo menciono algunos: la vez que la Jefe de Servicios le mostraba la Biblioteca recién inagurada a unas personalidades y me pilló durmiendo en la Sala de Audiovisuales que aún no se abría al público; la niña de seis años que me hizo una pregunta sobre ingeniería nuclear; los loquitos de la sala de humanidades; cuando comimos pollo asado en el depósito y obviamente nos pillaron; los besos furtivos detrás de los estantes con mi novio que trabajaba en el depósito de enfrente; los sin tocayo que dejaban la cédula en los casilleros; las plaquetas verdes para señalar cuando un libro se iba a las salas; las papeletas que imprimía la impresora de punto; las cajas rojas dónde iban y venían los libros; tantos buenos compañeros; los inventarios con listado en diciembre; la avalancha de trabajo en semana santa; los pesados uniformes de paño....y mil cosas más.
Hoy digo orgullosa que mi profesión es Filósofa bibliotecaria pues casi toda mi vida laboral la he desarrollado en bibliotecas y todo comenzó hace muchos años en la Luis Angel una tarde de finales de mayo.

Juan Fernando Herrán, artista
En verdad tengo muchos recuerdos especiales. Tendría que diferenciar entre los recuerdos artísticos, musicales, académicos y también sentimentales. Tal vez el momento más especial fue el día en que vi por primera vez a quien más adelante se convertiría en mi esposa, María Victoria, quien trabajaba en ese entonces en la Sección de Artes.

Esteban Hincapié, editor
Recuerdo muchas cosas de la BLAA: el portal de los libros, la sala dónde se veían conciertos y obras dramáticas que a mi corta edad fui aprendiendo a ver. Muy, muy chiquito, los concursos de pintura y un par de premios que no me gané y me hicieron llorar.

Willie Milton Hostos Alvarez
La Biblioteca la conocí cuando estaba en quinto de Bto. mm...1971, era grande y fría, siempre que entraba a consultar un libro me dormía y me despertaban cuado iban a cerrar; creo que en esa época nunca logré leer nada, pero iba para ver las exposiciones de arte. Allí vendí mis tres primeros cuadros antes de inaugurarse Nuevos Maestros en la plástica -1977, allí he llevado a mis estudiantes de Arte y Diseño, Vivo en otro lugar de Colombia pero siempre que saco un día en Bogotá voy a mi Biblioteca. cada vez que entro a internet un mensaje de la BLAA, me recuerda que es parte de mí. Ella ha crecido, son de las pocas cosas que crecen con uno, es muy importante tener en cuenta esto de las instituciones, de las entidades, de las personas.
Un gran saludo a todos quienes conforman este súper equipo, que siga creciendo!!!

Camilo Jaimes Ocaziónez
1991. Recuerdo la música de Ravel y de Satie en la casi penumbra de la sala de música, cerca de los pianos y las partituras en "alquiler". Recuerdo la lectura deliciosa de Ambrose Bierce, de Leo Maslíah, de Mario Vargas Llosa, y de los libros mil veces manoseados de los Caligramas de Guillaume Apollinaire. Y recuerdo en especial mi soledad. Esa soledad de joven de provincia que sale de su casa a estudiar a la capital y que se encuentra con la dicha y el placer de estar solo para poder ir a disfrutar de las muchas delicias ofrecidas por la Biblioteca Luis ángel Arango. Sí.

Yezid Jimenez (Ingeniero)
Me acuerdo cuando estaba en primaria, y veia la biblioteca inmensa con todos sus libros y el sistema de busqueda con sus computadores IBM y la pantalla en negro con letras verdes, eso era muy gracioso buscar los libros y sin saber manejar el catalogo.

Juank
Recuerdo esos enormes computadoes ibm, con pantalla monocolor brillante y la gente haciendo fila detras de cada uno pues tenian mucha demanda y la oferta de equipos era insuficiente.
Felicidades en su cumpleaños
Un gran abrazo.

Humberto Junca Casas, artista y crítico de arte
Mi memoria no es tan buena, pero recuerdo la primera vez que fui a La Luis Ángel en bachillerato por una investigación del colegio.  Entré en la Sala General (eso debió ser por allá a comienzos de los 80) y quedé impresionado por la luz, la arquitectura y el silencio del lugar.  Me pareció enorme, casi impersonal; y a la vez extrañamente cálido. Me la pasé mirando a la gente y a los demás estudiantes de colegio ir y venir y mirar también a los otros, en silencio o hablando en susurros. Me llamaban mucho la atención los que como yo estábamos con la sudadera del colegio y andaban siempre en grupo, como jóvenes deportistas en un raro evento intercolegiado: "Pasarse el libro", o algo así. Hablamos sobre el peor uniforme de gimnasia y creo que resultó ser el nuestro. Recuerdo entre otras cosas haber pensado: "Mente sana en cuerpo sano", mientras espiábamos a las niñas del Carmelo.   Más tarde me enteré que la mayoría de colegiales que usaban la Biblioteca Luis Ángel Arango iban en plan de cuadre, a buscar pareja, a coquetear.  Me pareció completamente natural, un valor agregado (de amor y deseo) revitalizante. Como yo era un "nerdo" pues nunca iba en plan de conquista; pero no dejaba de fantasear con que una niña divina se sentase a mi lado y me pidiera un "esfero de sobra" o algo así.  Lo segundo que recuerdo gratamente de la Luis Ángel, fue la exposición Anteamérica.  Me impactó sobremanera.  Yo estaba recién salido de la universidad y la visité mil veces.  Estupenda curaduría, estupenda muestra.  Otro revitalizante cultural inolvidable.  Quizás la recuerdo tanto además, por una linda guía que nunca se acercó a explicarme nada. Ah, tiempos aquellos!!!

Valeriano Lanchas, bajo (Colombia)
¡Hacer música entre amigos y en casa es más de lo que se puede pedir! 2007

Santiago Eduardo Londoño Vélez
Durante el primer semestre de 1986 me pasé a vivir al siglo XIX en la Biblioteca Luis Ángel Arango, con el fin de preparar la exposición Colombia 1886 con la que se conmemoró el centenario de la constitución colombiana. De esos frenéticos meses no puedo olvidar la permanente emoción del descubrimiento de libros, manuscritos, periódicos e imágenes. Y las escapadas a la bóveda de libros a curiosear los mayores tesoros. A lo largo de los siguientes años tales emociones y delicias se han repetido con la colección de arte, con el Museo del Oro, con las conmovedoras pinturas y dibujos de Fídolo González Camargo y con la espléndida donación Botero. Doy fe entonces de que es cierta la idea borgiana de que el paraíso es una biblioteca.

