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Lorenzo Jaramillo
por Germán Rubiano Caballero

Al morir Lorenzo Jaramillo en 1992, a los 36 años y medio, dejó una producción que supera ampliamente los mil trabajos. Un inventario exhaustivo es hoy imposible toda vez que el artista comenzó muy temprano (en su casa se conservan algunas obras desde cuando tenía cinco años) y además luego de concluido el bachillerato pasó muchas temporadas, a veces extensas, en Europa, donde dejó muchos trabajos que son muy difíciles de rastrear. Ese número demás de mil obras incluye todos los campos en los que se manifestó como artista: pintura, dibujo, ilustración, grabado y escenografía. Si a esa cantidad le restamos los trabajos infantiles y los de la época de estudiante o de cuando tomaba diversos cursos, aún nos quedan más de 600, una cifra que sigue siendo respetable.

El solo recuento de sus obras presentadas en exposiciones individuales, mas sus grabados (excepcionalmente exhibidos en las muestras particulares), ilustraciones y escenografías, permite desvirtuar la observación de que Lorenzo trabajó poco, de que tuvo una carrera dispersa y de que dedicaba mucho tiempo a ir a cine, teatro, ópera y, por supuesto, a museos y galerías. El pintar vivía en función de su carrera y para él, asistir a los espectáculos y a las salas de exposición, así como leer (un poco de todo con avidez, y en varios idiomas) y viajar (por diversos lugares del mundo) formaba parte esencial de su actividad de artista visual. Lorenzo era además consciente de su talento y de su facilidad para trabajar. Cuando se consagraba en el proyecto de una exposición o en hacer las ilustraciones de un libro, etc., realizaba su labor con seguridad, con solvencia intelectual y manual y, sobre todo, con el bagaje de sus múltiples experiencias culturales.

La cultura y el estudio eran connaturales a Lorenzo. Desde niño vivió en un ambiente de libros y tertulias de profesores universitarios, intelectuales y políticos. En su casa se hablaba dé muchos temas: historia, antropología, filosofía, arte, etc.. Por otra parte, aunque el artista no concluyó sus estudios en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Bogotá, realizó varios cursos relacionados con las artes plásticas y el teatro, incluso mucho después que comenzó a figurar con éxito como pintor y dibujante. El saber en general o el conocimiento especializado de la historia y de la historia del arte no eran para Lorenzo algo exógeno, sino parte fundamental de su vida y por lo tanto de su creatividad innata. Por eso su obra, a diferencia de la de buena parte de los artistas del siglo XX en Colombia y el exterior, no se ve ni ignora, ni superficial, ni hecha a partir de informaciones visuales de revistas de arte.

Empero, la producción de Lorenzo no dejó de ser, como en el caso de la mayoría de los grandes artistas, una actividad que surgió de la sensibilidad y de la intuición y que se apoyó fundamentalmente en el trabajo manual. Pese a la racionalidad e inteligencia del artista, su obra es completamente ajena al arte que prefiere el concepto a la realización práctica. Para él lo importante era pintar y dibujar, manchar y trazar líneas, mezclar colores y rayar o puntear. El placer de trabajar con pinceles y óleos, con grafitos y tintas se confunde con su hedonismo visual,con su entusiasmo por reinventar una y mil veces la figura humana.

Aunque como ilustrador, Lorenzo trató muchos temas y representó muchísimas cosas, en sus pinturas y dibujos el artista se concentró básicamente en la figura humana. A la manera de unos pocos grandes del siglo (Picasso, Miró, Tamayo, entre otros), Lorenzo se retaba a sí mismo para crear siempre un nuevo personaje. A la larga en sus rostros no se ven propiamente ojos, narices y bocas y en sus cuerpos no se observan con fidelidad torsos, piernas, brazos y sexos. Sin embargo, sus figuras están henchidas de humanismo. Son seres inventados que recuerdan a los hombres. Muchas veces, seres monstruosos y dolientes, aunque nunca simplemente acres. En escasas ocasiones les falta una dosis de humor y, sobre todo, una particular bonhomía.

