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Lorenzo Jaramillo
por Germán Rubiano Caballero
Al morir Lorenzo Jaramillo en 1992, a los 36 años y medio, dejó
una producción que supera ampliamente los mil trabajos. Un
inventario exhaustivo es hoy imposible toda vez que el artista
comenzó muy temprano (en su casa se conservan algunas obras desde
cuando tenía cinco años) y además luego de concluido el
bachillerato pasó muchas temporadas, a veces extensas, en Europa,
donde dejó muchos trabajos que son muy difíciles de rastrear. Ese
número demás de mil obras incluye todos los campos en los que se
manifestó como artista: pintura, dibujo, ilustración, grabado y
escenografía. Si a esa cantidad le restamos los trabajos infantiles
y los de la época de estudiante o de cuando tomaba diversos cursos,
aún nos quedan más de 600, una cifra que sigue siendo
respetable.
El solo recuento de sus obras presentadas en exposiciones
individuales, mas sus grabados (excepcionalmente exhibidos en las
muestras particulares), ilustraciones y escenografías, permite
desvirtuar la observación de que Lorenzo trabajó poco, de que tuvo
una carrera dispersa y de que dedicaba mucho tiempo a ir a cine,
teatro, ópera y, por supuesto, a museos y galerías. El pintar vivía
en función de su carrera y para él, asistir a los espectáculos y a
las salas de exposición, así como leer (un poco de todo con avidez,
y en varios idiomas) y viajar (por diversos lugares del mundo)
formaba parte esencial de su actividad de artista visual. Lorenzo
era además consciente de su talento y de su facilidad para
trabajar. Cuando se consagraba en el proyecto de una exposición o
en hacer las ilustraciones de un libro, etc., realizaba su labor
con seguridad, con solvencia intelectual y manual y, sobre todo,
con el bagaje de sus múltiples experiencias culturales.
La cultura y el estudio eran connaturales a Lorenzo. Desde niño
vivió en un ambiente de libros y tertulias de profesores
universitarios, intelectuales y políticos. En su casa se hablaba dé
muchos temas: historia, antropología, filosofía, arte, etc.. Por
otra parte, aunque el artista no concluyó sus estudios en la
Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Bogotá, realizó
varios cursos relacionados con las artes plásticas y el teatro,
incluso mucho después que comenzó a figurar con éxito como pintor y
dibujante. El saber en general o el conocimiento especializado de
la historia y de la historia del arte no eran para Lorenzo algo
exógeno, sino parte fundamental de su vida y por lo tanto de su
creatividad innata. Por eso su obra, a diferencia de la de buena
parte de los artistas del siglo XX en Colombia y el exterior, no se
ve ni ignora, ni superficial, ni hecha a partir de informaciones
visuales de revistas de arte.
Empero, la producción de Lorenzo no dejó de ser, como en el caso
de la mayoría de los grandes artistas, una actividad que surgió de
la sensibilidad y de la intuición y que se apoyó fundamentalmente
en el trabajo manual. Pese a la racionalidad e inteligencia del
artista, su obra es completamente ajena al arte que prefiere el
concepto a la realización práctica. Para él lo importante era
pintar y dibujar, manchar y trazar líneas, mezclar colores y rayar
o puntear. El placer de trabajar con pinceles y óleos, con grafitos
y tintas se confunde con su hedonismo visual,con su entusiasmo por
reinventar una y mil veces la figura humana.
Aunque como ilustrador, Lorenzo trató muchos temas y representó
muchísimas cosas, en sus pinturas y dibujos el artista se concentró
básicamente en la figura humana. A la manera de unos pocos grandes
del siglo (Picasso, Miró, Tamayo, entre otros), Lorenzo se retaba a
sí mismo para crear siempre un nuevo personaje. A la larga en sus
rostros no se ven propiamente ojos, narices y bocas y en sus
cuerpos no se observan con fidelidad torsos, piernas, brazos y
sexos. Sin embargo, sus figuras están henchidas de humanismo. Son
seres inventados que recuerdan a los hombres. Muchas veces, seres
monstruosos y dolientes, aunque nunca simplemente acres. En escasas
ocasiones les falta una dosis de humor y, sobre todo, una
particular bonhomía.
