Curador: Germán Toloza
Artistas
Luis Fernando Luna
Héctor Julio Navarro Daza
César Herrera Rugeles
Wilmer Leonardo Useche Rodríguez
Texto curatorial
¿Dónde están los no-límites que dejan ver los límites?, o… ¿dónde están los límites que no dejan ver los no-límites?
Una de las cosas que recuerdo de mi temprana adolescencia en mi barrio, Ciudad Valencia, es la constante visita de ciudadanos venezolanos durante la Semana Santa y en diciembre, en carros enormes con placas blancas y letra azul, que hacían gala de la abundancia que prometía el bolívar, y haciendo sonar las latas de cerveza Polar bien fría, nos hacían pensar que más allá de Cúcuta había un país donde todo era mejor, y hacia donde, evidentemente, emigraron algunos de nuestros mejores amigos y también nuestros primeros amores.
Hoy, el bolívar no está tan “bien parado” y por eso es ventajoso para el santandereano del norte o del sur viajar a Venezuela a comprar computadores y alimentos; algunos, solapadamente, compran allá enormes camperos, y circulan acá, casi si fueran al fin los promisorios “venecos” del pasado soberbio, yendo de vez en cuando a “tanquear” a San Antonio, a polarizar los vidrios de sus camionetas y a cambiar sus llantas.
Ocurren tantas cosas extraordinarias en Cúcuta; eso de ser frontera, eso de estar entre dos países al vaivén de las economías y los matices culturales y políticos, eso de los productos que van y vienen, eso de emigrar o no, eso del dialecto, lo de la gasolina de mejor octanaje y mejor precio, que crea un fenómeno como ver niños y señoras corriendo con pimpinas que escurren peligrosamente gasolina rosada, desde allí no más, desde nuestro barrio cubista de Morrorrico, donde las casas se amontonan unas sobre otras en la alta montaña que mira a Bucaramanga, como en una despedida hacia Cúcuta, y una paertura a toda esa cultura fronteriza que se proyecta desde que tengo memoria.
Sin embargo, en la participación en esta convocatoria, pareciera no ocurrir mucho que afine o conmueva la percepción de los artistas plásticos. Fue poca la aplicación que hicieron los artistas, y además no hubo suficiente calidad como para escoger más de cuatro propuestas. Es interesante cuestionarse sobre esto, y ojalá buscar un diálogo que permita a los artistas observar el asunto; quizás estos eventos y los del Ministerio de Cultura, puedan generar otras estrategias que promuevan una mejor participación.
Héctor Julio Navarro participa con unas figuras humanas en terracota con engobes grises y cálidos, personajes muy interesantes con cuerpos deformes y caricaturescos, uno de ellos una mujer que, oprimiendo su seno, riega una coloración lechosa, como aludiendo a la mitológica escena de la Vía Láctea.
César Herrera Rugeles ha configurado un sistema de pinturas de vibrante colorido y vigorosas pinceladas, interpretaciones del Catatumbo desde una emoción que recrea sensaciones de una atmósfera densa y exuberante en la que el paisaje se impone.
Los grabados de Leonardo Useche Rodríguez apropian cartografías antiguas que sugieren poéticos viajes a geografías desconocidas, a ciudades que lindan con la conciencia en la necesidad de reconocimiento de memorias perdidas, paisajes entre lo imaginario y lo real que recuerdan nuestro tránsito entre lo visible y lo invisible.
Luis Fernando Luna acude a ciertos estereotipos de la cultura popular insertos en escenarios del consumismo de la estética “barbie” y de la pasarela, para, de una manera cínica y quizás bárbara, aludir a la realidad violenta de las minas “quiebra patas” sin renunciar a la dignidad y a la ternura como soles abiertos a la esperanza.
Germán Toloza
Lugar: Área Cultural, Banco de la República.
Diagonal Santander No. 3E-38