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Resurrección de Cristo, descendimiento a los infiernos
Siglo XV
Temple sobre madera
95 x 70 cm
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Exposiciones:
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Sofía, la sapienza di Dio, Sofía,
idea russa, idea dEuropa, Centro di Alti Studi e di Documentazione, Roma,
1999, núm. 39
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La
iconografía de La Resurrección. El descenso a los
infiernos se fundamenta en la doctrina dogmática cristiana del descendimiento de
Cristo al infierno, después de su muerte en la cruz, y la salida de Adán y de los justos
liberados por la expiación de Cristo.
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En
la configuración de la iconografía influyeron los textos de los salmos, las profecías y
la literatura de los santos padres, entre otros la Palabra
sobre la sepultura de Jesucristo y José de Arimatea, La Epifanía de Kiprski y
también el Evangelio apócrifo de Nicodemo,
donde, tras el relato sobre la crucifixión y el entierro de Jesús, se narra acerca del
martirio en el infierno de los primeros padres y profetas (entre ellos, Adán, Eva,
Abraham, Noe, Daniel, Moisés, el rey David y Salomón) y acerca del descenso a los
infiernos de Jesucristo y la liberación de todos ellos.
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En el centro de la composición se representa a Cristo
sobre el fondo de la gloria, pisando las puertas del infierno, que se abren sobre un
abismo infernal. Se representa sobre Jesús al Serafín de seis alas. Alrededor de Cristo,
en el fondo de la gloria, se hallan representados ocho ángeles caídos a los abismos del
infierno y atravesados con lanzas por los demonios; son la personificación de los pecados
y los vicios. Al lado de las figuras de los ángeles, dentro de la gloria, están
dispuestas las inscripciones con la lista de las virtudes.
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En
el abismo infernal se conservaron, al lado de las figuras de los demonios derrotados, tres
inscripciones: la sepultura, la desesperación y el
odio. De acuerdo con los investigadores, en la configuración de tal variante
iconográfica influyó la doctrina del ascetismo de los primeros padres acerca de las
virtudes y los vicios, especialmente la elaborada en el texto de Ioan Sinaiski (siglo VI).
Sobre la gloria, en un fondo de montañas están representados trece ángeles, el más
central de los cuales sostiene una cruz. A la derecha y a la izquierda de Cristo se
encuentran numerosos justos y profetas del Antiguo Testamento. Cristo con la mano derecha
sostiene a Adán de la mano, sacándolo del infierno. Cristo extiende la mano izquierda al
grupo de los reyes y de los profetas. El primer pecador, Adán, es también el primero que
sale del infierno. Adán representa la imagen de toda la humanidad caída, y la
liberación de Adán de las cadenas del infierno señala la renovación de todo el género
humano. Tras de Adán se hallan dispuestas las figuras de Eva, Juan el Precursor (con un
nimbo) y Abel (con un cayado). Entre los que se hallan dispuestos a la derecha de Jesús,
los reyes y los profetas, cuatro llevan coronas reales. Los justos redimidos están
devorados por la muerte.
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El
sentido misterioso y grande del descenso de Jesucristo a los infiernos se encuentra en que
el Verbo encarnado es el Salvador de todo el género humano; es decir, no sólo de los que
están vivos y de aquellos que estarán vivos sino de aquellos que murieron antes de su
venida.
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N. N. Sheredega
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