La raza humana de Lorenzo tiene rasgos en común.Si se piensa en
Picasso y Miró,esos ilustres recreadores de la fauna del hombre, el
colombiano está más cerca del catalán. Sus figuras están hechas con
menos agresividad y una especie de signos suplanta las partes del
cuerpo. Sus personajes son, hasta cierto punto, caricaturescos, a
manera de monachos. Sus distorsiones tienen algo de pueril y una
aparente perversidad no exenta de cierta gracia juguetona. En este
sentido también recuerdan a muchas figuras de Klee. Como el suizo,
Lorenzo inventó rostros y personajes, entre alarmantes y afables,
entre grotescos y cómicos, fácilmente asociables a máscaras y
actores.
El mundo del teatro, del espectáculo en general,está siempre
presente en la producción de Lorenzo. Incluso cuando en forma
excepcional abandonó la figura del hombre, el artista trató motivos
de carácter espectacular: en sus comienzos, las esculturas móviles
de Calder, las construcciones más cambiantes y divertidas del arte
moderno y en sus bodegones del final, unas cabezas intrigantes,
entre maniquíes humanizados y testas dramáticas. Las pocas veces
que trabajó paisajes, presentó volcanes en erupción o, en dos
cuadros únicos, la variada vida de esparcimiento en el campo (
|A
month in de country)
|1
y una ciudad destruida
(
|Sin título de 1988). Pero claro, a Lorenzo se le
identifica por sus caras y cabezotas y por sus personajes. Caras
que son máscaras (de diferentes culturas, pero ante todo
relacionadas con el arte moderno), cabezotas que son piedras
policromadas, planetas hollados de grafismos y "Piezas en
forma de pera"
|2
y personajes solitarios (a
veces ángeles) que posan, actúan o bailan frenéticamente, o
personajes en grupo que representan escenas taciturnas, misteriosas
o que participan de la gran mascarada de las discotecas
contemporáneas.
Las figuras de Lorenzo son perfectamente reconocibles. Como
pintor y como dibujante el artista alcanzó un estilo
característico, en el que los colores mezclados y los trazos con
pincel se hicieron inconfundibles. Imponiendo su inventiva a los
seres humanos y en general a toda la realidad visible (si se piensa
en las ilustraciones), Lorenzo logro, como los buenos maestros,
crear una raza y un mundo muy personales. Lejos del naturalismo y
cerca de las deformaciones del expresionismo de todos los tiempos;
el artista alcanzó en sus representaciones algo que sólo han
plasmado algunos grandes: la imagen del hombre del siglo XX de
acuerdo con la medicina psicosomática y el psicoanálisis
freudiano.
Excelente colorista, Lorenzo fue ante todo un artista gráfico.
Si sus óleos llaman la atención por la riqueza cromática, los
dibujos, ilustraciones y grabados sorprenden por la variedad
temática, los recursos lineales y la intensidad expresiva. Artista
innato, Lorenzo se convirtió en un excelente dibujante a lo largo
de los años. Fueron innumerables los trabajos de formación y la
disciplina que tuvo para soltar la mano. La facilidad que
demostraba para dibujar y desdibujar no era entonces exclusivamente
producto del talento sino de la preparación, de la práctica
constante. Aunque hay muchos dibujos juveniles, son particularmente
sobresalientes los realizados durante su temporada en la Royal
Academy de Londres en 1975. En ellos el artista sigue con rigor la
anatomía de las modelos femeninos y masculinos que posan desnudos
en variadas posiciones. Estos trabajos naturalistas, así como
muchos de sus primeros retratos y los que haría posteriormente con
su impronta siguiendo la fisonomía de los modelos, demuestran que
si Lorenzo podía desdibujar con "naturalidad" y
hacer dibujos caricaturescos, sincopados y muy expresivos, era
porque tenía habilidad y, sobre todo, entrenamiento.
En este sentido son ejemplares los apuntes que realizara en 1987
en los ensayos de
|La ronde en el teatro del Odeon de
París. Son cerca de doscientas hojas con dibujos muy rápidos de los
actores en los gestos más diversos y en las actitudes más variadas.
Con pocos trazos, el artista logró resumir el movimiento, la
expresión y la indumentaria de los personajes de la obra de Arthur
Schnitzler Ciertos rasgos de estos apuntes recuerdan algunos
trabajos similares de Oskar Kokoschka.
En 1981, Lorenzo presentó una serie denominada
"Caras" en el Museo de Arte Moderno de Bogotá.