Madeleine Macías
Recuerdo la primera vez que llevé a mi hijo a ver una película muda en la salita de música....él tenía un poco menos de tres años. La película tenía que ver con un tren, como la imagen no tenía sonido, el niño cada vez que veía el tren imitaba ruidosamente el sonido del tren, y por supuesto los demás adultos dejaban salir su incomodidad con un !chiiiiiiiiiiii! a lo que el niño hacía caso omiso...terminamos disfrutando enormemente la película en un ambiente de complicidad mutua entre nosotros dos....
Madeleine y Arturito.

José Horacio Martínez, artista. Vive y trabaja en Cali
Los recuerdos que tengo de la biblioteca han sido  y serán siempre los mas gratos. Desde cuando vine a estudiar a  Bogota por allá en los 80's puedo recordar con agrado las salas de lectura mis fríos y solitarios días de domingo en la tarde. Los recorridos por la Colección de arte colombiano. En los 90 nuestros trabajos en la colección,  los amigos artistas durante las conferencias y encuentros.   Ante America y el encuentro teórico, Carolina Ponce de Leon entrañable amiga. Las consideraciones siempre especiales para mi trabajo. José Ignacio Roca, Luis Fernando Ramírez, Carolina Muñoz  y los otros amigos, siempre pendientes de todo lo necesario en las exposiciones. Rojo sobre Rojo, Do it de José Ignacio y Hans Ulrich Obrist. Nuestro intercambio con mexicanos.  Mis charlas, siempre fallidas y confusas frente a las iluminaciones de los amigos artistas hablando amorosamente de sus cosmovisiones del mundo del arte. Un maravilloso lugar lleno de luz y  calor como un puerto abierto y seguro. La Biblioteca Luis Ángel Arango, la biblioteca de COLOMBIA. Felicitaciones y un gran abrazo en este grandioso 50 aniversario. ¡Gracias!

Harold Martina, pianista (Curazao)
Firmo estas líneas emocionado por haber encontrado una sala, un piano y (sobretodo) un público envidiable y maravilloso. ¡Anhelo volver!
8 de septiembre de 1996

Ruth Martínez
Que rico cuando por mi mente pasa un precioso libro por ejemplo los cuentos de los hermanos Grim o màs adelante el curso de quimica de Ignacio Puig en fin en el año 1960 tenia la edad de niña y visitaba la biblioteca los domingos para leer los cuentos despues en mi bachillerato a unas pocas cuadras estaba el "Ateneo Femenino" Mi colegio del cual me gradue y que ya desaparecio.............. Pero esto me trae a mi mente mis cotidianas visitas a la biblioteca. Recuerdo escuchas su silencio era sìmbolo de respeto a los durmientes libros que nos esperaban pero primero como preàmbulo tenìamos que ir a los armarios llenos de fichas seleccionados por temas que conociamos muy bien era como un juguete despues de despertar al libro nos lo llevaban a una mesa grande donde nos dedicabamos a leer la mente del libro solicitado habìa que tratarlo con cuidado aprender a vaciarlo y aprender a llenar nuestra mente pues no habìa fotocopiadora. Felicitaciones en su cumpleaños. Ahora la visito los Jueves pero igual con el mismo respeto por el silencio para poder escuchar toda su sabidurìa Gracias por permitirme expresar mis lindos recuerdos.Con el aprcio de siempre. Ruth Martìnez.

Luxana Matesvel
Y lo q más recuerdo es los ficheros para poder buscar los libros q se necesitaban, pués mis compañeras de colegio no se lo sabían muy bien, entonces siempre q buscaban varias cosas, Yo tenía q ser invitada (buen pretesto para estar cerquita de los buenos amigos, LOS LIBROS, bueno ellas también); porque gracias a q mi Mom trabajaba cerca, conocía la Biblioteca muy bien.
Otro recuerdo hasta curioso estaba haciendo filas para entrar a los computadores con CEBRA y todo, es q me dio un bochorno y me desvanecí y hasta cuando casi llegó al suelo fue q se dieron cuenta las amiguitas, jijiji fue muy chistoso el susto para ellas y para las personas de vigilancia y ayudantes de la biblioteca.

Diana M. Mejía Anzola, Directora Departamento de Comunicación Institucional - Banco de la República
Son muchos los recuerdos especiales que tengo de la BLAA, pero me centraré en los que tuvieron un especial impacto en mí. Mi primer grato recuerdo fue hace muchos años cuando estaba en grado noveno o décimo en el colegio y mi profesora de Historia del Arte nos llevó al entonces Museo de Arte Religioso a ver una exposición con obras de Peter Paul Rubens. Todavía recuerdo mi emoción de niña de 14 o 15 años al estar frente a estos cuadros enormes que retrataban a unas mujeres blanquísimas, desnudas y voluptuosas sobre mantos de terciopelo rojo. Mi recuerdo está todavía plagado de ese rojo y de esa sensación de querer tocar esos cuadros. Hoy en día creo que esa sensación indescriptible condicionó no solo mi amor por el arte sino por los pintores flamencos.
Otro de mis más especiales recuerdos de la BLAA es el de haber podido conocer y escuchar a Jordi Savall, Montserrat Figueras y sus agrupaciones Hesperion XXI y Capella Reial de Cataluña en su maravillosa sala de conciertos, además de otros conciertos más, organizados en el Teatro Colón y en el Jorge Eliécer Gaitán. En febrero de 2006, en la conmemoración de los 40 años de la sala de conciertos, tuve el enorme privilegio de que el mismísimo Jordi Savall me autografiara sus últimos discos y, encima de todo, ¡me diera un beso en la mejilla! Ese día estaba caminando cinco centímetros por encima del piso.
Por último (y para no extenderme más porque ahora que empecé traer estos gratos recuerdos a mi memoria siento que podría enumerar mil), en la BLAA tuve la oportunidad de escuchar a algunos de mis escritores portugueses favoritos como José Saramago y Antonio Lobo Antunes. Sin contar con que Saramago me dio también un autógrafo y un beso en uno de los pasillos de la BLAA…

Martha Yaneth Mendez Roa (Docente)
Aún siento el olor del tinto que disfrutábamos en el portón de los libros. Los que no disponíamos de una sala de estudio cómoda en casa encontrábamos allí una excelente alternativa porque además del estudio contábamos con deliciosas alternativas como el ya añorado tinto gratis y los conciertos a los que religiosamente acudíamos. Otro recuerdo, no tan grato eran los ficheros de madera que albergaban las fichas bibliográficas de las cuales dependía nuestra supervivencia académica. En más de una oportunidad sentí naufragar pues algún lector afanado había arrancado justo la del libro que yo quería consultar.
En fin, creo que para mi generación, la Luis Ángel Arango hace parte de nuestra memoria colectiva de la que nos sentimos orgullosos.

