Girardot

 

Curador: Mary Ruth Urquijo T.


Artistas


Fanny  Acero
Cesar Alfonso Castañeda González
Héctor Iván Cifuentes Parrado
Wilmer Echeverry
Georgina Espinosa
Mauricio Ricardo Espinosa Duarte
Luis Alberto Forero Ramírez
José Del  C. Hernández Riveros
Leonardo López Chavarro
Natalia Del Pilar Medina González
Leonel Moreno Manrique
Camila Pérez 
Claudia Puentes
Alfredo Quijano Gómez
Víctor Hugo Rodríguez Alonso


Texto curatorial

El Banco de la República, Agencia Cultural del Girardot, presenta la VI edición de Imagen Regional.

Este proyecto, de carácter nacional, se fundó en 1994 para promocionar a los jóvenes talentos de las diferentes localidades del país; en sus inicios se desarrolló como concurso y a partir de la pasada versión reaparece como un evento con curaduría. En esta nueva edición no hay límite de edad para participar.

Dentro de sus variantes surge la presente muestra, en la que los quince hacedores plásticos presentes se reconocen y se confrontan.

El proceso de investigación curatorial se centra  en los municipios cercanos a Bogotá, ciudad donde existen diversas facultades de artes visuales, y academias e instituciones enfocadas a la formación de los artistas plásticos en esos lugares periféricos. Así mismo, se revisó la producción de Girardot, como ciudad sede del evento. El común denominador de estas expresiones creativas contemporáneas, es la aplicación de nuevas tecnologías, de materiales no convencionales, con referentes temáticos muy actuales, reflejadas todas ellas en los diferentes planteamientos de los creadores que perciben una proyección de nuestra compleja realidad histórica. El enfoque de estas propuestas depende de la manera como cada  uno de ellos se relaciona con su espacio local, demostrando que estos imaginarios forman parte del arte nacional  y que el discurso de lo regional constituye un centro, con rasgos y características  propias, con actitudes más cercanas a los  ejercicios estéticos de la globalización, ya que el artista de hoy actúa con convicción propia y mayor información. Ejemplo de ello son las obras del siguiente grupo de artistas:

Leonardo López, con el video Columpio, desarrolla una tautología de la oscilación, tanto en lo que muestra el video como en el objeto mismo, así como también en esta obra interviene  el espacio público; Willmer Echeverri reflexiona con fino humor sobre los últimos acontecimientos del país a través de sus fotografías digitales Colombia camina por ella, Tras el rastro de don Humberto o en sus intervenciones de objetos cotidianos, como en: De la serie Tricolor: Trampas, Cacerolazo y Diálogo. Echeverri, también realiza una intervención en los techos de el Holl de entrada en el edificio del Banco, realizando un dibujo y utilizando para ello  un elemento popular como la manguera lumínica y a partir de esa acción concluye: dibujar es el acto de encontrar los límites de un objeto, de un espacio o el vacío mismo, la luz es quien dibuja, nosotros somos los instrumentos.
Ivan Hernández,  desde el arte pop y el  kitsch elabora obras con colores agresivos, señalando el mal gusto, la publicidad y un juego ambiguo animal-humano; titula su obra ¡¡¡Cosa bestial!!! La pieza Bugs bonis[CP1]? , está conformada por fotografías de gomitas comestibles con la figura del mencionado conejo, producidas por pequeñas empresas, que usan esta imagen y otros iconos, sin previa autorización de sus creadores. Esto las libera y las aleja de los parámetros de la imagen corporativa, que estandariza al icono buscando un producto homogéneo. De esta forma se abre un  amplio espectro de resultados en los que las  imágenes logran su individualidad con diversas expresiones, coloraciones, defectos y texturas.

Mauricio Espinoza, en su colección Identidad Universal, sustentada en una investigación  sociológica y antropológica, identifica símbolos heráldicos de razas y culturas que conforman los distintos conglomerados humanos; unida a una laboriosa técnica, su creación  abre puertas a una realidad en la que los signos son las llaves, y los símbolos el sendero, y ambos conducen al conocimiento de mundos paralelos que podemos trascender; esto es evidente en obras como Legado árabe, Rastro maya y Herencia muisca, entre otras.

La joven artista Fanny Acero, en su obra Grandes voluntades, concentra su mirada sobre las expresiones de los brazos y manos  que  realizan ciertos personajes de la vida pública como Jorge Eliécer Gaitán, Luis Carlos Galán y otros líderes colombianos, dejando como resultado en su proceso de investigación una instalación que  combina fotografías en blanco y negro, presentadas en forma de friso horizontal a cada lado de una proyección de video con estos mismos personajes.

Natalia Medina indaga sobre la libertad y el secuestro; en Experiencia, elabora una maleta utilizando una estructura de alambre, construida a partir del principio de un rompecabezas, en la que cada ficha tiene un espesor de tres centímetros aproximadamente, y a manera de metáfora  alude al modo como cada quien construye su equipaje y el destino de su propio viaje. Cuestiona la crisis antropológica, que reinventa los valores, las formas de viajar por la vida, y la libertad, como en su práctica estética Prisión de las prisiones o en su pintura Un susurro negociable toma la imagen de una niña como metáfora de la inocencia, el abandono y la indiferencia de las víctimas del secuestro, utilizando una paleta de colores fríos con los que reafirma que la realidad nacional solo habla de las pérdidas de libertad, autonomía, albedrío, y soberanía.

