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GUERRERO, María Teresa. Tejido y sentido, una metáfora de la vida
© Derechos Reservados de Autor
TEJIDO Y SENTIDO-UNA METÁFORA
DE LA VIDA
Sabía usted que los textiles
fueron el orgullo del hombre, solución de vida y encuentro consigo mismo? Al querer
responder esta inquietud se encuentra que el textil, el tejido, el entrelazado y el
entremezclado han estado, están y estarán siempre presentes en la historia del hombre.
Han servido para su vida y desarrollo de la comunidad y sociedad. El hombre los ha
aplicado a su existencia como un mecanismo para encontrar su esencia. Con ellos ha sido
posible crear los mitos que más adelante constituyen las distintas historias de la
humanidad, enriquecidas con los misterios de la vida. Los tejidos también han enseñado
los significados de las pasiones y el control de ellas. Han contado relatos, han protegido
y embellecido tanto el cuerpo como la vivienda del hombre, han sido elemento solucionador
de las necesidades tanto inmediatas como las más trascendentales del ser humano. Otros de
los aportes del tejido han sido el ser elemento pacificador y de equilibrio de las fuerzas
ocultas en la naturaleza y en el hombre, y el mejorar los niveles de participación del
hombre en el mundo y la sociedad.
El arte de tejer es una de las primeras
actividades en que las manos del hombre se ocupó, construyendo soluciones y logrando
resultados. Cuando se teje se clarifican y recrean historias reactivando los mismos
acontecimientos míticos que constituyen el origen de un grupo o etnia. En cada
reactualización que realiza el hombre al tejer logra encontrar la oportunidad de
transformar su existencia para crear su propio modelo dentro de los
espacios profanos y sagrados de la organización y vida cultural.
(1)
Los testimonios históricos nos indican
que el hombre primitivo antes de consignar su forma de vivir, trabajar o divertirse ya
había adelantado cómo alimentarse, cómo construir su refugio, cómo solucionar las
necesidades básicas y cómo protegerse -mediante vestidos-, contra las inclemencias del
tiempo.
El tejido aparece desde los primeros tiempos como una
consecuencia utilitaria y complementaria de la vida. Está atado a las necesidades
básicas. La primera invención de tejido es el entrelazar o entremezclar, principios
elementales del sistema estructural. La invención de la estructura tejida es la
organización más antigua y la más universal, se presenta en todas las
civilizaciones y agrupaciones sociales del mundo sin dejar de lado las culturas primitivas
y étnicas que han existido o existen hoy en día.
El entrelazar es anterior a la invención de la rueda, lo
prueban las culturas precolombinas que no conocieron la rueda. Esto confirma que el
método del tejido o entrecruzamiento ha sido esencial en la existencia del hombre.
Además, no hay otra estructura más válida y con mayor capacidad de servicio más
versátil que el entrecruzamiento. El sinónimo de fuerte se da en el entrelazar, a la
vez, es transportable sin ser pesado y puede ser elaborado con muy pocas o casi ninguna
herramienta. Los materiales con los que se fabrica el entrelazado son muy variados y de
fácil acceso. Pueden ser materiales de origen vegetal o animal. Si técnicamente
comparamos el entrelazar con la talla en piedra, o trabajo en metal o arcilla no llegan a
tener la variedad, la utilidad y la capacidad de desarrollar la adaptabilidad,
ductibilidad y flexibilidad que presentan los materiales apropiados para la actividad del
tejido o entrecruzado.
Como característica especial, los entrelazados, los
tejidos, las mallas encontradas en Asia, o África, o Europa también se encuentran en
toda la América. En algunos casos con variables pequeñas y en otros lugares se presentan
con grandes similitudes con quienes, guarda siempre las condiciones de la cultura material
como elemento identificador de la región. A través de los hallazgos arqueológicos se
puede entender el grado de necesidad e importancia que ejerce esta actividad, u oficio el
cual recobra una importancia permanente en la existencia del hombre.
El primer utensilio entrelazado fue elaborado de fibra
vegetal. Fue el recipiente con forma alusiva de contenedor
con el fin de recolectar o juntar las plantas, huevos, semillas, hormigas, miel,
frutos, en general los pequeños alimentos de fácil transporte. El contenedor o cesta
logrado por el entrelazamiento o entrecruce servía para cargar a casa y compartir con la
familia lo encontrado, seleccionado y recolectado durante la jornada. La aparición del
contenedor transforma la primera organización social, socializa el grupo, quien se
reafirma en toda ocasión de reunión. El no comerse en el mismo día lo encontrado, y el
poder transportar a distancia los alimentos encontrados durante sus largas expediciones,
el hombre primitivo inicia la organización en familia.