Mario Mendoza, escritor
A finales de los años ochenta yo vivía en la Calle Novena con la Carrera Tercera, en La Candelaria. Estudiaba literatura en la Universidad Javeriana, me había ido ido de mi casa y había perdido todos los privilegios de mi clase. No tenía un centavo. Como es apenas obvio, no podía comprar libros ni hacer una biblioteca. Por fortuna, a dos cuadras estaba la Luis Ángel, que fue mi salvación. Recuerdo haber pasado en esa edificación días enteros leyendo, consultando, tomando notas. Días entre semana, festivos, sábados, domingos... Los porteros me saludaban, los empleados que prestaban los libros me anunciaban a veces que ya iban a cerrar la biblioteca... Más tarde, durante mi tesis, la escribí prácticamente en la biblioteca: trabajaba a mano y luego pasaba a máquina el texto (no había computadores entonces). Todavía hoy en día paso frente a ella y los recuerdos me llegan por montones: páginas, personajes, ideas, descubrimientos... Lo único que no logré fue conseguirme una novia. Soñé siempre con hablarle a alguna de las lectoras, pero nunca me atreví. Me daba vergüenza pasar por un joven ligero. Así que las vigilaba desde los libros que leía y soñaba con ellas. Más de la mitad de mi juventud descansa entre esas cuatro paredes. Quizás la mitad más feliz.

Pilar Montealegre
Mi primera exposicion colectiva fue en el espacio que ustedes crearon y han llamado " Nuevos Nombres"..... ha sido de los recuerdos mas gratos de mi vida como artista....

Helder Morales Sepúlveda
Corrían los últimos años 60 y recuerdo que eran tan aburridoras las clases en el colegio, que me escapaba, pero no a jugar billar, sino a leer lo que realmente me gustaba en la Biblioteca Luis Angel Arango. Allí pasaba las hora y salía a eso de las 2 de la tarde hacia mi casa como si hubiera estado en el aburridor colegio.
Con la perspectiva que da el tiempo, hoy sé que esas lecturas fueron determinantes en mi vida, así que la Luis Angel Arango es junto con mi hogar y el aburridor colegio, algo muy importante en mi vida.
Un recuerdo menor, pero que señala cómo ha cambiado la sociedad es el siguiente: en esas épocas se permitía fumar en las salas de lectura. Había tres ceniceros grandes de vidrio por mesa, y un empleado pasaba y los iba desocupando y limpiando. Hoy día esto sería inconcebible.

José del Carmen Morales Tunjano
Tengo recuerdos muy importantes de la mejor Biblioteca del país, el mejor sitio para la investigación y el descanso, las mejores exposiciones y conciertos y ante todo, un equipo humano muy especial que siempre ha estado al servicio de la comunidad en todas las facetas de su cultura. En esta conmemoración tan importante y desde mi modesta posición como Afiliado y Usuario de este centro, reciban mi más respetuoso saludo y permitanme FELICITARLES ..! a todos Ustedes por esa gran labor.

Eduard Moreno, artista
Siempre todas las esperas.
El sitio de todas las citas.
Mi mejor aula.
Así la recuerdo.
Como un cuadro de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos
Seductor encomiable de las paredes oleáceas de eso que un día aprendí, era la pintura.
Como era de esperarlo, mi dedo sobre el cuadro, el celador sobre mi hombro.
Para el niño que fui
El joven que perdura
El artista que persiste
Siempre una mesa de estudio, un escondite, una exposición.

Ana Moreno
Como algo muy especial para mí, recuerdo los conciertos de grandes interpretes, el organo de la sala me pareció espectacular. Recuerdo las exposiciones de arte que guiaba el señor Duarte French a quien recuerdo con cariño por su forma de guiar las muestras, su amabilidad y su calor humano. En cuanto a la biblioteca en sí, las veces que tuve necesidad de hacer consultas, me fue de gran ayuda.

Elizabeth Morales
"Un corazón de libros que late muy fuerte en el centro de la ciudad". Esa fue la imagen evocada cuando la conocí recién llegué a la capital.
Recordarla me evoca también encuentros con la música y los amores: escritoras y escritores, obras, iconos, personas..., me gustaba pensar que era un espacio creado para ello bajo el marco protector de los cerros y el atardecer capitalino, en un lugar que guardaría no sólo el conocimiento sino el tiempo: la Candelaria.

Martín Alonso Morales
Estuve hacia los años 1986, 1987 ú 88 (no recuerdo exactamente el período) en unos conciertos didácticos de música de cámara en la sala de conciertos de la biblioteca, al final de los cuales había unos foros; aprendí mucho y conocí y me deleité con algunos de los maestros colombianos más destacados, como Frank Preuss, Mauricio Cristancho y su padre, etc., dirigiendo a grupos como Olav Roots, el grupo de cobres de la Orquesta Sinfónica de Colombia. etc. y también escuché a Ellie Ann Duque, espléndida conocedora del tema y muy agradable la cadencia de su voz y la forma de trasmitir su saber.
Felicitaciones a todo el grupo humano que ha hecho de la Luis Angel Arango una de las bibliotecas mas reconocidas de Latinoamérica. Que viva la Luis Angel Arango!

Antoni Muntadas, artista español. Expuso en la BLAA en 1999.
La experiencia personal de trabajar con gente interesante y a la vez apasionada por su trabajo.

Ligia Elizabeth Murillo Hurtado (Psicopedagoga Sala Infantil - Area Cultural - Banco de la República) (Leticia, Amazonas)
Cuando era niña vivíamos en Bogotá y mi papá trabajaba en la casa de moneda que quedaba al frente de la Biblioteca, entonces yo visitaba mucho ese sitio. Un día mi papá me llevó a conocer la Biblioteca y por estar entretenida con unas pinturas en unos salones grandototototes me perdí y duré un ratito desorientada llorando. Después tuve oportunidad, ya mas grande de visitar la Sala de conciertos, que sigue siendo tan linda como siempre.
Ahora que soy empleada agradezco la oportunidad de que pueda escribir sobre mis recuerdos de la Biblioteca cuando fui una niña , y lo que recuerdo y se es que “la Biblioteca sigue creciendo con su público” como lo mencionan en la difusión de la misma y que con motivo de los 50 años de Aniversario permite traer los mejores recuerdos de este excelente lugar.
Saludos cordiales.

