MEDINA, Alvaro. Procesos del Arte en Colombia
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JOSÉ MANUEL y JOSÉ CELESTINO FIGUEROA 1848

El 20 de julio de 1848 se abrió una exposición nacional organizada por la Sociedad de Dibujo y Pintura que presidía Simón Cárdenas, primer taller para la enseñanza de las artes que se fundó después de la Independencia. La exposición fue el resultado de las cinco que se organizaron entre 1841 y 1846, pero a diferencia de éstas, convocadas como muestras heterogéneas que lo mismo incluían pintura, daguerrotipo y dibujo que productos artesanales e inventos de aplicación Industrial, la de 1848 reunió exclusivamente a los artistas. En ella participaron, junto a sus maestros, los estudiantes de la Sociedad recién fundada, lo que explica la larga lista de participantes.

Dos de los pintores colombianos más prestigiosos de la época rindieron un informe pormenorizado de la totalidad de las obras enviadas a la exposición. De este informe cabe destacar la parte relativa a Manuel María Paz, por una pintura cuyo tema y tratamiento nos indican la asimilación temprana de ciertas influencias que le permitieron adelantarse a la escuela popular norteamericana del trompe l’oeil que- floreció entre 1880 y 1890.

El año de nacimiento de los Figueroa se desconoce, pero se sabe que José Manuel murió en 1874 y José Celestino en 1870, ambos a avanzada edad. La nota aquí recogida apareció bajo el título de “Calificación de las obras” y fue publicada por El Día, núm. 533, Bogotá, agosto 2 de 1848. La señorita Waldina Dávila presentó una lámina en lápiz de San Sixto bien ejecutada: dos retraticos de miniatura en marfil en los que se encuentra del uno al otro un notable adelanto, y lo mismo se observa en dos retratos al óleo, el uno del general Francisco de Paula Santander y el otro del general J. Antonio Nariño, trabajados con bastante exactitud por esta señorita.

La señorita Sílveria Espinosa presentó un cuadro al óleo, copia bien ejecutada en el que se representa a Sta. Maria Magdalena, y un cuadro pequeño también al óleo del descendimiento, trabajado con la pericia de un profesor, y otros cuadros de mérito.

La señorita Santos Espinosa exhibió un ramo de floree en colores, y un cuadro en grande al óleo de Jesús, María y José, todo copiado y trabajado con bastante curiosidad.

Las señoritas Emeteria y Celsa Espinosa, cada una de ellas presentó una cabeza a la aguada en tinta de china copiadas con esmero.

La señorita Blandina González cooperó al adorno de la galería pictórica con varias estampas trabajadas con su mano a lápiz, a la aguada en tinta de china, y en colores, las que representan cabezas, y cuerpos al desnudo, y un ramo de frutas bellamente trabajado en colores imitando litografía iluminada, de más mérito por ser primera pintura; y también merece particularmente la atención un San Juan a lápiz por la delicadeza de su trabajo.

La señorita Petra González presentó seis estampas en lápiz que representan cuerpos al desnudo, y cabezas bastante bien ejecutadas y tres en tinta de china también regulares. La señorita Olaya González presentó igualmente dos cabezas grandes el lápiz de claro oscuro y seis estampas por el mismo estilo en tinta de china, representan cuerpos grandes al desnudo, y cabezas, todo de un trabajo esmerado.

La señorita Angela Arenas exhibió como producciones de su esmerada aplicación al dibujo una estampa en lápiz representando en ella dos viñetas: la de una vista de campo, y la otra de un grupo de figuras hecha con bastante cuidado, y un ramo de flores en colores hermosamente pintado el que además tiene el mérito de ser tomado del natural; y también una pintura en marfil, curiosa por la pequeñez de las figuras que representa.

La señorita Magdalena Junguito dio pruebas de su aplicación y gusto por el dibujo con tres estampas que presentó de aguada en colores, entre ellas un hermoso ramo de flores y frutas imitado con gusto.

Las obras que presentó la señorita Trinidad Gamba y que adornaron muy bien la exposición, fueron cinco ramos en colores bellamente ejecutados, y dos láminas también en colores; una de ellas representa la primavera en un bonito paisaje, la que es recomendable por la paciencia y curiosidad de su trabajo, pues ˇmita bien el buril.

