TEXTO EXPLICATIVO
Santa Sofía, la sabiduría (prudencia) de Dios, con los santos elegidos

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29. Santa Sofía, la sabiduría (prudencia) de Dios, con los santos elegidos
Segunda mitad del siglo XVI
Temple sobre madera
Tríptico
 

 

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c. Batiente izquierda
121 x 48 cm
a. Panel central       
121 x 97 cm                
b. Batiente derecha
121 x 48 cm

 

Se encontraba primero en la colección de A. I. e I. I. Novikov, después en la iglesia de la Asunción, en Moscú.
Exposiciones:
1. “Sofia, la sapienza di Dio”, “Sofia, idea russa, idea d’Europa”, Centro di Alti Studi e di Documentazione, Roma, 1999, núm. 98.
         Como la define el apóstol Pablo la omnisciencia de Dios es Cristo (1 Corintios 1: 24). En la Iglesia ortodoxa oriental esta definición fue la base para los comentarios teológicos, las imágenes iconográficas y las composiciones sobre el tema Sofía, omnisciencia de Dios, aspectos muy desarrollados a partir del siglo VI.
         En los confines de los siglos XV y XVI, en la pintura rusa surgió una representación que era la personificación de Sofía, omnisciencia de Dios en la imagen de la Doncella real, sentada con solemnidad en el trono y rodeada por Cristo, Nuestra Señora y Juan el Precursor.
         La composición, en su conjunto, se llama ‘La catedral de Sofía, ominisciencia de Dios’ y representa una especie de Deisis, donde Sofía tiene por delante, además de las tradicionales figuras de Nuestra Señora y Juan el Precursor, los santos cuyas representaciones forman tres filas en ambas líneas del tríptico. En la línea izquierda el arcángel Miguel, el apóstol Pedro, san Nikolái, el arzobispo Mirlikiski; san Vasili el Grande y Grigori Bogoslov, el príncipe san Borís; san Leonti Rostovski, Ignati Rostovski, el reverendísimo apóstol Pablo, San Alexéi, metropolitano moscovita; el príncipe san Glieb; san Isaías Rostovski, los santos Serguéi Radonezhki y Sabba Storozhevski. De esta manera en el tríptico se halla representada la unidad del universo y la Iglesia ortodoxa rusa en la adoración de Sofía, omnisciencia de Dios.
         El programa del tríptico se revela en la inscripción de la mitad; en la franja superior: “Sofía, Omnisciencia Divina, interpretación de la Iglesia santa y apostólica” y en el texto la interpretación (explicación) está escrita, sobre el fondo del mismo icono y también en el fondo de la gloria de la Doncella Sofía.
         A juzgar por el contenido del texto, la figura de Sofía, Omnisciencia Divina sentada en el trono con rostro de fuego encarnado, con corona de oro, vestiduras doradas y rojas, con alas ígneas encarnadas, con cetro en la mano derecha y con un blanco pergamino en la izquierda, representa la personificación de la virginidad, la imagen de la pureza virginal de Nuestra Señora y al mismo tiempo de la Iglesia donde reside Cristo. El rostro de fuego de Sofía-Doncella, según “la interpretación”, significa el fuego de Dios que quema las pasiones del cuerpo e ilumina el alma pura. Sobre los oídos de la Doncella se ven bandas angelicales, símbolo de la vida virginal comparable a la de los ángeles; ellos son el sitio de residencia del Espíritu Santo. La corona del rey es el signo de que la sabiduría mansa de la doncella gobierna las pasiones. La franja sobre el pecho y las caderas de las doncella son imagen del sacerdocio. El cetro en la mano, el rango real de doncella. Las alas de fuego de águila son signo del alto don de profecía y de raciocinio rápido. La gloria que rodea a la doncella y su trono es el mundo del reinado real. Las siete columnas (en el icono, siete líneas verticales) debajo del trono de la doncella representan a los siete dones del espíritu. La piedra bajo los pies de la doncella es también la piedra de la fe en Cristo y las bases de la Iglesia.
         Cristo, representado debajo de la cabeza de la doncella, entrega la bendición sacerdotal como cabeza de la sabiduría. La cortina del cielo con el trono y los ángeles son los cielos reverenciando con Cristo a la Doncella. Nuestra Señora sostiene con las manos sobre el pecho un círculo: la gloria con Cristo, quien bendice con ambas manos, dirigido al mundo en el sentido de que Cristo amó la pureza de Nuestra Señora y se encarnó en ella. Juan el Precursor es llamado aquel que amó la pureza y por tanto mereció bautizar a Cristo.
         A juzgar por el simbolismo de la “Interpretación”, en la composición del tríptico se representa la adoración de la Pureza por Sofía representando las bases de la Iglesia y la fe en Cristo y en la Omnisciencia de Dios.
         El tríptico, como una manera de representar la apoteosis de la pureza, por lo visto fue hecho por solicitud de un monasterio o en el mismo monasterio. La orientación didáctica fue algo que se volvió característico en la pintura de iconos del siglo XVI en Rusia.
 
A.    M. Lukashov