|
JOSÉ
MARÍA ESPINOSA
ABANDERADO
DEL ARTE EN EL SIGLO XIX
BEATRIZ
GONZÁLEZ
CAPÍTULO 4
MI PROFESION DE
PINTOR
Y RETRATISTA
La creación
de una iconografía procera
[57]
JOSE MARÍA ESPINOSA
Juan José Rondón y Diego Cordovez
A. PARTIR DE LA
Independencia, el retrato reemplazó en importancia a la pintura religiosa y mantuvo un
lugar de preeminencia que se prolongó hasta mediados de siglo. Los artistas continuaron
encontrando en este género su modo de sustento, de expresión plástica y de
manifestación de sentimientos patrióticos y partidistas.
Pedro José Figueroa
había establecido las bases del género de retrato que se ejercía en Bogotá hacia la
década de 1820, las cuales provenían a su vez de las técnicas cuzqueñas para retratar
virreyes y personajes ilustres. Figueroa formó una escuela en la que practicaron sus
hijos y discípulos. Este pequeño círculo familiar difundió un tipo de retrato
detallado, minucioso en el oficio, que combinaba simplificaciones en la forma y elegancia
en el colorido. El contraste de lo elaborado con lo sencillo le ha merecido la
calificación de primitivo. Quienes no pertenecieron a dicha escuela en su mayoría
autodidactas aplicaron los conocimientos, la destreza y el sentido de observación
adquiridos con la práctica de la miniatura, técnica heredada de la Expedición
Botánica.
Entre estos últimos se
encuentra José María Espinosa quien, junto con Ramón Torres Méndez, se apartó del
estilo neocolonial de Figueroa. Espinosa fue el primer pintor colombiano que se salió de
los moldes de la pintura colonial: trabajó sin el mecenazgo de la Iglesia, sin modelos
establecidos, no pintó asuntos religiosos excepto la treintena de cuadritos de San
Emigdio, el patrono de los temblores, los cuales vendió entre los aterrorizados
habitantes del Huila cuando vivía como fugitivo en 1817. Buscó sistemas de
expresión con la libertad que le daba el ser autodidacta. Actuó como heredero de la
Expedición Botánica, pero su mirada fue más la de un artista que la de un científico.
[58]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Estanislao Vergara
Retratista nato, se
inició tempranamente en este género hay pruebas de ello desde 1816 en Popayán, La
Plata y Timaná y realizó los retratos de sus compañeros en la campaña del sur
dirigida por Antonio Nariño. Al regresar de la guerra magna se consagró, como él mismo
lo afirma, a la «profesión de pintor y retratista». En cada obra dejó su testimonio
formal de aquellos que murieron en las batallas o de quienes habían sobrevivido y lo
rodeaban. Combinó la observación de la naturaleza humana con la admiración por el
héroe. Mientras pintaba a los sobrevivientes les oía sus anécdotas militares. Eran, por
lo general, historias exultantes contadas a la manera costumbrista, en las que niños
campesinos o gentes del pueblo protagonizaban acciones gloriosas.
La creación de
una iconografía procera
Es indudable que
Espinosa intentó, por medio del retrato, realizar un programa histórico, o mejor,
patriótico. La serie de dibujos, que el criterio moderno considera como bocetos, le
permitió fijar los rasgos característicos de los próceres. Sin embargo, muchas veces
son más importantes que sus óleos posteriores. Creó entonces una iconografía destinada
a difundirse a través del grabado y de los libros de historia. Espinosa produjo la
materia prima que ha servido para ilustrar estas publicaciones en los países bolivarianos
y, particularmente, en Colombia; así legó a la posteridad el rostro de nuestros héroes.
Es probable que la
solicitud del gobernador de La Plata (Huila), José María Céspedes, de realizar el
retrato del coronel patriota Juan Mutis, muerto cerca de la Cuchilla del Tambo,
constituyera el estímulo inicial para emprender la iconografía procera. A quienes
sobrevivieron, como Juan José Rondón, Estanislao Vergara o Hermógenes Maza, pudo
tomarlos del natural; a quienes fallecieron en batalla debió dibujarlos a partir de su
memoria, entre ellos Liborio Mejía, Atanasio Girardot y José Narciso Santander.
