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JOSÉ
MARÍA ESPINOSA
ABANDERADO
DEL ARTE EN EL SIGLO XIX
BEATRIZ
GONZÁLEZ
CAPÍTULO 5
EL MINIATURISTA
Un legado de
la Expedición Botánica
Tarea benedictina
Primera
Exposición de Productos Industriales de Bogotá
100 miniaturas
[83]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Retrato auténtico del coronel Felipe Mauricio
Martin prócer de la independencia [ilegible] del general Guillermo E. Martin
[84]
JOSE MARÍA ESPINOSA
Joaquín Osuna
[85]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Antonio Morales Galavís
«PRÍNCIPE DE LA
miniatura en Colombia», así calificó Gabriel Gíraldo Jaramillo a Espinosa, el único
artista colombiano que alcanzó la perfección en esta técnica. El dominio de esta
tradición europea fue una imposición del momento histórico posterior a la guerra de
Independencia, y un oficio indispensable para quienes, como Espinosa, profesaron la
vocación de retratistas.
Un legado de la
Expedición Botánica
El conocimiento de la
miniatura que se tenía en el Nuevo Reino de Granada, fue actualizado en el siglo XVIII
por José Celestino Mutis, con el propósito de realizar los icones botánicos de la
Expedición. El sabio gaditano recibió de Europa instrucciones básicas que adaptó
según el libro de Palomino [1655-1726]: añadió cande (azúcar cristalizada) a la goma
arábiga para obtener brillo y un secado más rápido.
La Escuela Gratuita de
Dibujo de la Expedición Botánica, dirigida por Salvador Rizo, se convirtió en semillero
de miniaturistas. Pintores de la empresa mutisiana, como Pablo Antonio García del Campo y
Pablo Caballero, ayudaron a la difusión de esta técnica. A la muerte de Mutis, la
Expedición se prolongó ocho años más; sin embargo, la crisis que generó su
desaparición obligó a los dibujantes de icones botánicos a poner su arte al servicio
del retrato. Artistas educados en la Escuela y experimentados en los trabajos de la
Expedición, como Mariano Hinojosa [1776-ca.1840],Juan Francisco Mancera [ca.1780-1845], y
Félix Sánchez [activo entre 1800-1830], se dedicaron a la docencia y a la práctica del
retrato en miniatura, y contribuyeron así a difundir la técnica en el país. Las
relaciones con Inglaterra y Francia apoyadas en la lucha común contra España
propiciaron su expansión. Las mejores muestras de este tipo de obras se conservan hoy en
Bogotá, Popayán, Medellín, Cartagena, Santa Fe de Antioquia, Rionegro (Antioquia) y
Ocaña (Norte de Santander).
El retrato en
miniatura, acorde con el romanticismo propio de la Independencia, fue el primer arte de la
República. La imagen del héroe convirtió a la miniatura en instrumento de lucha y de
propaganda: Bolívar diseminó por doquier sus retratos en miniatura; muchos de ellos se
encuentran aún en Inglaterra, Francia, Venezuela y Argentina.
José María Espinosa
actuó como miniaturista profesional desde la década de 1820 hasta mediados del siglo. Se
sabe que los preceptores de José Manuel Groot y Ramón Torres Méndez fueron los pintores
botánicos Mariano Hinojosa y Juan Francisco Mancera; podría suponerse que el abanderado
también aprendió con ellos:
Los dibujantes de la
Expedición Botánica conservaron alguna tradición en la República naciente: Antonio
García, Mariano Hinojosa, José María Triana y Francisco Javier Matis enseñaron lo poco
que sabían a algunos aficionados, entre los cuales se recuerda al miniaturista Espinosa y
al historiador Groot [1].
Gabriel Gíraldo
Jaramillo, estudioso de esta técnica, afirma que Espinosa
no fue ajeno a la
benéfica influencia de los alumnos de Mutis [2].
Algunos investigadores
aseguran que su maestro fue Francisco Javier Matis, aunque no se han encontrado pruebas
contundentes. Cierto es que Espinosa era muy amigo suyo y que lo retrató en dibujo y
miniatura en repetidas oportunidades, pero al notable botánico sólo se le conocen
discípulos científicos.
