La Maleta Didáctica del Museo Botero comprende una selección de ocho reproducciones de obras de distintos autores, que representan valores, motivos pictóricos y escultóricos, movimientos, autores y técnicas artísticas del arte de la cultura occidental, a partir de 1862, incluida la obra del maestro colombiano Fernando Botero. Recibir la visita de esta muestra de arte moderno y contemporáneo es, sin duda, un evento novedoso para un centro educativo. Implica una experiencia inolvidable no sólo por el placer visual y emocional que suscita, sino porque además ésta lleva una cartilla que invita a experimentar una forma lúdica y activa de abordar las obras.
En torno a las obras de esta muestra del Museo Botero, se le propone a los docentes de las distintas áreas del currículo entablar un diálogo creativo y placentero con sus estudiantes, que propicie el desarrollo de su perceptividad y fortalezca su autonomía, ilumine y enriquezca su vida cultural. En el espíritu de las políticas de la UNESCO y nacionales para la educación artística, se les invita a disfrutar de un proceso de aprendizaje cuyo núcleo común es la experiencia estética, esencial en el desarrollo del pensamiento creativo, en la toma de conciencia de los valores de su contexto cultural, y en la formación de criterios de calidad.
El maestro encontrará ejercicios pedagógicos que se plantean a partir de la contemplación de las obras, para desarrollarlas luego según las didácticas propias de cada disciplina, llevando a los estudiantes a relacionar su experiencia con el contexto cultural e histórico que aquéllas representan. Se espera que la guía que se le ofrece al docente y los ejemplos que se le dan, lo motiven a encontrar múltiples tópicos de interés y en lo posible desarrolle estos ejercicios de manera articulada con programas o proyectos específicos.
Se busca que el maestro dinamice y oriente el proceso de aprendizaje de manera divertida, creando inquietudes estéticas en sus estudiantes, suscitando su inventiva, valorando su punto de vista y sus logros. Debe darse cuenta que los ejercicios planteados despiertan también su creatividad, impidiendo la rutina en la práctica, manteniéndolo siempre alerta a los cambios y a los aportes originales de sus alumnos. Ojalá después de la visita de la Maleta a su colegio puedan decir “Descubrí un mundo nuevo en mis estudiantes y ambos nos sorprendimos con las maravillas del mundo en que vivimos”.
• Contemplar una obra de arte centra al individuo en ‘sí mismo’, promueve su imaginación y tiene una profunda incidencia en su formación sensitiva y cultural.
• Invitar a los estudiantes a disfrutar y a aprender de la exposición de las obras del Museo Botero en la escuela, quiere decir ayudarles a afinar su sensibilidad de manera armónica, a fortalecer su capacidad selectiva, a que aprendan a tomar posesión de su visión interior, a mirar desde el sistema de valores emocionales de cada cual, a escuchar desde la “comprensión del corazón”, desde donde podrán vislumbrar nuevas posibilidades para conjugarlas luego con el conocimiento acumulado (que le proporcione el maestro), como lo hacen los grandes creadores.
• Desconectar a los estudiantes de su perceptividad equivale a deshumanizarlos, a aislarlos, a impedir que se afirmen para entrar en juego con el mundo de una manera autónoma.
• Para abordar las obras de manera creativa, el maestro conoce su área, se propone objetivos bien definidos y orienta el aprendizaje de modo que los estudiantes pasen por ciertas etapas que son constantes en el pensamiento creador.
• El autoritarismo, el maltrato, el desprecio y todas las formas de desconocimiento o descalificación mutua, inhiben los impulsos creativos.
• El maestro debe tener dominio de los conocimientos relacionados con la disciplina que exige la obra que se estudia. Se cree con frecuencia que los estudiantes de artes visuales no necesitan tener conocimientos específicos y que en el arte no se practica el pensamiento analítico, que hacerlo reprime la “inspiración” poética, no obstante, la investigación demuestra que los artistas acrecientan y le dan calidad a su experiencia sensible y a su imaginario simbólico gracias al manejo experto del lenguaje del arte que practiquen, a su conciencia histórica y a la reflexión crítica del universo natural, social y cultural en el que viven.
• Es en el diálogo con perspectiva histórica, alrededor de las obras de la muestra, como los maestros pueden llevar a los estudiantes a reconocer los bienes y valores estéticos, artísticos, tecnológicos, científicos, sociales o religiosos que ésta encierra.
• La mera información de fechas y datos no invita a sentirse perteneciente a una tradición, ni motiva el deseo por transformarla. Para incorporar la experiencia ancestral que representan las obras de la muestra artística, los estudiantes tienen que producir significados por su cuenta.