Cuando la creación traspasa los límites

Por: María Teresa Guerrero

Razón y caso                   

En Colombia a partir de la década de los años setenta la expresión artística, en especial las llamadas artes plásticas, comienza a presentar un fuerte componente experimental en su realización; los temas enfocados a la búsqueda del concepto son el énfasis en la creación. Esto da origen a un comportamiento cambiante que comienza a alejarse de las artes tradiciones en formatos y medios existentes y comúnmente conocidas dentro de los términos de escultura y pintura. 

Los jóvenes sienten un fuerte interés en la realización de obras cargadas de propósitos y capaces de abrir caminos inexplorados. En el mundo artístico se multiplica y permite la entrada de otras fuentes o herramientas de expresión. Es decir, las normas tradicionales dejan de ser la defensa o soporte para entrar en un proceso donde el medio tolera la inclusión de lo inadmitido o concibe resultados de obras inclasificables. El sentido de exploración y de riesgo son la base de la experimentación que conlleva la expresión y la fuerza creativa. Ahora todo es aceptado.  

Hoy en día, la desaparición de los límites en la concepción y ejecución de la obra se origina en los materiales, medios, oficios y técnicas requeridos para el proceso. El, según el concepto y medio seleccionado se exige el dominio y adiestramiento muy variado según el material abordado, y logrará que el resultado llegue a ser más o menos exitoso. En la demanda y proyección se define el medio a utilizar. Allí, es cuando se comprueba que el traspaso de límites y fronteras tradicionales, enriquecen la propuesta y la llevan por caminos insondables e inesperados. 

A esta ruta se adhieren con entusiasmo, estudiantes de arte de las universidades, regularmente dirigidos o motivados por profesores con el intenso deseo de estar ligados a centros emisores ajenos al país -Europa y Estados Unidos- los cuales ayudaron a la creación de focos receptores dentro de nuevas formas de expresión. Tanto maestros y como jóvenes llevan intrínsicamente la manifestación de necesidades, a nuevas ideas se requieren soluciones y formas diferentes de abordar los problemas, los medios y los materiales. Esto produce inevitablemente habilidades, intereses y acercamientos enfrentados a campos divergentes, con lenguajes eclécticos dentro de propuestas y estéticas nuevas. 

El énfasis necesariamente no está en la trasmisión de formas plásticas estables y rígidas. Ahora el juego de la creación está en la vida propia, en las fuentes políticas o sociales o históricas, todas ellas dentro de un componente activo de denuncia, de rechazo y de transformación de todo arte trabajado a la manera tradicional. 

El interés del arte se centra en la forma de expresión a través de materiales los cuales en muchas ocasiones son ajenos a las tradicionales herramientas del pincel, del óleo y del lienzo como soporte, esto, para sólo enunciar lo relacionado con la realización del concepto tradicional de la pintura.  

Dentro de la experimentación todo es posible: medios y materiales de uso en otros campos con el deseo de adquirir lenguajes, especializados o únicos, incorporados a las artes plásticas y considerados ajenos o inapropiados; por el contrario, convierte en herramienta propia los conceptos opuestos y radicales para abrirse a un nuevo concepto creativo hasta impactar.

 

La inestabilidad como fuente de cambio  

Diversos son los caminos para entender el fenómeno de la creación, y en especial, los orígenes del rompimiento de las barreras en relación con el manejo de los comportamientos, o la radicalización en las distinciones que marcan la tradición en las polaridades: pintura/escultura, mujer/hombre, femenino/masculino, vida/muerte, niña/mujer temas que recobran gran interés en la época actual, durante el proceso y ejecución de la obra artística.  

Con frecuencia los estudios de disciplinas como la antropología, la creación artística, la psicología, la psiquiatría se plantean situaciones que analizan a profundidad los significados y se manifiestan en el proceso que transcurre al pasar el umbral divisorio entre dos extremos. A estos estados de transición, o de pasaje temporal, o de ceremonias rituales, o de quiebres en la concepción tradicional de las expresiones, cuando se está en proceso de dejar de ser un estado o algo para convertirse en otro estado u otra cosa es uno de los temas que comenzaron a ser investigados durante el siglo XX dentro de estas disciplinas.  

