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JOSÉ
MARÍA ESPINOSA
ABANDERADO
DEL ARTE EN EL SIGLO XIX
BEATRIZ
GONZÁLEZ
CAPÍTULO 7
SUS GRABADOS:
MEMORIA DE LA
PATRIA
Las casas
grabadoras de París
La
litografía en Bogotá
[126]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
El libertador
Bolívar
Las casas grabadoras de
París
LA IMAGEN DEL
Bolívar dibujado por Espinosa se divulgó masivamente a través del grabado, en ediciones
realizadas principalmente en litografía. Los mejores grabados de esta serie hacen parte
de la colección de próceres colombianos impresa en París por encargo de Florentino
González en 1842. De esta forma comenzó a circular el nombre del pintor, al lado de
prestigiosos litógrafos franceses tales como Leveillé, Lemercier, Llanta, Devéria,
Deneux y otros. Sus grabados se ofrecían en avisos de prensa:
RETRATOS del Libertador
Simón Bolívar. Hechos en París: copiados del original de 1827. De venta en el almacén
del sr. Juan Ujueta, calle Florián [1].
Desde sus inicios, el
arte de la litografía contribuyó a difundir las imágenes de personajes notables. En
París, las obras realizadas por artistas en esta técnica se impusieron a partir de 1818:
La invención de la
litografía en 1896 proporcionó la tan esperada solución al problema de la reproducción
del dibujo. No fueron las necesidades del arte las que provocaron tal descubrimiento sino
más bien la voluntad de introducir el grabado en el naciente sector industrial. [...]
Cuando Francia importó la patente en 1802, Quatremére de Quincy recibió el encargo de
establecer la lista de todos los objetos industriales a los que la litografía pudiera ser
aplicada. El ejemplo dado por artistas como Pierre Mongin incitó a algunos otros a
servirse de ella pero, según el principal editor francés Engelmann, el primero que
ejecutó litográficamente dibujos esmerados, fue J. B. Isabey en 1818. [...] El empleo de
la litografía en los talleres románticos hubiera sido un simple entretenimiento sin el
importante progreso que significó el procedimiento para la impresión rápida y
económica de las imágenes [...] La parte esencial del repertorio litográfico siguen
siendo los retratos y los paisajes [...] De lo que se trata sobre todo es de conseguir una
difusión rápida que además llegue al público de provincias [...] La llamada
Francia de los notables, se encuentra en ellas íntegramente representada.
Este público se ve además favorecido, pues la plancha que en París cuesta un franco se
vende a 40
céntimos en provincias. La estampa se ha convertido en un arte de
notables [2].
La técnica fue
introducida en Colombia en 1824, veintiocho años después de su invención, con el
propósito de imprimir patentes, diplomas y vales tanto del Estado como de los grupos
masones. La obra de Espinosa se imprimió tempranamente en litografía. El de Joaquín
Mosquera fue uno de los primeros retratos de notables colombianos impresos por Lemercier
en el año de 1832, pero existen dudas sobre su autoría porque es muy posible que el ex
presidente se haya mandado retratar personalmente en París.
[127]
G. PIERRE GREVEDON
Joaquín Mosquera, (Presidente de Colombia)
[128]
JOSÉ MARIA ESPINOSA
Florentino Gonzalez
[129]
J. M. DARMET (GRAB.)
Batalla de Boyacá
De cualquier manera, el
grupo más importante de obras realizadas por Espinosa fue editado en la misma casa
impresora, en la década de 1840. El gestor de este proyecto, el político y economista
Florentino González, llevó consigo los dibujos de Espinosa cuando viajó a Francia para
alejarse de la persecución política que lo había reducido a prisión (13.2.1841),
durante la Guerra de los Supremos. Hombre de cultura y buen gusto, eligió el exilio como
alternativa política y el mejor taller para imprimir su programa artístico-patriótico.
El director de esta empresa, Joseph Lemercier [1803-1887], era considerado
el más importante
impresor parisino de la época [...] Había mandado poner cristales en el Jeu de Pomme
(del príncipe Condé) que iba de la calle de Seine a la de Mazarine y allí instaló
ochenta prensas
[3].