Como buen autodidacta,
Espinosa copió miniaturas de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, labor que sin
duda contribuyó a su aprendizaje. Se sabe con certeza que copió el retrato de Antonio
Ricaurte en miniatura,
de otra en mal estado
que le obsequió en 1820 un señor Manrique y de los recuerdos personales que aún
conserva de Ricaurte, a quien conoció, especialmente en la campaña del norte, en 1812 [3].
Tarea benedictina
La técnica de la
miniatura ortodoxa se caracteriza por el empleo de la acuarela o «gouache» sobre un
marfil en pequeño formato (se asemeja al temple porque se disuelven los colores en agua
con aglutinantes). El marfil es un material blanco, duro, transparente; como soporte
resulta resbaloso, de apariencia grasosa, poco absorbente e incompatible con la acuarela.
La pintura puede agrietarse o resquebrajarse si se expone a cambios de temperatura y
humedad. Para facilitar la adhesión de los pigmentos de color, los artistas deben
prepararlo con una lija bien fina; con el mismo propósito y para darle brillo, se le
agrega goma arábiga. La condición especial radica en la exactitud de la factura: el
toque preciso de minúsculos puntos de color que se logra con un delicado y puntiagudo
pincel de marta, trabajado perpendicularmente a la superficie del marfil. De miles de
pequeños puntos y líneas de colores van surgiendo las formas representadas.
La mayoría de las
miniaturas de Espinosa son ortodoxas en la técnica; sin embargo, de algunas sólo queda
un boceto del dibujo en lápiz, y en otras hizo audaces innovaciones, como aquellos
retratos en los que combinó la más pura acuarela en el rostro, el fondo en técnica
punteada y el cuerpo al óleo.
Al igual que Torres
Méndez, sus marfiles provenían de las bolas de billar que adquiría a un comerciante de
la calle Florián, de las cuales sacaba hojas delgadísimas,
casi del espesor de una
hostia [4].
Espinosa tenía las
condiciones para esta técnica:
Calidades eximias del
espíritu, así como raras capacidades naturales requiere el miniaturista; una aguda
sensibilidad y una finísima percepción que le den el significado exacto de los valores
de su obra y lo capaciten para llevar a cabo con éxito, tanto el análisis de todos sus
componentes, por pequeños que sean, como la síntesis final que los reúna y comprenda;
reducir a dimensiones, muchas veces microscópicas, los objetos de tamaño natural, sin
transformar esencialmente su contenido, es tarea benedictina [5].
Sus retratos en
miniatura captaron la fisonomía de héroes, políticos, jóvenes, niños y matronas de la
sociedad bogotana:
[86]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Francisco Javier Matis
[87]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Francisco de Paula Santander
[88]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Francisco de Paula Santander
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JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Francisco de Paula Santander
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JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Josefa Santander de Briceño
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JOSÉ MARÍA ESPINOSA
José María Briceño Méndez
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JOSÉ MARÍA ESPINOSA
¿Niño? / ¿Hijo de José María Briceño
Méndez y Josefa Santander?
[93]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Pedro Fortoul
[94]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Epifanio Torres Prieto
Tuve que estudiar mucho
el carácter de las personas, particularmente el de las señoritas. Jamás logré hacer un
retrato de una persona del bello sexo sin que la víspera no hubiera estado indispuesta.
Al día siguiente, cuando yo iba a comenzar a trabajar, se presentaba la señorita llena
de adornos, con los que casi siempre cubría o desfiguraba la naturaleza, que es lo mejor
y lo que yo debía imitar [...] La señorita procuraba adivinar por cuál facción
empezaría yo: si creía que me dirigía a los ojos, comenzaba a abrirlos o adormecerlos
[...] si comprendía que estaba en la boca, eran mayores los apuros; ya ocultaba la mitad
de los labios o si no fingía una sonrisa [...] por consiguiente yo tenía que engañarla,
y cuando estaba imitando los ojos le decía que iba en la boca [...] Una vez me llamaron
para que retratara a una novia bonita: me quedó muy semejante, y me indicó que le
hiciera el retrato de un señor que estaba presente, el que también me quedó muy exacto.
