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JOSÉ
MARÍA ESPINOSA
ABANDERADO
DEL ARTE EN EL SIGLO XIX
BEATRIZ
GONZÁLEZ
APÉNDICE BIOGRÁFICO
DE LÁMINAS
ACEVEDO TEJADA,
ALFONSO
[189]
Alfonso Acevedo Tejada
Ca. 1850
Lápiz y tinta sobre
papel blanco
19 x 14.4 cm
Sin firma. Identificado
Museo Nacional de
Colombia, reg. 1970
Procedencia: Donado por
el ex presidente Eduardo Santos
(24.1.1959).
[Bogotá, 1809 - Roma,
24.2.1851]
Escritor y hombre
público. Hijo de José Acevedo y Gómez, el Tribuno del Pueblo. El gobierno del general
Santander lo designó agente confidencial ante el Ecuador para negociar la paz (1834).
Como gobernador de Vélez, tomó parte en la Guerra de los Supremos (1840-1841). Siendo
gobernador de la provincia de Bogotá realizó diversas obras públicas: terminó la
capilla del cementerio (1842), mandado a construir desde el gobierno de Bolívar por
decreto ejecutivo (27.10.1827); amplió el atrio de la Catedral Metropolitana hasta
conectarlo con la Capilla del Sagrario; mejoró el paseo público llamado Alameda (1843)
principio de la carretera del norte, actual carrera 13 con calle 26, que para
entonces era sitio despoblado. Fue destituido de la Secretaría de Hacienda por disentir
del presidente Tomás Cipriano de Mosquera (1846). Fundó el periódico Libertad y
orden (1846-1847), destinado a atacar al gobierno. Fue embajador en Roma (1850), donde
murió.
El retrato de perfil
está trazado con líneas amplias, rápidas y nerviosas que se ajustan a la descripción
literaria citada por el historiador Gustavo Arboleda:
«De tez blanquizca que
tendía a aproximarse al tinte bruno, era un manojo de nervios, dirigido por una testa
volcánica y puesto en juego por brazos que no se daban un punto de reposo».
Bibliografía:
*Arboleda Gustavo. Historia contemporánea de Colombia. 2Ș ed. Bogotá: Banco
Central Hipotecario, 1990.
ARGANIL, JUAN
FRANCISCO
[196]
El Doctor Arganil
Ca. 1840
Acuarela sobre papel
blanco
22.6 x 14.4 cm
Sin firma. Identificado
Presenta, en tinta
negra, en la parte inferior central el título
Museo Nacional de
Colombia, reg. 1929
Procedencia: Donada por
el ex presidente Eduardo Santos
(24.1.1959).
[żFrancia?, ca. 1758 -
Bogotá, 20.7.1842]
Escritor, polemista,
publicista, falso médico y abogado. Llegó a Colombia en 1824. Vivió en Bogotá en la
calle 12 con carrera 6. Fue acusa do de conspirar contra la vida del Libertador Simón
Bolívar y desterrado por esta causa a Puerto Cabello (Venezuela, 1825). Regresó al país
durante la presidencia del general Santander (1832). Su codicia le llevó a solicitar al
gobierno colombiano, en pago por los servicios prestados, la afamada Lechuga, custodia
colonial de la Iglesia de San Ignacio ornamentada con 1485 esmeraldas y otras tantas
piedras preciosas, cuya elaboración tomó 7 años al orfebre español José de Galaz
(1700-1707). Como el gobierno pareció aceptar tal osadía, el pueblo se amotinó en
defensa de su patrimonio, gracias a lo cual la Lechuga se conserva bajo la custodia del
Banco de la República, entidad que la adquirió a los jesuitas en 1985. Más tarde,
Arganil tomó parte en la Guerra de los Supremos en contra del gobierno legítimo
(1840-1841).
En la lista de objetos
donados por el ex presidente Eduardo Santos, figura un retrato de Arganil «copia de
Espinosa»; consta que fue cedido al Museo Quinta de Bolívar, donde no se encuentra en la
actualidad. Lo anterior permite pensar que se trata de esta pieza. Porque aunque se ha
clasificado como caricatura, esta obra es más bien un dibujo de tipo social. Existen
algunas descripciones literarias que demuestran el realismo del retrato. Según Pedro
Fernández Madrid, por ejemplo, Arganil era «un anciano de talla mediana pero de vigorosa
y noble contextura; mesurado en el andar y de apostura y acciones algún tanto marciales.