Cuál puede ser el significado de este
contenedor? Contenedor elaborado por la mujer o el hombre según el caso de algunas
étnias, llevando a la vez una fuerte marca del contenido semiótico de cada
artefacto exige que el fabricante participe en un diálogo metafísico, que a menudo sólo
se articula con sus manos. Por lo tanto, el desarrollo de la capacidad intelectual de cada
individuo está implícito en su crecimiento como miembro útil de la sociedad... Como
para reconocer la estrecha relación entre las habilidades técnicas y esotéricas... con
frecuencia del desarrollo de la habilidad manual como índice análogo de otras cualidades
más intangibles... A medida que estos objetos se complican, también
se vuelve más complejo el conocimiento esotérico que se incorpora en sus diseños
(2)
. Su significado nos transporta a la relación
materna del útero como contenedor básico de la raza humana, al igual, que los animales
mamíferos. Los canastos, soluciones temporales a las necesidades de la vida, son
considerados la mejor respuesta y de gran variedad según las zonas. Se presentan tejidos
muy tupidos o calados, tejidos asargado, según el uso para el cual estarán
destinados.
Posterior a las soluciones iniciales, el entrelazado va
dando respuestas según los problemas cuestionados, y pasa de ser un contener elemental a
transformarse en objeto de elaboración más compleja. Así, los objetos primarios
presentan soluciones a problemas básicos de comida o son refuerzo de la naturaleza para
entrar en los objetos que engalanan el cuerpo o los lugares de vivienda pasan a
convertirse en objetos precursores de lo estético, replegándose a la búsqueda de la
belleza, del confort y del placer. Como utensilios para la cocina están: cedazos,
exprimidores, bandejas. De los contenedores se pasa a los cargadores durante la manutención, o como
soluciones de vestimenta, chalecos, protectores para la lluvia, cinturones. En el hogar
están los muebles mesas, sillas y como recubridores los zapatos, sombreros, mochilas;
como adornos o símbolos de poder pulseras, collares, máscaras; en utensilios las
peinillas, escobas, agarraderas; o encerramientos específicos las casas, cobijos, y
templos.
El cabello al crecer y al no existir las tijeras, exige un
ordenamiento y nitidez en la presentación. El entrecruzamiento es la mejor alternativa
como ornamento del cabello; aparecen las trenzas que mantienen el cabello alejado de los
ojos y del rostro. La organización del cabello comienza a dar un signo de distinción de
sexos. Las trenzas de gran variedad y tamaño hacen parte del ornamento del rostros
durante la vida diaria o en la preparación del muerto para el enterramiento. Se llega a
estilos complejos de trenzas que en la mayoría de las culturas, indican status social. En
los Masai del África, el hombre lleva el cabello largo y en trenzas, mientras la mujer se
rasura la cabeza.
El trenzado como ornamento es un excelente recurso para el
vestido. Sostiene la vestimenta sujeta al cuerpo para conservar las propiedades
artísticas de la personalidad, carga o sujeta las cuentas sagradas o simbólicas formando
los collares que irán alrededor del cuello, la cabeza, la cintura, el busto, el brazo, el
antebrazo o el tobillo. Para la niña pasar al estado de adultez se efectúa a través de
la ceremonia de iniciación dejando en el rito unas demostraciones del rango de bienestar,
fortuna o tradición al que pertenece su familia.
Como sostenedor: es
el entrelazado que se convierte en el más resistente. El entrelazado sirve como
sostenedor para cruzar abismos. Los puentes une dos extremos con el fin de permitir la
unión y dar el paso. Al agarrar dos fuerzas contrarias, la viga y la columna, permite
crear la estructura básica de la vivienda y luego se deleita en la decoración. Las
esteras atadas a las paredes, pisos, techos contribuyen al ambiente de la
vivienda y crean un recinto agradable. La estera sirve para prevenir el lugar del polvo y
dar un acabado propio de privacidad. Como muro de contención impide el deslizamiento de
la tierra fortificando los acantilados.