El recuerdo de sus
compañeros de lucha le dio carácter a estas imágenes; retrató emocionado el rostro de
José María Cabal, fusilado en una hacienda cercana a Popayán en 1816, y quien había
sido su jefe en la mayoría de las batallas del sur. Así mismo, trabajó en carboncillo
el retrato de Atanasio Girardot, su compañero en el batallón de guardias nacionales en
1811, muerto como un héroe en Bárbula, en 1814, y cuyo nombre se convirtió en paradigma
para la juventud patriota. El dibujo del rostro del héroe, en el que se observan sus
ancestros franceses, está realizado con líneas sensibles que marcan y denotan las
ondulaciones y los rasgos principales; se evidencian sus ojos claros y su cabello rubio.
Girardot fue abanderado, al igual que Espinosa, y como tal murió portando el estandarte.
Dentro de este programa
patriótico existe una faceta desconcertante por su originalidad: se trata de los dibujos
que representan a los próceres en su infancia. No se comprende con qué objeto los hizo.
¿Intentaba elaborar monografías de cada uno de los héroes? Espinosa era menor que todos
los patriotas que pintó niños. Por ejemplo, en el retrato en lápiz de su pariente
Antonio Ricaurte, lo presenta de cuerpo entero, con sombrero, a los dieciocho años,
cuando Espinosa apenas alcanzaba los seis.
A algunos, como a
Córdova, no los conoció en su primera edad. Cuando se observa la pequeña acuarela
titulada Infancia del General]. Ma. Córdoba retratado con batón largo de tela
clara, montando un caballito de madera, no se sabe si quiere divertirse con su amigo y
compañero de la batalla de Río Palo o si desea mostrarlo como ejemplo de las juventudes
independentistas. Como se sabe, Córdova se vinculó al ejército a la edad de trece
años. La fecha del dibujo, 17 de marzo de 1828, lo sitúa un año antes de su trágica
muerte.
[59]
JOSE MARÍA ESPINOSA
Atanasio Girardot
[60]
JOSE MARÍA ESPINOSA
El Ciudadano José Narciso
Santander
[61]
JOSE MARÍA ESPINOSA
José Narciso Santander
[62]
JOSE MARÍA ESPINOSA
Infancia del General J. Mª. Córdoba
[63]
JOSE MARÍA ESPINOSA
Antonio Ricaurte de 18 años
Dentro de esta serie,
pero en otra técnica y otro espíritu, se encuentran las obras que heredaron sus
parientes y que representan dos grupos de niños retratados de busto: uno de Atanasio
Girardot y Antonio Ricaurte, y otro de Rafael Cuervo y Luciano DElhuyar. Aunque
aparecen fechados en la década de 1870, es posible que fueran anteriores y correspondan a
un regalo que el pintor hizo a sus familiares por entonces.
A partir del año de
1840, una vez terminada la Guerra de los Supremos, el gobierno le encargó algunos
retratos con destino al Museo Nacional, para exaltar la memoria de los héroes de la
guerra independentista y de las contiendas civiles. Durante la presidencia de José
Hilario López (1849-1852), se ordenaron y pagaron algunos retratos al pintor:
La secretaría de
Relaciones Exteriores a José María Espinosa Debe: Por un retrato al óleo del Coronel
Luciano DElhuyar con su correspondiente marco, hecho el 20 de Julio de 1849 ... 640
Por el del Coronel Atanasio Girardot id. ... 640 Por el del Coronel Antonio Ricaurte
id.... 640 Total 1.920 Dichos retratos han sido contratados con el señor Secretario de
Relaciones Exteriores. Bogotá 25 de agosto de 185o (fdo.)José María Espinosa
Secretaría de Relaciones Exteriores [...] En consecuencia se libra en esta misma fecha la
correspondiente orden de pago a cargo del administrador de la Provincia de Bogotá bajo el
Nº
Bogotá, 30 de agosto de 1850 /
(fdo.) Víctor de D. Paredes [1].
