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OTROS JUEGOS, OTRAS MIRADAS
Una de las grandes carencias en el área de las artes plásticas
es una adecuada difusión en las diferentes regiones del país, de
las obras de artistas de generaciones más recientes. Por ello la
presente exposición OTROS JUEGOS, OTRAS MIRADAS
busca dar a conocer algunos aspectos de los lenguajes e inquietudes
que motivan la producción artística colombiana de hoy. Con ello se
busca igualmente propiciar el encuentro de estas propuestas con el
público y con los artistas que trabajan en las regiones -muchas
veces al margen de las dinámicas del arte actual debido al
centralismo, a la falta de escuelas de arte, bibliotecas
actualizadas y especializadas o de proyectos nacionales que
establezcan un diálogo enriquecedor.
Otros Juegos, Otras Miradas es una puesta en
escena de opciones alternativas de expresión. Pero hay que entender
esto dentro de los parámetros que le corresponden. Sin duda el arte
del siglo XX se gestó bajo el signo de la ruptura y la innovación.
Fue el siglo de las vanguardias que sucesivamente fueron
trastocando las coordenadas de la tradición para extender o
sustituir las formas de ver.
Los medios que utilizan los artistas de la presente exposición
son ciertamente opciones arriesgadas para un escenario artístico
alejado de las posiciones de vanguardia y más acomodado a seguir
las tradiciones de lo 'correcto'. Sin pretender que esta selección
de artistas obedece a ilustrar un impulso vanguardista hay que ver,
no obstante, en sus producciones la necesidad de incidir en un
medio aletargado por malas mañas artísticas -como por ejemplo el
gusto por lo formal- sin desconocer las opciones que. ofrecen los
lenguajes internacionales.
Las propuestas expuestas son un señalamiento de otros
comportamientos. La pluralidad, es cierto, obedece a la licencia
posmodema de responder a lenguajes existentes, dejando de lado el
autoritarismo de lo nuevo. Responden a una actitud más marcada por
procesos, por inquietudes cercanas al discurrir diario entendido
como contexto cultural y urbano. Llama la atención que los
elementos escogidos muchas veces tienen la recursividad de lo que
se consigue a primera mano: cartones, latas, vinilos, lápiz. Hay
una tendencia a utilizar formatos pequeños o materiales reciclados
o imágenes sencillas. En esto hay un acto deliberado que responde
al compromiso de hacer evidente que la vida (el entorno) es
cultural, que los elementos más primarios forman parte de
una idiosincrasia que tiene -ella misma- una capacidad
transformadora que los carga de sentido, los dignifica. Es como si
estos artistas encontraran en la "elementalidad' una forma
de veracidad, de honestidad: el deseo de hacer del arte no un
producto idealizado y ajeno, sino una actitud que
puede infiltrarse sensiblemente en los espacios vitales de lo
cotidiano. Su opción, no es entonces la de innovar plásticamente,
sino de encontrar una eficacia comunicativa -que explora otros
espacios para lo artístico que es lo que estos artistas asumen como
una necesidad artística, cultural y social.
CAROLINA PONCE DE LEÓN
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