Algunos de los
grabadores que empleaba la casa Lemercier, habían impreso obras de lngres [1780-1867].
En 1843, se imprimieron
la imagen de Bolívar y la serie de próceres que Espinosa venía dibujando desde la
década de 1820. Pareciera que el propósito era ilustrar una historia moral del país
como lo habían hecho, con destino a Venezuela, Rafael María Baralt [1810-1860] y Ramón
Díaz Martínez [ca.1800-1875] en la casa parisína Thierry Fréres, en 1841. O quizás se
pensó imitar la «Francia de los Notables», creando una serie de «Notables de la Nueva
Granada». En cualquier caso, la memoria de los próceres serviría para aminorar las
tensiones y alejar el fantasma de las guerras civiles.
Diversos proyectos de
imágenes estampadas de género histórico se habían llevado a cabo en el país. Fue
pionero el de la Batalla de Boyacá, grabado en metal en París hacía 1824 por J.
M. Darmet, por encargo de tres antioqueños: Francisco Montoya, Juan Manuel Arrubla y
Alejandro Vélez. Francisco Montoya Zapata [1789-1862] fue un importante capitalista que
durante la época de la Gran Colombia realizó múltiples negocios; Juan Manuel Arrubla
[1789-1874] un afamado constructor y comerciante; y Alejandro Vélez [1794-1841] un
ingeniero militar y político, radicado en París por motivos económicos y de salud, más
tarde Cónsul General de Colombia en los Estados Unidos (19.3.1826). Estos tres personajes
viajaron a Europa hacia 1824, los dos primeros como responsables de tramitar en Londres un
empréstito para el gobierno colombiano. En Albores de la Independencia, Isabel
Acuña sostiene que esta lámina conmemorativa de la victoria republicana se imprimió
para distribuirse gratuitamente entre los patriotas. Lo cierto es que varios indicios
conducen a atribuir a Espinosa la autoría del boceto para este grabado, aunque
desgraciadamente hay pocas pruebas para sostenerlo. En el mismo año, Espinosa había
dibujado la Miniatura de un soldado muerto en el páramo de Pisba. Como se sabe, el
abanderado no participó en la campaña de Boyacá y se ignora cómo pudo dibujar un
soldado muerto en el paso del páramo (1819), a menos que hubieran traído el cadáver a
Bogotá. Sin embargo, esta pequeña obra maestra anuncia su precoz interés en el tema.
Espinosa viajó después a Boyacá, con el fin de tomar la topografía y el paisaje de la
escena bélica, tal como se aprecia en los bocetos Bolívar y Santander en la
Batalla de Boyacá y Bolívar y Santander en la Batalla del Pantano de
Vargas. Es posible conjeturar la autoría del boceto con base en la similitud en
composición y forma que presenta con el óleo Batalla de Boyacá, pintado por
Espinosa, que se conserva en el Museo Quinta de Bolívar. Pero también es cierto que
Espinosa pudo copiarlo de un grabado, como en efecto lo hizo con el óleo de Maracaibo.
Generalmente se llevaba un grabador a las batallas para que memorizara la escena gloriosa.
Sin embargo, es difícil pensar, por las circunstancias en que se dio la lucha en Boyacá,
que alguien hubiera pensado en ese detalle. Los patriotas interesados en inmortalizar la
hazaña debieron enviar un artista a posteriori para reconstruir el combate y es
factible que hayan pensado en un artista militar como Espinosa. Este bien pudo aprovechar
la ocasión para hacer el dibujo requerido por los tres antioqueños, quienes al final
ordenaron su impresión en color y en blanco y negro en la capital francesa.
[130]
JOSÉ MARIA ESPINOSA
Miniatura de un soldado muerto en el páramo de
Pisba
[131]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Luis Vargas Tejada
Del grabado de la
Batalla de Boyacá se siguieron haciendo versiones en litografía hasta mediados de siglo
que estimularon el coleccionismo de cuadros históricos:
AVISO PUBLICO. El que
suscribe acaba de llegar de Francia con un gran surtido de estampas grabadas y
litografiadas de todas clases y tamaños: colecciones históricas de batallas, combates
navales, santos de todas clases, mapas geográficos de última edición para la
instrucción de la juventud. Modelos de dibujo, cabeza de estudio por Julián Doslápis y
paisajes por Jacotec Vallenevev y Ballot y otros estudios de caballeros por Carlos Varnet
y Víctor Adams, a precios muy equitativos. Calle de los plateros al lado de la sastrería
de don Pedro Dupuy. Bogotá 14 de agosto de 1846. Paul Gérard [4].
