MEDINA, Alvaro. Procesos del Arte en Colombia
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(continuar capítulo M.L Scarpeta y Saturnino Vergara)

Pintura de la señorita Clementina Torres

1ª Tenemos a la vista un cuadro de muy propias dimensiones, que representa dos jóvenes cantando. El dibujo es bastante bueno, el colorido agradable y la actitud de las figuras en armonía con la acción que ejecutan. Quisiéramos más animación en los ojos de la figura de la izquierda y algunas pinceladas más en los de la del fondo; como nos parece poco acertado el color de los golpes de luz que, partiendo de cierto foco, caen sobre el libro de música y reflejan a la cara de los jóvenes. La señorita Torres tiene aptitudes halagüeñas y la aplaudimos por su feliz aparición en la escena de la pintura, y le encarecemos que abunde en propósito, a fin de dar pronta satisfacción a los que miren sus obras, y estimulando a los que, como ella, saben tomar al dibujo y a los colores realizaciones que contentan y honran.

Miniatura de la señorita Rosa Groot

Hemos visto con indecible placer y mucho detenimiento el busto de Napoleón I, y después de admirarlo por lo feliz de la ejecución, por la firmeza en la expresión, por lo correcto del dibujo, lo natural, limpio y propio del encarne, hemos sentido inmensa satisfacción al considerar que si hay quien, como vestal en el arte, conserve este género de pintura olvidado ya por lo difícil de su procedimiento y que creíamos muerto con la desaparición de uno de sus mejores mantenedores, el virtuoso artista señor F. J. Santibáñez. Quiera el cielo que la señorita Groot ejecute muchas obras de esta clase; ojalá que transmita sus conocimientos a otras personas, a fin de que no acabe con ella tan lúcido y digno modo de pintar.

Vistas a la aguada del señor Manuel María Paz

1ª Es un bellísimo y exacto trabajo en este género de pintura el que representa gran parte de la ciudad de Cartagena. No se sabe qué admirar más, si el detenimiento en casi retratar edificios, murallas, puentes levadizos, plazas, etc., o el acierto con que ha sabido expresar el mar, el cielo, el ambiente. Y si aplaudimos su obra en lo que dice relación al asunto de suyo grande, puesto que lo es de una de nuestras ciudades más martirizadas y heroicas, también lo hacemos en cuanto al mérito en el correctísimo dibujo, no menos que acerca de la limpieza y cumplida observación de los propios límites de todas y cada una de las partes coloreadas de este trabajo, que recomendamos mucho a los amantes de la bella arte de la pintura.

2ª El cuadro que contiene el edificio de la Consistorial y gran parte de la plaza de Bolívar en Bogotá, es muy digno de la reputación del señor Paz, por el celo empleado en trasuntar, por decirlo así, tan hermosa sección de nuestra ciudad. La sabana y alrededores de la capital son magníficos y hermoso el horizonte, aunque nos parece cercana la posición del Huila.

3ª La entrada a Bogotá por el camellón de occidente no puede ser más exacta ni más viva su ejecución, y admirando todos sus pormenores reconocemos en el señor Paz un artista en esta clase de trabajos, censurándole el que no haya querido recrearnos con obras de paisaje, para las que tiene relevantes dotes que esperamos quiera poner en acción a fin de legar por estos medios su nombre a la posteridad, como lo hará por las virtudes públicas y privadas que lo adornan.

4ª El retrato en cartón, del señor Agustín Codazzi, nos parece de bastante mérito, ya por el parecido, como por lo fino del trabajo, limpieza en el colorido, corrección y desembarazo en una obra de tan pequeñas dimensiones como es la que nos ocupa.

Trabajos ejecutados por el señor Francisco Grajales

1ª Las 23 laminitas del señor Grajales tienen el indisputable mérito de su conjunto, de las lindas alegorías, que hacen, como niños con alas, etc., de vistosísimas mariposas, tulipanes dando nacimiento a graciosas niñas, cisnes tirando de flexibles listones un bonito carro en que va Venus muellemente sentada, etc., etc. La pulcritud de la ejecución, lo Vivo y adecuado de los colores, la bastante corrección en el dibujo; y el gusto en los asuntos, hacen del todo una colección digna de poseerse. Reciba nuestra enhorabuena su autor, a quien aconsejamos acometa obras más serias en las que le prometemos un suceso afortunado.