La existencia de vínculos entre las disciplinas crea conectores interdependientes entre todas las expresiones del hombre o sus formas de sentir y maneras de crear organizaciones. No existe hoy en día, mundos totalmente puros, virginales dentro de los planteamientos y preocupaciones a los que han llegado las comunidades o instituciones. 

Al enfatizar la temporalidad y transición desaparecen las posiciones tajantes y toda delimitación o definición cerrada deja de lado la presión de la norma, de los límites para darle validez y riqueza al momento del “pasaje” o tránsito. El pasaje o tránsito es el momento preciso en la que se está dejando algo para entrar en otra situación, o donde las leyes o normas tradicionales dejan de tener vigencia para concebir la permeabilidad de los límites. Es el instante en el que se abren posibilidades infinitas capaces de originar mezclas y variabilidades a toda situación o proceso creativo. 

Es oportuno remontarse al antropólogo, Víctor Turner, políglota e investigador de principios del siglo XX, quien maneja un discurso dirigido a la riqueza encarnada en el significado del umbral como momento de traspaso o transición a otros momentos de la vida. El umbral como límite entre uno y otro, tratado en todo rito tribal de iniciación o paso de una etapa de la vida a otra es la transformación de los momentos o instantes. Es el instante mismo cuando se está dejando de ser y se va a ser, o, se va a convertir. Deja atrás situaciones con características propias definidas y pasa a otro momento, a la situación posterior.  

Estos momentos de tránsito entre una situación y otra, es lo que llamó Víctor Turner “liminar”, de una manera tajante e indecisa a lo no encasillable en tiempos permanentes. El análisis de los estados de pasos como momentos de gran exaltación permite entender que en la existencia de los bordes se produce la estancia de mayor fertilidad creativa, o aclarando mejor, en los límites flexibles no rígidos se encuentran los momentos de mayor capacidad y de permeabilidad y posibilidad en encontrar las fuentes de enriquecimiento y propuestas creativas, de descubrimientos de nuevos estados. 

La importancia radica en el hallazgo del estado de paso. Víctor Turner partió de la observación de las ceremonias rituales en el grupo étnico “Ndemhu” de África, de allí realizó el estudio de costumbres que le sirvieron para los análisis del significado de la transición. Los ritos que significan compromiso especial o una obligación en período “liminal” o de eliminación de estructuras previas en los ritos de paso a otros estados. Estos estados se asemejan a períodos marginales o de “liminalidad” en situaciones intercomunicadas o interestructurales. En la desaparición del límite en los “ritos liminales” se dan los procesos de iniciación, separación, procreación, ritos de los espíritus o sombras ancestrales. (1) Se identifican momentos de paso donde se deja de ser o tener. El tiempo vacío de experimentación se abre a la permeabilidad intercomunicativa. 

La ambigüedad se produce por la inestabilidad de la estancia del traspaso durante la existencia del rito. El límite como concepto cerrado comienza a entrar en una etapa intermedia de transición entre un estado y otro, ser y no ser, de estar y no estar, vivir y morir; en el tiempo intermedio e instante de riqueza suprema del desprendimiento de un estado y asimilación del momento próximo, convierte en gran validez la temporalidad en el estado de tensión hasta llevar el momento presente a la esencia y al mayor ápice de expresión. 

