Ficha bibliográfica
Titulo: Generación Intermedia
Autores: Banco de la República
Edición original: Santa Fe de Bogotá: Banco de la República, 1998.
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Obras de diferentes autores
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| Generación Intermedia

VÍCTOR LAIGNELET

(BARRANQUILLA, COLOMBIA 1955) VIVE Y TRABAJA EN SANTAFÉ DE BOGOTÁ, COLOMBIA


 

|TIERRA NEGRA
1998
Técnica mixta sobre lamina de metal y objeto
Instalación
Dimensiones variables
Colección del artista
FOTO ROBERTO ORTIZ

TIERRA NEGRA O VISITAR EL INTERIOR DE LA MINA

Las diversas actividades de minería en la cenicienta zona minera al norte de Cundinamarca, conocida como "Tierra negra" por sus grandes yacimientos de carbón, terminaron por aportar cuerpo y nombre a la obra. El carbón, materia prima combustible, es sometido a la calcinación para extraerle el humo y hacerlo útil en hornos destinados a transmutaciones metálicas. Esto es lo que sucede con el cinabrio rojo, del cual se obtiene el mercurio y que da lugar a un segundo aspecto de la obra: la torrefacción y posterior iluminación del mercurio.
Si asociamos la obra |Tierra negra a una poética minera, se nos imponen imágenes de un claustrofóbico descenso al interior de una tierra oscura; descenso que -analogizado a otro tipo de tierra, la tierra adámica- evoca entonces un descenso al interior de uno mismo, peligrosamente cercano al sulfuroso magma hirviente de nuestras funciones psicológicas mas radicales y ocultas. Por lo tanto, el descenso es también un enterramiento, un aislamiento con el exterior, un ver -cara a cara- a la serpenteante Medusa de nuestras pulsiones, al núcleo de nuestros conflictos egóicos. Es, en definitiva, la calcinación de nuestra personalidad.

Es necesario descender al interior de la tierra para extraer el precioso combustible que alimentará los hornos de la torrefacción. Este descenso a la oscuridad recuerda los atributos de cierto compuesto químico conocido como el "vitrol". Su naturaleza química es más de orden poético, que el resultado de un compuesto de elementos naturales. El "vitrol" es en realidad una sigla: "Visita el interior de la tierra y, rectificando, encontrarás la piedra oculta" ( |Visita inferiora terrae, rectificando inveniies occutum lapidem.) Es necesario descubrir de qué tierra se trata, para poder comprender tanto la naturaleza de la mina como la materia prima que, una vez rectificada o corregida por un proceso de calcinación, servirá de combustible para transformar el cinabrio rojo -deseo- en mercurio -conciencia-.
La poética |light y elemental de Walt Disney, por ligera que sea, puede traernos algo de luz, a condición de mirarla desprejuiciadamente. Su metáfora es también minera: Blanca Nieves, a todas luces una representación del alma humana o lo que hoy llamamos psiquis, después de morder la manzana, se pierde en esa otra tierra profunda que es el bosque, hasta su encuentro con los misteriosos 7 enanitos que son mineros buscadores de diamantes. No diremos qué es lo que personifican, para no menospreciar las propias capacidades de minería simbólica del lector.
Químicamente, el diamante es igual al carbón pero, en su estado más puro, su orden molecular y pulimento lo hacen perfectamente transparente a la luz. Los científicos acaban de descubrir en el polvo interestelar una forma de carbono -el C60- que bautizaron con el nombre de |Buckminsterfullreno, la cual, según ellos, es la molécula más hermosa del mundo: una construcción esférica perfecta a base de hexágonos y pentágonos.

Siete, como los enanitos, son las oscuras piedras que cada uno de ellos descubre en la mina y que -gracias a los procesos de calcinación- servirán para la extracción del mercurio. La acción del calor eleva la temperatura, con lo cual el cinabrio se transforma en mercurio, que a su vez es elevado serpenteantemente al interior de la torrefacción, secreto disfraz de una escala escondida, hasta alcanzar la máxima altura. Allí el calor se transforma en luz y el mercurio adquiere entonces el atributo alado de la antigua divinidad latina: el carbono terrestre adquiere la perfección del carbono celeste.
Las alas son el atributo que adorna las sienes celestes y los pies terrestres de todos aquellos que entran al interior de su propia tierra para rectificarse y, de esta manera, al calcinar su personalidad, alcanzar un comercio provechoso con el cielo, gracias a una piedra que -antes oscura como el carbón, pero ahora perfeccionada y pulida como los 7 enanitos- adquiere las cualidades de luminiscente transparencia de un diamante que reflejará la luz del cielo aquí… en esta tierra adámica.

VÍCTOR LAIGNELET