El
mito que encarna el tejido
Al tejer se contempla la vida, la pacífica, la hace
alegre y ritual y a la vez, entraña explicaciones como soluciones alternas de la
existencia y de los misterios y mitos inexplicables que presenta. Según las culturas, los
cultos a las deidades, explican la presencia del tejido como principio de vida. La
enseñanza del oficio -tan innato al hombre primitivo- se transmite a través de mitos que
encierran el principio de la vida señalando el tejido como la explicación de los
fenómenos de la naturaleza, del hombre y la muerte en toda estancia. Donde el pensamiento
racional y científico no han nacido es donde surgen más extensas y variadas enseñanzas
alrededor de la actividad del tejido. En él se desatan los misterios y leyendas míticas
más fantásticas encargadas de aclarar o darle sentido a la existencia del grupo, a sus
creencias y costumbres.
Los mitos no
son simples invenciones conscientes de un hombre en particular, sino por el contrario, son
creaciones fantásticas e inconscientes, provenientes del sentimiento común de un pueblo
en el cual cree ciegamente. Es el respeto a algo que le afecta profundamente,
convirtiéndose así, en el reflejo vivo de la concepción que tiene un grupo sobre la
vida y el mundo en el que vive. En el mito se afirma la realidad, y a la vez, se encuentra
toda explicación a los ciclos de la vida corporizados en rituales. De esta manera se
forman las divinidades que presiden las diferentes fases y funciones de la vida: dios de
la fertilidad, dios de las artes, dios de la pesca. dios de la muerte, dios de las
tormentas, entre otros.
La leyenda encierra el mito. La tradición constituye la
explicación en forma poética de los relatos de los primeros tiempos de la historia. La
leyenda tiene por base un hecho fundamental, histórico, religioso, o filosófico y en
ocasiones inspira a la literatura. Durante todos los tiempos ha servido de fuente de
inspiración a escritores, músicos, poetas, artistas y tejedores.
Momento
solar
El tejido como acto de tejer representa en la mayoría de
las culturas el proceso de la creación, vinculado a la acción solar, es la
metáfora de la vida. En las culturas primitivas el encuentro del sol con la luna es el
símbolo triunfante. Los oficios fueron transmitidos en las leyendas en cuyas enseñanzas
estaban prefiguradas en seres ajenos al grupo o tribu.
El hombre, en su doble estructura corporal y espiritual,
crea condiciones especiales para el mantenimiento y la transmisión de formas peculiares;
exige organizaciones físicas y espirituales con el propósito de educar. En la educación
se origina la práctica del desarrollo de las fuerzas vitales y enseñantes, hace su
existencia placentera y armoniosa. De igual manera, en el origen del tejido radica el
origen de la sociedad como una de las plantas productora de la materia prima: el algodón,
se convierte en parte esencial de la vida.
En la lista interminable de mitos el tejido es el que se
asemeja a la creación y destrucción para mantener el equilibrio perfecto. La tejeduría,
sin embargo, se relaciona con el origen de las cosas, sin embargo en todas las culturas la
tejeduría es una actividad muy importante de la vida, por lo cual tiene profundas
connotaciones de orden escatológico, hace referencia a la vida y a la muerte. Y en otras
ocasiones sus referentes son las labores textiles, las cuales son relevantes en las
actividades de toda cultura. Las tareas textiles nunca han sido consideradas castigo,
desde su aparición no exige referencia alguna a sanciones, en cambio simbolizan: origen,
reto, concentración.
En la cultura wayuu, wale keru es la araña, la única que
enseña a tejer a los wayuu. Wale
keru
es una artesana que cuando amanecía ya tenía hechos los chinchorros, las mantas, y al
preguntarle cómo los había hecho, ella les cuenta y ellos aprenden hacerlo. Wale keru tejía por la noche y al amanecer
ya tenía una faja hecha. Si supieran ustedes lo que tengo en mis manos, que tengo
los mejores diseños y yo se los voy a regalar... Ustedes creen que yo soy una
cualquiera, vengo a observar que no han podido hacer lo que ustedes aspiran. Para su
enseñanza hacía permanecer a las jóvenes en encierro, que le pusieran mucha atención, no miraran a los lados, no se distrajeran pues ella no
podía estar enseñando siempre
(3)
Para los Kogis, la Madre Universal es la única
poseedora del arte de hilar y tejer. Un huso inmenso es clavado verticalmente en la tierra
formando el eje central y pronuncia las palabras: Esto es Kalvasánkua, el poste
central del mundo... desprendió una hebra de algodón y con su extremo trazó
un círculo para señalar que ese sería el espacio ocupado por sus hijos. En el comienzo
de los tiempos la Madre era la única que poseía el conocimiento del arte textil.