La permeabilidad y la flexibilidad introducidas por el hombre lo llevan a sentir una especial avidez durante el proceso de conexión, son las dos condiciones del instante, “estar a punto de ser” y el ‘acabar de ser”. El instante se detiene y produce el momento de la ambigüedad y es en ese mismo instante donde todas las posibilidades entran a ser posibles. Este estado produce una estancia enriquecida para cambiar toda situación aunque resguardada por los bordes, límites o normas estos desaparecen y permiten la penetración o juego con aquello nuevo o no considerado o concebido arbitrariamente, al estar aferrado a limitantes establecidas. (2)  

La anulación de bordes, de normas, es motivo de estudio para Víctor Turner dentro de la sociedad Ndembu. A partir de tal estudio nace el concepto “liminal “, como significado de permanencia en el umbral, el umbral es la estancia de traspaso en medio de dos frentes, la situación estacionaria que conlleva la ambigüedad. Desde el momento en que la estancia tiene la condición de eludir o esquivar una clasificación para convertirse en otra normal o reconocible dentro de una localización o un espacio cultural, indica que no se está ni aquí ni allí. Sucede en el momento de ordenación de una pompa, ceremonia, costumbre o convención ritual. Como tal, “liminal” se refiere a aquel pequeño espacio, indeterminado, intocable durante un proceso, que expresa una gran variedad de símbolos en las diversas sociedades y ritualizan las transiciones. 

Frecuentemente, “liminal “, ni lo uno ni lo otro, es la brecha correspondiente a los aspectos de exploración dentro de las sociedades étnicas en diversos significados; indica los vínculos o enlaces de la muerte, el útero, la invisibilidad, la oscuridad, la bisexualidad, la soledad, el eclipse del sol y la luna. Momentos rituales, en cuyo instante las transformaciones deben obedecer las órdenes de posesión de la nada por estar en el proceso de tránsito. Sucede en el paso de la pubertad a la mujer, del nacimiento de un nuevo ser, la vida a la muerte, de la soltería al casamiento. Cambios profundos en el contenido y variables en la producción al permitir acciones y entrecruces, enfatizando con ahínco la permeabilidad en los bordes situacionales y la necesidad de abrirse a nuevos mundos insondables en la proliferación de simbologías. (3)  

La situaciones entre una y otra, o ni lo uno ni lo otro, produce la necesidad de crear distinciones en las estructuras que al no ser ni lo uno ni lo otro, la ambigüedad plantea momentos donde el reconocimiento a períodos de límite serán las zonas abonadas para  entrar a campos con otras propuestas, otras estructuras, otras alternativas no contempladas en los estados sacros o definidos para convertirse en terrenos propicios para darle cabida a la libertad. 

Son caminos hacia la permeabilidad ecológica de la mente, lo cual genera entrecruzamientos en beneficio de la producción de diálogos siempre más abiertos capaces de entrar en estancias creadoras y de intercomunicaciones de medios. El significado de la apertura en los campos desborda los controles y se traslapan las situaciones externas con las internas. Así, se penetra en los entrecruzamientos del conocimiento y se desprende toda concepción o amarre tradicional para entrar en la locura de las libertades extremas, entendidas dentro de la tiranía de la libertad.

 

Grandes Rompimientos 

Colombia no podía escaparse a lo sucedido en los centros emisores ajenos a nuestro país. Las revoluciones ideológicas, sociales y políticas habían tocado las puertas en los distintos estamentos y en especial, los centros universitarios serían los lugares abonados para fructificar y cosechar los cambios en otras latitudes. El encuentro a prácticas como desmonte de tradiciones, comportamientos y costumbres que guardaban relaciones con lo acaecido en el mundo. 

Las generaciones de jóvenes de los años sesenta habían comenzado a descreer en la autoridad, a fomentar las acciones reaccionarias, a mirar con recelo todo comportamiento convencional, a cuestionar formas de expresión tanto social, como político; y en el caso específico esos cambios producirán en la expresión artística brotes y giros opuestos en las manifestaciones creativas. Al buscar fuentes de temas para el arte, quedan atrás los tiempos de toda radicalización, ahora se entra en la inmensa variedad y multiplicidad de fuentes, de medios, de técnicas (cuando las necesitan) y formas de expresión y por consiguiente cambian los sistemas de contemplación. 