La raza humana de Lorenzo tiene rasgos en común.Si se piensa en Picasso y Miró,esos ilustres recreadores de la fauna del hombre, el colombiano está más cerca del catalán. Sus figuras están hechas con menos agresividad y una especie de signos suplanta las partes del cuerpo. Sus personajes son, hasta cierto punto, caricaturescos, a manera de monachos. Sus distorsiones tienen algo de pueril y una aparente perversidad no exenta de cierta gracia juguetona. En este sentido también recuerdan a muchas figuras de Klee. Como el suizo, Lorenzo inventó rostros y personajes, entre alarmantes y afables, entre grotescos y cómicos, fácilmente asociables a máscaras y actores.

El mundo del teatro, del espectáculo en general,está siempre presente en la producción de Lorenzo. Incluso cuando en forma excepcional abandonó la figura del hombre, el artista trató motivos de carácter espectacular: en sus comienzos, las esculturas móviles de Calder, las construcciones más cambiantes y divertidas del arte moderno y en sus bodegones del final, unas cabezas intrigantes, entre maniquíes humanizados y testas dramáticas. Las pocas veces que trabajó paisajes, presentó volcanes en erupción o, en dos cuadros únicos, la variada vida de esparcimiento en el campo ( |A month in de country) |1 y una ciudad destruida ( |Sin título de 1988). Pero claro, a Lorenzo se le identifica por sus caras y cabezotas y por sus personajes. Caras que son máscaras (de diferentes culturas, pero ante todo relacionadas con el arte moderno), cabezotas que son piedras policromadas, planetas hollados de grafismos y "Piezas en forma de pera" |2 y personajes solitarios (a veces ángeles) que posan, actúan o bailan frenéticamente, o personajes en grupo que representan escenas taciturnas, misteriosas o que participan de la gran mascarada de las discotecas contemporáneas.

Las figuras de Lorenzo son perfectamente reconocibles. Como pintor y como dibujante el artista alcanzó un estilo característico, en el que los colores mezclados y los trazos con pincel se hicieron inconfundibles. Imponiendo su inventiva a los seres humanos y en general a toda la realidad visible (si se piensa en las ilustraciones), Lorenzo logro, como los buenos maestros, crear una raza y un mundo muy personales. Lejos del naturalismo y cerca de las deformaciones del expresionismo de todos los tiempos; el artista alcanzó en sus representaciones algo que sólo han plasmado algunos grandes: la imagen del hombre del siglo XX de acuerdo con la medicina psicosomática y el psicoanálisis freudiano.

Excelente colorista, Lorenzo fue ante todo un artista gráfico. Si sus óleos llaman la atención por la riqueza cromática, los dibujos, ilustraciones y grabados sorprenden por la variedad temática, los recursos lineales y la intensidad expresiva. Artista innato, Lorenzo se convirtió en un excelente dibujante a lo largo de los años. Fueron innumerables los trabajos de formación y la disciplina que tuvo para soltar la mano. La facilidad que demostraba para dibujar y desdibujar no era entonces exclusivamente producto del talento sino de la preparación, de la práctica constante. Aunque hay muchos dibujos juveniles, son particularmente sobresalientes los realizados durante su temporada en la Royal Academy de Londres en 1975. En ellos el artista sigue con rigor la anatomía de las modelos femeninos y masculinos que posan desnudos en variadas posiciones. Estos trabajos naturalistas, así como muchos de sus primeros retratos y los que haría posteriormente con su impronta siguiendo la fisonomía de los modelos, demuestran que si Lorenzo podía desdibujar con "naturalidad" y hacer dibujos caricaturescos, sincopados y muy expresivos, era porque tenía habilidad y, sobre todo, entrenamiento.

En este sentido son ejemplares los apuntes que realizara en 1987 en los ensayos de |La ronde en el teatro del Odeon de París. Son cerca de doscientas hojas con dibujos muy rápidos de los actores en los gestos más diversos y en las actitudes más variadas. Con pocos trazos, el artista logró resumir el movimiento, la expresión y la indumentaria de los personajes de la obra de Arthur Schnitzler Ciertos rasgos de estos apuntes recuerdan algunos trabajos similares de Oskar Kokoschka.

