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PRESENTACIÓN
Para el Museo Nacional de Colombia es
motivo de gran complacencia presentar, por primera vez al país y como resultado de una
acuciosa investigación, la selección de 300 obras del pintor de la Independencia
nacional José María Espinosa.
Varios aspectos otorgan a esta
exposición una importancia singular. En primera instancia, la obra del abanderado de
Nariño, cuya calidad artística adquiere un inmenso valor al convertirse en documento
histórico, coincide de manera puntual con el triple carácter del Museo Nacional de
representar la ciencia, la historia y el arte nacionales. La curaduría de la exposición
refleja de manera excepcional las cualidades artísticas de Espinosa, al tiempo que revela
su sentido programático. El abanderado vivió el siglo XIX casi en su totalidad, y tuvo
la clara conciencia de ser partícipe y testigo del nacimiento de nuestra república,
hecho que quiso legar a las generaciones posteriores a través de un panteón nacional.
Para orgullo de todos los colombianos, la
mayor colección pública del artista es propiedad del Museo Nacional, donde se destaca
como uno de los patrimonios más preciados. Este punto nos lleva a la siguiente
característica de la exposición: presentar al público, en el contexto de
investigaciones rigurosas, conjuntos artísticos a partir de las colecciones del Museo.
Porque, si bien la exposición permanente que albergan las salas del Museo Nacional da
cuenta de los procesos históricos y artísticos de nuestra nación, las exhibiciones
temporales cumplen la misión de desarrollar en profundidad temas específicos, de
destacar hitos, personajes, artistas o períodos del arte y la historia, de subrayar
características o confrontar visiones. Es por ello que la exposición <<José
María Espinosa: Abanderado del Arte y de la Patria», concebida como un programa
propuesto y ejecutado por el Museo Nacional, no trace otra cosa que retomar la tradición
iniciada en administraciones anteriores, en particular las de la década de 1970, durante
las cuales se exaltó el nombre de grandes artistas, como Ramón Torres Méndez, Epifanio
Garay y Roberto Pizano, y que sin dude contribuyeron a formar entre el público un
criterio más claro, contemplativo y crítico de la obra de nuestros coterráneos.
Para concluir, la última pero no menos
valiosa de las intenciones que sustentan esta exposición, la constituye la búsqueda de
la identidad.
Porque acercarse a la obra de Espinosa,
es adentrarse en el corazón mismo de la patria. Por sus dibujos se pasean los tipos
santafereños que habitaban las calles capitalinas, los locos que divertían a sus
paisanos, las niñas de sociedad, los muertos ilustres, pero ante todo, los próceres.
Con la actitud reverente de quien rinde
culto a sus héroes, Espinosa plasmó en su obra las figuras de Bolívar y Santander al
igual que los soldados anónimos, es decir, a todos aquellos que entregaron sus vidas por
consolidar la independencia.
Por todo lo anterior, con esta
exposición histórico-artística, el Museo Nacional de Colombia aspira a que la historia
le de contexto al arte y el arte reviva la iconografía patria.
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ELVIRA CUERVO DE JARAMILLO
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DIRECTORA
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MUSEO NACIONAL DE COLOMBIA
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