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Una muestra de nuestra identidad
MARÍA EMMA MEJÍA
Ministra de Relaciones Exteriores de Colombia
Para mí, como Ministra de Relaciones Exteriores, constituye un
verdadero honor poder presentarle a Francia y al mundo, a través de
este catálogo, trazos tan significativos y evocadores de la
historia de América.
Más allá de su contenido artístico, la Exposición
|Figuras de
Éxtasis: Arte Barroco en Colombia, es también una oportunidad
para imaginar, y tal vez sentir y entender, buena parte de lo que
fue nuestro pasado.
Detrás de las obras se insinúan episodios del histórico
encuentro, hace cinco siglos, entre los mundos. De un lado llegaron
miles de años de historias y religiones escritas, mientras del
otro, aguardaban en la absoluta sorpresa los hijos de una tierra
que apenas tenía espacio en los delirios de ciertos literatos.
Un mundo que como lo ha dicho Gabriel García Márquez, y a pesar
de las apariencias, estaba "más descubierto de lo que se
creyó entonces". "Los incas -recuerda el escritor
colombiano-, con diez millones de habitantes, tenían un estado
legendario bien constituido, con ciudades monumentales en las
cumbres andinas para tocar al dios solar (...) Los aztecas y los
mayas habían plasmado su conciencia en pirámides sagradas entre
volcanes acezantes".
Asimismo, a la Colombia de la época la habitaban comunidades
dispersas con más de doce mil años de historia. Con una cosmología
de una riqueza hoy incalculable y con talentosos orfebres y
alfareros que convirtieron el arte en un asunto de uso
cotidiano.
De ese encuentro inesperado, casi fortuito, doloroso para
muchos, glorioso para otros, por las alquimias que depara el
destino, se produjo un tremendo movimiento cultural, del cual son
testimonio estas obras que hoy se exhiben.
Particularmente, y como bien lo expresa la profesora Marta
Fajardo de Rueda, fueron las imágenes una manera de facilitar ese
encuentro. Se constituyeron en un medio de comunicación excepcional
entre los dos mundos y, tal ver una de las más importantes huellas
que conservamos de entonces.
Las
|figuras de éxtasis son la prueba del sincretismo
religioso que emanó de la tarea evangelizadora de los
conquistadores. Sincretismo que, luego, trascendió los niveles de
lo sacro para ocupar los terrenos de lo artístico, de lo político,
de lo social.
Aquí se revela el sentido de la colonia española en una de sus
más importantes dimensiones: la religiosa. Y por ende, se pueden
entrever expresiones de su propia situación, como por ejemplo, una
sutil influencia árabe después de ocho siglos de ocupación.
Popayán, ciudad de donde proviene parte de esta muestra, en el
suroccidente del país, representa como pocas otras localidades
colombianas, lo que fue ese vínculo entre la evangelización, lo
religioso y lo artístico. Aún hoy, y a pesar de los movimientos
telúricos que han afectado su patrimonio histórico y
arquitectónico, Popayán es por antonomasia la ciudad religiosa de
Colombia.
En mi nombre y en el del Gobierno de Colombia quiero agradecer a
las personas e instituciones que hicieron posible reunir, presentar
y sobre todo disfrutar y reflexionar ante esta muestra de nuestra
identidad en la Moneda de París.
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