[64]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Retrato doble / ¿Atanasio Girardot y Antonio
Ricaurte niños?
Para pintar estos
retratos, Espinosa se basó en dibujos tomados de su recuerdo y en las miniaturas que
había realizado. Esta serie es bastante desigual y dentro de cada obra se destacan
pequeños detalles, como la mano de DElhuyar que reposa sobre una caja de madera, o
la fajilla en la cintura de Girardot. Pero en general son inferiores a los espléndidos
dibujos y miniaturas de los cuales partió. Además, radiografías recientes revelan que
no fueron realizadas por Espinosa.
Aparte de los encargos
del gobierno, buscó por su propia cuenta consagrar a los demás patriotas, cuyos nombres
dejó consignados en una serie de 70 retratos:
Con placer me he
ocupado en retratar a muchos de los héroes de nuestra primera época y de sus nombres he
formado la lista que sigue: General Nariño. General Sucre, el Gran Mariscal de Ayacucho.
Brigadier José de Leiva. General Herrán. General Vélez. General Maza. General Mosquera.
General Santander. Brigadier Ricaurte (Joaquín). General Rondón. General Neira. General
París. General Villavicencio. General Mendoza. General Barriga (Francisco V.). General
Urdaneta, Francisco. General Caicedo (Domingo). General Franco. General Ortega. General
Córdova. General Fortoul. General Espina. General García (P. Antonio). General López
(J. Hilario). General Mantilla. General Morales (Antonio). General Murgueitio. General
Serviez. General Murray. General Moreno. General Padilla. General Durán. General Gaitán.
General Herrera. General Obando (Antonio). General Obando (José M.). General Valdés.
General Anzoátegui. General Carmona. General Figueredo. General Gómez (Juan). General
Manrique. General Soublette. Mayor General Cabal. General Melo. Coroneles Cuervo (Rafael),
Urreta, Briceño (Justo). Coronel DElhuyar. Coronel Guerra. Coronel Girardot.
Coronel Vanegas (Vicente). Coronel Santana. Coronel Mutis. Coronel Fergusson. Coronel
Johnson. Coronel Wills. Tenientes-Coroneles: Antonio París, Rosas, Pinzón, Mariano
Posse, Ricaurte (Antonio), Liborio Mejía i Cirakoscki. Teniente Santander (Narciso). La
heroína Policarpa Salabarrieta. Don Camilo Torres. El señor Restrepo. Caldas, el sabio.
Don Pedro Lastra [2].
[65]
JOSE MARÍA ESPINOSA
Retrato doble / ¿Rafael Cuervo y Luciano
DElhuyar niños?
[66]
JOSE MARÍA ESPINOSA
Vicente Vanegas y Olarte
[67]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Policarpa Salabarrieta
[68]
JOSE MARÍA ESPINOSA
La Pola en capilla
[69]
JOSE MARÍA ESPINOSA
Rufino Cuervo Barreto
[70]
JOSE MARÍA ESPINOSA
José María Caycedo y Vidal
[71]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Rito Sarmiento nació el 22 de marzo de
1805 se retrató el 22 de octubre de 1845
[72]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Tomás Cipriano de Mosquera
[73]
JOSE MARÍA ESPINOSA
El general Tomás Cipriano de Mosquera
[74]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Manuel José Mosquera
[XXII]
ANONIMO
Manuel José Mosquera
[75]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Tomás Cipriano de Mosquera
Para exaltarlos
utilizó en ocasiones no sólo la pintura sino que colocó en una cartela el recuento de
sus actos, como en el caso de José María [70] Caycedo y Vidal. El 20 de julio 1857,
exhibió varias de sus obras en la Casa Consistorial, entre ellas la imagen de Policarpa
Salavarrieta. Todos estos retratos al óleo son de espíritu neoclásico, éticos,
destinados a glorificar al héroe.