En 1981, Lorenzo presentó una serie denominada "Caras" en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Fue un conjunto de dibujos al pastel en el que comenzó a demostrar su virtuosismo y osadía como colorista. En cada trabajo reunió varios rostros que van del retrato fiel a la máscara más distorsionada. Si al principio las caras estaban estrictamente ordenadas en cuadrados, pronto se agrandaron y rompieron aquel formato, lucharon por sobresalir y unas se superpusieron o se entreveraron con otras. La anatomía, al mismo tiempo, se fue alterando hasta llegara las primeras metamorfosis considerables del rostro. Caras-máscaras, a veces con aire primitivo a través de la obra de algunos artistas del grupo Cobra, estos pasteles mezclan el dibujo con la pintura, es decir los grafismos con zonas de color, producto de la yuxtaposición o del emborronamiento de múltiples toques de pastel.

A estos pasteles realizados entre 1979 y 1981 siguieron, en el campo del dibujo, las tintas de la serie "Talking heads".A partir de este grupo, los dos conjuntos posteriores más importantes de dibujos van a ser también trabajados con tintas y pincel:"Suite de las muchachas extravagantes" y "Sin título" u "Hombres yacentes". Aunque Lorenzo no era propiamente amigo de la música popular y menos-de la música rock, "Talking heads" (el nombre de un grupo inglés de música de rock "pesado", de gran éxito entre los punk por sus canciones contestatarias) fue el título genérico que dio a sus grandes caras de 1981 y 1982. Con libertad total, el artista arremetió contra la configuración del rostro. Violentando al máximo la anatomía, inventando mil posibilidades de hacer ojos, narices y bocas, Lorenzo trabajó círculos, óvalos, triángulos, zigzags, barras dentadas, ramajes, cuernos, etc., para aludir a la cara y, sobre todo, para insuflarle a ese hombre bestia, a ese hombre-vegetal toda la carga irracional de la conducta humana, así como toda la rebeldía de los jóvenes de hoy. Algunos "Talking heads" combinan la tinta con el pastel y hay varios con tintas de colores. De nuevo estamos ante unos trabajos que combinan el dibujo con la pintura. En ellos, junto a todos los innumerables elementos gráficos, aparecen las amplias pinceladas y las manchas de todo tipo.

Desde París tenía Lorenzo la idea de hacer la "Suite de las muchachas extravagantes" o "Girl crazy overture" (título que aparece al lado de la fecha y la firma de cada dibujo). Pocos días después de llegar a Bogotá en 1985 arrancó la serie. Quería hacer 365 tintas, una por día. No llegó a ese número, pero si fue un conjunto amplio que expuso con gran éxito a fines de ese mismo año. La "Suite" es uno dé los trabajos más importantes del artista. Sin modelos, Lorenzo se retó a sí mismo y recordando todo lo que sabía de dibujo académico regresó a un cierto realismo que destaca el personaje y sus muchísimos movimientos. Las muchachas aparecen desnudas o vestidas (con las más variadas indumentarias) en un baile vigoroso que hace pensar en el ritmo frenético de ciertas piezas populares o en la música que compositores clásicos escriben para acompañar algunas danzas contemporáneas. Sorprenden así estas figuras por su histrionismo; por su expresión corporal plena de vitalidad pero igualmente porque, bien vistas, son sólo trazos enérgicos, pinceladas intensas y manchas poderosas. Instaladas exclusivamente sobre la hoja de papel se ven bien ubicadas en un espacio sin especificaciones; para lograr esto las sombras que las acompañan son muy importantes. Hechas con rapidez, finalmente, las muchachas muestran muchos accidentes, muchas pinceladas corridas o que han goteado fuera del dibujo. Esta especie de |action drawing también realza su exaltación.