2ª El señor Grajales ha presentado un cuadro general de las pesas y medidas métricas, obra muy bien elaborada y que da una idea completa de la forma y demás circunstancias de cada una de las unidades monetarias, de pesas y medidas de nuestro país. Este trabajo, hecho con mucho esmero, es de suma utilidad, y creemos que será acogido con gusto para que, reproducido, sea puesto al alcance de todos, con especialidad de los niños en los colegios y escuelas, pues no solamente aprenderán a conocer con sencillez nuestro sistema métrico, sino que verán de bulto todo aquello que no es fácil comprender bien en abstracto.

Trabajo del señor Santiago Cortés

Este joven ha ejecutado con pluma y colores el mapa de los Estados Unidos de Norteamérica y lo ha hecho con limpieza, exactitud y buen resultado. Creemos que si continúa esta clase de obras tan importantes, pronto será diestro en realizar cualesquiera que se le encarguen. El joven Juan N. Restrepo ha exhibido un cuadro de las diez banderas con que se avisa al público de Bogotá la llegada o salida de cada uno de los correos nacionales, y su ejecución, además de ser correcta y muy aseada, es importante, puesto que en todo tiempo puede servir de base para conocer el curso que haya tenido en esta ciudad la telegrafía postal.

Pintura del señor Blas Borda

Este honrado señor ha exhibido un cuadro que tiene por objeto dar a conocer los efectos que causan las bombas asfixiantes en un campamento enemigo. Terrible invención que lleva la muerte hasta los sitios más escondidos a la venganza. El señor Borda es infatigable amador de la pintura, ejecuta con una ligereza envidiable y cuando pinta paisajes les comunica animación y verdad. Creemos que este es su género, en el que esperamos ver presentados trabajos suyos y de su hijo, en la próxima exposición.

Trabajos ejecutados con lápiz

1ª El verificado por el joven D. García, hijo, y que es el retrato de J. Wilkes Booth, asesino del presidente Lincoln, el grande hombre de los Estados Unidos de América, tiene la maestría de sus plumedos en la formación de los claros y las sombras. De expresión viva y verdadera: se lee en sus extraviadas pupilas la actividad y los movimientos que agitan el ánimo del atrevido asesino, la resolución y la fuerza que hubo de poner en acción para cometer el más atroz de los delitos. Aunque no conocemos el original, no vacilamos en creer que el joven García comunicó a su dibujo la expresión que con tanta justicia elogiamos, una vez que la figura la copia la fotografía, pero la vida solamente la da el artista. Los contornos, que son muy bien trazados, y la escala en que esta hecho el retrato, son propios del señor García, quien promete mucho para el arte y a quien felicitamos por su trabajo que clasificamos en primera línea entre los de su especie.

2ª El ejecutado por el joven Julio Liévano que representa un edificio antiguo de orden gótico, nos parece tan bueno que a primera vista se juzga litografiado. El autor debe estar contento de su obra, y le rogamos siga en sus estudios a fin de alcanzar mayor perfección que redundará en beneficio suyo y en honra de su patria.

3ª Los dos dibujos del joven Aquilino Aparicio, del mismo género que el anterior, son muy buenos, tanto por la libertad con que se nota que maneja el lápiz, como por el gusto y acierto en las partes de sus obras. Mucho promete este joven en el arte y aguardamos que no desprecie sus dotes abandonando su labor y perdiendo los mejores triunfos en sus trabajos subsiguientes.

4ª Da gusto ver la corrección con que ha ejecutado el paisaje con edificio gótico, el joven Carlos Merizalde. Hay mucha destreza en los límites de los trazos, mucha limpieza en los claros y buen efecto en las sombras. Estos cinco trabajos son sin duda de brillante porvenir para el arte, si sus autores no pagan el tributo de inercia con que generalmente se corresponde entre nosotros al talento, bien por sus poseedores bien por nuestros gobiernos que nada han hecho aún por las bellas artes, que tanto morigeran el carácter de los individuos engrandecen los países.