Fue un conjunto de dibujos al pastel en el que comenzó a demostrar
su virtuosismo y osadía como colorista. En cada trabajo reunió
varios rostros que van del retrato fiel a la máscara más
distorsionada. Si al principio las caras estaban estrictamente
ordenadas en cuadrados, pronto se agrandaron y rompieron aquel
formato, lucharon por sobresalir y unas se superpusieron o se
entreveraron con otras. La anatomía, al mismo tiempo, se fue
alterando hasta llegara las primeras metamorfosis considerables del
rostro. Caras-máscaras, a veces con aire primitivo a través de la
obra de algunos artistas del grupo Cobra, estos pasteles mezclan el
dibujo con la pintura, es decir los grafismos con zonas de color,
producto de la yuxtaposición o del emborronamiento de múltiples
toques de pastel.
A estos pasteles realizados entre 1979 y 1981 siguieron, en el
campo del dibujo, las tintas de la serie "Talking
heads".A partir de este grupo, los dos conjuntos
posteriores más importantes de dibujos van a ser también trabajados
con tintas y pincel:"Suite de las muchachas
extravagantes" y "Sin título" u
"Hombres yacentes". Aunque Lorenzo no era
propiamente amigo de la música popular y menos-de la música rock,
"Talking heads" (el nombre de un grupo inglés de
música de rock "pesado", de gran éxito entre los
punk por sus canciones contestatarias) fue el título genérico que
dio a sus grandes caras de 1981 y 1982. Con libertad total, el
artista arremetió contra la configuración del rostro. Violentando
al máximo la anatomía, inventando mil posibilidades de hacer ojos,
narices y bocas, Lorenzo trabajó círculos, óvalos, triángulos,
zigzags, barras dentadas, ramajes, cuernos, etc., para aludir a la
cara y, sobre todo, para insuflarle a ese hombre bestia, a ese
hombre-vegetal toda la carga irracional de la conducta humana, así
como toda la rebeldía de los jóvenes de hoy. Algunos
"Talking heads" combinan la tinta con el pastel y
hay varios con tintas de colores. De nuevo estamos ante unos
trabajos que combinan el dibujo con la pintura. En ellos, junto a
todos los innumerables elementos gráficos, aparecen las amplias
pinceladas y las manchas de todo tipo.
Desde París tenía Lorenzo la idea de hacer la "Suite de
las muchachas extravagantes" o "Girl crazy
overture" (título que aparece al lado de la fecha y la
firma de cada dibujo). Pocos días después de llegar a Bogotá en
1985 arrancó la serie. Quería hacer 365 tintas, una por día. No
llegó a ese número, pero si fue un conjunto amplio que expuso con
gran éxito a fines de ese mismo año. La "Suite"
es uno dé los trabajos más importantes del artista. Sin modelos,
Lorenzo se retó a sí mismo y recordando todo lo que sabía de dibujo
académico regresó a un cierto realismo que destaca el personaje y
sus muchísimos movimientos. Las muchachas aparecen desnudas o
vestidas (con las más variadas indumentarias) en un baile vigoroso
que hace pensar en el ritmo frenético de ciertas piezas populares o
en la música que compositores clásicos escriben para acompañar
algunas danzas contemporáneas. Sorprenden así estas figuras por su
histrionismo; por su expresión corporal plena de vitalidad pero
igualmente porque, bien vistas, son sólo trazos enérgicos,
pinceladas intensas y manchas poderosas. Instaladas exclusivamente
sobre la hoja de papel se ven bien ubicadas en un espacio sin
especificaciones; para lograr esto las sombras que las acompañan
son muy importantes. Hechas con rapidez, finalmente, las muchachas
muestran muchos accidentes, muchas pinceladas corridas o que han
goteado fuera del dibujo. Esta especie de
|action drawing
también realza su exaltación.
Entre 1987 y 1990, Lorenzo adelantó la serie de las tintas
"Hombres yacentes", que realmente el artista no
tituló. Como
|pendant opuesta a las "Muchachas
extravagantes", esta serie representa desnudos masculinos
reclinados, semiarrodillados, de espalda, bocabajo o bocarriba.