Comenzó a tejer telas pero no permitía a nadie que mirara en el acto. Cuando los
primeros hombres vieron estas telas y preguntaban cómo las había hecho, ella contestaba
con evasivas. Pero una noche su hijo Seizánkua fingió estar enfermo y dormido para
observar a la madre a través de una rendija. Vio entonces cómo ponía la urdimbre en el
telar y cómo tejía. Seizánkua trataba de imitar lo que había visto e hizo una tela.
Cuando la Madre la vio y exclamó: Quién ha estado observándome?. Pero ya
entonces todos los hombres estaban aprendiendo a tejer. Al darse cuenta de que su secreto
había sido divulgado regaló dos grandes pelotas de hilo a Seizánkua. Ahora él y su
mujer se ponían a tejer pero, a su vez, prohibían a su hijo observarlos. Pero éste ya
se había dado cuenta porque entonces en todas partes los hombres ya
estaban tejiendo
(4)
. Con esta
leyenda, el hombre Kogi entra a ejercer un papel preponderante en el mundo del
tejido.
En el Ecuador son varias las leyendas que tienen
los aborígenes sobre las formas como recibieron la lección del tejido: la elaboración
de las pulseras enseñada por la hija gusano, las técnicas del hilado y el
tejido fue Kaar que les enseñó a los shuar
este arte para que tuvieran con que vestirse. En toda cultura tribal el hombre
periódicamente reproduce los mitos en rituales y en fiestas con el fin de regresar a las
condiciones que existieron en los tiempos del comienzo. Es lo que Mircea Eliade llama el
eterno retorno. El hombre primitivo esta inmerso en el espacio mítico de lo
sagrado, en él engendra todas sus acciones. En los Yekuana, grupo étnico de Venezuela,
localizado en el Alto Orinoco, contar un cuento era tejer una cesta, al igual que hacer
una canoa, construir una casa, limpiar una huerta, dar a luz, morir. Por lo tanto, el arte
de la cestería se convierte en un indicador del crecimiento y la competencia general para
un individuo que la utiliza para determinar no sólo su conocimiento práctico sino
también su status y su identidad, para el Yekuana, mantener una esposa adecuada,
equivale a ser capaz de construir todas las cestas que ella necesita para trabajar
(5)
.
Momento
Lunar
En Grecia las leyendas basadas en la acción de
tejer conllevan el símbolo de la paz, de la
moral, del amor, de la fidelidad, de la paciencia. Con frecuencia el tejido, en las
creencias del occidental, imparte sus referencias, en el momento lunar. La
historia del tejido como metáfora de luna comienza en Grecia. Allí, surge la historia de
Penélope esposa de Ulises, quien cuando hubo que partir a la guerra de Troya, supo
esperar su marido a lo largo de veinte años, asediada por numerosos pretendientes
ansiosos de casarse con ella. Cuando estos comenzaron a apremiarla para que se decidiese
por alguno de ellos, ideó una famosa estratagema para diferir la elección: les prometió
que tomaría marido tan pronto como terminase la mortaja que estaba
tejiendo para el anciano Laertes.
(6)
Ella simboliza en el tejido virtudes como la perseverancia, la devoción, la paciencia y
la fidelidad necesarias para alcanzar el equilibrio y la elevada a la máxima dignidad. En
Penélope se encarna la dualidad, en ese símbolo recurrente del tiempo y el destino,
donde la paz y la tolerancia están enriquecidas por la metáfora transcurrida entre el
hacer y deshacer, en el día y la noche, en vigilia y sueño, en aspirar y expirar. El
tiempo profano de la espera refuerza los sentimientos, su destino del tejer y destejer
guarda las ilusiones.
Siguiendo con los mitos griegos Aracne, surge de
un cuento popular, ella es ... habilísima tejedora y bordadora, llegó una día
soberbiamente a retar a su diosa patrona, Atenea. Aunque está transformada en anciana,
trató de persuadirla y de infundirle modestia, Aracne insistió en su reto. Atenea hizo
un tapiz representando a los dioses Olímpicos y los castigos que afligen a los mortales
que los desafían, respondiéndole Aracne en otro en el que figuraban los amores
escandalosos de los dioses. Atenea, encolerizada, le dio un golpe con su lanzadera, por lo
que Aracne, humillada, se intentó ahorcar. La salvo la diosa, pero
transformándola en araña, el animal que continuamente hila y teje sus telarañas
(7)
. En ella el hilo religa este mundo
y el otro y a todos los seres, se transforma en elemento lineal en soluciones
provocadoras, en superficies exuberantes, y en texturas tersas, brillantes, suaves,
lujosas, opacas, livianas, sutiles, llamativas, pesadas, densas, que según las
civilizaciones y culturas en diferentes épocas y en diversos lugares, han dado origen a
productos tejidos con variadas, ricas y fascinantes propuestas.