Trabajos de la señorita Sofia Sarmiento

Los dos cuadros del Corazón de Jesús y de María, trabajados con tanto acierto, tienen unción y vida, sobre todo el primero; los lineamientos son limpios, el dibujo bastante bueno y el efecto de luz y sombras de muy bonita apariencia. Debe estar gustosa de su trabajo y deseamos que tenga constancia para que siga cosechando frutos dignos de la elección de los asuntos de sus obras, que aplaudimos y que le ayudarán a coronar sus esfuerzos, una vez que ellos saben corresponder a manos llenas los pequeños homenajes rendidos a su servicio.

Obras de la señorita Felisa Ibáñez

1ª El paisaje con tinta de china, obra de su mano, nos ha llenado de gusto. La parte de arquitectura es hermosísima y correcta cuanto puede esperarse de una niña: el árbol frondoso que da sombra a un remanso de agua, donde juguetean unos cisnes, es poético, como grave y elegante es el edificio que no muy lejos se deja aplaudir por su perfecta ejecución. Ojalá que la señorita Ibáñez comprenda que puede inscribir su nombre al lado de sus compañeras de exposición; y que estimando los sonrojos que hayan experimentado al hacer visibles sus labores, sean ellos motivo suficiente para decidirlas a la prosecución en sus tareas artísticas, de que sacarán entretenimiento y perfección y darán a los que vean sus obras envidia si no saben el arte, estímulos si lo aprenden, satisfacción si son maestros.

2ª Su cuadro del viejo es bueno en el dibujo y en las proporciones, aun cuando hubiéramos deseado que estuviera menos exagerada la barba y menos fuerte el tono de ella y, en general, el de toda la figura. El mayor estudio le dará mejores ejecuciones.

El trabajo que representa una estatua, tiene garbo, bonito colorido, plegado y blandura de las ropas, no menos que gusto en la elección de las medias tintas. Nos parece afectada su posición y poco aceptables las dimensiones en sus relaciones entre sí, sobre todo las del brazo derecho.

Iluminaciones de la señorita Adelaida Torres

Tres trabajos de esta especie ha presentado la señorita Torres: uno, que representa una señora en actitud meditabunda; otro, de una dama en traje de paseo por mi campo, y el tercero, una cantatriz reclinada en unos cojines. Es grande el detenimiento empleado en la iluminación de todos tres, las tintas están puestas con gusto y exactitud y el mérito dado a las fotografías es mayor que el que tuvieran antes de colocarlas. Bien se conoce el arte de la joven y sus conocimientos en la combinación de los colores, sien do este un nuevo motivo de aplauso para ella que le hacemos llenos de satisfacción y en justicia.

Dibujo de la señorita Avelina Torres

Muy bonito nos parece el conjunto de frutas, obra de la señorita Torres. Ellas tienen mucho de naturalidad; es propio el colorido y hay bulto en las formas y con. tornos bien determinados. El dibujo es exacto y el conjunto gusta bastante. Muy complacido suponemos al señor Ramón Torres, una vez que ha podido ver el fruto de sus desvelos en la enseñanza de sus dignos hijos. Quiera el cielo darle nuevos goces en las futuras exposiciones, y vida para exhibir sus nuevos trabajos que serán dignos de conocerse, atendidas sus aptitudes nada comunes, y su constancia en el trabajo y el estudio que tanto lo recomiendan.