Luis Eduardo Mutis Álvarez, Administrador de empresas
Genera nostalgia los cuarenta años y más, cuando por primera vez fuí a la biblioteca, pero también produce mucha alegria, presenciar los avances tan interesantes que se han dado en los 50 años. felicitaciónes.

Jaime Felipe Navarrete
Recuerdo, La Sala Colombia, y la majestusidad del silencio, en cada sala. los ficheros para buscar los libros revistas y periodicos a travez de los microfilms, recuerdo incluso a los Señores con su carrito para entregar los libros en cada mesa, y si de veras que las proporciones cambian, recuerdo que para mi era grandisima y muy alta con luces que me habian contado que eran luces con un sistema solar, los ascensores de los libros que llegaban repletos con pedidos, para la clasificacion, por mesas, ERA REALMENTE MARAVILLOSA ESA EPOCA, Yo era muy pequeñito y debia presentar mi tarjeta de identidad,recuerdo las primeras salas de musica, para escuchar. Fue mi primer encuentro real con la lectura.y la organizacion que ha caracterizado esta grandiosa institucion.

Jeannethe French Rojas
La Biblioteca Luis Angel Arango ha sido a traves de mi vida un lugar maravilloso donde
siempre he encontrado algo nuevo que aprender gracias por ser un ejemplo de lo que
nuestro maravilloso pais puede hacer por la cultura y el bienestar de Colombia.

Elias Novoa Parra
Tengo en mi memoria las papeletas o formatos donde se anotaba el libro que deseábamos ver luego de la búsqueda en los ficheros. También las fichas redondas con el número del puesto donde esperábamos la entrega del material. Conocí la Biblioteca en 1971.

Mario Opazo, artista
A parte que en la biblioteca le declaré mis sentimientos a mi esposa, recuerdo también con agrado el seminario sobre arte y cine de las Vanguardias que dictamos con Augusto Bernal en el auditorio del Museo de Arte.

Jenny Ortiz
Siempre es bueno saber que durante 50 años ha existido un espacio abierto a todos los que, primero, no encontramos en casa los libros necesarios para hacer una tarea, y luego, volvemos simplemente para inventarnos a nosotros mismos mientras descubrimos la historia de la humanidad a través de las artes.
Yo recuerdo la primera vez que fui. Estaba en tercer grado de primaria y debía hacer una tarea sobre la historia de los números. Como la enciclopedia de mi casa no alcanzaba para conocer la historia de los números, le pedí a mi mamá que me llevara a la Luis Ángel Arango. Ella mandó a un hermano, 8 años mayor que yo, a que me acompañara. Recuerdo que cuando entré me dio miedo de perderme y me aferré a la mano de mi hermano que en ese momento se convirtió en mi línea de vida. El me ayudó a buscar y pedir los libros. Yo, aún temerosa, me senté en una mesa a esperar; mientras tanto, veía desde por la ventana la ciudad lluviosa, la gente que entraba y salía, los libros en los estantes de las paredes, y entre todo ello, siempre volvía la mirada hacia la espalda de mi hermano. Cuando él por fin se acercó, trayendo entre sus brazos los libros que habíamos pedido, era como si trajese consigo una manta cálida que me confortaría inmediatamente. Abrí cada uno de aquellos maravillosos libros que apenas si cabían entre mis brazos, se me olvidó todo, hasta que estaba con mi hermano y transcurrieron horas mientras yo miraba aquellas páginas llenas de historia. Recuerdo que me embargó un a sensación de paz y tranquilidad total durante aquellas horas. Volví a darme cuenta de dónde estaba, cuando mi hermano de un grito me dijo que era tardísimo que debíamos irnos de inmediato porque iban a cerrar. Yo no lo podía creer. Acaso ha pasado tanto tiempo, pensé, mientras mi hermano me llevaba del brazo hacia la salida. Yo solo decía que no había terminado la tarea y debíamos volver.
Ni mi mamá, ni mi hermano me volvieron a llevar para terminar la tarea, sin embargo, yo sabía que en cuanto pudiese volvería. Eso ocurrió varios años después, cuando estaba cursando tercer año de secundaria y fui con un grupo de amigas de colegio. Desde ese regreso hasta hoy, cada vez que llego y empiezo a ver los libros, los videos, las exposiciones de arte, o lo que sea, simplemente me ocurre lo mismo, me dejo llevar hasta perder la noción del tiempo, tal y como me pasó la primera vez que fui a la Biblioteca Luis Ángel Arango.

Oscar Orrego (Biólogo)
Son muchos y muy gratos los recuerdos que tengo de la BLAA. Recuerdo estar inmerso entre cientos de libros en la antigua sala de referencia, sitio obligado para todos los estudiantes que buscábamos información para hacer las tareas de secundaria. Mi mente está repleta de buenos recuerdos de mis primeros años en la BLAA, recuerdo con claridad esa primera vez que utilicé un computador, miles de consultas al sistema Notis, la mapoteca, la hemeroteca y sus espectaculares mesas, la exclusiva sala de música, uhmmm... la primera vez que subía a la cafetería!. Hoy día la BLAA ha cambiado y su permanente evolución ha permitido ampliar y mejorar sus servicios, ahora incluso soy socio de la Biblioteca y puedo llevar los libros a mi casa, algo que jamás imaginé en aquella época en la que la visité por primera vez. Felicitaciones en sus primeros cincuenta años y muchos éxitos para el beneficio de todos.

Diana P.
Yo estudié en un colegio muy ubicado muy cerca a la Biblioteca: "Colegio de los Ángeles, para niñas y señoritas", como rezaba en la libreta de calificaciones, y nuestros vecinos, los niños del Agustiniano de San Nicolás, tenían la costumbre de celebrar los cumpleaños lanzando al homenajeado a la fuente, por lo que supongo, el banco decidió colocar la rejas que ahora tiene. Lástima!, ya no hay ceremonia de cumpleaños, que se convertía en un verdadero espectáculo, sobre todo, si era un chico de nuestros afectos el que participaba en ella. Claro está que las niñas del colegio NUNCA participamos en esto, pues de lo contrario la Señora Cecilia (rectora del colegio) Plof!..... no se que hubiera pasado.

Andres Perez
La primera vez que fui a la Biblioteca fue en 1982 no tenia ni idea de como se solicitaba un libro, se utilizaba el metodo tradicional sobre la ficha bibliografica y no pude encontrar lo que necesitaba. Tiempo despues aprendi a solicitarlos por computador y en ese periodo estudie para presentar mi examen de estado e ingresar a la universidad. Ahora soy profesional y le debo mucho de esto a la Biblioteca.