Esas rupturas, sucedieron primero en países como Gran Bretaña, con las propuestas de musicales de los Beatles, el estilo del cuerpo y el vestuario en la modelo Twiggy, el maquillaje de Mary Quant. En Estados Unidos con las luchas racistas, en especial el asesinato de Martin Luther King, el asesinato del presidente John F. Kennedy. El desajuste mundial, entre el antagonismo de las dos potencias los Estados Unidos y la Unión Soviética enraizadas en las ideologías comunistas y capitalistas, trajo un despertar en las generaciones de jóvenes, hombres y mujeres, encaminadas a manifestar su descontento y sentar los precedentes de inconformidad con las medidas de guerra. En el arte estadounidense e inglés, al igual que en el de países como Alemania, Francia e Italia, las expresiones vanguardistas reflejaban propuestas de cambio en la manera de abordar los problemas, los comportamientos sociales, los intereses temáticos y los sistemas de ejecución, dentro del planteamiento de nuevas opciones se abren para darle paso a la pluralidad de alternativas. Todo se puede en todo momento. 

Vientos antidogmáticos, antirracistas, antitradicionalistas, corrían pues aunque figuras como Kennedy habían planteado la posibilidad de un mundo mejor y más feliz con la ley de los derechos de los negros, simultáneamente acaece la explosión de fuerzas contrarias que se darán durante estos años. żY qué decir de los grandes cambios que la comunicación por satélite, o el Internet han originado? Son estos sistemas creadores de una sociedad y una política globalizante, nos llevan al gran rompimiento de las formas, costumbres, creencias tradicionales. Se abren las expresiones a otros campos. 

Las luchas de identidad se arraigan cada vez más, y aún mismo tiempo todo núcleo cerrado se abre, la mujer entra con ímpetu a defender sus derechos y posiciones como ser humano en sus roles de profesional, de madre, de esposa con o sin pareja para encontrar el puesto que nunca había logrado en todos los siglos anteriores. Luchas todas ellas con el fin de adquirir espacios anhelados, debido a las presiones asfixiantes que padecen estos grupos, logran distintos ámbitos dentro de la sociedad. El hombre por otro lado desea y anhela lo que la mujer está dejando y se gesta la apariencia del nuevo ser o de la mezcla de los anteriores: se produce la ambigüedad del ser andrógeno tan claro en la forma de vestir de ambos sexos desde la década de los años ochenta y más evidente en los noventa.  

La desaparición de distancias inmensas tan claras en épocas anteriores y que habían separado o encasillado a los seres humanos por comportamientos, oficios, prácticas profesionales, habilidades manuales, dejan de ser vigentes y consecuentemente las actitudes denotan mucha influencia en los cambios del manejo como en las relaciones y su repercusión de los materiales llega hasta los procesos creativos y su forma de manipularlos.  

La diversidad de culturas, de hábitos, de expresiones ejercen un gran interés en el despertar de los deseos cambiantes y de aportación para explorar lo que son comportamientos rituales para otros reflejarán nuevas concepciones donde la ausencia de los límites transformará todo resultado que salga del ser humano.

 

Transición 

A finales de la década de los años ochenta aparece sucesivamente una serie de títulos para denominar exposiciones, libros y folletos en diferentes partes del mundo: “Sin Límites”, “Más Allá de los Límites”, “Traspasando Fronteras”, “Sin Fronteras”, “Después del Límite”, “Fuera de Límites”, “En el Borde”, “Compartiendo los bordes”, “Entrecruce de Mundos”, “Otros Juegos Otras Miradas” son parte de una variadísima gama de títulos o denominaciones donde se enfatiza la pérdida de los límites, o la desaparición de toda concepción de frontera o resguardo. Las delimitaciones, las normas son consideradas como juegos que deben romperse y este proceso había comenzado desde la década de los años sesenta cuando se produce el fenómeno a nivel internacional. En Colombia, será desde finales de la década de los setenta, cuando su presencia produce cambios y la producción investigativa a nivel creativo presenta un marcado giro en la creación. 