Tenía espaciosa la frente y bien formada la cabeza, cubierta de espesas y recortadas
canas; sus ojos eran pequeños y opacos, la barba y la nariz regulares, de largo trazo la
boca y sana la dentadura; pero con todo esto, nada había de notable en su fisonomía si
no es la falta de movilidad y la extremada blancura. En toda su persona reinaba el aseo
perfecto [...] Me parece que le veo, bastón en mano con su levita de paño oscuro siempre
bien abotonado».*
Bibliografía: *Gómez
Hurtado, Álvaro. Gloria, arte y humor en José María Espinosa el abanderado de
Nariño. Bogotá: Banco Cafetero, Servicios Editoriales de Italgraf Ltda., 1968.
Cordobés Moure, José María. Reminiscencias de Santa Fe y Bogotá. Madrid:
Ediciones Aguilar 5.
A., 1962.
AZUERO, VICENTE
[138]
José María Espinosa
(pint.), AquíleJacques Devéria (lít.),
Lemercier (imp.)
VICENTE AZUERO
Ca. 1843
Litografía
57 x 43 cm
Firmada en la esquina
inferior izquierda «Espinosa pinxt... A.
Devéria lith.», en la
esquina inferior derecha «Imp. Lemercier,
Paris»
Presenta abajo al
centro el título; en lápiz al dorso «5»
Museo Nacional de
Colombia, reg. 1901
Procedencia: Donada por
el ex presidente Eduardo Santos
(24.1.1959).
[Oiba, Santander;
21.4.1787 - La Mesa, Cundinamarca; 28.9.1844*]
Abogado, político y
periodista. Hijo de Francisco José Azuero García y Micaela Gregoria Plata Obregón.
Ingresó al Colegio Mayor de San Bartolomé el 17 de noviembre de i8oo. Participó en las
luchas por la Independencia desde el 20 de julio de 1810. Vicepresidente del Cantón de
San Gil (1812). En la provincia del Socorro fue miembro de los Colegios Constituyentes y
Electorales, y senador (1814). Oficial mayor de las secretarías del Gobierno y del
Interior y Relaciones Exteriores (1814). Fue hecho prisionero durante la reconquista
española (1816-1817, 1819). Auditor general de Guerra de la Vicepresidencia, diputado por
las provincias del Socorro, Casanare y Chocó al Congreso Constituyente de Cúcuta (1821),
del cual llegó a ser presidente. Fiscal de la Alta Corte de Justicia (1824-1826). Fue
constituyente en la Convención de Ocaña (1828). El vicepresidente Santander lo designó
miembro de número de la Academia Nacional de Colombia (19.11.1826). Editor de la Gaceta
de Colombia, colaboró con La gaceta de la ciudad de Bogotá (1821-1823), El
correo de Bogotá (1823-1824), El patriota (1823), La bandera tricolor (1826-1827),
El observador colombiano y El batuecano. Fundó y dirigió La indicación
(1822-1823), Los pensamientos (826), El conductor (1827) y El
granadino (1831-1842). Aunque se hallaba en el Socorro cuando tuvo lugar la
conspiración contra la vida del Libertador (25.9.1828), fue hecho prisionero y desterrado
a Jamaica (2.1829). Permaneció en Kingston hasta su regreso a Bogotá (12.1829), donde se
acogió al indulto dictado por Bolívar. Fue ministro durante la administración de
Santander (1832-1836), presidente del Concejo Municipal de Bogotá, y candidato a la
Presidencia de la República (1843).
«Era un pensador en
todo caso, pero mucho más fuerte como escritor que como orador. No tenía elocuencia de
imágenes ni de dicción, ni de gesto, ni aun su acento era verdaderamente robusto; pero
en las chispeantes miradas que despedía se patentizaba la energía de su carácter, la
audacia de sus convicciones y la vivacidad de sus pasiones que movían a la lucha [...]
Por lo demás, aunque de mediana estatura, tenía gallarda presencia y una fisonomía
hermosa, expresiva y que imponía respeto».**
Bibliografía: *Osorio
Osma, Ramiro. Genealogías de Oiba, Santander. Bogotá: Giro Editores Ltda., 1996.
**Samper José María. Galería nacional de hombres ilustres o notables; o sea
colección de bocetos biográficos. Bogotá: Imprenta de Zalamea Hermanos, 1879.