Como símbolo destructor del momento lunar del
tejido y el destino de los hombres está representado en Las Parcas, ellas habitan un
campo tenebroso simbolizando con ello la obscuridad del futuro y de todos aquellos cuya
vida iban hilando y cortando. Las Parcas no atendían los ruegos de los mortales:
bordaban, hilaban y cortaban implacablemente. Sólo en una ocasión concedieron el trueque
de destinos: cuando Alceste se ofreció a morir en lugar de su esposo Adrneto. En las
batallas, Las Parcas decidían si los guerreros heridos debían morir o seguir viviendo.
En pintura y estatuas se veía siempre a Cloto con rueca, a
Laquesis con uso y a Atropos con tijeras
(8)
Historias
que se tejen
La historia del tejido en el occidente es una historia
recóndita, escondida e íntima propia de lo femenino, más que del sexo masculino. Al
pasar el tiempo deja huellas que el tejido manifiesta en su organización. Los
sentimientos de amor, dolor tocan a la puerta, las incertidumbres exigen dejar los
registros de una historia, pero es el amor, la llama viva que compromete el afecto de la
mujer con su amado. Evidente en la simbolización que envuelve la mortaja que Penélope
teje de día y desteje de noche.
Los temas bíblicos, leyendas, alegorías, mitos,
historias de batallas y amor son narraciones de apreciable interés para ser llevados al
tejido. En España, a través de los moros durante el siglo VIII, el occidente tiene
contacto con tejidos orientales de especial esplendor. El interés por su ejecución se
fue dando paulatinamente durante los siglos XI y XII, preferencialmente en trabajos
eclesiásticos. Las primeras tapicerías occidentales de aguja se diferencian de las
tejidas en telar. Ejemplo de ellas son el tejido de Gerona cuyo tema es la Creación,
narrada en círculos concéntricos que parten del central y más pequeño donde está
Dios, en el siguiente círculo dividido en siete partes irregulares presenta las etapas de
la creación y el Árbol de Jessé donde se relacionan los antepasados de Cristo: Jessé,
el rey David, el rey Salomón, la Virgen con el Niño Jesús y Cristo en la Cruz.
De igual manera esta paciencia se refleja en los hechos
heróicos contados en el Tapiz de Bayeux, cuyo relato cuenta como Eduardo rey de
Inglaterra nombra heredero de su trono a Guillermo de Normandía. Para anunciar su
voluntad nombra a Harold como emisario, quien debe ir en busca de Guillermo para
manifestarle la decisión del rey. El tapiz está bordado a mano sobre una tela de lino,
en una extensión de setenta metros por sesenta centímetros de ancho. Se lee como, un
libro, de izquierda a derecha, y las escenas principales están a lo largo de una franja
amplia en medio de dos franjas angostas, arriba y abajo donde aparecen los oficios de la
tierra propios de los meses, -escenas de arado, los cultivos, los animales, las fiestas,
la construcción de barcos y la caza-. Cuando se llega a la zona de las batallas los
soldados que caen muertos pasan a la franja inferior. Todas las vicisitudes, como los
engaños que Harold, le hace a Guillermo están presentes en este Tapiz, elaborado con
perseverancia por un grupo de súbditos de la corte, bajo la guía de su esposa.
Tal vez, anterior a este bordado seglar, conocido más con
el nombre del tapiz de Bayeux, habían comenzado a incluirse los textiles en los
testamentos que luego se legaban a la iglesia. En un inventario realizado en 1476, se sabe
que este tapiz decoró la nave principal de la catedral de Bayeux, durante los días de
fiestas.
