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LA VITROLA
Gregorio y sus hijos
(Rosalba, la menor, e Ignacio, el mayor) abren un gran paquete con mucho cuidado: es una
vitrola. La destapan, le dan cuerda y le ponen un disco. Ignacio acciona una palanquita y
la vitrola comienza a sonar. Gritan y ríen. Rosalba barre y arregla la salita. Gran
algarabía. De pronto entra Dolores, la madre, con un platón y ropa recién lavada. Se
para en la puerta. Los tres corren juntos a la vitrola y se colocan sonrientes a su lado,
mirando a la madre.
DOLORES
De dónde salió ese
aparato?
GREGORIO
Un regalo que le traje.
Acérquese y óigalo.
DOLORES
De dónde salió ese
aparato?
ROSALBA
Es igualito al del señor
Hernández, mamá.
DOLORES
De dónde sacaron ese
aparato?
GREGORIO
Venga. Lo trajimos para
alegrarnos un poco la vida.
IGNACIO
Vamos a hacer una fiestecita
esta noche, mamá.
DOLORES
Apágueme ese aparato,
Ignacio!
DOLORES
De dónde sacó ese aparato,
Gregorio? Ignacio apaga la vitrola. Pausa.
GREGORIO
(Pausa). Lo compré.
DOLORES
Cuánto le costó?
GREGORIO
(Pausa). Quinientos pesos!
DOLORES
De dónde sacó los
quinientos pesos?
GREGORIO
(Pausa). Un préstamo.
DOLORES
Un préstamo de qué?
GREGORIO
(Estalla). Pues si lo quiere
saber, hipotequé la finca! Sí, la hipotequé. Eso fue lo que hice.
DOLORES
(Estalla al tiempo de
Gregorio). Claro, hipotecó la tierra! Mejor dicho, la regaló por cualquier carajada.
Esta tierra que a usted no le ha costado nada. Esta tierra que ha costado sangre. La
sangre y el sudor de mi papá y mis hermanos!
IGNACIO
(Tratando de calmarla). Pero
mamá, no quisieron prestarnos la plata para comprar el motor para el trapiche.
DOLORES
Pues si no les quisieron
prestar la plata, han debido venirse, y santo remedio.
GREGORIO
Usted lo que quiere es que
sigamos de esclavos de ese señor Hernández. Y yo no estoy dispuesto a venderle más
caña por el precio que se le dé la gana. Nos cambiamos a café.
IGNACIO
En la Caja nos dijeron que
nos prestaban treinta mil pesos sí nos pasábamos al cultivo del café. Esa fue la
condición.
DOLORES
Por miserables treinta mil
pesos regalaron ustedes esta tierra que vale más de doscientos mil?
IGNACIO
Aquí nos dieron folletos y
todos estos cuadernos para cultivar el café, mamá.
DOLORES
Y quién sabe aquí cultivar
café? Con la caña hemos vivido y se han levantado sus hijos.
GREGORIO
Pues ahora nos pasamos al
café. Y se lo vendemos directamente a la Federación de Cafeteros.
DOLORES
Mire, Gregorio, yo le voy a
decir una cosa que yo sé: esos 200 mil pesos se los van a tragar los intereses de la Caja
y nos vamos a quedar peor que antes. Y otra cosa: usted antes dijo que no quería ser
esclavo del señor Hernández. Pues óigame bien: ahora vamos a ser esclavos de la Caja y
de la Federación.
ROSALBA
Lo que pasa es que mi mamá
nunca está contenta con nada... quiere que toda la vida sigamos en las mismas...
Después de una breve pausa,
Dolores se lleva el aparato.
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