Arboleda, Gustavo. Historia contemporánea de Colombia. 2Ș ed. Bogotá: Banco
Central Hipotecario, 1990, tomo III, págs. 229-230. Delgado, Óscar (introducción,
selección y bibliografía). Antología política. Francisco de Paula Santander y
Vicente Azuero. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura, 1981. Girón, Lázaro
María. El museo-taller de Alberto Urdaneta. Bogotá: Imprenta de Zalamea Hermanos,
1888, pág. 40. Moreno de Ángel, Pilar. José María Córdova. Bogotá:
Instituto Colombiano de
Cultura, 1979, tomo II, pág. 410.
BARRIGA, HONORATO
[163]
Honorato Barriga
1850
Acuarela sobre papel
blanco
17.7 x 13.7 cm
Sin firma. Identificado
Presenta, en lápiz, al
dorso en la parte superior la inscripción
«Dn Honorato Barriga
- 1850 »; en tinta verde «Nș 10»
Museo Nacional de
Colombia, reg. 3109
Procedencia: Adquirida
por la Fundación de Beatriz Osorio con destino al Museo Nacional
(1977),junto con las
obras reg. 3106, 3107,3108 y 3115; donación legalizada el 22 de enero de
1979.
[Activo en Bogotá
entre 1850-1870]
Actor, cantante de
ópera y comerciante. Perteneció a la compañía dramática fundada por Lorenzo María
Lleras en Bogotá, conformada por actores locales (1853), que representaba obras de
autores nacionales como José María Samper, Lázaro María Pérez, Leopoldo Arias Vargas
y Felipe Pérez. En calidad de jefe militar del gobierno de la Confederación Granadina,
luchó contra las fuerzas de Mosquera en la toma de Bogotá (18.7.186i). Estableció la
primera agencia mortuoria en la que se usaron, también por primera vez, avisos impresos
(1863). Caricatura individual, de carácter social.
Bibliografía: Cordovez
Moure, José María. Reminiscencias de Santa Fe y Bogotá. Madrid: Ediciones
Aguilar 5. A., 1962, págs. 55,215,985.
BATALLAS
[185]
Acción del Castillo de Maracaibo
Ca. 1840
óleo sobre tela
87 x 124 cm
Sin firma. Atribuido
Museo Nacional de
Colombia, reg. 560
Procedencia: Adquirido
por el Gobierno Nacional. Figura en la
Guía de la primera
exposición anual de la Escuela de Bellas Artes
(1886), con el nș
769, como del Gobierno Nacional, sin
especificar la entidad.
Figura en el Catálogo general del Museo de
Bogotá (1917),
como de la Academia de Historia, con el nș
156.
Fue trasladado de la
Academia de Historia al Museo Nacional.
[Lago de Maracaibo,
Venezuela; 24.7.1823]
La batalla de Maracaibo
fue fundamental en la guerra de Independencia porque obligó a los españoles a entregar
su flota marítima y a ceder el dominio sobre Maracaibo, el castillo de San Carlos y el de
San Felipe, en Puerto Cabello, así como todos los demás sitios que ocupaban en
Venezuela. El cuadro ilustra la entrada al lago de la escuadra patriota comandada por el
almirante José Prudencio Padilla, la cual desafía los ataques españoles desde el
castillo de San Carlos. El paisaje está trabajado de manera primitiva; esto se explica
porque el pintor no conocía el mar y se basó seguramente en los grabados de Jayme Brun
que ilustran las secuencias de la batalla. En el tratamiento de los personajes y de los
movimientos guerreros se evidencia la habilidad del miniaturista. Esta obra se atribuye a
Espinosa con base en la lista de batallas que de este pintor hizo Alberto Urdaneta en la Guía
de la primera exposición anual de la Escuela de Bellas Artes (1886), realizada tres
años después de la muerte del artista. Además, el formato es similar al de las obras
sobre la Campaña del Sur de Nariño.
Bibliografía: Vargas,
Francisco Alejandro. Diccionario de historia de Venezuela. Caracas: Fundación
Polar, 1988.
[174]
Acción del Llano de Santa Lucía
ca. 1845-1860
óleo sobre tela 8i x
121 cm Sin firma. Identificado
Museo Nacional de
Colombia, reg. 2514
Procedencia: Adquirido
por el Gobierno Nacional durante la segunda presidencia de Manuel Murillo Toro
(1872-1874). Figura en la Guía de la primera exposición anual de la Escuela de Bellas
Artes (1886), con el nș
775, como del Gobierno Nacional, sin especificar
la entidad. Figura en el Catálogo general del Museo de Bogotá (1917), como de la
Academia de Historia, con el nș 182. Fue trasladado de la Academia de Historia al Museo
Nacional
(26.9.1960).