Yacen cansados, abatidos o, simplemente, en reposo. El dibujo es de
nuevo más naturalista que en otras obras, aunque los rasgos del
personaje no aparecen individualizados. Como en las muchachas, los
hombres están colocados sobre la hoja de papel (en este caso un
fino papel de arroz) sin ninguna descripción espacial. A base de
manchas tonales las figuras se ven corpóreas y unos trazos firmes y
curvilíneos terminan de definir su contextura.Si el negro se
destaca en la "Suite",en este conjunto predominan
los grises, en toda su rica gama del blanco al negro. Aquí también
las manchas son importantes; constituyen como la substancia vital
de la representación. Y para el artista eran especialmente valiosas
las arrugas del papel; según él, le daban una calidad particular a
las imágenes. Algunos ha comparado estas tintas de Lorenzo con la
serie de grandes dibujos con el mismo medio fluido realizada por
Luis Caballero en 1986. Nada más equivocado. Mientras los desnudos
de éste son, como siempre, abiertamente sensuales, los de Lorenzo
son, en la mayoría de los casos, magros, casi ascéticos. Caballero
es el gran artista del naturalismo mediterráneo. Lorenzo es mucho
más gótico, mucho más patético; como diría Herbert Read: con mayor
"ansiedad metafísica".
Mención especial merecen las ilustraciones del artista.
Consideradas todavía un arte menor e incluso otro tipo de arte
distinto de las llamadas artes plásticas, las ilustraciones muchas
veces no se tienen en cuenta cuando se escribe de un artista famoso
por sus pinturas. Y la verdad es que así se ignora un aspecto muy
importante en la obra de ciertos artistas. En el caso de Lorenzo es
imposible dejar de lado estos trabajos, no sólo por su cantidad y
calidad, sino porque se trata de una producción muy original en la
que además se refleja de una manera más completa la rica y compleja
personalidad del artista. En estos dibujos, algunos realmente
excelentes, Lorenzo demuestra claramente esa mezcla de ternura y
rudeza, de puerilidad y madurez, de bondad y de perversidad -más
aparente que autentica- que la gente descubría en su manera de ser
y que, por supuesto, asomaba en su creación artística. Quizás
algunos piensen que son ilustraciones un poco rudas para los niños
y no se equivocan. Lejos de los dibujos bonitos y almibarados, los
del artista son directos, concisos, caricaturescos y llenos de
humor (a veces de humor negro).
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|Fuera de catálogo
|
De la serie "Suite de las muchachas
extravagantes"
1985
Tinta sobre papel
100 x 70 cm
|
Lorenzo ilustró libros de cuentos: (
|Relatos para
muchachos de Gonzalo Canal Ramírez, 1980, ¡
|Que bonito
baila el chulo! sobre cantas del Valle de Tenza seleccionadas
por María Fornaguera, 1980;
|Cuentos pintados de Pombo,
1983 e Historia en cuentos, volumen 1, de Eduardo Caballero
Calderón, 1989, todos ellos publicados por Carlos Valencia
Editores). En revistas: (
|Gaceta, N° 37/38,1982 de
Colcultura y Lámpara, N° 101,1986) y para el periódico
|La
Prensa ("Contra la guerra-color", con textos
de Beatriz Caballero,1988). Para los doce relatos de Canal Ramírez,
Lorenzo realizó doce, ilustraciones y la portada: un dibujo
encantador de corte naturalista; para las cantas seleccionadas por
María Fornaguera ejecutó 21 ilustraciones, a manera de dibujos de
niños, y caligrafió todos los textos, incluyendo la ficha técnica
de la publicación, también con letra infantil; para los cuentos de
Rafael Pombo ejecutó más de cien ilustraciones, entre la caricatura
y el dibujo expresionista y participó en la diagramación de cada
una de las paginas; y para los cuentos "Los hijos del
sol", "El pastor de puercos" y
"La traición de Francisquillo" de Eduardo
Caballero Calderón llevó a cabo 18 ilustraciones plenas de
sencillez y concision. También hizo algunas ilustraciones (que hoy
están inéditas) para
|El señor presidente de Miguel Ángel
Asturias; para
|Pompeyo el elefante, un poema para niños y
|El paraíso, una novela rosa, ambos de María Fornaguera y
|Trátese sin cuidado de Rubén Vélez; en este caso las
ilustraciones son un conjunto de dibujos que mezclan lo pueril con
lo expresionista y con ciertas proclividades grotescas.
