JUGANDO CON LOS ICONOS
Natividad


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Nacimiento de Cristo
(vitrina)
Segunda mitad del siglo XV
Temple sobre madera
57 x 42 cm

Después de la Anunciación, el arcángel Gabriel dejó a la Virgen. En ella se estaba cumpliendo el misterio intangible: Dios se ha hecho hombre. En aquel tiempo vino la orden de hacer el empadronamiento, por lo que José y Maria viajaron de Nazaret a Belén. En una gruta cerca de esa ciudad nació el Hijo de Dios. A los pastores que custodiaban el rebaño "la gloria del Dios los envolvió en su luz" y se les apareció el arcángel Gabriel para anunciarles que en Belén había nacido el Salvador. Los pastores fueron a la gruta y encontraron a Maria con José y el Niño.
Por aquel entonces, llegaron también unos magos que conducidos por una estrella, se pusieron en camino. Al llegar vieron al Niño con la Madre le adoraron y le ofrecieron oro, incienso y mirra.
Los iconos rusos que ilustran esta escena están llenos de luz y de alegría y en muchos predomina el color violeta que simboliza el poder supremo, reflejo de la espiritualidad, del mundo interior. Este color es el del manto de los emperadores romanos y de la sotana de los cardenales católicos