Magda Perez
No es un recuerdo muy grato pero al fin recuerdo!
Recuerdo ese tres de octubre, es un recuerdo reciente, pero dudo que con el tiempo lo olvide. Subía casi corriendo por toda la catorce para doblar hacia la biblioteca, me dolía la cabeza no se porqué, supongo por la presiónde esa hora o porque mi amigo me esperaba para comprar las boletas para el concierto, al que finalmente no entramos porque se habían agotado. Recuerdo llegar a mi casa luego de perder el tiempo en la bibliotecay saber de la noticia de la muerte de mi hermanito... ¿cómo olvidar ese suceso en la Luis Ángel?

Jhonatan Perdomo Toro
De la blaa me encanta todo, es dificil expresar lo hermosa y lo especial que es, me considero un asiduo visitante, y es allí donde he venido formandome dia a dia en todos los aspectos de mi vida. Un recuerdo especial para mi fue cuando cambiaron la sistematizacion para buscar libros, la actual es supremamente facil y comoda en comporacion de la antigua, el punto al que quiero llegar fue haber tenido la oportunidad de sentir ese cambio.

Mateo Pérez, fotógrafo
Bueno, recuerdo especialmente los mundos ocultos de la biblioteca, los pasillos, la sótanos, los espacios por los que no circula generalmente el público, esos espacios escondidos, desorientadores, infinitos, profundos, llenos de libros y olores históricos, bodegas de arte y oficinas, todos trabajando articuladamente para que esos espacios públicos funcionen. 

Zoila Patricia Porras Zapata
La verdad no tengo ningùn recuerdo de la Luis Angel Arango, pero si un sueño alimentado por los comentarios de quienes si la conocen.

Deisy Milena Poveda López
El recuerdo más bonito que yo tengo de la Biblioteca es haber tenido el placer de trabajar allá y haberla sentido como mi segundo hogar durante casi 3 años y saber que fue allí donde me nació el amor por los libros y donde inició mi vida académica pues gracias a la BLAA en este momento me encuentro estudiando una de las carreras más bonitas " Sitemas de Información" o más conocida como "Bibliotecología".

Adriana Alicia Ramirez Malaber
Las idas a la sala del quinto piso, a leer todos los dias después de la universidad, como ibamos todos los días con el grupo de estudio ya nos conocian, sabiamos que libros buscabamos...en fin, los conciertos...delicioso, muchos gratos momentos de la biblioteca. Gracias, sigo disfrutando de ella.

Mariluz Restrepo (Profesora universitaria)
Muy joven, mi primer contacto con obras de Ramírez Villamizar y Gonzalo Ariza, con quienes, luego, tuve la oportunidad de compratir maravillosos momentos que transformaron mi mirada al arte y la vida.
Así, cuando mi hija Verónica cumplió 8 años, los celebramos con sus amigas asistiendo a un concierto de los domingos en familia y en otra ocasión visitando la exposición de una selección de obras del Museo de Arte de Sao Paulo.... para muchas de ellas fue su primera visita al "Centro" y a participar de expresiones estéticas... algo que hoy, ya profesionales, recuerdan con admiración y aprecio.

Mauricio Reyes
La BLAA ha sido por mucho tiempo mi sitio preferido en la ciudad, recuerdo cuando era un niño que los viernes en la tarde tocaba una orquesta o trio de musica (en su mayoria clasica), en la plaza que conduce actualmente a la cafeteria del primer piso, habian muchas personas reunidas en la escalera y balcones que dan hacia esta plaza y claro el dia era perfecto por que normalmente los viernes en la tarde hasta el son de hoy no es tan frecuentada la biblioteca, deberian volver a hacerlo, sin embargo hoy son excelentes los conciertos que se presentan, es una selección compositores o interpretes de gran categoria y a un buen precio.

Alvaro Fabio Rojas Sastoque
En el año de 1967 y 1968 en la Biblioteca(LABLA) tuve la oportunidad mientras estudiaba en la universidad, de consultar diversos libros, dentro de los cuales me llamó mucho la atención en el tema de antropología social, el texto de Ralhp Lington, al cabo de un tiempo volví a la biblioteca y este texto ya no existía, lo podría decirse o lo dañaron o lo retiraron.Deberían conservar estos libros tan buenos.Otro aspecto que me llamó la atención en dicha época de estudiante de universidad es que los celadores o mejor quienes vigilaban la biblioteca, ellos estudiaban tambien en la universidad y recuerdo que se graduaron de abogados uno o dos de estos empleados. Ellos estudiaban de noche en una de las universidades vecinas, esto da cuenta del ejemplo de superación, que hoy en día la juventud no aprecia como en esa época.En ese tiempo no existía como hoy la sistematización y los libros se entregaban al público de manera más rudimentaria, pero la calidad, el orden, la comodidad, la agilización y la seguridad son superiores a medida que avanza el tiempo.Esto da cuenta del valor tan grande al hacer reminiscencia de la Biblioteca Luis Angel Arango en su aniversario de la cual tengo tan gratos recuerdos.

Javier Ignacio Rojas Apráez
La biblioteca creció conmigo, tanto en el sentido literal como figurado. Desde pequeño fui asiduo de la biblioteca y, la primera vez que fuí no podía creer que en un sólo lugar existieran tantos libros reunidos y para colmo de buenas, que allí encontrara los que tenian que ver con lo que desde esos tiempos ya era el germen de una pasión: el arte. Contaba con unos 10 años aproximadamente para esos tiempos (ahora tengo 37) y ya la biblioteca tenia a mis ojos, ese aire de "matrona respetable a la que no se le contradice nada" pero que de todos modos se le aprecia y se le quiere. Aire con que , de algun modo, sigo percibiendola.
De este modo, fui testigo de sus cambios y "padecí" también, por aquellas épocas, su prolongado cierre. Para descubrir asombrado, con que "la matrona respetable" luego de su cambio extremo era toda una "diva de la cultura" más acorde con los tiempos de final y principio de siglo que se avecinaban.
En fin....como olvidar cuando al usuario le llevaban los textos de consulta a la mesa, las fichas redondas metalicas, las fotocopias a 50 pesos y la imperturbable señora de lanza y casco a la entrada de la biblioteca. Nunca supe quien era (aunque siempre sospeche que era Atenea).
Un afectuoso saludo a la biblioteca, a sus funcionarios y a sus fans.

Elsa Romero Peña
Recuerdo Las largas filas para llegar al los cajoncitos es decir los tarjeteros par buscar el libro y luego esperar hasta una hora para que trajera un vigilante el libro y escribir y escribir hasta que la mano se me dormía.
Felicitaciones y que la Biblioteca Luis Angel Arango perdure por siempre.