La obra de Víctor Hugo Rodríguez, Desmembrado, está conformada por dos partes: En la primera de ellas presenta una instalación de pared compuesta por ocho piezas de metal simulando un juego de dominó en la que el artista plasma por medio de la fotografía fragmentos de su cuerpo que señalan su paso por la vida, señalan también la violencia y su posición como artista. La otra parte plasma la búsqueda e investigación de la cultura muisca buscando la identidad dentro de la región, en esta segunda parte la instalación es de para el piso y está elaborada con materiales épicos como la miel de abeja y cuerdas que utiliza  como una nirvana o cordón umbilical.    

Las  imágenes  fotográficas de Georgina Espinosa, están relacionadas con el nombre de la obra Agua, rica agua, propuesta de carácter ambiental y socioeconómico; al tiempo que evidencia el agua como elemento vital, cuestiona la comercialización del preciado líquido.

La mayoría de creaciones del siguiente grupo son pinturas que centran la mirada en la urbe: Leonel Moreno, en Con qué lo curaremos, presenta una propuesta de doble lectura: por una parte remite al espectador a los recuerdos de juegos infantiles y por otra parte cuestiona sobre cómo las niñez ha sido afectada víctima del actual conflicto armado del país y debela también los atentados contra los puentes. Luis Alberto Forero elabora un collage, tomando como referente una obra de Gabriel García Márquez, donde una mujer que envía cartas, nunca leídas ni contestadas, a su único y gran amor, espera con optimismo que algún día llegue su recompensa. En su obra,Y el amor ha de llegar, elaborada con tintas, estampillas y óleo, el artista utiliza doce cartas enviadas al mismo remitente, que corresponden a los doce meses del año, y nos remite a una mirada nostálgica, usando el “sobre” o la modalidad Ready Made, para indicar que el objeto y, a veces, también el amor están en decadencia.

En la obra de César Castañeda, Akasicos, su pintura al óleo, con una paleta de colores calientes, sugiere formas orgánicas que semejan fragmentos imaginarios de desgarramientos de cuerpos mutilados o, si se quiere, un paisaje subconsciente.

José del Carmen Hernández tiende a la abstracción dejando ver grandes masas cromáticas, que sugieren formas determinadas, lo específico, lo concreto, como estos momentos históricos de desplazamiento, migraciones y desempleo que ocurren local o universalmente; es el caso de Familia, Casa en el aire, y Es trasteo.
Leonardo López y Claudia Puentes reflexionan sobre el espacio-tiempo. El primero interviene el paisaje  por medio del video Variaciones, nombre que le da a  este nuevo discurso artístico, usando como pretexto el contexto histórico para meditar sobre el “lugar” y el “no-lugar”, es decir, el espacio y él, en múltiples movimientos y sonidos incorporados del paisaje que nos recuerdan la Batalla de Boyacá, en Otro lugar, realiza una instalación con botellas plásticas de agua con fotografías de paisaje  dentro interviniendo el espacio público nuevamente. La segunda artista,  Claudia Puentes, en su serie: Cronotopias, se inspira en espacios-tiempos que renacen en la repetición. Recorriendo un mismo trayecto en la ciudad, el que se vive a diario en el transporte público, los ojos de la artista se impregnan permanentemente del lugar, de lo cambiante e incorpóreo del paisaje urbano que se actualiza en la reiteración; espacios vividos, de tiempos lentos o fugaces, que transcurren levemente. Formas que se ablandan, permanecen, se estiran o contraen según la velocidad  incrustada en sus ojos, en el aquí y ahora, en la experiencia en estado de permanecer en movimiento. Las  imágenes de estas pinturas tienen como referente secuencias de video tomadas en un  recorrido previo por la ciudad; luego de digitalizarlas, se imprimen, y a partir de esta imagen aparecen en el lienzo nuevos lugares-tiempos,  con un color particular que condensa ese tiempo, lo ralentiza, lo hace voluble y lo provee de una atmósfera de silencio, de reflexión, de quietud en movimiento.

El siguiente grupo de talentos artísticos manifiesta sus creaciones bajo diferentes modalidades de la fotografía. Se inicia este colectivo con Alfredo Quijano (Q.E.P.D.), a quien la muerte, a consecuencia de un cáncer que padeció en sus últimos años, lo sorprendió el pasado Viernes Santo, después de haber sido seleccionado para esta muestra. Como un homenaje al maestro que se nos fue, a mi compañero en el quehacer artístico de la fotografía, quiero repetir algunas de las últimas enseñanzas que les dejó a sus alumnos:

“Recuerden que las buenas fotografías están hechas  por fotógrafos que examinan todos los detalles, todas las posibilidades, todos los ángulos para poder descubrir imágenes dentro de las imágenes”.

“Hay que ser libres de espíritu, jóvenes de corazón, lúdicos de alma y tener ojos frescos”.  

La obra de este artista está cargada de imágenes llenas de poesía, reflejada en el manejo del claroscuro, algunas veces marcadas con fuertes contrastes de luz y sombra y en otras ocasiones caracterizadas por suaves penumbras. De igual manera trabajó las texturas y los quimiogramas; tenía la idea de un arte de vanguardia, su trabajo fotográfico se caracterizó por la luz, la pasión, el color y también el blanco y negro. En las fotografías análogas de la serie Para subir al cielo  se necesita una escalera  grande,  podemos recrearnos con una parte del gran legado que nos dejó. 

Otra modalidad que se genera en el arte actual es la derivada de las tensiones entre lo público y lo privado, lo interno y lo externo; es este el hilo conductor que  Camila Pérez emplea para abordar los temas en Piel de concreto, Vestido sensible,¡ESSO!, o en su video titulado Instante.

Este certamen local permite conocer la visión de algunos de los talentos prometedores de Cundinamarca, quienes con su variedad de propuestas trascienden de lo local hacia lo universal.

Mary Ruth Urquijo T.

Lugar: Biblioteca, Banco de la República
Calle 17 No 11–56