Entre 1987 y 1990, Lorenzo adelantó la serie de las tintas "Hombres yacentes", que realmente el artista no tituló. Como |pendant opuesta a las "Muchachas extravagantes", esta serie representa desnudos masculinos reclinados, semiarrodillados, de espalda, bocabajo o bocarriba. Yacen cansados, abatidos o, simplemente, en reposo. El dibujo es de nuevo más naturalista que en otras obras, aunque los rasgos del personaje no aparecen individualizados. Como en las muchachas, los hombres están colocados sobre la hoja de papel (en este caso un fino papel de arroz) sin ninguna descripción espacial. A base de manchas tonales las figuras se ven corpóreas y unos trazos firmes y curvilíneos terminan de definir su contextura.Si el negro se destaca en la "Suite",en este conjunto predominan los grises, en toda su rica gama del blanco al negro. Aquí también las manchas son importantes; constituyen como la substancia vital de la representación. Y para el artista eran especialmente valiosas las arrugas del papel; según él, le daban una calidad particular a las imágenes. Algunos ha comparado estas tintas de Lorenzo con la serie de grandes dibujos con el mismo medio fluido realizada por Luis Caballero en 1986. Nada más equivocado. Mientras los desnudos de éste son, como siempre, abiertamente sensuales, los de Lorenzo son, en la mayoría de los casos, magros, casi ascéticos. Caballero es el gran artista del naturalismo mediterráneo. Lorenzo es mucho más gótico, mucho más patético; como diría Herbert Read: con mayor "ansiedad metafísica".

Mención especial merecen las ilustraciones del artista. Consideradas todavía un arte menor e incluso otro tipo de arte distinto de las llamadas artes plásticas, las ilustraciones muchas veces no se tienen en cuenta cuando se escribe de un artista famoso por sus pinturas. Y la verdad es que así se ignora un aspecto muy importante en la obra de ciertos artistas. En el caso de Lorenzo es imposible dejar de lado estos trabajos, no sólo por su cantidad y calidad, sino porque se trata de una producción muy original en la que además se refleja de una manera más completa la rica y compleja personalidad del artista. En estos dibujos, algunos realmente excelentes, Lorenzo demuestra claramente esa mezcla de ternura y rudeza, de puerilidad y madurez, de bondad y de perversidad -más aparente que autentica- que la gente descubría en su manera de ser y que, por supuesto, asomaba en su creación artística. Quizás algunos piensen que son ilustraciones un poco rudas para los niños y no se equivocan. Lejos de los dibujos bonitos y almibarados, los del artista son directos, concisos, caricaturescos y llenos de humor (a veces de humor negro).

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|Fuera de catálogo
| De la serie "Suite de las muchachas extravagantes"
1985
Tinta sobre papel
100 x 70 cm

Lorenzo ilustró libros de cuentos: ( |Relatos para muchachos de Gonzalo Canal Ramírez, 1980, ¡ |Que bonito baila el chulo! sobre cantas del Valle de Tenza seleccionadas por María Fornaguera, 1980; |Cuentos pintados de Pombo, 1983 e Historia en cuentos, volumen 1, de Eduardo Caballero Calderón, 1989, todos ellos publicados por Carlos Valencia Editores). En revistas: ( |Gaceta, N° 37/38,1982 de Colcultura y Lámpara, N° 101,1986) y para el periódico |La Prensa ("Contra la guerra-color", con textos de Beatriz Caballero,1988). Para los doce relatos de Canal Ramírez, Lorenzo realizó doce, ilustraciones y la portada: un dibujo encantador de corte naturalista; para las cantas seleccionadas por María Fornaguera ejecutó 21 ilustraciones, a manera de dibujos de niños, y caligrafió todos los textos, incluyendo la ficha técnica de la publicación, también con letra infantil; para los cuentos de Rafael Pombo ejecutó más de cien ilustraciones, entre la caricatura y el dibujo expresionista y participó en la diagramación de cada una de las paginas; y para los cuentos "Los hijos del sol", "El pastor de puercos" y "La traición de Francisquillo" de Eduardo Caballero Calderón llevó a cabo 18 ilustraciones plenas de sencillez y concision. También hizo algunas ilustraciones (que hoy están inéditas) para |El señor presidente de Miguel Ángel Asturias; para |Pompeyo el elefante, un poema para niños y |El paraíso, una novela rosa, ambos de María Fornaguera y |Trátese sin cuidado de Rubén Vélez; en este caso las ilustraciones son un conjunto de dibujos que mezclan lo pueril con lo expresionista y con ciertas proclividades grotescas.