Las pinturas
conmemorativas se habían puesto en entredicho y habían sido motivo de controversia en el
Congreso, a raíz de las proposiciones honoríficas con motivo de la muerte del general
Santander. Aunque en el fondo las discusiones tenían más carácter político que
artístico, se afirmaba que este tipo de imágenes eran un
caduco y perecedero
honor sólo usado en países atrasados en las artes. En aquellos en que se conoce el
género monumental se decretan bustos, o estatuas, o columnas de mármol y de bronce [3].
Espinosa tuvo
igualmente la intención de realizar un programa iconográfico por familias. No porque
trabajara grupos familiares, sino porque retrataba de manera individual a sus miembros.
Los hermanos Mosquera -Joaquín, Manuel José y Tomás Cipriano- fueron retratados en
distintas técnicas y en épocas diferentes de su vida. En un óleo representa a Tomás
Cipriano de civil y con charreteras cuando era presidente, con el plano de Bogotá
realizado por Codazzi. A pesar del esquematismo de la figura, alcanza a realzar el gesto
producido por el defecto de la quijada, que era su rasgo característico.
Se han catalogado tres
retratos al óleo, en gran formato, que presentan al personaje de cuerpo entero con un
claro carácter de homenaje póstumo. Así se consideran los de Francisco de Paula
Santander, Simón Bolívar y el [8o, 8i] arzobispo Manuel José Mosquera.
El de Santander es el
primero de este grupo. Allí, la imagen épica fue lograda al presentar al héroe en
tamaño natural, sobre un fondo de escenas bélicas, vestido con el uniforme militar que
trajo de París y con la mano levantada en actitud declamatoria, sosteniendo la
Constitución. Para esta obra, Espinosa realizó bocetos detallados del rostro y de la
figura completa.
De igual forma
procedió con el del arzobispo Mosquera, realizado un año después del de Santander. El
retrato del clérigo fue encargado por doña Sixta Pontón, viuda del general, seguramente
con el propósito de conservarlo en el colegio del Sagrado Corazón que ella había
fundado. El encargo se explica por la gran amistad del extinto presidente para quien el
arzobispo significó el apoyo de la Iglesia a su gobierno desde 1836. En el momento en que
Espinosa realizó su retrato, Mosquera era considerado un mártir a causa de su muerte en
el exilio.
El de Bolívar es el
más famoso y el más logrado. Después de muchas peripecias, esté retrato llegó al
Palacio Presidencial de Miraflores, en Caracas, donde se encuentra actualmente; llevado a
Venezuela durante la década de 1860, sólo hasta el presente siglo fue ubicado en el
lugar propicio. Aunque Bolívar luce bastante estilizado, su estatura irreal y su actitud
recuerdan el óleo del limeño José Gil de Castro [1790-1850]. Se trata,
indudablemente, de un emocionado homenaje en el que el artista plasmó las lecciones
neoclásicas de David.
¿Por qué Espinosa se
dedicó con tanto ahínco a estos retratos al óleo gigantescos, cuando su oficio de
miniaturista lo aproximaba al pequeño formato, al trabajo meticuloso, a la dedicación de
una labor casi de escritorio?
[76]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Manuel José Mosquera
[77]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Manuel José Mosquera
[78]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Manuel José Mosquera
[79]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Francisco de Paula Santander
[80]
JOSE MARÍA ESPINOSA
Francisco de Paula Santander
[81]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
Simón Bolívar
[82]
JOSÉ MARÍA ESPINOSA
J. Mª. Espinosa retratado por él mismo el 1º
de Agosto de 1834 en Bogotá
1.
Archivo General de la Nación, Bogotá, Sección República, Fondo Miscelánea, tomo 213,
folios 371r. y V.
2.
Espinosa, José María. Memorias de un abanderado. Bogotá: Imprenta de El
Tradicionista, 1876, págs. 275-277.
3.
Libertad y orden, Bogotá, 10.6.1840.
Banco de la República
Biblioteca Luis Ángel Arango
Regreso al índice
Siguiente
|