Trabajo ejecutado con pluma

El señor Pedro Monasterios Herice ha hecho en Medellín un brillante trabajo ejecutado con pluma. Contiene en primer término los retratos fotografiados del señor P. J. Berrío y sus secretarios Moreno y García, y en segundo lugar cinco más de los señores La Roche, Uribe, Jaramillo y Restrepo. La libertad, nitidez, elegancia y gusto con que está trabajado todo el cuadro es admirable: ¡qué hojas de parra tan naturales, qué sarmientes tan lindos, qué óvalos de los retratos tan poéticamente festoneados, qué ramas tan naturales, qué flores tan primorosamente dibujadas! El señor Herice es un artista consumado en esta clase de obras y quisiéramos nos diera el placer de admirar nuevas creaciones, las que al mismo tiempo que rinden el debido homenaje al distinguido ciudadano jefe del importante Estado de Antioquia y sus dignos compañeros de gobierno, como la de que nos ocupamos, den también gloria al arte y honor a su autor.

Cuadros bordados

1ª El que con sedas ha hecho la señorita Olimpia Acevedo, copiando el grabado del general Bolívar en su ascenso al Chimborazo, no ha perdido su actitud marcial, su avidez en la mirada, y aquella grandiosidad que caracteriza el original. Los colores están muy bien elegidos y con habilidad colocados. A distancia pierde el aspecto de costura para asumir el de obra bien ejecutada con colores y sobre papel: el dibujo es bastantemente fiel; y la señorita puede estar segura que ha trabajado con provecho. Reciba nuestra enhorabuena como colaboradora de las glorias de la pintura que le reputamos.

2ª El San José, hecho por el mismo método que el Bolívar, tiene mucho esmero en el dibujo, gracia en la elección de los colores, y acertado desempeño. El Santo asume su carácter, y la actitud en general tiene soltura en su ropaje. Con colores y pinceles puede hacerse tanto como lo que la señorita Eugenia Nava ha ejecutado con aguja y seda; por lo mismo, ella debe aprovechar sus dotes para el sublime arte de la pintura.

3ª El que con tanto esmero y con tan admirable efecto ha trabajado la señorita Rafaela Franco y que representa el sublime pasaje bíblico de “El Sacrificio de Isaac”, tiene mucho que debe admirarse, ya se le examine en sus detalles, ya se le observe en su conjunto. El padre Abraham tiene toda la admirable sujeción al mandato del Señor que iba a ejecutar con fe y resignación. La actitud del niño es humilde y correcta, el paisaje bonito y el Celaje digno de la maravillosa escena que se representa entre el amor al hijo y la sumisión a la voluntad del Altísimo. El conjunto del cuadro tiene arte y el desempeño estudio. Ojalá que la señorita continúe así enalteciendo, como sus dos compañeras, el arte de la pintura, que en sus manos puede llegar a un elevado puesto.

4ª La cartera bordada por las señoritas Cordovez, es obra perfecta como trabajo de lomillo. El acierto en el desvanecimiento de los colores en todas las partes del caballo ensillado, el perro que mantiene la brida en la boca, y el paisaje es de aplaudirse, siendo completa la ilusión si la obra se mira a distancia. El dibujo es correcto y la animación dada a los objetos, completa. Las obras con lápiz y colores deben ser dignas de verse.

5ª La señorita Concepción Espinosa ha exhibido un trabajo con seda y aguja, laborioso y llevado a efecto con bastante buena ejecución. El todo representa unos caminantes que vadean un río llevando unas reses: es bonita una de éstas que bebe, y graciosa la pasada de un hombre por unas varas que dan del uno al otro lado del río, cuyas aguas están bien representadas. Creemos que sus obras con colores y sobre el papel, etc., deben merecer la aprobación de los entendedores, así como las con lápiz, tinta de china, etc., dignas de elogio.

