José María Espinosa Abanderado del arte y de la patria
Museo Nacional de Colombia
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VI. JOSÉ MARÍA ESPINOSA: ABANDERADO DE LA PATRIA

 

ANTONIO NARIÑO
Ca.1840
Miniatura sobre Marfil

José María Espinosa creó la iconografía básica de los fundadores de la República. A lo largo de su carrera rindió homenaje a Antonio Nariño (Bogotá, 1765 - Villa de Leyva, Boyacá; 1823), traductor de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y Precursor de la Independencia, a quien acompañó como abanderado en la guerra civil entre centralistas y federalistas y luego en la Campana del

Sur contra la invasión de España de este sector del país. Igualmente originó una iconografía del Libertador Simón Bolívar (Caracas, 1783 - Santa Marta, 1830), y de Francisco de Paula Santander (Cúcuta, 1792 - Bogotá, 1840), a quien Bolívar llamó El Hombre de las Leyes, por su defensa de la Constitución.

 

EL ABANDERADO DE ANTONIO NARIÑO

Espinosa actuó como abanderado en el combate que emprendió Nariño contra los federalistas en los alrededores de Villa de Leyva. En la Acción de Ventaquemada (Boyacá), Espinosa defendió la bandera cuando la confusión se apoderó de su propio ejército:

El general Nariño, cuyo valor y serenidad eran imponderables, se dirigió a mi para arrebatarme la bandera; pero yo me resistí a entregársela, porque sabía por las ordenanzas militares, que leían todas las noches en el cuartel cuando entré a servir, que un abanderado no debe entregar la insignia ni aún al mismo general en jefe del ejército, y que solamente en un caso desgraciado puede darla a un sargento o cabo.

JOSÉ MARÍA ESPINOSA, 2.2.1812

Como no corría viento durante la batalla del río Palo, la inmensa masa de humo se había aplanado y no podíamos vernos unos a otros; yo avanzaba siempre, pero sin saber si me acompañaba mi gente; y en medio de esta confusión sentía silbar las balas sobre mi cabeza, y muchas veces el ruido que hacían al rasgar la bandera, la cual acabo de volverse trizas aquel ida.

JOSÉ MARÍA ESPINOSA, 2.6.1815

Yo también, por mi parte, arreglé mi Bandera y me dispuse a enarbolara de nuevo como en los días más felices. ¿Pero qué había sido de esa querida prenda, que compartía siempre conmigo los peligros de los combates, y a cuya sombra dormia yo contento en los vivaques; que me defendía en ocasiones de los ardores del sol, y refrescaba mi frente batiendo sus alas so bre ella, y regalándome con un vientecillo delicioso [..] Después de la funesta jornada de Pasto {...] descosí, o más bien desgarré la tela como pude, tiré el asta a que estaba adherida, quitándole primero la moharra, o lancilla, me envolvi en ella la cintura, a manera de banda, y coloqué en aquella, como en un cinturón, la misma lancilla. Así hice toda la retirada y jamás abandoné mi bandera, en que estaban bordadas las armas de Cundinamarca, es a saber: un águila de dos cabezas, sosteniendo una granada con una de las garras y un carcaj con la otra. La dichosa bandera estaba ya más rajada y destrozada que las hojas de un platanal, tantas eran las heridas que había recibido y los trabajos que había pasado, sufriendo lluvia y sereno, y pasando por entre bosques y malezas. Cuando mis bondadosos protectores de Quilichao me recogieron [..], probablemente me despojaron de mi bandera; pero antes de marchar tuve cuidado de reclamarla y volver a ceñírmela al cuerpo, con doble vuelta y nudo estrecho, dejándoles en cambio mi morrión y demás prendas militares que de nada me servían ya.

JOSÉ MARÍA ESPINOSA, 18I5

 

He preferido y prefiero el modesto titulo de ..Abanderado de Nariño», a todos los pomposos grados y empleos con que el Gobierno de mi país hubiera recompensado mis hazañas en las guerras civiles que han ensangrentado, empobrecido Y desacreditado a nuestra tierra.

JOSÉ MARÍA ESPINOSA, 1876

 

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