El entrecruce de sistemas, el llamado a la intercomunicación de temas, la necesidad de mezcla y búsqueda de diversos interlocutores plantean en la comunidad el deseo de crear medios de acercamiento y de comprensión con la totalización, marcan contundentemente los quebrantamientos de normas, sistemas o leyes que dejan de tener delimitaciones. Dejan de existir zonas impenetrables y todo juego es permitido con el fin de salir al encuentro de las zonas oscuras. En la penetrabilidad del quehacer, de las acciones y de las expresiones se hallan todas las formas hoy consideradas nuevas y constantes para la vida. Las diferenciaciones de los campos de acción dejan de tener zonas intocables. En los acontecimientos de la vida, en los campos o medios de creación, el cruce de expresiones y la mezcla de ellos ha permitido que las propuestas en la vida sean más productivas, más entremezcladas y llenas de posibilidades infinitas.

Ahora la vida y el arte se encuentran en los tiempos donde nada está vedado: todo se permite. Encontrar y atreverse a algo diferente es permitirse penetrar en campos inexplorados como acercarse a otros mundos, a otras expresiones, a otros comportamientos. Considerar los encuentros como lugares de enriquecimiento, además de posibles transformaciones de creencias. 

El lenguaje del arte deja de estar depositado en una sola imagen, (4) por el contrario, percibe como medio de hilaridad y entretenimiento, hasta llegar a permitirse toda forma de expresión y presentación, planteándose juegos opuestos y extremos. Es el momento de la razón esclarecida por la “estética del anti-racionalismo”. Las disciplinas más racionales tienen una pequeña dosis de irracionalidad. Entra a considerarse lo invisible, lo latente, lo indefinible o mejor lo no encasillable en la intención valedera de las expresiones que se develan en los nuevos tiempos. 

En el terreno de los cambios, tal vez, el interés en los materiales y temas de investigación se convierte en lo primero a modificar hasta llegar al gran rompimiento. Como fue enunciado al principio, ahora los títulos de pintura y escultura, gobelino y tapiz, concierto instrumental de la sinfónica, entre otros, dejan de existir bajo estas clasificaciones. El artista le abre paso a lo desconocido para dejar atrás, como obsoleto, los términos anteriores. Lo correcto es apelar a descripciones más amplias; el de artista en los primeros casos y en ocasiones se debe hablar de los materiales, medios o equipos con los que trabaja. 

Se pasó a los grandes cambios, que ayudan a entender lo importante que es estar en el ámbito de lo experimental. Donde todo se permite y donde lo que vale es la profundidad del concepto, lo que desea revelar, es decir, ese secreto indescriptible pero al mismo tiempo esencial y capaz de consolidar las distancias (5) . En la creación en proceso todo es valido para el entendimiento. En la destrucción, o desaparición de los límites se efectúa, también, la destrucción de los procesos concebidos tradicionalmente para enriquecer la aparición de nuevos caminos. La multiplicación de lecturas, es decir la obra deja de tener una única y totalitaria lectura, no es monolítica. Los tiempos y etapas de la propuesta son cada vez más plurivalentes. Caminos variados, búsquedas de ampliación de la percepción donde la visión deja de ser el único contacto válido para las artes plásticas para incluir otros sentidos como el tacto, el olfato y la audición. Su existencia no es independiente de la obra de arte por el contrario entrecruza la información de campos perceptivos y deja concebir obras en la distancia.

 

Ni lo uno ni lo otro 

En la indefinición y traspaso de instancias, la concepción de la delimitación y norma es sinónimo de estabilización de una situación y la normatividad se convierte en la necesidad de resguardo o defensa ante la incapacidad de abordar el riesgo o lo inesperado. Es en la desaparición de los límites donde se refleja la mayor preocupación y queda ahora la dificultad en la selección de los artistas colombianos que aparecen en este ensayo. En algunos casos, las características de su obra o la forma de su trabajo sirvieron como pauta para ser seleccionados, ya sea, a partir de obras aisladas o esporádicas, y en otros casos su forma de trabajo obedece al rompimiento de fronteras entre los medios o materiales, ellos se intercomunican o desmontan las barreras o los límites normativos de la tradición que se emplean en la ejecución. La claridad radica más en la forma de apropiarse. 