Marta Patricia Rondón Ballén
Amo a la Luis Angel Arango, instituciòn que me acompañó en los arduos procesos de sacar adelante mi licenciatura en ciencias sociales y mi maestría en enseñanza de la historia. Sin la "Luis" definitivamente no habrìa tenido acceso a tanto documento, espacios bellos y tranquilos para revisar bibliografía, hacer trabajos, preparar mis clases, realizar mi tesis. Gracias a mi amigo Albertico conocí a la "Luis" en 1990. Desde entonces no he dejado de ir y me he encontrado casi siempre con una biblioteca organizada, que escucha al usuario para mejorar. Me recuerdo a mis 19 años (hoy tengo 37) pasando jornadas enteras de 8:00 a 8:00 preparando mis lecturas y exposiciones para la universidad, accediendo a material, que, por mis escasos recursos, no habría podido comprar. Recuerdo los bellos atardeceres que iluminan los viejos tejados de la Candelaria y los hermosos cerros orientales de Bogotá, cuya panorámica se observa preciosa desde el fromidable ventanal trasero de mi querida biblioteca. ¡ Gracias Luis Angel Arango¡. Gracias a la gran mayoría de su personal amable y dispuesto a ayudar. Gracias a los arquitectos que diseñaron ese bello edificio. Gracias por utilizar nuestros impuestos en estas obras que alimentan el espíritu de todos los colombianos que hemos tenido la fortuna de visitarla.

Olga Lucia Rios Chaparro
Tengo hermosos recuerdos de este espacio tan sublime, alli me encontraba todos los domingos y cuando me podia escapar del colegio, haciendo fila inmensa antes de las ocho de la mañana para poder entrar a la sala favorita y devorar mis libros. un recuerdo hermoso cuando fui con mis chicos del colegio, unos niños de tercero que lograron despertar ante un sueño, no conocian la ciudad y menos un lugar con tantos libros donde pasaban por canastillas y se elevaban por un pequeño ascensor, luego en la sala de musica con el sonido melodioso de sus voces y sus ojitos bien abiertos ante lo nuevo, los pasillos, lo inmenso de los espacios y la exposicion, ese dia salimos de alli con un sonrisa mas grande que el sol. sus ojitos brillaban de la alegria de haber estado en una ciudad donde los libros eran los protagonistas.

Nelson Fabián Rodríguez Melendro (Banco de la República)
Con la BLAA salí a la jungla de cemento
El recuerdo más remoto que tengo de la BLAA, fue que, en mis primeros años de bachillerato, me sirvió para salir en conquista de la jungla de cemento.
Eso fue por allá a principios de los años noventa, cuando apenas empezada a gestarse la nueva democracia a la luz de (algo muy contradictorio) los obligatorios apagones debidos al fenómeno de El Niño. Y, afirmo que salí a la jungla de cemento porque me moví más allá de mi radio de acción: casa-colegio-casa, pero cabe anotar que en dicha jungla o, mejor, en dicho desierto, los dos entornos altamente hostiles para un niño de 12 años, encontré un oasis de sabiduría, artes, letras y música, incrustado en el entorno cultural más importante de la capital: el hasta hoy día emblemático barrio La Candelaria. Barrio del cual me volví vecino gracias a la actividad que desempeño como empleado del Banco de la República: mentor y gestor de la tan adorada “Luis Ángel”.

Norberto Rodriguez
Fueron muchos recuerdos, de hecho, parte de mi infancia y adolescencia la viví entre libros allí en la biblioteca, recuerdo la sala Colombia, la General y las congestiones que habían para entrar a las mismas, pues el hecho de esperar que alguien saliera para que desocupara una ficha era bastante largo.... Pero eran buenas épocas, las exposiciones, recuerdo cuado fue un aniversario de la antigua conistitución de 1886 (creo que fueron los 100 años) cuando en la biblioteca se realizó una buena actividad relacionada con la consitución....
También, recuerdo con gusto la "colección" de afiches de los diferentes meses en los cuales se consignaban las actividades a realizar durante el mes. LLegué a tener más de tres años consecutivos de dichos afiches. Aparte de las actividades relacionadas con exposiciones, otra actividad que me encantaba era la de los conciertos todos los sábados en la tarde y ahí también coleccionar los programas de cada ocho días y no podía faltar el tinto, en el intermedio.
Ahora cuando tengo 37 años y miro hacia atras en especial a mi época de colegio, doy gracias a la vida por haber contado con la biblioteca para mi formación como ser humano y como intelectual.
Un abrazo grande a todas aquellas personas que laboran en la biblioteca.
Feliz aniversario .... biblioteca - hogar.

Lesly Rodriguez
Recuerdo lo bello que era llegar a la sala general de la BLAA y encontrar cientos de libros en estanterias los cuales uno facilmente podia perderce muchas horas entre sus paginas leyendolos sin necesidad de tanto sistema, era simplemente escogerlo en la estanteria entre millones de ellos y deborarselo poco a poco...

Daniel Eduardo Rodriguez Mejia
Yo recuerdo de la Luis Ángel que cuando estaba en al bachillarato estudiaba en el Instiuto Tecnico Central subiamos con mis compañeros a pie a investigar las tareas que nos dejaban en el colegio y que en muchas ocasiones solo encontrabamos en esta biblioteca . Recuedo que mas de una vez sus funcionarios nos decian que ya era la hora del cierre que por favor entregaramos los libros , recuerdo los antiguos casilleros donde entregabas tu maleta y te daban una ficha, y recuerdo que en muchas ocasiones me colaboraron buscando algun libro en los estantes de la blibioteca (ubicacion).Recuerdo tambien que algunas veces sacabamos solo un juego de copias de la informacion que necesitabamos por que no teniamos mas plata y el resto las tomabamos afuera ya que salia mas barato. Tambien recuerdo que cuando tenia 12 años solo me dejaban entrar a la sala general asi que la primera vez que fui a las demas salas me puse muy contento ya que eran recintos que no conocia aunque arquitectonicamente es la misma estructura la experiencia fue diferente ya que lo que leia e investigaba era diferente, recuerdo y todavia lo hago que siempre que voy saco tiempo para hecharle un vistazo a las exibiciones permanentes que presentan.
por todo esto gracias ya que de mis 28 años por lo menos 17 he tenido el gusto de usar sus servicios.

Danilo Rojas, artista colombiano. Actualmente vive en Barcelona.
Recuerdo un cuento, durante una conferencia del seminario Diseño en concierto. El conferencista cerró el evento contándonos la historia de un brujo en Brasil que anuncio q haría llover un día x y a una hora especifica en un pueblo azotado por una sequía prolongada. Los convoco en la plaza central, pero pasaban las horas y no llovía... y no llovió. Le preguntaron por que no había hecho llover y respondió que porque la gente no había llevado paraguas. NO  HABIAN TENIDO FE: siempre recuerdo esta lección.