Para la revista Gaceta de Colcultura Lorenzo ejecutó 44 caras relacionadas con sus dibujos de la serie "Talking heads" y 14 signos (el artista ilustró la totalidad de los números 37/38, que constituyeron una sola edición); para |Lámpara hizo 10 estupendas calaveras que ilustran el texto de Juan Gustavo Cobo "Juan Rulfo y su murmullo inagotable" y el periódico |La Prensa le encargó un conjunto de dibujos para colorear en los que repasa de manera descarnada la historia de la guerra, desde los tiempos prehistóricos (cuando todavía había dinosaurios) hasta el siglo XX. Algunos trabajos aluden a guerreros de la antigüedad o de la edad media, pero otros son intemporales y pueden ubicarse en cualquier momento de la violenta historia del hombre. Algunas de estas ilustraciones son particularmente sobresalientes por sus características sintéticas y expresivas. Además cabe mencionar aquí: el dibujo con la letra sigma, de 1981, que sirvió para las portadas de varios libros de sociología; el dibujo de un campesino y un obrero (1982), para el cartel de un congreso de sociología en Bogotá (Lorenzo participaría en dos carteles más: el del "XVII festival internacional de la peinture" de Cagnes sur Mer, 1985,y el de "Colombie cinematographies", París, 1988); los numerosos dibujos para el "Códice con influencias chibchas y europeas", 1982, desafortunadamente desaparecido, en el que intercala textos cortos en francés y castellano, (de Artaud y Chejov) y signos y símbolos entreverados con tristes representaciones de las desgracias del hombre: las guerras, las pestes, las hambrunas, las enfermedades y finalmente, los dibujos para los ex libris de Mario Latorre (de los varios dibujos, en los que el personaje aparece acompañado de un perro, de libros, tinteros y pocillos de tinto, en clara alusión al Dr.Latorre, la Universidad de los Andes que recibió su biblioteca seleccionó para el ex libris el diseño de una figura pensativa leyendo).

Relacionados con el teatro son algunos pocos dibujos de Lorenzo: los bocetos para la escenografía y el vestuario de |La chunga de Mario Vargas Llosa (obra que no se estrenó, aunque estuvo programada en 1987); los estudios de máscaras realizados en el curso "Arte della maschera" en Arlesega di Mestrino, Italia, 1988 y los diseños para el cartel de |Gato por liebre de Piedad Bonnett, 1991. Muy dramáticos y expresivos son los cristos para |La chunga; realmente llamativas son algunas de las máscaras de técnica mixta y vigorosos y coloridos son los dibujos para el cartel de |Gato por liebre. De resto no queda prácticamente nada de lo que Lorenzo trabajó para el teatro. Como comenta Ricardo Camacho, Director del Teatro Libre de Bogotá, para quien el artista hizo la mayoría de sus escenografías y vestuarios, a Lorenzo había que creerle. Él solo hacia pequeños y 'rápidos dibujos de lo que quería hacer en el teatro y a partir de esos bosquejos se realizaban todas las obras. Desafortunadamente, por razones económicas (los vestuarios y las escenografías se reciclan) y de espacio (no hay posibilidades de guardar) no existen hoy los trajes y sólo se conservan unas pocas escenografías del artista.

Como buen dibujante, Lorenzo se interesó pronto por el grabado. Hará en este campo, a partir de 1974, serigrafías, litografías y, especialmente grabados en metal (aguafuertes, punta-secas e intaglios). Esta producción del artista se puede dividir en dos grupos temáticos: las figuras de invención y los personajes relacionados con la vida actual. En el primer grupo se encuentran: un |Topo-cebra en noche de luna llena (serigrafía de 1970);l os "Ángeles" (14 grabados en metal realizados entre 1974 y 1994, los últimos a partir de planchas trabajadas por Lorenzo en sus años finales); una figura con la cabeza agachada entre los brazos (bella y diminuta, viñeta), un hombre de tres brazos y un hombre arrodillado (los tres son grabados en metal que formaron parte del libro |Hormis tes entrailles de Miguel Hernández, 1989; cabe anotar que Lorenzo haría otro hombre arrodillado sobre una base negra en el taller de Umberto Giangrandi en 1991) y, finalmente, quince caras (todas grabados en metal,algunos de técnica mixta, realizados entre 1980 y 1990 y titulados genéricamente "Piezas en forma de pera"). En el grupo de los personajes relacionados con el mundo de hoy se encuentran: |Atropello, una fotoserigrafía de 1976 con un hombre accidentado; " |The children of London",cuatro litografías de 1978 con figuras |punk y "La Gaieté pansienne",tres litografías de 1984 sobre baños turcos y discotecas.