Los grabados de los
próceres aunque impresos por la casa Lemercier han sido motivo de crítica en
la época moderna porque endurecieron el dibujo de Espinosa y difundieron una imagen
acartonada de los héroes. Sin embargo, resulta admirable el servicio que han prestado al
reconocimiento patrio por cuanto han contribuido a la formación de la nacionalidad.
Espinosa estuvo atento
al proceso de impresión de sus obras; como se dijo antes, Florentino González tuvo que
ver mucho en esa empresa. No se sabe si fue encargado de realizar esta serie o lo hizo por
interés personal. Cuando el litógrafo Llanta realizó el retrato de Luis Vargas Tejada
lo hizo bajo la inspección del señor González, su amigo íntimo [5].
En calidad de ministro
de Hacienda, González presentó un proyecto de ley publicado en la Gaceta del 17
de enero de 1847, según el cual,
aspira el ejecutivo a
organizar, absoluta y totalmente, tanto el comercio de importación como las
contribuciones a que está sujeto [6].
En dicho proyecto se
concedían exenciones a instrumentos científicos, imprentas, aparatos litográficos y de
otras técnicas de grabado. Se proponía igualmente abrir las aduanas para la libre
circulación de libros y mapas, pinturas, dibujos, estampas, grabados, estatuas, bustos y
medallas. En dicha propuesta de apertura comercial y cultural se perciben el conocimiento
y el aprecio del joven ministro por el oficio de la estampación.
[132]
JOSE MARÍA ESPINOSA
Bolívar y Santander en la Batalla de Boyacá
[133]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
(PINT.) JACQUES LLANTA (LIT.)
Vargas Tejada
[XXVII]
ANÓNIMO
La muerte del justo
[134]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
(PINT.)
Fallecimiento del General F. P. Santander
La edición de
litografías de próceres lleva la fecha de 1843 y está firmada por Espinosa como pintor,
Lemercier como casa impresora y, como litógrafos empleados de dicha casa, Marie Alexandre
Alophe [1812-1883], Auguste Hilario Leveillé [ca.181o-l900], G. Pierre Grevedon, Jacques
Llanta [1807-1864] y Aquíle Jacques Devéria [1805-1857], Auguste Lemoine, Louis
Marín-Lavigne y Antonio Maurin, entre otros. El prestigio de esta imprenta permitió que
algunos grabados de Espinosa, como el de Francisco José de Caldas, se conservaran por ley
en la Biblioteca Nacional de París.
Es posible que durante
esta misma época se hayan realizado las litografías en color y en blanco y negro del Fallecimiento
del General Santander. Este retrato colectivo de la muerte del ilustre hombre público
fue pintado al óleo por Espinosa y, al parecer, enviado por él mismo a París, donde se
imprimió en dicha casa litográfica. La escena, al igual que los retratos de próceres,
es de clara inspiración napoleónica. Las poses de los personajes y la ambientación,
recuerdan los grabados que representan a Bonaparte en el instante de su muerte. Sin
embargo, la fuente primaria se encuentra en el grabado religioso La muerte del justo.
La casa impresora
utilizó algunos retratos litografiados de Espinosa para realizar, diez años más tarde
(1853), un cuadro conmemorativo de los
presidentes de la república de la
Nueva Granada. Cada uno de ellos está rodeado por guirnaldas de laurel: Francisco de
Paula Santander (1832-1837), José Ignacio de Márquez (1837-1841), Pedro Alcántara
Herrán (1841-1845), Tomás Cipriano de Mosquera (1845-1849) y José Hilario López
(1849-1853).
Cuando estas series
llegaron a Bogotá se anunciaron de la siguiente manera:
A ROJOS Y CONSERVEROS.