Ruth Esperanza Roman Castillo
Recuerdo la emoción y la ansiedad que me producía la necesidad de ir a la biblioteca mas grande que podia yo imaginar. Era la solucion a todos mis problemas. Si una tarea no se encontraba en "La Luis Angel" no se encontraba en ninguna parte. Tanto rigor, tanto silencio, tantos computadores, tantos libros, tanto espacio. Tanto de todo en este importante lugar de la ciudad.

Lida Romero
Recuerdo con profundo afecto y felicidad mis visitas a la Biblioteca. Aún después de haber pasado el tiempo de mis propias investigaciones de colegio y universitarias, agradecía profundamente que mi hijo me pidiera el favor de ir a hacerle algún trabajo de colegio o de universidad. Pasaron algunos años y cuando volví ya estaba muy tecnificada para mi gusto. Aunque me parece necesaria y me encanta la tecnología, añoro las épocas de las fichas y el sólo papel. Sin embargo sigue siendo un oasis delicioso.
Felicitaciones por este cumpleaños.

Ana María Rueda, artista
En el año 2002, traída a Colombia por el Museo Nacional y el Banco de la República, tuvo lugar la exposición de obras maestras de la pintura europea, pertenecientes a la colección Gustav Rau. Gracias al Instituto de Bienestar Familiar quien acogió mi propuesta y a la hospitalidad de la Biblioteca Luís Ángel Arango, tuve el privilegio de acompañar a la exposición a mas de 500 niños y jóvenes, en su mayoría con sus derechos vulnerados, y a quienes la vida los ha tocado de una manera cruda emocional y físicamente. El objetivo de las visitas a la exposición se centró, tanto en un acercamiento a la historia de la humanidad a partir de encuentros, cruces y asociaciones con las obras de arte, como en procesos de comprensión y elaboración de la propia subjetividad, al lograr establecer vínculos con las vivencias y el entorno personal de cada uno de los niños. Hoy todavía profundamente conmovida con lo que asomaba en sus ojos, doy las gracias a cada uno de los niños por el valor y la confianza infinita que tuvieron al abrir y compartir espacios de su alma y de su corazón.

María Isabel Rueda, artista
En una época de mi vida, cada vez que me sentía angustiada me iba a la Luis Ángel Arango, sacaba un libro, me tomaba un café y me calmaba. Una vez un amigo muy cercano estaba en problemas y necesitaba ubicarme y no sabia cómo....se fue todo el día a la Luis Ángel a ver si yo llegaba en algún momento y así nos encontramos!
Me encantó la exposición del señor ilustrador de libros...creo que se llama Arthur Rackham...!  No olvido tampoco cuando expuse en Domestica de Nuevos nombres...super chévere!

Carlos Salazar Arenas, artista
Yo solo tengo recuerdos especiales de la Biblioteca, pero hay una anécdota que habla muy bien de lo que hace y de la calidad de sus exposiciones.
Cuando se realizó la exposición 500 años de arte ruso ICONOS visite un par de veces la muestra y recuerdo con claridad la calidad de las piezas y del montaje. Un par de años después, en un viaje a Estados Unidos, me sorprendió ver en una exposición en el Metropolitano de Nueva York, que hasta entonces era una de las más grandes que se realizaban sobre arte bizantino, algunas piezas que había visto primero en Bogotá. En particular El Salvador Aquiropoeta de la ciudad de Gran Ustiug.  El gusto fue doble, primero porque disfruté nuevamente las piezas y segundo, porque me causó una inmensa alegría corroborar que el trabajo que hacen en el Banco es serio y de una altura similar a la de grandes museos del mundo.

Isabel Cristina Salazar Santos
Un gran recuerdo es cuando lleve a mi hija de dos años a la Donaciòn Botero y la sente en la escultura de la mano gigante....su sensacion, como acariciaba la mano...como la rodeaba...como la miraba. Realmente un bello recuerdo, mil gracias y feliz cumpleaños.

Ana Isabel Salguero Guzman
Tengo los mejores recuerdos de la biblioteca desde mi época de estudiante en la Universidad de la Salle,siempre he encontrado no solo conocimientos profesionales sino tambien un sitio para la cultura por sus museos y sus conferencias.

Gloria Saldarriaga, Galería Alcuadrado
Mi primera visita a la Biblioteca Luis Ángel Arango fue en la excursión de mi colegio en Medellín y la Biblioteca era parte de nuestro recorrido turístico. Como en esa etapa de adolescencia a todos lo que más nos llamaba la atención de Bogotá era ir a Unicentro y Crepes & Waffles, fuimos un poco a regañadientes a la Biblioteca. Cuando llegamos nuestra sorpresa fue enorme al ver el lugar, la cantidad de personas y yo por primera vez vi el diccionario de María Moliner.

Fabián Sanabria, antropólogo y Doctor en Sociología. Es profesor asociado de la Universidad Nacional y Director del Grupo de Estudios de las Subjetividades y Creencias Contemporáneas -GESCCO.
Recuerdo la sala de sillas de cuero -creo que verdes o azul oscuras-, tan cómodas, donde consultaba revistas y periódicos, cuya luz de Hemeroteca me hacía pensar en un espacio estelar. Y por supuesto, la Sala de Conciertos de la cual soy asiduo, pues es el mejor espacio que existe en Colombia para escuchar lo mejor de la música de cámara que llega  a nuestro país.

Henry Sanchez Ramirez
Son muchos y agradables los recuerdos en casi 25 años de recibir las bondades y beneficios de la BLAA; pero, en especial recuerdo la época –entre 2004 y 2005– en
que iba a retirar obras de autores colombianos o que versaran sobre la Colombia del siglo XIX, para digitalizarlas y crear libros electrónicos; auténticos e-books; no archivos de Word mal digitados y peor "diagramados", si podemos hablar de diagramación en estos casos. Lamentablemente, el proyecto editorial destinado a digitalizar producciones colombianas del siglo XIX, nuestro "cuattrocento", murió por falta de apoyo.

Carlos Orlando Santana (Presidente Fundación Colombiana de Estudios Socioeconómicos Nuevos Rumbos)
Recuerdo los muebles de los ficheros colocados contras las paredes de las salas. Los cajones profundos con las fichas plastificadas nos permitían perseguir los libros de tema en tema, de autor en autor. En ocasiones se sentaba uno en la mullida alfombra con un cajón del fichero sobre las piernas buscando controlar por instantes una sección de la biblioteca que otros usuarios disputaban. Eramos muchos jóvenes persiguiendo libros y llenando formularios que luego serían devorados por los pequeños ascensores que tienen el privilegio de bajar hasta los misteriosos depósitos de libros.