Fotografías

El señor Luis García Evia ha presentado tres colecciones, una que forma cuadros de tipos nacionales, otra reproducciones de buenas pinturas, y la tercera retratos de caballeros y señoras de dentro y fuera de Bogotá. Estos trabajos son muy buenos en general y dan a conocer que el señor García Evia gusta de hacer adelantos en el arte. El señor Daniel Ayala ha presentado un cuadro fotografiado de los jefes y oficiales del Batallón Artillería número 1, litografiado en la parte de adornos de la obra, estimable por todos aspectos. El mismo señor, en asocio del señor Mendoza, ha exhibido una galería de sus trabajos en este arte y por el nuevo procedimiento del bromo, bien ejecutada toda ella; así como un mapa geográfico del importante Estado de Santander, trabajado en litografía. El señor Pastor Restrepo, de Antioquia, ha manifestado sus trabajos en fotografía, que son curiosos por los variados y bonitos tipos de señoras y jóvenes que allí se ven en grupos bien ejecutados. Es lástima que la fotografía del señor Paredes no haya enseñado sus obras, para que se vieran muestras de los principales establecimientos de esta clase en la Republica y poder formar en consecuencia una idea exacta de los progresos en esta clase de trabajos que van tomando impulso y que pronto estarán a la altura de los buenos en otros países.

Obras de cabello

Tres son las presentadas por el señor Pedro María Ramírez. Una de los padres de un señor Hoyos, otra de la señora Octavia Micaela Mendoza y la tercera de la señora Gregoria Licht. La elegancia, gusto, detenimiento, nitidez, y cierto efecto de dolor que se siente a la vista de estas obras, son la prueba evidente de su acertada ejecución. El señor Ramírez es un artista en esta clase de obras, pues conocedor del dibujo sabe darles una perfección poco común, y no creemos exagerar al calificarlo de esta manera, pues no solamente sus empreses son tristes, sus llorones melancólicos, sus tumbas sombrías y sus flores lúgubres, sino que el conjunto de sus obras asume la belleza y la dignidad que las distingue y define. Nos decidimos por la tumba de la familia Hoyos, que creemos su mejor trabajo con cabello; no solamente porque reúne las cualidades que hemos apuntado para las tres, sino porque tiene cierta dulzura y acabamiento que llenan el espíritu.

El señor Alejandro Silva ha expuesto cuatro tumbas de los señores: M. Manrique, Juan Gálvez, señora Prima Elorga y una cuyas iniciales son: A. P. de S. y D. S. de P., cuya ejecución nos ha gustado muchísimo por su esmero, limpieza y corrección. El señor Silva marca sus obras de cabellos con el estudio en lós pormenores; el señor Ramírez con la gracia; aquél con el arte de la propia colocación de las hebras del cabello, éste por la poesía que sabe darles; el uno es el artista severo y pulcro, el otro romántico y delicado; ambos merecen ser aplaudidos y estimulados, y nosotros les damoe la enhorabuena por el lugar bien distinguido que han logrado procurarse con sus obras. El señor Francisco de P. Liévano, estimulado por el deseo de rendir un tributo de amor de hijo, ha trabajado la tumba con cabello de su ilustrado padre el doctor Romualdo Liévano, que ha desempeñado con suceso, tanto en la composición, que es muy adecuada, como en la ejecución, que es elegante y detenida. El túmulo formado de vidrios en cuyas caras hay un perro, una joven en actitud llorosa, etc., son bien hechos y alegóricas las figuras. La verja es muy bonita y naturales los sauces de las esquinas. El todo tiene sentimiento y la obra es digna de la memoria del caballero a quien está consagrada.

Escultura

1ª Obra ejecutada a fines del pasado o a principios  de este siglo y seguramente por el afamado escultor P. Laboria, es el Cristo de madera oscura que se ha presentado. La expresión dolorosa y resignada que tiene el rostro de la estatua que representa el momento de la expiración del Salvador, no puede ser más definida, ni más sentimental, ni más digna; y la natural posición del cuerpo hace el debido juego en desfallecimiento con la mirada lánguida y la cabeza agobiada con el peso de su crespa, rizada y larga cabellera empapada de sangre como estaba en aquellos momentos supremos, y que con tanta maestría y belleza ha ejecutado el artista. La figura en general está anatómicamente trazada, imitando tan bien un natural perfecto, que nada se extraña cuando se examina con detención. El pulimento de la obra es tal, que parece el que puede darse al bronce; la toalla tiene toda la claridad y soltura apetecibles y el conjunto ofrece una verdadera efigie del Hombre-Dios expirando en una cruz para rescate del género humano.