Del grupo de las figuras de invención son especialmente importantes los "Ángeles" y "Piezas en forma de pera". Desde niño trabajó Lorenzo el tema de los ángeles. Existen algunas tarjetas de navidad dibujadas al |scratch por el artista con tales figuras la serie de los grabados comienza en 1974 y concluye póstumamente. También hay un buen número de óleos con el mismo motivo que datan de los últimos ochentas. No es difícil pensar que hay en su obra una especie de obsesión por esos seres espirituales, tan ambiguos como inquietantes. Hace algunos años Cioran escribió: "Los ángeles, para quien no pueda dejar de pensar en ellos, existen con todas las de la ley. Pero, cuando los ve, cuando se imagina que lo visitan, ¡qué revolución en todo su ser, qué crisis! nunca una persona sana podría sentir su presencia ni hacerse una idea exacta de ellos. Imaginarlos es correr a la perdición; verlos, tocarlos, es estar perdido" |3 Extrañas y hermosas sentencias que vienen a la mente cuando se piensa en la muerte temprana de Lorenzo. Por supuesto que la iconografía de sus ángeles difícilmente casa con la del cristianismo. En sus primeros grabados se recuerda una conocida cerámica artesanal centroamericana y en los últimos, con imaginación desatada, las figuras se vuelven grotescas: hay una que saca la lengua, otra de aspecto luciferino, otra más que porta una flor marchita y, finalmente, otra, tremenda, que parece vomitar o, al contrario, engullir una forma alargada, con alguna alusión a la imagen aterradora de |Saturno devora a su hijo de Goya. Todos estos trabajos, en especial los tardíos, se destacan por la intensidad de las representaciones y el derroche de grafismos. Las "Piezas en forma de pera" no tienen nada que ver con la música de Erik Satie. Fue el nombre que el artista consideró apropiado para estas caras que, según él, de repente se pueden parecer a las peras o a cualquier forma más o menos redondeada. De todos modos, es muy posible que Lorenzo supiera que el compositor francés se estaba burlando, con este título, del concepto de forma en música y que la palabra |poire (pera) la había empleado humorísticamente con el doble sentido del francés coloquial: pera o bobalicón. Estos grabados son entonces quince caras simplonas? Si, por qué no? Pero también son quince rostros humanos, tristes, feos, africanos, furiosos, juguetones; quince rostros que sólo son trazos, superficies, relieves, negros, grises, blancos.

Del segundo grupo, todas las litografías son importantes. Aunque Lorenzo siempre se consideraba mayor, un "viejo" frente a sus jóvenes contemporáneos (algo que en el fondo era cierto), nunca dejó de observar con atención la conducta de los muchachos de su generación y no se abstuvo de vivir un poco el frenesí de ciertas noches orgiásticas. En forma objetiva y neutral trató entonces primero el tema de los jóvenes de peinados extraños y vestimentas estrafalarias en una ciudad populosa y contaminada y luego, con notable discreción, el tema de la vida |gay. De estos últimos grabados, en los que se ven unas figuras mas naturalistas, son excelentes el del baño turco (en el qué a la izquierda se observa, dentro de un ambiente agrisado, un cubículo con literas y a la derecha un corredor oscuro) y el de la discoteca con los personajes apelotonados en un espacio reducido.