En la tienda de Joaquín Estrada, carrera del Norte, calle 2. número 114; se hallan de
venta los siguientes cuadros y retratos Un cuadro La muerte de Santander
que representa los últimos instantes de este ilustre granadino, rodeado de algunos de sus
amigos y admiradores; este cuadro ha sido ejecutado por los mejores artistas franceses
Otro cuadro, que representa los cinco presidentes que ha tenido la Nueva Granada,
ejecutado con toda perfección. Y los retratos sueltos de Santander, Sucre, Nariño,
Córdova, Ricaurte, Caldas, Torres, Soto, Azuero, Vargas Tejada, López, Mosquera,
Herrán, Márquez, Florentino González, Murillo, Ospina y se esperan pronto los de
Bolívar y Obando; todos ellos sacados por el Sr. José María Espinosa cuya reputación
como buen pintor no es dudosa; y litografiados por los mejores artistas franceses, en buen
tamaño; el precio de los retratos sueltos es el de 1$ en papel blanco y 10 reales en
papel de China [7].
La litografía en
Bogotá
La casa impresora de
los venezolanos Jerónimo [1826-1898] y Celestino Martínez [1820-1885], establecida en
Bogotá a partir de 1848, se encargó igualmente de estampar el icono de Bolívar en la
década de 1850. Los libros y revistas lo reprodujeron enmarcado en óvalos de laurel.
Muchos artistas, en su mayor parte discípulos de los Martínez, tuvieron que ver con
estas impresiones; entre ellos Manuel Dositeo Carvajal [1818-1872], Froylán Gómez
[1829-1898], Daniel Ayala [ca.1820-1895] e Ignacio Medrano [activo entre 1855-1880].
También llegó a Bogotá el litógrafo alemán Carlos Dorheim [activo en Colombia entre
1860-1900].
Con los mismos
propósitos de la casa francesa, los Martínez quienes habían estudiado en París
en la casa Thierry Fréres desarrollaron gran actividad en los periódicos El
museo y El neo-granadino. Este último inició una entrega de retratos con el
título de Hombres históricos de América, a través de la cual se difundieron
imágenes de los próceres, estadistas y otros eminentes contemporáneos, en su mayoría
retratados por Espinosa.
[135]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Celestino Martínez
[136]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Los presidentes de la República de la Nueva
Granada
[137]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
(PINT.)
Camilo Torres
[138]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
(PINT.)
Vicente Azuero
[139]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
(PINT.)
El general Obando
El abanderado no sólo
dibujó sino que litografió personalmente algunos de estos grabados, tales como los
retratos de José Eusebio Caro, Rufino Cuervo, Francisco Javier Matis y Manuel José
Mosquera:
A LOS APRECIADORES DEL
SR ARZOBISPO. Ha salido ya la litografía de los Sres. Gómez i Bultron, el retrato tan
deseado del Sr. Arzobispo de Bogotá, Dr. Manuel José Mosquera. El trabajo en la piedra
ha sido ejecutado por el mui conocido artista Sr. José María Espinosa; i puede
asegurarse, sin que en ello haya exageración, que esta obra es la mejor de cuantas han
salido de manos de nuestro distinguido compatriota. Gracias sean dadas al Sr. Espinosa por
el servicio que ha hecho a los amigos del Sr. Arzobispo, proporcionándoles un verdadero
retrato de su ilustre amigo. Se halla de venta, a ocho reales, en las tiendas de los Sres.
Manuel Castro [...]; Luis Cuervo [...]; José María Saiz [...]; Bernardo Junguito [...];
Juan Obregón [...];José María Latorre [...];Juan Malo [...] i Justo Pastor Lozada [8].