2ª Del señor Bernabé Martínez, natural de Bogotá, es el otro Crucifijo de madera que se encuentra en la Exposición. Más grande que el primero, pues tiene media vara y aquel una tercia, es obra ejecutada con detenimiento, arte y mucha expresión. La corona de espinas, unida a la hermosa cabellera, demuestra mucha aptitud, así como la ropa y cordón que la sostiene en su puesto, prueban gusto y destreza en el manejo del buril. El conjunto es noble, y los detalles correctos. La una estatua es a la otra lo que un magnífico original antiguo a una copia bien ejecutada; lo que una obra llena de delicadeza, dulzura y poesía a otra esmerada, hermosa y elegante. El señor Martínez es un artista, y pudiera aumentar sus conocimientos si viera que alguno ejecutara para enseñarle. Él solo se ha formado su estilo y su escuela, y sus obras aplaudidas hoy le darán renombre en lo porvenir.

3ª El señor Pedro María Ramírez es el autor de Una figura de cera, y que representa un campesino que lleva a la espalda una jaula con aves. El trabajo es esmerado y, a la vez que es retrato o tipo de los de su especie, tiene mucho de verdad y de gracia. El detenimiento en el vestido es recomendable, pues que así obtiene la plena representación de lo que se desea, supuesto que éste es un nuevo género de industria que ejerce con perfección de artista.

4ª El grupo de figuras de trapo de un tamaño tan pequeño como el que ha presentado la señorita María de la Paz Espinosa, es digno de elogio, por lo perfecto, la acción que da a las figuras, el gusto en la composición y el esmero en el desempeño. En esta especialidad parece que no tiene competidores la señorita Espinosa.

5ª Las señoritas Paz Serrano y Felisá Ibáñez han sido felices en la formación de sus cruces de cera blanca, por la exactitud de las dimensiones, lo pulido de la forma y los bonitos adornos que tienen hechos de la misma materia; el señor Luis Lleras, con la figura de pauche que ha hecho, prueba cariño al arte y laboriosidad.

6ª La estatua de arcilla trabajada en la fábrica de loza de Bogotá, es una muestra de la posibilidad que hay de ejecutar estas obras, que serán mejores a medida que el gusto exija mayores esfuerzos.

Este es el momento de sentir la ausencia de las obras de muchos de nuestros artistas que hubieran decorado con honra los salones de la Exposición, y cuya negligencia no sabemos a qué atribuir; así, por ejemplo: El sabio y virtuoso señor José Manuel Groot, ¿por qué no ha presentado o consentido en que se presenten sus pinturas que compiten o superan las más de las exhibidas? Los hijos del modesto y cristiano señor Victorino García, ¿por qué han dejado en blanco un nombre ilustre para las bellas artes en su patria? El probo, culto y digno señor Rafael Franco, ¿por qué no ha cooperado como pintor, escultor, tallador, etc., a dar más brillantez a la. Exposición, con sus obras que son dignas de este honor? El caballeroso, ilustrado y virtuoso señor Eladio Vergara, ¿por qué habrá guardado para si su cabeza de Herodes su naipe, etc., obras llenas de originalidad e ingenio, cuando al exhibirlas habría dado placer a los observadores y acrecido en méritos la sección destinada a las bellas artes? El simpático y modesto joven Lázaro Escobar, ¿por qué habrá mirado con indiferencia la ocasión de darse bien a conocer, ya como dibujante extraordinario come lo es, bien como joyero afamado como lo está?

¿Qué circunstancia desgraciada habrá impedido que el entendido y laborioso señor Lorenzo Urrutia nos haya privado de sus magnificas obras como dibujante y pintor?

El honrado y estimable señor Gabriel Tatis, ¿por qué no ha presentado alguna pintura suya que sí seria vista con gusto por los aficionados? Y el jocoso señor Máximo Merizalde, ¿por qué no ha puesto a la vista en la Exposición sus pinturas, que tanto gustan a la generalidad de las personas? Es que no se ha tenido tiempo para tanto en esta ocasión; pero en la próxima veremos aquí todo lo que el país puede en este asunto.

 

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