Para la revista Gaceta de Colcultura Lorenzo ejecutó 44 caras
relacionadas con sus dibujos de la serie "Talking
heads" y 14 signos (el artista ilustró la totalidad de los
números 37/38, que constituyeron una sola edición); para
|Lámpara hizo 10 estupendas calaveras que ilustran el texto
de Juan Gustavo Cobo "Juan Rulfo y su murmullo
inagotable" y el periódico
|La Prensa le encargó
un conjunto de dibujos para colorear en los que repasa de manera
descarnada la historia de la guerra, desde los tiempos
prehistóricos (cuando todavía había dinosaurios) hasta el siglo XX.
Algunos trabajos aluden a guerreros de la antigüedad o de la edad
media, pero otros son intemporales y pueden ubicarse en cualquier
momento de la violenta historia del hombre. Algunas de estas
ilustraciones son particularmente sobresalientes por sus
características sintéticas y expresivas. Además cabe mencionar
aquí: el dibujo con la letra sigma, de 1981, que sirvió para las
portadas de varios libros de sociología; el dibujo de un campesino
y un obrero (1982), para el cartel de un congreso de sociología en
Bogotá (Lorenzo participaría en dos carteles más: el del
"XVII festival internacional de la peinture" de
Cagnes sur Mer, 1985,y el de "Colombie
cinematographies", París, 1988); los numerosos dibujos
para el "Códice con influencias chibchas y
europeas", 1982, desafortunadamente desaparecido, en el
que intercala textos cortos en francés y castellano, (de Artaud y
Chejov) y signos y símbolos entreverados con tristes
representaciones de las desgracias del hombre: las guerras, las
pestes, las hambrunas, las enfermedades y finalmente, los dibujos
para los ex libris de Mario Latorre (de los varios dibujos, en los
que el personaje aparece acompañado de un perro, de libros,
tinteros y pocillos de tinto, en clara alusión al Dr.Latorre, la
Universidad de los Andes que recibió su biblioteca seleccionó para
el ex libris el diseño de una figura pensativa leyendo).
Relacionados con el teatro son algunos pocos dibujos de Lorenzo:
los bocetos para la escenografía y el vestuario de
|La
chunga de Mario Vargas Llosa (obra que no se estrenó, aunque
estuvo programada en 1987); los estudios de máscaras realizados en
el curso "Arte della maschera" en Arlesega di
Mestrino, Italia, 1988 y los diseños para el cartel de
|Gato por
liebre de Piedad Bonnett, 1991. Muy dramáticos y expresivos
son los cristos para
|La chunga; realmente llamativas son
algunas de las máscaras de técnica mixta y vigorosos y coloridos
son los dibujos para el cartel de
|Gato por liebre. De
resto no queda prácticamente nada de lo que Lorenzo trabajó para el
teatro. Como comenta Ricardo Camacho, Director del Teatro Libre de
Bogotá, para quien el artista hizo la mayoría de sus escenografías
y vestuarios, a Lorenzo había que creerle. Él solo hacia pequeños y
'rápidos dibujos de lo que quería hacer en el teatro y a partir de
esos bosquejos se realizaban todas las obras. Desafortunadamente,
por razones económicas (los vestuarios y las escenografías se
reciclan) y de espacio (no hay posibilidades de guardar) no existen
hoy los trajes y sólo se conservan unas pocas escenografías del
artista.
Como buen dibujante, Lorenzo se interesó pronto por el grabado.
Hará en este campo, a partir de 1974, serigrafías, litografías y,
especialmente grabados en metal (aguafuertes, punta-secas e
intaglios). Esta producción del artista se puede dividir en dos
grupos temáticos: las figuras de invención y los personajes
relacionados con la vida actual. En el primer grupo se encuentran:
un
|Topo-cebra en noche de luna llena (serigrafía de
1970);l os "Ángeles" (14 grabados en metal
realizados entre 1974 y 1994, los últimos a partir de planchas
trabajadas por Lorenzo en sus años finales); una figura con la
cabeza agachada entre los brazos (bella y diminuta, viñeta), un
hombre de tres brazos y un hombre arrodillado (los tres son
grabados en metal que formaron parte del libro
|Hormis tes
entrailles de Miguel Hernández, 1989; cabe anotar que Lorenzo
haría otro hombre arrodillado sobre una base negra en el taller de
Umberto Giangrandi en 1991) y, finalmente, quince caras (todas
grabados en metal,algunos de técnica mixta, realizados entre 1980 y
1990 y titulados genéricamente "Piezas en forma de
pera"). En el grupo de los personajes relacionados con el
mundo de hoy se encuentran:
|Atropello, una fotoserigrafía
de 1976 con un hombre accidentado; "
|The children of
London",cuatro litografías de 1978 con figuras
|punk y "La Gaieté pansienne",tres
litografías de 1984 sobre baños turcos y discotecas.