[Santa Lucía, cerca de
Pasto, Nariño; 20.5.1814]
El combate tuvo lugar
durante la retirada del ejército patriota. Las guerrillas patianas, que eran realistas,
trataron de impedir la marcha de las tropas de Nariño, y evitar que cruzaran el río
Mayo. «Para la retirada se tomó el camino del Tablón de los Gómez por los pueblos de
San Pablo, La Cruz, Almaguer y Trapiche, como que de ellos podrían sacarse algunos
recursos, y efectivamente se sacaron. La tropa se mantuvo con choclo y caña. En toda la
marcha fue el ejército molestado por partidas, obstruyendo los pasos precisos y las
montañas por las cuales era necesario abrirse un nuevo camino. El 20, en Santa Lucía, se
presentó una partida de consideración a disputar el paso, y casi no había punto desde
donde no se presentase una o dos haciendo daños al ejército».*
Espinosa narra así
este encuentro: «Los pastusos y patianos siguieron persiguiéndonos tenazmente de día y
de noche, y aunque ellos eran pocos y de nuestro ejército se habían salvado unos
ochocientos hombres, después de haber perdido más de quinientos, como no se ponían a
nuestro alcance, nos tenían en continua vigilancia. Muy triste era para nosotros ir
encontrando a cada paso, los oficiales y soldados que en los combates anteriores habían
quedado en el campo, muertos después por consecuencia de sus heridas».**
Bibliografía: *Osorio,
Alejandro. «Campaña de Nariño en el sur» en Boletín de historia y antigüedades, nș
96, Bogotá, 5.1913. Centro Nacional de Restauración. **Espinosa,José
María.
Memorias de un
abanderado. Bogotá: Imprenta de El Tradicionista, 1876. Estudio de laboratorio del
cuadro Santa Lucía de José María Espinosa. Bogotá: Instituto Colombiano de
Cultura, 1975.
[129]
José María Espinosa
(dib.) /J.
M. Darmet (grab.)
BATALLA DE BOYACÁ
c.a. 1824
Grabado en metal 62.2 x 84.6 cm Sin firma. Atribuido
Presenta en la esquina
inferior izquierda la inscripción «A Espensas de Montoyá, Arrublas y Vélez.»; en la
parte inferior, en español y francés «Esta batalla memorable terminó la campaña que
dio libertad a la antigua Nueva Granada. Fue dada por el General Bolívar contra el
General Español Barreiro el día 7 de Agosto del año de 1819. El ejército realista
disciplinado, aguerrido y bien mandado, era dos veces más numeroso. El de los
republicanos, fatigado por largas y penosas marchas, y desprovisto de todo, menos de valor
y constancia, forzó a su enemigo a admitir una batalla, cerca de la ciudad de Tunja. El
General Santander que mandaba la vanguardia, dirigió las operaciones de la izquierda. La
ala derecha fue mandada pr. el General Anzoátegui; y el General Sublette, jefe del estado
mayor-general, ordenaba las operaciones del centro. La más espléndida victoria coronó
en este día los esfuerzos de los independientes. El ejército Español, después de haber
sufrido una terrible mortandad, rindió sus armas y se entregó prisionero. Cincuenta
soldados y algunos jefes y oficiales que tomaron la fuga antes de decidirse la victoria
escaparon solamente. El General Español y su segundo fueron hechos prisioneros en el
mismo campo de batalla»
Museo Nacional de
Colombia, reg. 1873 Procedencia: Donado por Luis Augusto Cuervo (ca.196o).
[Puente sobre el río
Teatinos, Boyacá; 7.8.1819]
La atribución de este
grabado se ha hecho con base en la similitud que presenta con el óleo Batalla de
Boyacá, pintado por Espinosa, quien viajó a Boyacá con el fin de tomar la
topografía y el paisaje para la escena bélica, hecho que se comprueba por la existencia
de dos bocetos titulados Bolívar y Santander en la Batalla de Boyacá y Bolívar
y Santander en la Batalla del Pantano de Vargas.
Bibliografía: Bencomo
Barrios, Héctor. Diccionario de historia de Venezuela. Caracas: Fundación Polar,
1988.