El retrato de Caro fue
comentado ampliamente en El pasatiempo:
El Sr. José María
Espinosa ha trabajado en la litografía de Gómez y Boultron el retrato de nuestro
malogrado compatriota José Eusebio Caro, tomándolo del que recientemente se había hecho
en Nueva York al daguerrotipo. La obra del Sr. Espinosa revela, a no dejar duda, que en su
ejecución hubo algo más que las simples reminiscencias del fisonomista, y el esmero del
pintor para afianzar su reputación con una obra acabada. Se conoce que nuestro artista
estaba inspirado; y debía estarlo [...]
el objeto era grande! La fisonomía de
ciertas personas, así como sus obras, no pueden olvidarse jamás, como no se olvidan los
sucesos extraordinarios; como no se borran de la memoria de los artistas las grandes
creaciones. El recuerdo de Caro es indeleble para el pintor y para el poeta, como el del
mar, el Chimborazo, o el Tequendama son para
el viajero. El Sr. Espinosa
trasladando a la piedra la impresión profunda de que estaba poseído, y comunicando a su
creyon el sentimiento que lo dominaba, ha sido completamente feliz en la
semejanza, en la expresión y en el dibujo; y puede asegurarse, sin exageración, que el
retrato de Caro es una de las mejores obras que ha producido el arte litográfico en
Bogotá. Sabemos que este retrato fue costeado por suscripción entre varios amigos de
Caro, y otras personas apreciadoras del mérito eminente [9].
Esta noticia interesa
no sólo porque corrobora la autoría de Espinosa sino porque demuestra uno de sus
sistemas de trabajo: partir de un daguerrotipo para realizar retratos, procedimiento que
también utilizó para
litografiar una imagen de José María Melo. En cuanto al
retrato de Rufino Cuervo, Espinosa partió de su propio dibujo, una de sus creaciones mas
vitales. Cuervo entendía de litografía y pasó a la historia por ser uno de sus
impulsores en el país:
Con el fin de cumplir
convenientemente la ley del 20 de julio de 1836, dirigida a uniformar las monedas de la
República, comisionó el gobierno al doctor Cuervo para contratar un grabador hábil que
se encargase de este trabajo en la casa de moneda de Bogotá. El contrato se celebró en
París y fue aprobado con vivas expresiones de satisfacción y agradecimiento. A poco de
llegado el artista M. Lefévre, se abrió en la casa de moneda la clase gratuita de
grabado [10].
Aunque en la lista de
alumnos figuran varios artistas contemporáneos de Espinosa, como Ramón Torres Méndez,
el abanderado debió aprender las bases de la litografía en forma autodidacta, como lo
hizo en todos los campos del arte.
Entre las litografías
firmadas «Espinosa Lit.» se encuentra el notable retrato del herrero Miguel León,
líder de la Sociedad Democrática conformada por los artesanos de Bogotá, quien se hizo
famoso por el lenguaje que utilizaba en sus discursos y en la
por sus desatinadas
peroratas sobre la tiranibería (el pobre hombre [...] había oído hablar de
la tirana Iberia de otros tiempos y había formado un extraño sustantivo equivalente a
tiranía general) [11].
León murió
defendiendo la dictadura de Melo en 1854. Espinosa lo presenta con aspecto imponente, la
mirada retadora y la indumentaria propia de los artesanos caracterizada por una ruana
blanca de rayas. Así demuestra su conocimiento del oficio de grabador y además expresa
su gran simpatía por el controvertido personaje: Espinosa no discriminaba a sus modelos,
los elegía por el interés de su personalidad, no por su estrato social o su color
político.
Según el historiador
Gabriel Giraldo Jaramillo, cuando Espinosa estampó sus grabados en Colombia, lo hizo en
el taller de los artistas Froylán Gómez -oriundo de San Gil- y el venezolano Prudencio
Boultron [activo en Colombia entre 1855-1875] , discípulos de los Martínez. Sin
embargo, resulta incomprensible que Espinosa haya trabajado después de 1852 en el taller
que motivó uno de los pocos escándalos artísticos de su vida, ocurrido en junio de
aquel año:
FALSIFICACION. El
retrato del General Tomás Herrera, dibujado por el que
suscribe y litografiado en
el establecimiento de los señores Martínez, ha sido reproducido en la litografía de los
señores Gómez y Boultron sin anuencia mía; y habiendo quedado en extremo defectuosa
esta segunda edición, como es fácil conocerlo al ver que tiene un ojo torcido y un
carrillo hinchado; y que las sombras son muy débiles y las tintas sin vigor alguno, lo
pongo en conocimiento público para que no se confunda el dibujo exacto que yo he hecho
con la falsificación que está circundando. J. M. Espinosa [12].
