Para Cinthia Troncoso el amor por la música llegó en una cajita mágica. “Cuenta mi madre que desde que yo tenía un año, enmudecía cuando veía los programas musicales de la televisión. Y que era tal la emoción al ver y oír la música que ella muy pronto supo ese sería el camino que yo iba a seguir”. Efectivamente, el encantamiento por la música siguió y por ello Argelia Andrade inscribió a su hija, desde los 5 años, al curso de Gramática Musical y Guitarra en la Escuela de Música del Conservatorio del Tolima.
Al poco tiempo Guillermo Guzmán, director del conservatorio, reconoció las habilidades de Cinthia para el piano. “Me encantaba tocarlo, el piano se convirtió en mi juguete preferido, los muñecos me aburrían, en cambio la sonoridad del piano me atrapó”.
Por su parte, Liz Valentina Muñoz llevaba la música en la sangre. De la mano de su abuelo y sus papás, que siempre interpretaron el violín, aprendió a amar la música. “Cuando cumplí 5 años mis padres me regalaron un violín. Desde ese momento hace parte de mi vida. El violín y la música me han permitido ver el mundo con otros ojos”.
En el año 2000, Liz inicia su formación en violín en la Fundación Batuta de Risaralda con el maestro Freddy Muñoz en la Universidad Tecnológica de Pereira. El año pasado, fue seleccionada para la Serie Jóvenes Intérpretes de la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango. “Sentí gran emoción al saber que todo el esfuerzo representado en las horas de estudio había dado frutos”, cuenta Liz.
Estas dos jóvenes y talentosas músicas de sólo 14 años, ofrecerán a los capitalinos un concierto digno de las mejores salas de conciertos del país. Por ello han elegido obras de Bach, Schubert, Beethoven y Vivaldi, entre otros reconocidos compositores, para engalanar sus presentaciones. |