[183]
Batalla de Boyacá
c.a. 1840
óleo sobre tela
94 x 120 cm
Sin firma. Identificado
Presenta en la parte
inferior un papel adherido con el título y la inscripción «Nș
1 Tropas
españolas. Nș
2 Tropas de la República. Nș
3 El General
Bolívar, que dirigió la acción. Nș
4 [ilegible] recha de vanguardia. Nș
~ El General Anzoátegui que mandaba la división de retaguardia. Nș 55 General
Soublette, Jefe de Estado Mayor. Nș
7 La Casa que sirvió de hospital a la
división de vanguardia. Nș
8 El General enemigo hecho prisionero»
Museo Quinta de
Bolívar, Bogotá, reg. 03-018
Procedencia:
Perteneció a Lucía Espinosa Sanmiguel, hija del pintor. Adquirido por el Museo Nacional
de Colombia (".1920).
Trasladado del Museo
Nacional a la Quinta de Bolívar.
[Puente sobre el río
Teatinos, Boyacá; 7.8.1819] Aunque Espinosa no participó en la batalla de Boyacá,
viajó al sitio donde tuvo lugar para tomar apuntes de la topografía, reconocer el
terreno y estudiar los alrededores con el fin de pintar este episodio definitivo en las
guerras de Independencia. Prueba de ello es el dibujo, hoy desaparecido, titulado Bolívar
y Santander en la Batalla de Boyacá. Tanto esta obra, como la Acción del Castillo
de Maracaibo, aparecieron registradas tres años después de la muerte del abanderado
en el catálogo de la exposición organizada por Alberto Urdaneta (1886).
Bibliografía: Pombo,
Rafael. «Exposición de Bellas Artes» en La América, Bogotá, 4/7/15.8.1874.
[178]
Batalla de Calibío
c.a. 1845-1860
óleo sobre tela 80.5 x
121.5 cm
Firmado en negro en la
esquina inferior derecha «PorJ. M. Espinosa».
Presenta, en tinta
sepia, al dorso un papel adherido con la inscripción «20 acción Calibío 15 enero 1814
Mandada por el General Antonio Nariño, el Brigadier Don José Ramón de Leyva y el Mayor
José Ma. Cabal. Tropas republicanas 1900 hombres y los españoles Generales Juan Sámano
y Asín, este último muerto en el campo a tiempo del triunfo de 210 republicanos sobre
2000 hombres enemigos. Duración 5 horas. Este cuadro fue pintado por el señor José Ma.
Espinosa quien asistió al combate.» Casa Museo del 20 de Julio de 1810, Bogotá
Procedencia: Adquirido
por el Gobierno Nacional durante la segunda presidencia de Manuel Murillo Toro
(1872-1874). Figura en la Guía de la primera exposición anual de la Escuela de Bellas
Artes (1886), con el nș
783, como del Gobierno Nacional, sin especificar
la entidad. Figura en el Catálogo general del Museo de Bogotá (1917), con el nș
6, como de la Academia de Historia con el título Batalla de Palacé. Fue
trasladado de la Academia de Historia a la Casa Museo del 20 de Julio de 1810.
[Afueras de Popayán,
Cauca; 15.1.1814] En esta batalla los patriotas obtuvieron la victoria:
«A las seis de la
mañana emprendió marcha nuestro ejército, y a poco rato vimos al enemigo formado en
batalla en el llano de Calibío. A esta sazón se nos reunieron los cuerpos que venían
picando la retaguardia de Asín desde el Valle del Cauca, y después de unos momentos de
descanso, dispuso la accion don José de Leiva, e inmediatamente nos formamos al frente
del enemigo. Rompió éste el fuego de artillería, que fue contestado por el fuego de la
nuestra, y a pocas descargas dio el general Nariño la orden de avanzar, y así comenzó a
batirse la fusilería de una y otra parte, lo que duró tres horas largas, y al fin,
después de un reñido combate, se decidió la victoria en nuestro favor, sufriendo los
españoles la más completa derrota, y quedando el campo cubierto de cadáveres entre
ellos, el de Asín y ocho oficiales más».
Esta obra figura dentro
de las colecciones de la Casa Museo como Calibío 1814.
Las figuras
principales están numeradas así: Antonio Nariño (1); Ramón José de Leyva (2); José
María Cabal (3) y un personaje sin identificar (4).