Yendo a entregarlo me encontré con varias personas, entre ellas con un don Pacho que era
de la familia: todos lo conocieron y admiraron el parecido. Al llegar donde la señorita,
que fue la primera que salió de la sala, se lo mostré y dijo: ¿Y éste
quién es?. Le dije que todos los que lo habían visto decían que era el señor N.,
y que a D. Pacho le había parecido idéntico, entonces me contestó ella:
Pero como el retrato no es para D. Pacho, sino para mí. -Pero
como yo no puedo adivinar cómo se le figura a Usted la fisonomía del señor N., le
contesté; por último resolví llevármelo, con intención de no tocarlo, porque sería
dañarlo. A los tres meses se apareció en casa el sujeto retratado, y me dijo que ya se
habían casado y se iban para Antioquia; que fuéramos a llevarle el retrato a su señora.
Ésta cuando lo vio, declamó diciendo: ;Y no quería el señor Espinosa
reformarlo, ahora sí se parece!. Era que ya le habían pasado las ilusiones y lo
estaba viendo tal como él era [6].
Primera
Exposición de Productos Industriales de Bogotá
Espinosa participó en
la Primera Exposición de Productos Industriales de Bogotá, el día 28 de noviembre de
1841, con una miniatura. Para la inauguración de este certamen no se fijó la fecha de
acuerdo con las fiestas clásicas de la Independencia, como se ha afirmado, sino con la
denominada Gran Semana de Bogotá, realizada en conmemoración de la muerte de Juan José
Neira y de la defensa que el prócer hizo de la capital durante la Guerra de los Supremos.
Esta exposición fue el primer evento oficial de arte que se realizó en Colombia, aunque
las pinturas, dibujos y grabados compartieron el espacio con sillas de montar, inventos,
herbarios, quesos y demás.
Espinosa exhibió el
marfil Una admón. del Dr. Margallo, el cual representa al polémico sacerdote
quien, «por salvar un alma», desafía la furia de la naturaleza. Las temidas tempestades
andinas debieron inspirar al artista tanto como la admiración por el sacerdote, que en la
década de 1820 se había enfrentado al presidente Santander y a su camarilla a raíz de
los decretos que, inspirados en el benthamismo, pretendían transformar el sistema
educativo.
El acta suscrita por el
jurado -conformado por Alejandro Osorio, Simón Burgos y Juan Manuel Arrubla expresa
en el numeral 38:
Un pequeño
cuadrito en miniatura cuidadosamente trabajado presenta una administración sacramental
del Dr. Margallo en una noche tempestuosa en Bogotá por el Sr. Don José María Espinosa [7].
[95]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Una admón. del Dr. Margallo
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JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Juliana Torres Prieto
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JOSE MARÍA ESPINOSA
Juan Francisco Ortiz
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JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Hombre joven
Más adelante agrega
que,
los señores José
María Espinosa, Antonio Ponce y Agustín Rodríguez, sin embargo de ser acreedores a un
premio no se les señaló porque al presentar la muestra de su trabajo manifestaron no
aspirar a él sino a que sus conciudadanos conocieran sus obras [8].
El premio de 100 pesos,
nada despreciable, se repartió entre Luis García Hevia y otros inventores y artesanos.
Con esta exposición
oficial se pretendió incentivar la precaria industria de una nación que, apenas
consolidada como república, ya contaba dos cruentas guerras civiles. La sangrienta Guerra
de los Supremos había conmocionado todo el territorio neogranadino y era necesario
revitalizar los valores por medio de una exposición de este tipo. Espinosa envió esta
miniatura, en la que demuestra su habilidad artesanal, quizás porque concordaba con la
intención positivista de los organizadores del evento, quienes repartieron entre el
público el volumen El artesano honrado y laborioso. En él se elogiaba al «hombre
de bien», aquel que cumplía los encargos, daba a conocer su talento y habilidades,
obedecía al gobierno, se sometía a Dios y respetaba a la sociedad.
A la vista del
espectáculo de nuestra naciente industria, ¿podrá haber alguno entre vosotros que
quiera ser revolucionario? ¿Alguno que pretenda destruir el orden gubernativo
bajo el cual se recogen estos bienes? ¡Hombres laboriosos! La primera exposición de
vuestras industrias es el triunfo de vuestra virtud y la recompensa de vuestra fidelidad y
de vuestros sacrificios [9].
[99]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Retrato de dama
[100-101]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
José Manuel
Restrepo
(ANVERSO Y REVERSO)
La dramática escena de
la tempestad pintada por Espinosa debió recordar a los bogotanos la amenaza de
destrucción de la capital que significó la Guerra de los Supremos. Desgraciadamente,
esta pequeña obra de notable valor artístico e histórico fue robada en la década de
1950 a su propietario, Guillermo Hernández de Alba.