Lorenzo realizó su primera exposición, individual de pintura en 1980. Antes, sin embargo, había hecho numerosos cuadros. De su época universitaria en Bogotá se conservan unos cuantos trabajos en los que abundan las figuras posando (muchas veces los modelos de la Facultad); algunas son verdaderos retratos. Hay también diversas escenas: un hombre desnudo y dos mujeres, una con los ojos vendados; una figura yaciente observada por una mujer (curiosa situación que reaparecerá en la serie denominada "Homenaje a Pessoa" de 1986-1987) .etc.. Escasamente pintó otros temas: unos floreros y una serie de caballetes. Estas obras datan de 1973 a 1976. Vienen luego los óleos en homenaje a Calder, producto de la visita a una exposición en Alemania de este escultor norteamericano. En la mayoría de los casos aparece una figura observando sus móviles. En la serie hay un cuadro excepcional: Calder cerca de un |stabile. Son trabajos de investigación, en los que el artista estudia el espacio y la representación del movimiento. Este conjunto es de 1976-1977.Y, finalmente, está la pequeña serie sobre el retrato de Cristina de Dinamarca, Duquesa de Milan de Hans Holbein El joven. Los óleos no se ciñen rigurosamente al cuadro; cambian el fondo y presentan a la danesa en variadas actitudes. Los óleos demuestran el interés del pintor por la historia del arte y pueden considerarse como ejercicios de recreación en torno a las posibilidades expresivas de una figura. Estas variaciones datan de 1978.

Los óleos de su primera muestra individual los bautizó Lorenzo "Figuras". Hoy se conocen con el nombre de "Precolombinos" porque, en efecto, la serie partió de un retablo de la cultura Quimbaya, algo evidente en |Figura 1 de 1979. Con gran talento, el artista transformó el personaje abstraído y geometrizado de la cultura prehispánica en un ser humanizado que asume diversas expresiones. A veces aparece avergonzado, furioso, sorprendido, etc.. Aunque la figura se ve frontal en la mayoría de los casos y sus fondos son neutros, los cuadros son enteramente distintos no sólo por la diferencia de las actitudes sino por la variedad de los colores. En cada lienzo hay un colorido particular (a veces predominan los azules, otras veces abundan los amarillos y rojos y otras un surtido más amplio) y un tratamiento renovado de las pinceladas siempre visibles. Siendo esencialmente pinturas, estos óleos no dejan de tener un dibujo latente. De esta manera los personajes son claros e incluso exhiben partes bien detalladas. Desde entonces ésta va a ser una característica de la obra pictórica de Lorenzo: la combinación afortunada de la pintura y el dibujo. Partiendo de una cerámica Quimbaya, el artista logró en esta larga serie (de la que sólo expuso una selección) la creación de una figura auténtica tan universal como propia La muestra de Lorenzo de 1980 es la primera que puede aproximarse en el país al neo-expresionismo. Sin duda alguna, el artista sabía lo que estaba pasando en la pintura europea desde fines de los setentas, pero indudablemente también el pintor no estaba en el plan de seguir una corriente. Trabajaba así porque, luego de un largo recorrido, había llegado a esa manera intensa de pintar.

Lorenzo expuso su serie "Quince óleos negros" en el Museo de Arte Carrillo Gil de Ciudad de México a comienzos de 1983. Este conjunto (que fue más amplio) empezó en 1981. Aunque la temática sigue siendo semejante a la de las "Figuras" hay dos cambios importantes: las pinturas se vuelven más oscuras, con muchos negros y grises, sin que falten otros colores, y los personajes resultan más violentos. Hacia fines de 1980 se produjo la transición. Hay de éstos meses algunos cuadros agrisados que contrastan con el colorido de las "Figuras" y varios en los que las deformaciones anatómicas son mayores. El predominio de los oscuros hace que los cuadros mostrados en México recuerden la obra de Rufino Tamayo. Sin embargo, los personajes del gran artista de Oaxaca nunca son tan alterados; hay en ellos esquematismo, geometrización, pero nunca fealdad extrema. Empero, Lorenzo no consideraba que sus figuras negras fueran monstruosas. Para él, descarnada mente, ellas tenían que ver con el hombre angustiado de hoy y de siempre. En estos óleos el manejo del color es mucho más refinado. Los rojos rutilan en medio de los grises, los rosas tamayescos van de los rojizos a los Mas, los amarillos aparecen aquí y allá combinados con blancos luminosos, negros y grises. Finalmente, en algunos de ellos impresiona el tamaño de los sexos. Hay, por ejemplo, una figura femenina que muestra una especie de boca enorme, de herida profunda.

 

 

|1 |A month in the country es el nombre de un ballet inglés.
|2 |Piezas en forma de pera es el título de unas obras para piano de. Erik Satie.
|3 |En un óleo de los "Homenajes a Calder" también hay un auto retrato.
 

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