En la radiografía, bajo la
primera capa aparecen en sentido vertical unas mujeres, quizás unas lavanderas.
Bibliografía:
Espinosa, José María. Memorias de un abanderado. Bogotá: Imprenta de El
Tradicionista, 1876, pág. 45.
[173]
Batalla de Juanambú
c.a. 1845-1860
óleo sobre tela 80 x
120 cm
Sin firma. Identificado
Museo Nacional de
Colombia, reg. 2516
Procedencia: Adquirido
por el Gobierno Nacional durante la segunda presidencia de Manuel Murillo Toro
(1872-1874). Figura en la Guía de la primera exposición anual de la Escuela de Bellas
Artes (1886), con el nș
781, como del Gobierno Nacional, sin especificar
la entidad. Figura en el Catálogo general del Museo de Bogotá (1917) como de la
Academia de Historia, con el nș9. Fue trasladado de la Academia de Historia al Museo
Nacional (26.9.1960).
[Juanambú, cerca de
Berruecos, Nariño; 28/29.4.1814] Janambú queda a dos días a pie de Pasto. Después de
Calibío, Nariño comprendió que era necesario seguir hasta Pasto para perseguir a los
realistas. Para mejorar las condiciones del ejército patriota solicitó recursos a las
personas acomodadas de Popayán. Sin embargo, el ejército llegó al lugar de la batalla
en muy mal estado, a causa de las inclemencias del clima y la abrupta topografía.
Espinosa narra así esta acción:
«Sobre las eminencias
estaba situado el ejército realista [...] Al llegar nuestro ejército a la cuchilla que
queda del lado de acá, fue saludado con cuatro descargas con bala rasa que pasaron por
alto [...] Se impacientó Nariño y dio orden de pasar el río y atacar las trincheras.
Así se hizo con gran intrepidez bajo los fuegos del enemigo, el cual se retiró cuando
vio todo nuestro ejército del otro lado. Seguimos en la persecución, pero era una
empresa temeraria: no fue posible dominar las formidables trincheras superiores, y
entonces volvieron a cargar sobre nosotros y nos hicieron gran daño, especialmente por
las grandes piedras que nos arrojaban. Ya cerca del anochecer fue preciso emprender la
retirada y repasar el río después de haber perdido como cien hombres».*
La batalla se ganó
finalmente porque los españoles tenían pocas municiones y creyeron la versión de un
prisionero según la cual los patriotas los tenían cercados. El cuadro narra el momento
de la retirada, en una noche de luna, del ejército patriota. De esta batalla existe un
boceto en el Museo Nacional, en acuarela (reg. 1883).
Bibliografía: *Espinosa,
José María. Memorias de un abanderado. Bogotá: Imprenta de El Tradicionista,
1876.
[177]
Batalla de la Cuchilla del Tambo
Ca. 1845-1860
Óleo sobre tela 8i x
121 cm Sin firma. Identificado
Museo Nacional de
Colombia, reg. 2517
Procedencia: Adquirido
por el Gobierno Nacional durante la segunda presidencia de Manuel Murillo Toro
(1872-1874). Figura en la Guía de la primera exposición anual de la Escuela de Bellas
Artes (1886), con el nș
771, como del Gobierno Nacional, sin especificar
la entidad. Figura en el Catálogo general del Museo de Bogotá (1917), como de la
Academia de Historia, con el nș
152. Fue trasladado de la Academia de Historia
al Museo Nacional (26.9.1960).
[El Tambo, Cauca;
28.6.1816]
La población del Tambo
queda a un día a pie de Popayán. En este combate fue derrotado definitivamente el
ejército patriota y con él terminó la Campaña del Sur. Los patriotas apresados fueron
trasladados a Popayán y algunos de ellos fusilados. Espinosa lo recuerda de esta manera:
«Una avanzada del enemigo salió a provocarnos y contestamos con fuegos; y como llegamos
muy cerca del lugar que ocupaban, y se retiraron, los seguimos hasta el pueblo del Tambo
[...] Salió otra compañía nuestra de vanguardia, y el enemigo se replegó a reunirse
con el resto del ejército; entonces fueron desplegándose los demás cuerpos hasta llegar
al frente de las trincheras de la Cuchilla [...] Nuestros soldados se arrojaron con el
mayor valor y llegaron al pie de los atrincheramientos, pero viendo que sufrían muchas
bajas y que comenzaban a ceder [...] Ya no era posible obrar en concierto: cada cual
hacía lo que podía, y nos batíamos desesperadamente; pero era imposible rehacemos, ni
aun resistir el torrente de enemigos que saliendo de sus parapetos, nos rodearon y
estrecharon hasta tener que rendirnos».* De esta batalla existe un boceto en
el Museo Nacional, en tinta china (reg. 1885).