En la misma página de
esta publicación se anunció la venta de
EL RETRATO DEL
BENEMERITO GENERAL TOMAS HERRERA.
Dibujado por el hábil artista Sr. José María
Espinosa, y litografiado en un gran pliego de papel marquilla por Martínez Hermanos, se
halla de venta en esta imprenta y en la tienda del Sr. Manuel Cordovez, portales de la
Casa Consistorial, al precio de seis reales [13].
[140]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Diego Fernando Gómez
[141]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Dr. Diego E. Gómez.
[142]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Rufino Cuervo
[143]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
LEMERCIER (IMP.)
Tomás Herrera
No se limitó el
artista a hacer esta primera denuncia. Pasados quince días insistió:
Se ha calificado
de necedad el aviso que publiqué en el número 50
de El Pasatiempo sobre
la falsificación del retrato del General Herrera, y se dice en otro aviso publicado en El
catolicismo número 54 que hoy hay completa libertad para reproducir la obra de un
artista, supuesto que ya se acabaron los privilegios exclusivos y los monopolios. La
cuestión no es de libertad ni de monopolios, aunque sobre esto habría mucho que hablar:
la cuestión es de reputación artística. Yo hice un buen retrato del General Herrera, y
lo avisé por la imprenta; este retrato fue calcado en otra litografía, pero con tan poca
destreza que sacó mil defectos de dibujo y de sombras; y como ese retrato ha circulado en
la inteligencia de que era el retrato hecho por mí, solamente he querido que el público
haga la debida diferencia entre los dos, no para que compre el mío con preferencia al
otro, sino para que sepa, especialmente en las provincias donde hay inteligencia, que el
mío, el original, es el que tiene menos defectos artísticos. Por lo demás celebro que
el retrato apócrifo haya tenido buena aceptación, si así fuere en realidad; y celebro
doblemente que su autor haya hecho buen negocio con una cosa mía. J. M. Espinosa [14].
Es interesante la
claridad de Espinosa en relación con los derechos de autor y con la propiedad
intelectual, pero es aún más admirable la defensa de su dignidad artística y de su
talento. Lo que no alcanzaba a vislumbrar era que, para entonces, ya resultaba imposible
controlar la difusión masiva de sus iconos. La litografía había nacido con vocación
popular y regional. Las imágenes creadas por Espinosa llegaron a las más apartadas
provincias: en Mariquita todavía se guarda una colección completa de sus grabados.
Lugares como éste conservan sus obras, desde el siglo XIX, como memoria de la patria.
[144]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
(LIT.)
Miguel León
[145]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
José Ma.
Espinosa,
1.
«Retratos» en El día, Bogotá, 12.3.1843.
Indudablemente se trata de la
obra de Espinosa; sin embargo, lo que el texto denomina el «original de 1827»,
corresponde a 1828 (véase capítulo VI).
2.
Melot, Michel. Elgrabado. Ginebra: Albert Skira, 1981, págs. 98-99.
3
.
Ídem.
4
.
El día, Bogotá, 13.8.1846.
5. «Los retratos» en Papel periódico ilustrado, Bogotá,
1.10.1881, pág. 33.
6. Duarte French, Jaime. Florentino González. Razón y sinrazón de
una lucha política. Bogotá: Carlos Valencia Editores, 1982, pág. 348.
7
.
La discusión, Bogotá, 3.7.1852.
8.
«Anuncios» en El pasatiempo, Bogotá, 8.3.1854, pág. 387.
9
.
El pasatiempo, Bogotá, 23.3.1853.
10. Cuervo, Ángel y Rufino José. Vida de Rufino Cuervo y noticias
de su época. Bogotá: Biblioteca Popular de Cultura, 1946,
tomo i, pág. 213.
La fecha de apertura fue el 21
de junio de 1837.
11.
Duarte Franch, Jaime. Op. cit.,pág. 461.
12.
El pasatiempo, año u, trimestre i,
Bogotá,
16.6.1852.
13. Íbid.
14. Espinosa, José María. «El general Herrera falsificado» en El
pasatiempo, año u, trimestre I,
nº
53, Bogotá, 30.6.1852.
Banco de la República
Biblioteca Luis Ángel Arango
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