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CARLOS SALAS
Pitalito (Huila), 1957
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ESTUDIOS
Arquitectura, Universidad de los Andes, Bogotá.
Pintura, Escuela Nacional de Bellas Artes, París.
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CARLOS SALAS
|Cartografía
1991
Técnica mixta
150 x 150 cm
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EXPOSICIONES COLECTIVAS
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1982 Salón de Pintura Joven, París.
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1983 Salón Figuración Crítica, París.
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1984 Doce Alumnos Colombianos, Escuela de
Bellas Artes, París. Concurso Principado de Mónaco, Montecarlo.
Salones Joven Pintura y Comparaciones, París
Taller Yankel, París.
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1985 XXIX Salón Nacional, Museo Nacional,
Bogotá.
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1986 Salón de Arte Joven, Medellín.
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1988 Doce Mundos Colombianos, París.
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1989 Construcciones Privadas, Museo de Arte
Universidad Nacional, Bogotá. Cinco Pintores Abstractos, Museo de
Arte Moderno.
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¿QUE ES PINTAR?
|De Caravaggio decía Poussin que 'vino al mundo para destruir
la pintura'. Me he preguntado por esta afirmación en las momentos
en que ejecuto el acto de pintar, siempre la he encontrado clara.
Al mismo tiempo, contemplando la capacidad seductora que ejerce
cualquier cuadro de Caravaggio, comprendo que Poussin diferenciaba
el acto de pintar de la obra. El venir al mundo se liga con la otra
acción por la cual este venir se justifica: el pintar. Los
contemporáneos de Leonardo habrían podido afirmar lo mismo ante 'la
Adoración de los Magos', pero los trucos de gran mago de Leonardo
desviaban la mirada velando su capacidad de destructor de la
pintura. Comprendo la pintura como un acto de destrucción, no del
mundo, sino como un autoaniquilamiento, coquetamente simulando un
suicidio. Lo singular de esta destrucción es su parentesco con la
construcción, van de la mano: parten del vado de la superficie
construyendo una ficción de pintura que va a ser víctima de este
acto destructor.
|Esta destrucción ejercida en el acto de pintar vuelve a
encontrarse ejercida por el espectador. Tarkovski nos lo muestra al
querer dar una aproximación a la pintura descomponiéndola,
destruyéndola con el ojo perverso de su cámara. Lo que nos
demuestra este mirar de Tarkovski es la capacidad de Caravaggio o
Leonardo de confundir al espectador -no permitiéndole esa
destrucción banal a la que siempre está dispuesto con su pobre
percepción-;dejar a la pintura en su propio campo, de dialogar ella
con ella misma, permitiendo el paso del acto de pintar
(destrucción) a la pintura como objeto donde ella develará toda su
capacidad de seducción.
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