Del grupo de las figuras de invención son especialmente
importantes los "Ángeles" y "Piezas en
forma de pera". Desde niño trabajó Lorenzo el tema de los
ángeles. Existen algunas tarjetas de navidad dibujadas al
|scratch por el artista con tales figuras la serie de los
grabados comienza en 1974 y concluye póstumamente. También hay un
buen número de óleos con el mismo motivo que datan de los últimos
ochentas. No es difícil pensar que hay en su obra una especie de
obsesión por esos seres espirituales, tan ambiguos como
inquietantes. Hace algunos años Cioran escribió: "Los
ángeles, para quien no pueda dejar de pensar en ellos, existen con
todas las de la ley. Pero, cuando los ve, cuando se imagina que lo
visitan, ¡qué revolución en todo su ser, qué crisis! nunca una
persona sana podría sentir su presencia ni hacerse una idea exacta
de ellos. Imaginarlos es correr a la perdición; verlos, tocarlos,
es estar perdido"
|3
Extrañas y hermosas
sentencias que vienen a la mente cuando se piensa en la muerte
temprana de Lorenzo. Por supuesto que la iconografía de sus ángeles
difícilmente casa con la del cristianismo. En sus primeros grabados
se recuerda una conocida cerámica artesanal centroamericana y en
los últimos, con imaginación desatada, las figuras se vuelven
grotescas: hay una que saca la lengua, otra de aspecto luciferino,
otra más que porta una flor marchita y, finalmente, otra, tremenda,
que parece vomitar o, al contrario, engullir una forma alargada,
con alguna alusión a la imagen aterradora de
|Saturno devora a
su hijo de Goya. Todos estos trabajos, en especial los
tardíos, se destacan por la intensidad de las representaciones y el
derroche de grafismos. Las "Piezas en forma de
pera" no tienen nada que ver con la música de Erik Satie.
Fue el nombre que el artista consideró apropiado para estas caras
que, según él, de repente se pueden parecer a las peras o a
cualquier forma más o menos redondeada. De todos modos, es muy
posible que Lorenzo supiera que el compositor francés se estaba
burlando, con este título, del concepto de forma en música y que la
palabra
|poire (pera) la había empleado humorísticamente
con el doble sentido del francés coloquial: pera o bobalicón. Estos
grabados son entonces quince caras simplonas? Si, por qué no? Pero
también son quince rostros humanos, tristes, feos, africanos,
furiosos, juguetones; quince rostros que sólo son trazos,
superficies, relieves, negros, grises, blancos.
Del segundo grupo, todas las litografías son importantes. Aunque
Lorenzo siempre se consideraba mayor, un "viejo"
frente a sus jóvenes contemporáneos (algo que en el fondo era
cierto), nunca dejó de observar con atención la conducta de los
muchachos de su generación y no se abstuvo de vivir un poco el
frenesí de ciertas noches orgiásticas. En forma objetiva y neutral
trató entonces primero el tema de los jóvenes de peinados extraños
y vestimentas estrafalarias en una ciudad populosa y contaminada y
luego, con notable discreción, el tema de la vida
|gay. De
estos últimos grabados, en los que se ven unas figuras mas
naturalistas, son excelentes el del baño turco (en el qué a la
izquierda se observa, dentro de un ambiente agrisado, un cubículo
con literas y a la derecha un corredor oscuro) y el de la discoteca
con los personajes apelotonados en un espacio reducido.