Guillermo Santos, fotógrafo
Mmmmmm, pues  un recuerdo reciente: un concierto de un pianista muy joven, Leglercq creo, música conmovedora y yo estaba comenzando a enamorarme de la persona que tenia al lado!

Guillermo Alfonso Sierra Jaime
Cuando los auxiliares recibian los libros y los hacian resonar sobre las mesas, despertando nuestra somnolineta espera infantil de mas de una hora para realizar tareas.

Luis Roberto Téllez Tolosa (Banco de la República)
Recuerdo las grandes filas de los años 80. recuerdo que alguien me dijo que con el carné de la universidad no habia que hacer fila y a partir de ese momento nunca volvi a hacer esas filas, pasaba derecho, con los años vine a saber que el carné de la universidad era casi identico al de los empleados de la Biblioteca y por eso no hacia fila, ¡qué suerte la mia!

Marta Tocanchon
Recuerdo especialmente que las salas de lectura parecian una colmena con tantos(as) personas tan diferentes,,,, es un espacio donde cualquiera puede integrarse y refugiarse en el conocimiento... Que nos permite escapar de los problemas del diario vivir y encontrar miles de respuestas a cualquier pregunta que ronde por la cabeza inquietante de quien siempre se pregunta el por qué de las cosas....

Jaime Torres
Es aspirar todos sus aromas para que se metan por mi torrente sanguíneo y así disfrutar de los bellos momentos que paso en la Luis Ángel.

Melanie Triana Salazar (Banco de la República)
Recuerdo de la Biblioteca el vídeo donde salía el mimo de un programa de televisión que se llamaba la “Brújula mágica”, con su perro imaginario explicando como buscar los libros en la biblioteca.

Luz Marina Tréllez, artista colombiana.  Actualmente vive en Londres
Tengo varios recuerdos especiales de la Biblioteca. El primer recuerdo son los conciertos de los domingos en el auditorio a los que iba con mis papas y mis hermanos cuando tenía 12 años. Estos tenían un cierto carácter educativo y los másicos y directores explicaban conceptos y hablaban sobre los instrumentos musicales y su historia. Yo la pasaba muy bien. Ese era el plan de los domingos.
El segundo es la vista que se tiene de Bogota cuando se sube por las escaleras a las salas de lectura. Siempre me ha parecido encantadora.
El tercero es la exposición de Carlos Garaicoa. Como en esos momentos hacia parte del grupo de guías tuve la oportunidad de ver el proceso de montaje y su desarrollo.

Jose Jesus Trujillo Murillo
Cordial saludo para todos los que de una o de otra forma hemos tenido que ver con la Biblioteca Luis Ángel Arango.
Recuerdo que cuando salía de la oficina a almorzar, pasaba un rato a la sala de música y me recreaba escuchando las diferentes agrupaciones tocando JAZZ, proyectadas en pantalla gigante; y en otras ocasiones me deleitaba leyendo un libro de música, literatura o arte. ¡Que gratos recuerdos!

Blanca Uribe, pianista (Colombia)
Para la Sala de la Luis Ángel Arango con muchísimo cariño y agradecimiento.  Es siempre un inmenso placer tocar acá.
Noviembre 22 de 2006

Cristian Valencia, escritor
De los muchos recuerdos que tengo de la Luis Ángel Arango quizá los más vívidos son los de 1990, cuando iba todos los días a leer, pero me gastaba más de una hora haciendo fila tras unos chiquillos uniformados. Era una tragedia porque los niños mal usaban el computador, preguntaban a los de atrás y jamás estaban seguros de qué rayos estaban buscando. Al comienzo me moría de la rabia y el afán, pero esperaba estoico mi turno.
Un buen día, harto de hacer la cola, salí de la biblioteca a fumar y esperar que la hora pico de escolares pasara. Me recosté en una volqueta en la calle 11 arriba de la cuarta durante más de media hora. Y luego regresé. Efectivamente el trancón de colegiales había pasado, pude pedir mis libros con rapidez y me quedé leyendo en el cuarto piso hasta la una de la tarde. Cuando salí un avispero de policías tenía acordonada la zona, mientras un escuadrón especializado desactivaba una bomba. Y la bomba estaba justamente en la volqueta aquella de la calle 11.
Me quedé pensando muchísimas cosas. Sobre todo qué hubiera pasado si hubiese estallado aquella cosa en ese lugar. Quizá el lugar más sagrado de la ciudad: lleno de libros y lectores; y muchachos universitarios y colegiales. Me quedé pensando en el profundo daño que hubieran causado aquellos maleantes. Y en el tipo de maleante capaz de poner una bomba en una biblioteca.
La noticia pasó rápidamente en las noticias de las siete, por fortuna. De lo contrario hubiera habido una evasión de lectores tremenda. Y las directivas de la Biblioteca se hubieran visto a gatas para recuperar la fe de sus asistentes.
Luego de ese día, por supuesto seguí yendo a leer. Pero ya no peleaba en silencio con los escolares. Decidí convertirme en un asesor ad honoren de los chiquillos que querían información. Y mi espera de turno me lo pasaba siempre junto al computador explicando cómo funcionaba y tratando de aconsejarle a los chiquillos mejores rutas de búsqueda para sus tareas.
Aquella  amenaza de bomba hizo mis días de biblioteca un asunto más dichoso. Fue la primera y única bomba alegre de aquellos tiempos.

Luis Vargas
He asistido a tantos y tan buenos eventos que perdí la cuenta.Felicitaciones.
cordial saludo.

Luis Vitelio Vargas
Donde a hurtadillas leía con mucho sigilo las técnicas de mi afición que era el billar mientras esperaba la hora de escuchar en esa magnífca sala de música a los "jóvenes intérpretes".

Irene Vasco, escritora y tallerista
Tengo taaaaantos buenos recuerdos de la BLAA que no sé cómo escoger el más importante.  Mirando hacia atrás, no se me borra la última vez que mi mamá, la soprano Sylvia Moscovitz, cantó en público. Fue en la sala de conciertos de la biblioteca, en el año 1987 según creo, y su repertorio fue todo brasileño.

Pieter Wispelwey, violonchelista (Holanda)
Es un gran placer tocar las “suites” 6 años después de que lo hice por primera vez acá y 12 años después de mi primera presentación para este maravilloso público.
2006.