Espinosa participó de
nuevo con miniaturas en la exposición de abril de 1845. En el acta del jurado, en
relación con la sección de pintura,
se calificó como obra
sobresaliente de mérito y digna de especial mención un retrato del señor Matis hecho en
miniatura por el señor José María Espinosa; y de sobresalientes las siguientes obras
del mismo: un cuadro representando al general Nariño en la batalla de Calibío, y los
retratos en miniatura de los generales Bolívar, Santander y Sucre, y el del Sr. Mosquera
Arzobispo de Bogotá. Se expidió la Patente de Honor respectiva; e informado el jurado de
que el Sr. Espinosa había cedido en favor del desgraciado Sr. Matis cualquier premio
pecuniario que sus obras pudieran obtener, se acordó la concesión de una gratificación [10].
[102]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Rosita Torrijos Ricaurte
[103]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Mercedes Torrijos Ricaurte
El retrato premiado de
Francisco Javier Matis se halla en el Museo Nacional de Colombia. Esta institución
también conserva miniaturas de Bolívar, Santander y Manuel José Mosquera, pero no se
puede aseverar que hayan sido éstas las obras exhibidas en abril de 1845.
Las relaciones de
Espinosa y Matis fueron profundas. El texto de El tris, citado en el capítulo
tercero, describe a Espinosa en su casa-estudio y relata un encuentro entre el artista y
el botánico:
Salió éste a la
ventana que mira hacia el camellón, al tiempo que el anciano pasaba, í lo hizo entrar;
tomó un lienzo i se preparó a retratarlo; él se negaba: tal era la modestia de aquel
hombre! Al fin cedió i quedó en el lienzo para la posteridad [...] El anciano dejó caer
la cabeza sobre su pecho i algunas lágrimas corrieron por sus arrugadas mejillas.
¿Por qué tan
triste? Cuénteme sus sufrimientos, le dijo el pintor.
Desde esta
mañana ando herborizando; hoi se cumple el tiempo en que debo pagar el arrendamiento de
la casa en que yo vivo i [...] ni aun he tenido con que desayunarme [...] Ese pintor vive,
i yo recuerdo su nombre con agradecimiento: es Espinosa; i el anciano era Matis [11].
Espinosa hizo varios
retratos de Matis: dos dibujos, una litografía y la miniatura mencionada. Sin embargo, no
existen datos sobre el lienzo a que hace referencia el escritor; quizás aludía al
retrato exhibido en 1845.
100 miniaturas
Aunque no todos sean de
la misma calidad, los 100 marfiles inventariados hasta la fecha acreditan a Espinosa como
el más prolífico de los miniaturistas de América. Además de retratar al Libertador,
creó en esta técnica indudables iconos clásicos: los de Nariño de perfil y
Santander, a quien mostró primero como un joven militar de la Independencia y más tarde
como un presidente de aspecto maduro. En ambas tipificaciones se destaca el cuidado con
que trató los atuendos y, particularmente, el cabello.
En la extensa galería
de próceres en pose napoleónica que realizó con esta técnica fueron escasos los
protagonistas de la Independencia que no retrató, sobresale la imagen de Pedro
Fortoul, a quien otorgó el aspecto de un condotiero. Sin duda, las más conmovedoras son
aquellas miniaturas en las que se revela el afecto por el personaje: es inevitable
mencionar su autorretrato; el de su madre anciana, vestida de gris, mirando con tal
confianza
a su hijo pintor que hasta le sonríe; sus parientes Epifanio Torres, Antonio Ricaurte y
las señoritas Torrijos; y el escritor costumbrista Juan Francisco Ortiz. Lo mismo sucede
con otras miniaturas, presuntamente de miembros de su familia que permanecen anónimos: la
del Hombre joven cuya fuerza no se sabe si proviene de la belleza intrínseca del
modelo o de la perfección técnica que hace contrastar el color pergamino de la piel con
el negro del cabello, los ojos y el vestido. Otro ejemplo lo constituye el Retrato
de dama, que representa a una señora mayor elegantemente ataviada con un traje
azul y un aderezo de grandes perlas. Es la mirada profunda de esta mujer acentuada
por las ojeras y la expresividad de los labios la que concede valor artístico a
esta magnífica obra.
