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INDICE
PRESENTACIÓN
ROLF ABDERHALDEN
JORGE JULIÁN ARISTIZÁBAL
MARTA CALDERÓN
MARÍA FERNANDA CARDOSO
MARÍA CRISTINA CORTÉS
FERNANDO DÁVILA
RODRIGO FACUNDO
ANDRÉS FISCHER
NANCY FRIEDEMANN
LUIS HERNANDO GIRALDO
JOSÉ ANTONIO
GRUPO UTOPÍA
VÍCTOR LAIGNELET
LUIS LUNA
GLORIA MERINO
OSCAR MUÑOS
BELTRÁN OBREGÓN
JORGE ORTIZ
NADÍN OSPINA
MARÍA DEL PILAR OTÁLORA
JOSÉ ALEJANDRO RESTREPO
LUIS FERNANDO RODRÍGEZ
LUIS FERNANDO ROLDÁN
JOSÉ ANTONIO SUÁREZ
SANTIAGO URIBE HOLGUÍN
PABLO VAN WONG
GUSTAVO VEJARANO
Biografías
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Generación Intermedia
ANDRÉS FISCHER
(SANTAFÉ DE BOGOTÁ, COLOMBIA) VIVE Y TRABAJA EN NUEVA YORK,
ESTADOS UNIDOS
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|CRISTIANO EN SU TUMBA
1996
Óleo y laminilla de oro sobre madera 89 x 203 cm
Colección del artista
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Conocí a Andrés Fischer hace poco tiempo, cuando andaba
divagando por un tema para un documental acerca de colombianos en
Nueva York. Aunque tuve la oportunidad de ver el trabajo de
diversos artistas, la obra de Andrés me impactó por varias
razones.
Si quisiera "deconstruir" en un relato lineal y
temporal lo que se dio como percepción inmediata de su pintura,
éste podría estar constituido por varias dimensiones, unas
concretas y otras abstractas, unas fácilmente reconocibles y
catalogables, otras que apuntan a experiencias emotivas profundas
que inicialmente son difíciles de expresar.
En su trabajo existe un nivel alto de desarrollo técnico, ya que no
sólo es capaz de manejar procedimientos
"modernos" de expresión, sino también de aplicar
métodos que delatan una exhaustiva investigación acerca del color y
de los materiales usados por algunos de los antiguos maestros de la
pintura. Esto ya denota para mí una responsabilidad intrínseca, de
la cual algunos de nuestros pintores adolecen hoy en día.
El cuerpo humano ha tenido varias transformaciones a través de la
historia de la pintura, hasta llegar a un punto en el que la figura
es erradicada del lienzo un poco antes de que el lienzo fuera
erradicado de las galerías. Este es un detalle que ayuda a
comprender las consecuencias "subversivas" del
trabajo de Andrés: se redescubre para nosotros la importancia de la
figura humana. Pero él la presenta de una manera aparentemente
clásica, y digo aparentemente, porque existe una tensión particular
entre cuerpo y espacio, de donde se genera lo religioso, lo cósmico
o lo mundano, dependiendo específicamente de la pintura que
observemos.
"El todo es más que la suma de sus partes". Este
ha sido un dictum que oímos a menudo cuando se analizan obras de
arte. En el caso de las pinturas de Andrés descubrimos que, al
aplicarlo, nos lleva a consecuencias estéticas que merecen ser
tomadas en cuenta. Cuando admiro un cuerpo humano desnudo,
yuxtapuesto a un fondo construido de láminas de oro, no sólo estoy
viendo la conjunción de varios siglos de expresión pictórica:
también estoy siendo testigo de un proceso cuasi alquímico, donde
la suma de dos tiempos nos lleva a otro tiempo, donde la suma de
dos espacios nos lleva a otro espacio. Pienso que la energía
involucrada y liberada en esta travesía espaciotemporal es la que
inconsciente o conscientemente nos atrae y determina la calidad de
esta obra.
Una de las preguntas que le hice a Andrés -cuando trataba de
obtener una idea base para el documental- fue si sus pinturas se
originaban en ideas específicas. El contestó que una serie de sus
pinturas surgió cuando oyó a un música de jazz practicando en un
cuarto de un edificio. Que otra después de una relación intensa con
una mujer. Y que otra más, para resolver un problema técnico
específico. También me contó que una de sus pinturas la realizó en
el instante en el cual la modelo que posaba para él atravesaba una
crisis emocional intensa. Un día, en el que la pintura era bajada
del camión que la transportaba, fue colocada por un breve momento
en el andén y atrajo la atención de una mujer que se aproximaba.
Ella se quedó mirándola por un rato y, de pronto, comenzó a llorar.
Después de algunos años de ser pintada, y a unos miles de
kilómetros de su origen, la emoción original Llegó. Si queremos,
por último sacar a la luz la vieja polémica entre forma y
contenido, es aquí donde ésta se diluye para mí: cuando la obra,
sin más ni menos, transforma a la persona que la observa.
EDGAR GIL
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