Durante la Edad Media en Europa, especialmente, la
sociedad de las cortes aristocráticas son el semilleros donde el gran lujo en la
decoración de los muros son la tapicería sin pelo que reflejan el gusto y el poder. Los
tapices cubren las paredes, los pisos, las camas, los asientos y las mesas con motivos
decorativos complejos. Los motivos, aunque son de gran variedad, van desde temas
religiosos, míticos históricos, leyendas, hasta los siglos XVIII tratados bajo la
iconología de los símbolos propios de la época medieval. La gente no diferenciaba las
obras tanto por el uso al que estaban destinadas, como por la calidad de los materiales
utilizados en su realización y la dimensión de los productos terminados, hasta el punto
que servían de alfombras los tapices de alto liso.
De las narraciones tal vez singulares en el manejo de las
formas todas ellas de carácter simbólico son los tapices realizados entre los siglos XIV
y XV. Los más conocidos, gracias a los cuidados y rescates del mal trato, son el
Apocalipsis de Angers, la Dama y el Unicornio, la Historia
de los Santos Piat y Eleuterio, y la Ofrenda del corazón. Todos estos
temas narran historias presentadas a manera de series. Series que obedecen a secuencias y
tamaños según los espacios de las áreas de los muros donde originalmente estarían
colgadas. Los temas y sistemas empleados en
la tapicería llegan a tal sofisticación en el tratamiento que incluyen franjas, diseños
zigzagueantes, llegando a tener motivos decorativos. Lo peculiar en el tratamiento del tema,
se convierten en una temática que no era una producción aislada. Encargos por series y
de variados tamaños llegaron a duplicarse, debido a la atracción que las familias
pudientes vieron en ellos. Los palacios y casas señoriales adquirían prestigio al estar
respaldados por la tapicería, la cual conlleva un factor económico y político en el
mundo occidental.
El manejo de los motivos siempre alegres con una buena
variedad de colores se aprecian en los primeros siglos. El número de colores oscilaba
entre ocho a quince, aunque algunos colores no resistieron el paso del tiempo ni los
accidentes causados por la luz. Algunos de sus colores originales desaparecieron y hoy en
día vemos zonas de mayores dimensiones. Hoy en día, como conclusión se deduce que
aunque son pocos los tapices que han llegado hasta nosotros su importancia y esplendor son
innegables.
El arte del alto liso fue tan evidente para el occidente
como el fresco lo fue para el Renacimiento. La tapicería trataba asuntos profanos,
religiosos, históricos y leyendas el tratamiento de símbolos están cargados de
significado según la época. Su análisis y comprensión de lectura de la imagen, exige
en cada obra un encuentro con la lectura o información del contexto social y cultural de
donde surge, además de dedicarse a la deducción del condicionamiento cultural. El
sistema para abordar los motivos, dependía del origen o taller donde había sido
elaborada la obra. Sin discusión, las historias tratadas se convirtieron en deseos y
recreaciones de las familias con poder. Imitar a los dueños de casa que colgaban tapices
en sus salas, cámaras y gabinetes fue una buena costumbre que durante varios siglos se
mantuvo. Adicionalmente, al creciente interés por mantener su status, con el tiempo la
rivalidad entre el tejido de alto liso y la pintura fue evidente.
La acción del trabajo del tejido ha sido utilizada en la
literatura para simbolizar las virtudes que se espera posee la mujer, como cualidades de
dote propias. Se teje para esperar la muerte después de una decepción amorosa. Se teje
para representar la fidelidad.
Continuar
(1) Mircea Eliade, Lo sagrado
y lo profano, Ed. Guadamarra, Madrid, 1967 (Regresar a 1)
(2) David M. Guss, Tejer y cantar,
Monte Ávila Editores, 1990, pág. 96 (Regresar a 2)
(3) Marta Ramírez y Héctor Rojas, Arte
wayuu, Investigación Universidad de los Andes, 1990 (Regresar a 3)
(4) Gerardo Reichel Dolmatoff. Contactos
y cambios culturales de la Sierra Nevada de Santa Marta, Estudios antropológicos.
Colcultura, Bogotá, págs. 143, 223. (Regresar a 4)
(5) David M. Guss, Tejer y cantar, Monte
Ávila Editores, Caracas, 1990 (Regresar a 5)
(6)
Constantino Falcon Martínez, Emilio Fernández,
otros. Diccionario de la mitología clásica, Tomo II, Alianza Editores, Madrid, 1980,
pág. 505. (Regresar a 6)
(7)
lbid
,
Tomo
1, pág. 75.
(Regresar a 7)
(8) Carlos Gaytan. Diccionario
mitológico, Editorial Diana. S .A., México. 1971 pag. 176. (Regresar
a 8)
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