[104]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Valentín García Tejada Portocarrero
Por su carácter de
piezas románticas destinadas al disfrute personal, evocador y casi secreto, muchas de las
miniaturas se enmarcaban con preciosismo. Rosalba Carriera [1675-1757], la pintora
veneciana a quien se debe la invención de la miniatura moderna, dedicó gran parte de su
arte a crear pequeñas cajas, camafeos de esmalte y otros objetos que afirmaban el sentido
íntimo de esta técnica y que permitían convertirla en el recipiente idílico donde
guardar el recuerdo de la persona amada. Tal es el caso de la miniatura que representa a
José Manuel Restrepo en su juventud, enmarcada en un hermoso camafeo que contiene un
mechón de cabello anudado con una espiga de diminutas perlas, y la de Eusebia de
Urquinaona, en cuyo pecho se distingue, como era usanza, la miniatura de su marido el
señor Urquinaona.
Por todo lo anterior,
no exagera Giraldo Jaramillo cuando afirma que las obras en miniatura de Espinosa están
cargadas de
profundo contenido
emocional [...] El miniaturista bogotano por excelencia, autor de la iconografía patria y
una de las más seductoras figuras de la historia cultural; espíritu múltiple fue
Espinosa y artista completo, no tanto en lo que atañe a la perfección técnica de sus
obras, como en lo que se refiere a su hondo sentido de la belleza y a su entusiasmo por
las bellas artes. Como miniaturista, Espinosa presenta muestras realmente desconcertantes,
de milagrosa perfección y de indecible encanto [12].
Pero en 1839, cuando
Espinosa había alcanzado ya la perfección como miniaturista, el daguerrotipo llegó al
país. No es muy difícil imaginar lo que pudo sentir al observar cómo una máquina
captaba imágenes verdaderas, por medio de un proceso físico-químico, en tiempo
vertiginoso. El invento se puso de moda y atrajo el interés de todos. Aunque Espinosa
continuó trabajando sus pequeñas obras hasta bien entrada la década de 1850, e
inclusive colocó algunas de éstas en estuches de daguerrotipo, se vio forzado a buscar
otros horizontes profesionales. La edad debió ser otro de los factores que le impulsó a
enfrentarse al gran formato y dejar a un lado las encantadoras y coloridas miniaturas a
las que había dedicado gran parte de su vida de artista.
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JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Retrato de dama
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JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Retrato de mujer
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JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Eusebia de Urquinaona
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JOSE MARÍA ESPINOSA
Sr. Urquinaona
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JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Retrato de mujer
[110]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Simón Bolívar
1.
López de Mesa, Luis. La sociedad contemporánea y otros escritos. Bogotá:
Editorial Minerva, 1937, pág. 164.
2.
GiraldoJaramillo, Gabriel. La miniatura, la pintura y el grabado en Colombia. 2a.
edición. Bogotá: instituto Colombiano de Cultura, 1980.
3
.
Urdaneta, Alberto. Papel periódico ilustrado, año I, nº
13,
Bogotá, 15.4.1882, p. 215. Espinosa no sólo conoció a Ricaurte como dice
Urdaneta; el héroe de San Mateo era su pariente cercano.
4.
Moreno de Ángel, Pilar. «José María Espinosa. Abanderado y pintor de la
Independencia» en Memorias de un abanderado, José María Espinosa, Bogotá,
Academia Colombiana de Historia, Plaza y Janés, 1983.
5.
Giraldo Jaramillo, Gabriel. «Exposición de miniaturas» en Boletín de historia y
antigüedades, nº 322, Bogotá, agosto de 1941.
6.
Espinosa, José María. «Carta a José María Quijano Otero» en Papel periódico
ilustrado, Bogotá, 15.3.1883.
7.
El constitucional de Cundinamarca, Bogotá, 3.12.1841.
8.
Íbid.
9.
Íbid.
10. El día, Bogotá, 4.5.1845.
11. M.Q.J. «Un retrato debido al mérito» en El iris, Bogotá,
28.7.1866, pág. 12.
12. Giraldo Jaramillo, Gabriel. «Exposición de miniaturas» en Boletín
de historia y antigüedades, nº 322, Bogotá, agosto de 1941.
Banco de la República
Biblioteca Luis Ángel Arango
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