En la señorita Rafaela Uribe se conoce el genio, asiduidad y constancia en el dibujo, por el mayor número de obras que ha presentado; catorce estampas en que se nota gradualmente su adelanto, ellas contienen cabezas, cuerpos, etc., y veinte ramos de flores en colores los que están ejecutados con bastante habilidad.

La señorita Susana Arjona exhibió tres láminas en colores que representan algunas aves, cuadrúpedos, y un ramo y una estampa en tinta de china de unos cabros graciosamente pintados, y aunque todo tiene su mérito relativo, la última manifiesta mayor destreza.

La señorita Nemesia Arjona presentó una estampa en tinta, de claro oscuro regular, y cuatro estampas en colores distinguiéndose en un ramo por la fidelidad de su trasunto. Las mismas señoritas presentaron unos bonitos ramos calcados sobre cristal.

La señorita Primitiva Angel presentó cuatro estampas, de pies y cabezas a lápiz, copias de litografías bien trabajadas, entre ellas una superior.

Un hermoso ramo picado en papel blanco figurando relieve, fue una de las cosas que llamó la atención y sirvió de ornato por lo ingenioso de su trabajo; él recomienda por su singularidad a la autora, señorita Concepción Vargas Mendivil.

La señorita Digna Camacho exhibió varias cabezas de mujeres, cuyo trabajo hemos calificado de superior.

El señor Fernando García Tejada presentó un lindo paisaje en colores a la aguada figurando a la extremidad de un llano unos cazadores con sus perros saliendo de un espeso bosque, copia muy bien trabajada.

El señor José Maria Hinestroza presentó una cabeza litografiada. Esta obra la denominamos buena, teniendo el doble mérito de ser la primera.

El señor José María González exhibió once estampas muy bien hechas en lápiz que representan cabezas, cuerpos y paisajes, y de todo esto, sobresale el mérito de un paisaje trabajado en lápiz con mucho gusto.

El señor Fidolo González presentó una lámina en colores, y cinco en lápiz, muy bien ejecutadas estas últimas.

El joven Daniel Ayala presentó una lámina que representa dos cachorros en actitud muy natural sacada de una lámina litografiada, con tanta exactitud que se equivoca con la original. Un San Pedro en pequeño y un ramo bastante regular.

El señor Antonio Paris trabajó y exhibió una gran lápida en la que está grabada una inscripción que contiene novecientas y tantas letras de un hermoso tipo, consistiendo su mérito en la igualdad y paciencia y ser la primera obra de esta clase que trabaja dicho joven, y un cuadro pequeño de San José al óleo.

El señor Joaquín Cortázar presentó cinco estampas trabajadas a lápiz que representan cabezas, cuerpos y un paisaje con unos caballos, el que tiene más mérito con las cabezas por haber más curiosidad en esto.

El señor Nepomuceno Colobón presentó nueve ramos en colores, y unos caracoles a la aguada también en colores muy bien imitados, y seis cuadros al óleo; tres de ellos representan las Sibilas de Etiopia en pequeño, y los otros tres en mayor tamaño, la Virgen de Belén en un bosque, la de la Silla y un Señor Caído, copias bastante fieles de sus originales, admirándose que siendo miope el autor pueda pintar con la destreza que uno que tiene la vista buena.

Los señores Carlos Holguín, José María Sáiz, Luciano Navarro y Rafael Arboleda, presentaron cuatro muestras de diversos caracteres de letras trabajados a la pluma, bajo la dirección del señor Simón Cárdenas. Dicho trabajo lo hemos calificado de excelente.

El señor Eladio Monroy presentó veinte dibujos en líneas de ornamentos para la ebanistería, y dieciséis más de algunas partes de la figura humana como ojos, orejas, etc.; en los primeros se nota más simetría.

El señor Saturnino González expuso siete dibujos de elementos ornamentarios para la ebanistería.

El señor Ramón Murcia expuso dieciséis dibujos en lápiz de diferentes formas para modelos de embutidos y dos de algunas partes del rostro.

El señor José Maria García, veinte dibujos; doce de ellos representan ojos, narices, bocas y otras partes del cuerpo, y dos de ornato de ebanistería, todos en perfiles.

El señor Eustaquio Jaimes, treinta dibujos; veinte de ellos, partes de la figura humana, y diez de adornos de ebanistería, con cuyos elementos se puede formar hábil profesor en su oficio.

Los señores Pedro y Diego Díaz, siete dibujos de ornato de ebanistería.

