DEBORA ARANGO
Exposición Retrospectiva

Banco de la República
Biblioteca Luis Angel Arango
Santafé de Bogotá, Abril - Septiembre, 1996

Exhibición de la obra de la artista antioqueña Débora Arango (1907-). Más de 260 obras permiten apreciar la evolución de una obra que se destaca por su calidad plástica y por su importancia cultural: la obra de una mujer que retrató la sociedad colombiana en sus aspectos más dramáticos, y que se vió sometida a una especie de conspiración de silencio. Los textos siguientes hacen parte del catálogo, ampliamente ilustrado, que acompaña la exposición:


Reacondicionamiento crítico - El género del desnudo en la obra de una mujer

La problemática de la mujer artista y el tratamiento del desnudo están profundamente vinculados en el caso de Débora. Hacia 1938, ya existía en Medellín la intención de dejar a un lado los bodegones y los paisajes. El escritor José Mejía y Mejía denunció en varias oportunidades "la indocta pupila colombiana ... atascada en los lagos, atardeceres y ganado vacuno, material pictórico inconfundible, de los pintores Zamoras", y criticó "las castas retinas centenaristas, secularmente habituadas a los cromos agropecuarios de Leudos y Zamoras". Débora recuerda cuando Pedro Nel Gómez les habló a sus siete alumnas, después del éxito que obtuvieron en una exposición en julio de 1938: "Nos motivó para que nos soltáramos, pero sobre todo para que superáramos la etapa del paisaje y de la naturaleza muerta. Abiertamente nos planteó que nos introdujéramos en el desnudo, que era a su juicio en ese momento [...] lo más bello de la pintura. Mis compañeras se espantaron y enfáticamente rechazaron asumir esta temática [...] por moralismo. Por esta razón me dediqué a pintar sola".

¿Qué significó para Débora el desnudo? La máxima consagración de un artista. "El desnudo es un paisaje en carne humana", afirmó tempranamente. Débora trató el desnudo a escala 1:1, con una naturalidad sin límites, con voluptuosidad y en busca de la expresión. Sus hermanos médicos, Tulio y Luis Enrique, fueron sus maestros de anatomía artística. Su hermana Elvira, una muchacha caleña y una escritora le sirvieron de modelos. El tratamiento original y antiacadémico que le dio a este género, la distanció de su maestro Pedro Nel Gómez y la aproximó a Carlos Correa (1912-1986), un artista que al decir del crítico Casimiro Eiger, demostraba "una originalidad tan auténtica, de vocación tan profunda, pintor sufrido y desgarrado de una síntesis imposible".

Con la exposición en el Club Unión de Medellín, en 1939, vino el primer escándalo; en la del foyer del Teatro Colón, en 1940, el siguiente; en 1942 otro y así sucesivamente. El motivo: sus desnudos. Los términos mujer y desnudo son aún tabú en la sociedad colombiana. Siempre ha desconcertado que este género sea tratado por una mujer, como si ello constituyera una amenaza a las costumbres, al punto que el obispo de Medellín llamó a Débora para reconvenirla y aclararle que Pedro Nel Gómez sí los podía pintar porque era hombre.

Los escritores se aproximaron a este tipo de obras de Débora, de distinta manera. Luis Vidales habló de "masculina potencialidad en el modelado y audacia en el trazo". Otros se preguntaron si se trataba de una mujer varonilizada. El Liberal la encontró "encantadora, sencilla, íntegramente femenina [...] una mujer como casi todas las mujeres colombianas, pero que se diferencia de ellas en que tiene una virtud admirable: el valor". El arte de Débora Arango puso en evidencia la ambigüedad moral de una sociedad que insinuó que pintaba esos temas porque los había vivido. El diario La Defensa habló de "pinturas al déshabillé [...] de falta de higiene moral" . En el discurso de presentación de la obra de Débora Arango en el foyer del Teatro Colón, César Uribe Piedrahíta afirmó: "Quién iba a suponer que de un rincón de la montaña austera, de un ambiente timorato e hipócrita viniera una niña artista, pintora de grandes desnudos e iluminada con clara luz de la naturaleza inocente ... Esta exposición de pintura ha de servir para rasgar el velo de falso pudor y de hipócritas prejuicios tras el cual se esconden maliciosamente moralistas corrompidos".

 

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