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La mirada del coleccionista Colección Ganitsky Guberek, un homenaje a Marta Traba

 

POR JUAN CAMILO SIERRA RESTREPO

Continuar impulsando el coleccionismo privado en nuestro país, por la ruta de
organizar exposiciones que resalten su importancia, es una forma de vernos desde
los ojos de quienes han procurado -a partir de su propio gusto y del deseo de
invertir en arte- establecer una visión crítica individual de nuestro medio.
En este campo, sin duda, vale la pena destacar la persistente labor de la
señora Lía Guberek de Ganitsky como coleccionista de arte. Sus vínculos con la
cultura en Colombia la convierten en una persona muy importante. Lía ha sido,
además de coleccionista, mecenas e impulsora de publicaciones de literatura,
ensayo y poesía, a través de la Fundación Simón y Lola Guberek, y directora de la
Asociación de la Amistad Colombo-China.

 

Su colección, que cuenta con obras del arte colombiano de la segunda mitad
del siglo XX, piezas de arte internacional y un grupo de cerámicas precolombinas
-no incluidas en esta exposición, concebida como una muestra de pintura y
escultura-, representa, en gran medida, una síntesis del trabajo de la crítica e
historiadora de arte argentino-colombiana. Marta Traba.

 

Marta, quien tuvo una amistad de muchos años con Lía, estuvo cerca de su
pasión por el arte y la asesoró en muchas de sus adquisiciones. Con la colección
de Lía podemos seguir de cerca la trayectoria de una propuesta crítica hecha por
Marta Traba, a través del ojo de quien adquirió, entre las décadas de 1960 y
1990, cuadros y esculturas de Fernando Botero, Edgar Negret, Juan Antonio Roda,
Alejandro Obregón, Feliza Bursztyn, Carlos Rojas, Santiago y Juan Cárdenas,
Beatriz González, Luis Caballero, Norman Mejía, Lorenzo Jaramillo, Pedro Figari,
Francis Bacon, Fernando de Szyszlo, José Luis Cuevas y Julio Le Pare, entre otros.
Constituir una colección de arte como la de Lía de Ganitsky consiste en un
ejercicio complejo de realizar. No se trata únicamente de adquirir y acumular
piezas. Se trata, aquí, de reunir un grupo de obras que hoy, fuera de la estancia
que las cobija, constituyen, por sí mismas y como conjunto, un acervo que nos
permite, por supuesto que con saltos y lagunas en el tiempo -es una colección
particular, no un museo- seguir, como se mencionó, puntos neurálgicos de un
discurso crítico que alteró el rumbo del arte del siglo XX en Colombia.
Una muestra de la colección de Lía en las salas de la Biblioteca Luis Ángel
Arango del Banco de la República aporta, pienso, una visión complementaria
que, sumada a exposiciones anteriores, como La mirada del coleccionista, el ojo
crítico de Hernando Santos, sin duda ampliará un espectro necesario para asistir
a un espacio, a una época.

 

Gracias a la generosidad de Lía y Moisés -su marido-, tenemos hoy la
oportunidad de enseñar estas obras a un público amplio, lo que permitirá contagiar
a unos cuantos del gusto por el arte y, ojalá, también del gusto por el
coleccionismo, una labor poco cultivada en nuestro país y de importancia capital,
si la consideramos como una forma de la razón requerida para entendernos desde
la perspectiva de quienes, con su pasión por el arte y el gusto que los caracteriza,

 

dedican parte de sus vidas a concebir el universo individual que desemboca en
su lectura del tiempo; en este caso, de nuestra propia actualidad.
Sumados, la pasión y el buen gusto de Lía por el arte y el conocimiento
de Marta y su deseo por participar en el medio desde todos los ángulos posibles
-Marta fue maestra, historiadora, crítica, fundadora de museos, galerista-, las
adquisiciones para la colección Ganitsky Guberek se hicieron cada vez más
estudiadas. Viajes, museos, exposiciones, constantes visitas a galerías de arte y a
estudios de artistas, sumaron a la colección obras que, como frases necesarias,
constituyen el guión con que las presentamos hoy en esta muestra.
Considerando el merecido homenaje a la extraordinaria labor desarrollada
por Lía de Ganitsky como coleccionista de arte, hemos decidido presentar esta
exposición como un testimonio del trabajo de Marta Traba. Haremos, entonces,
una lectura cronológica de la colección, tomando, por una parte, el grupo de
obras de arte colombiano y, por la otra, el de arte internacional.

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