De la misma manera, dos que presentó el señor Marcelo Bastidas.

También lo hicieron así los señores Lorenzo Vásquez, Pedro Zárate y Bartolomé Andrade, presentando cada uno de ellos un gracioso dibujo de ebanistería.

El señor Pedro Aguilar, cinco dibujos de adornos para embutidos. Estos últimos trece señores miembros de la Academia van haciendo sus adelantos proporcionados al tiempo que hace que empezaron esta carrera.

Una obra de mucho ingenio, curiosidad y precisión, llamó generalmente la atención de cuantos la vieron, representa una mesa revuelta con una miscelánea de papeles que contiene los periódicos siguientes: El Duende, El Tío Santiago, El Cristiano Errante, La Gaceta, El Día, La Época, El Progreso, un papel de música, una carta geográfica, un cartón de plumas, tui sobre de carta, unos billetes de visita, y otros varios, admirándose en todos ellos el gracioso desorden con que están colocados, y la más grande exactitud en su imitación, pues que es difícil convencerse el que vea esta obra que no sean los mismos originales. Su autor es el señor Manuel M. Paz.

El señor Ignacio Beltrán presentó dos obras maestras, la una es el retrato del señor Alejandro Carrasquilla, miniatura en marfil cuyo diestro trabajo no parece obra de un aficionado sino de un insigne profesor: él encierra en sí todos los caracteres de buena obra: el correcto dibujo, el claro-oscuro, la elegancia del colorido, y la exacta semejanza con su original, todo contribuye a darle un mérito sobresaliente. Y la otra es un cuadro pequeño de San Francisco de Paula que en clase de copia es lo mejor que se puede hacer al óleo, pues al hacer la calificación se ha creído ser el original hecho en Roma por Hieli, uno de los profesores que allí se distinguió en 1838; y más un paisaje al óleo que representa la vista de un nevado también trabajado con primor.

Y últimamente lo que coronaba el embellecimiento de la exhibición eran las obras maestras de loe profesores señores Luis García Evia, Simón J. Cárdenas, Ramón Torres, José Groot, Fermín Isaza, granadinos, y los señores Celestino y Jerónimo Martínez, pintores y litógratos extranjeros, cuyas obras son las siguientes:

Un cuadro grande al óleo que representa en tamaños naturales las libaciones de Baco en grupo complicado Por el señor Luis García Evia. Un cuadro representando a Jesús, María y José del tamaño natural al óleo, y seis estampas de aguada en colores que representan distintas Costumbres del país. Por el señor Ramón Torres, obras de composición .

Una lámina a la aguada en colores que representa la vista de Chapinero tomada por el oriente; otra de un campesino a caballo; otra un aposento de pobres con varias figuras; un cuadro al óleo de vara y cuarta en que representa una mesa de jugadores de naipe en grupo, trabajado de composición, lo mismo que las láminas; y una copia del retrato del señor Mariano Tanco al óleo, sacado de un extranjero. Por el señor José Groot.

Una lámina que representa un cuadro de honores a los alumnos del colegio de San José, calcado sobre cristal con cuatro viñetas con sus timbretes a buril Por el señor Simón J. Cárdenas.

Un cuadro hermoso al óleo de la Virgen de Belén en el bosque, por el señor Fermín Isaza, copiado de una pintura europea que está en el palacio; y un cuadro pequeño de la Virgen de la Silla copiado por el mismo señor; el original es de Vásquez.

Un cuadro de vara y media de grupo al óleo que representa la familia del señor Balén; una lámina al óleo en donde está el retrato de cuerpo entero en tamaño menor del Gran Mariscal de Ayacucho general José de Sucre, y otra de litografía en que representa al general José Antonio Páez a caballo. Por el señor Celestino Martínez.

Una lámina grabada en litografía por el señor Jerónimo Martínez, con una viñeta alegórica orlada con una franja de distintos adornos, copiada por la original hecha a pluma, de mano del señor Simón J. Cárdenas, la que tiene una inscripción en que la dedica al señor Victorino García Romero.

De cuyas obras maestras no nos atrevemos a calificar pues las respetamos, y bástenos decir que el público imparcial, y las personas de buen gusto ya han decidido del superior mérito de cada una de ellas; y por otra parte los adelantamientos de sus alumnos y discípulos manifiestan el grado de saber a que se han elevado por su habilidad, aplicación y constancia, y les fijan la reputación de diestros profesores.

 

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