Bibliografía: *Espinosa,
José María. Memorias de un abanderado. Bogotá: Imprenta de El Tradicionista,
1876.
[175]
Batalla de los ejidos de Pasto
Ca. 1845-1860
Óleo sobre tela 80 x
120 cm Sin firma. Identificado
Museo Nacional de
Colombia, reg. 2515
Procedencia: Adquirido
por el Gobierno Nacional durante la segunda presidencia de Manuel Murillo Toro
(1872-1874). Figura en la Guía de la primera exposición anual de la Escuela de Bellas
Artes (1886), con el nș
777, como del Gobierno Nacional, sin especificar
la entidad. Fue trasladado de la Academia de Historia al Museo Nacional (26.9.1960).
[Pasto, 10.5.1814]
Pasto era uno de los
centros realistas del país. Esta acción termina con la prisión de Nariño. Espinosa
narra así este episodio: «Cerca de El Calvario cayó muerto su caballo de un balazo, y
entonces cargaron sobre el general varios soldados de caballería; él sin abandonar su
caballo, con una pierna de un lado y otra de otro del fiel animal, sacó prontamente sus
pistolas y aguardó que se acercasen; cuando iban a hacerle fuego les disparó
simultáneamente, y cayendo muerto uno de los agresores, se contuvieron un momento los
otros».*
Esta es la escena
descrita en el cuadro. Allí contrasta la calma del paisaje y la escena costumbrista de la
familia campesina con la situación desesperada de Nariño.
Bibliografía: *Espinosa,
José María. Memorias de un abanderado. Bogotá: Imprenta de El Tradicionista,
1876.
[181]
Batalla de Tacines
Ca. 1845-1860
Óleo sobre tela 80 x
120 cm Sin firma. Identificado
Museo Nacional de
Colombia, reg. 2513
Procedencia: Adquirido
por el Gobierno Nacional durante la segunda presidencia de Manuel Murillo Toro
(1872-1874). Figura en la Guía de la primera exposición anual de la Escuela de Bellas
Artes (1886), con el nș
779, como del Gobierno Nacional, sin especificar
la entidad. Fue trasladado de la Academia de Historia al Museo Nacional (26.9.1960).
[Tacines, cerca de
Buesaco y Pasto, Nariño; 9.5.1814]
Espinosa recuerda así
esta acción bélica:
«En la altura de
Tacines estaba el campo enemigo con la artillería, y en las faldas se hallaba la
infantería, parapetada, como siempre en buenas trincheras [...] A medio día estábamos
ya en la mitad de la cuesta, y hacían estragos los fuegos del enemigo en nuestras filas
por estar ellos emboscados y nosotros al descubierto [...] Nuestra gente empezaba a
flaquear, y aun hubo compañías que echaban pie atrás. Viendo esto Nariño, y temiendo
qué los demás siguieran el ejemplo, pica las espuelas a su hermoso caballo zaino, y
grita: «Valientes soldados! a coronar las alturas! síganme todos!». [...] Al ver los
soldados que su jefe se arroja espada en mano, se reanima su valor, olvidan la fatiga y el
peligro y le siguen denodados [...] Descollaba entre todos, y adelante de todos, la figura
de Nariño con su traje acostumbrado; uniforme de general y sobre él un saco o sobretodo
de color leonado, sombrero al tres, calzón blanco, bota alta de campana, banda carmesí,
pistolas y espada».*
En el centro del cuadro
se destaca la figura de Nariño, minuciosamente pintada. El paisaje está iluminado por el
fuego enemigo. En primer plano, en la parte inferior central, unos indígenas despellejan
una res de los patriotas para llevarle la carne a los realistas, de quienes eran
partidarios. En la parte superior central unos soldados heridos son ayudados por sus
compañeros y por una «Juana», como se denominaba a las mujeres que seguían a la tropa.
Bibliografía: *Espinosa,José
María. Memorias de un abanderado. Bogotá: Imprenta de El Tradicionista, 1876.
Banco de la República
Biblioteca Luis Ángel Arango
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