Lorenzo realizó su primera exposición, individual de pintura en
1980. Antes, sin embargo, había hecho numerosos cuadros. De su
época universitaria en Bogotá se conservan unos cuantos trabajos en
los que abundan las figuras posando (muchas veces los modelos de la
Facultad); algunas son verdaderos retratos. Hay también diversas
escenas: un hombre desnudo y dos mujeres, una con los ojos
vendados; una figura yaciente observada por una mujer (curiosa
situación que reaparecerá en la serie denominada "Homenaje
a Pessoa" de 1986-1987) .etc.. Escasamente pintó otros
temas: unos floreros y una serie de caballetes. Estas obras datan
de 1973 a 1976. Vienen luego los óleos en homenaje a Calder,
producto de la visita a una exposición en Alemania de este escultor
norteamericano. En la mayoría de los casos aparece una figura
observando sus móviles. En la serie hay un cuadro excepcional:
Calder cerca de un
|stabile. Son trabajos de investigación,
en los que el artista estudia el espacio y la representación del
movimiento. Este conjunto es de 1976-1977.Y, finalmente, está la
pequeña serie sobre el retrato de Cristina de Dinamarca, Duquesa de
Milan de Hans Holbein El joven. Los óleos no se ciñen rigurosamente
al cuadro; cambian el fondo y presentan a la danesa en variadas
actitudes. Los óleos demuestran el interés del pintor por la
historia del arte y pueden considerarse como ejercicios de
recreación en torno a las posibilidades expresivas de una figura.
Estas variaciones datan de 1978.
Los óleos de su primera muestra individual los bautizó Lorenzo
"Figuras". Hoy se conocen con el nombre de
"Precolombinos" porque, en efecto, la serie
partió de un retablo de la cultura Quimbaya, algo evidente en
|Figura 1 de 1979. Con gran talento, el artista transformó
el personaje abstraído y geometrizado de la cultura prehispánica en
un ser humanizado que asume diversas expresiones. A veces aparece
avergonzado, furioso, sorprendido, etc.. Aunque la figura se ve
frontal en la mayoría de los casos y sus fondos son neutros, los
cuadros son enteramente distintos no sólo por la diferencia de las
actitudes sino por la variedad de los colores. En cada lienzo hay
un colorido particular (a veces predominan los azules, otras veces
abundan los amarillos y rojos y otras un surtido más amplio) y un
tratamiento renovado de las pinceladas siempre visibles. Siendo
esencialmente pinturas, estos óleos no dejan de tener un dibujo
latente. De esta manera los personajes son claros e incluso exhiben
partes bien detalladas. Desde entonces ésta va a ser una
característica de la obra pictórica de Lorenzo: la combinación
afortunada de la pintura y el dibujo. Partiendo de una cerámica
Quimbaya, el artista logró en esta larga serie (de la que sólo
expuso una selección) la creación de una figura auténtica tan
universal como propia La muestra de Lorenzo de 1980 es la primera
que puede aproximarse en el país al neo-expresionismo. Sin duda
alguna, el artista sabía lo que estaba pasando en la pintura
europea desde fines de los setentas, pero indudablemente también el
pintor no estaba en el plan de seguir una corriente. Trabajaba así
porque, luego de un largo recorrido, había llegado a esa manera
intensa de pintar.
Lorenzo expuso su serie "Quince óleos negros"
en el Museo de Arte Carrillo Gil de Ciudad de México a comienzos de
1983. Este conjunto (que fue más amplio) empezó en 1981. Aunque la
temática sigue siendo semejante a la de las
"Figuras" hay dos cambios importantes: las
pinturas se vuelven más oscuras, con muchos negros y grises, sin
que falten otros colores, y los personajes resultan más violentos.
Hacia fines de 1980 se produjo la transición. Hay de éstos meses
algunos cuadros agrisados que contrastan con el colorido de las
"Figuras" y varios en los que las deformaciones
anatómicas son mayores. El predominio de los oscuros hace que los
cuadros mostrados en México recuerden la obra de Rufino Tamayo. Sin
embargo, los personajes del gran artista de Oaxaca nunca son tan
alterados; hay en ellos esquematismo, geometrización, pero nunca
fealdad extrema. Empero, Lorenzo no consideraba que sus figuras
negras fueran monstruosas. Para él, descarnada mente, ellas tenían
que ver con el hombre angustiado de hoy y de siempre. En estos
óleos el manejo del color es mucho más refinado. Los rojos rutilan
en medio de los grises, los rosas tamayescos van de los rojizos a
los Mas, los amarillos aparecen aquí y allá combinados con blancos
luminosos, negros y grises. Finalmente, en algunos de ellos
impresiona el tamaño de los sexos. Hay, por ejemplo, una figura
femenina que muestra una especie de boca enorme, de herida
profunda.
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|1
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|A month in the country es el nombre de un ballet
inglés.
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|Piezas en forma de pera es el título de unas obras para
piano de. Erik Satie.
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|3
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|En un óleo de los "Homenajes a Calder"
también hay un auto retrato.
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