Los artistas que se dedican al empleo de las nuevas tecnologías, video, mezcla de medios electrónicos, entre otros, no son incluidos aquí, por el contrario los aquí presentes asisten con su obra a cambios de procesos creativos o confrontación de extremos en el trabajo. Ahora el juego de la creación parte de la vida misma, de las fuentes políticas, sociales, históricas con fuertes componentes de denuncia. Los medios empleados pertenecen a otros campos tradicionales, es decir, al que es conocido como escultor, pero emplea lo textil o los materiales de pergamino, a los pintores que conciben la obra dentro del soporte de lo textil o llevan la obra a un uso utilitario. En todo caso, los aquí seleccionados obedecen a cambios en el proceso creativo, a la inclusión de materiales eclécticos en la elaboración de la obra o en algunas de sus obras. El artista plantea su desafío y nos lleva a un replanteamiento en la denominación del creador. 

En la historia del arte a partir de la edad media, la separación en la denominación del creador, toma como base esencial las características del oficio o proceso empleado. Por tal motivo, al llamar al creador por el término de pintor, o escultor, o grabador, o tejedor, o dibujante lo identifican con el proceso aplicado y enfatiza el propósito básico de la actividad desarrollada; pero durante el siglo veinte son infinitos lo medios empleados en el proceso de la creación. Vanguardias internacionales comenzaron la revolución, la reacción y la negación de toda concepción de lo tradicional. Dada -Kurt Schwitters, Marcel Duchamp, Marcel Janco, Hugo Ball-, en el Cubismo -los collages de Picasso, Braque-, o en algunos artistas del Surrealismo como Bellme y Dalí, fueron los primeros en transformar los medios empleados por el creador. Posteriormente en las décadas de los sesenta en adelante artistas que trabajan con medios opuestos a los concebidos históricamente, como Meret Oppenheim -con mezcla de objetos comestibles o textiles en la obra El Banquete, o El desayuno con pieles de animal-, artistas del Pop Art como Allen Jones en las obras que emplea los maniquís, Magdalena Abakanowicz las figuras de costal en sisal, Eva Hess con el mundo interior reflejado a través fibras textiles, latex, Ann Hamilton en los cuartos invadidos de pelos humanos, son una incompleta enumeración obras que son abordadas dentro del rompiendo de los límites y de acción cambiante en los materiales hasta culminar con grandes hallazgos en su especie. 

El interés de abrirse a la experimentación, al juego y a las acciones provocativas hacen parte del deseo de probar nuevos terrenos, nuevos medios o materiales en la ejecución de la obra. Por consiguiente, el camino se diversifica y -los conceptos tradicionales quedan atrás marcando una escisión. Por tal motivo, en el arte actual son muchísimas la variables que se dan y a la vez nos llevan a evitar caer en la grave equivocación de seguir llamando “pintor o escultor” a quienes no les interesan los medios tradicionales y por el contrario, desean revaluar las formas de hacer arte. De esto se desprende, como hecho lógico, la caducidad en la que se cae al seguir nombrando a los creadores dentro de las casillas de pintor, o escultor, o tejedor, o grabador, o fotógrafo lo apropiado será el empleo del término de “artista” o si es necesario ir más en la aclaración sería el de “artista plástico”.

 

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(1) Víctor Turner. The Ritual Process. Structure and Anti-Structure, Aldine Publishing Company, Chicago, 1969, pp. 20, 21. (Regresar a 1)

(2) Omar Calabrese. Cómo se lee una Obra de Arte, Cátedra, Signo e Imagen, Madrid, 1994, pp. 67. (Regresar a 2)

(3) Íbim. Víctor Turner, pp 95. (Regresar a 3)

(4) “Cuando dos realidades opuestas se encuentran en una mesa de disección” Lautréamont. (Regresar a 4)

(5) Suzi Gablik. Has Modernism Failed?, Thames and Hudson, London, 1994 Conversations Before the End of Time, Thames and Hudson, London, 1995. (Regresar a 5)