CINCO OBRAS DE CREACIÓN COLECTIVA
TEATRO LA CANDELARIA
Director: Santiago García
© Derechos Reservados de Autor

LA VITROLA

Gregorio y sus hijos (Rosalba, la menor, e Ignacio, el mayor) abren un gran paquete con mucho cuidado: es una vitrola. La destapan, le dan cuerda y le ponen un disco. Ignacio acciona una palanquita y la vitrola comienza a sonar. Gritan y ríen. Rosalba barre y arregla la salita. Gran algarabía. De pronto entra Dolores, la madre, con un platón y ropa recién lavada. Se para en la puerta. Los tres corren juntos a la vitrola y se colocan sonrientes a su lado, mirando a la madre.

DOLORES

De dónde salió ese aparato?

GREGORIO

Un regalo que le traje. Acérquese y óigalo.

DOLORES

De dónde salió ese aparato?

ROSALBA

Es igualito al del señor Hernández, mamá.

DOLORES

De dónde sacaron ese aparato?

GREGORIO

Venga. Lo trajimos para alegrarnos un poco la vida.

IGNACIO

Vamos a hacer una fiestecita esta noche, mamá.

DOLORES

Apágueme ese aparato, Ignacio!

DOLORES

De dónde sacó ese aparato, Gregorio? Ignacio apaga la vitrola. Pausa.

GREGORIO

(Pausa). Lo compré.

DOLORES

Cuánto le costó?

GREGORIO

(Pausa). Quinientos pesos!

DOLORES

De dónde sacó los quinientos pesos?

GREGORIO

(Pausa). Un préstamo.

DOLORES

Un préstamo de qué?

GREGORIO

(Estalla). Pues si lo quiere saber, hipotequé la finca! Sí, la hipotequé. Eso fue lo que hice.

DOLORES

(Estalla al tiempo de Gregorio). Claro, hipotecó la tierra! Mejor dicho, la regaló por cualquier carajada. Esta tierra que a usted no le ha costado nada. Esta tierra que ha costado sangre. La sangre y el sudor de mi papá y mis hermanos!

IGNACIO

(Tratando de calmarla). Pero mamá, no quisieron prestarnos la plata para comprar el motor para el trapiche.

DOLORES

Pues si no les quisieron prestar la plata, han debido venirse, y santo remedio.

GREGORIO

Usted lo que quiere es que sigamos de esclavos de ese señor Hernández. Y yo no estoy dispuesto a venderle más caña por el precio que se le dé la gana. Nos cambiamos a café.

IGNACIO

En la Caja nos dijeron que nos prestaban treinta mil pesos sí nos pasábamos al cultivo del café. Esa fue la condición.

DOLORES

Por miserables treinta mil pesos regalaron ustedes esta tierra que vale más de doscientos mil?

IGNACIO

Aquí nos dieron folletos y todos estos cuadernos para cultivar el café, mamá.

DOLORES

Y quién sabe aquí cultivar café? Con la caña hemos vivido y se han levantado sus hijos.

GREGORIO

Pues ahora nos pasamos al café. Y se lo vendemos directamente a la Federación de Cafeteros.

DOLORES

Mire, Gregorio, yo le voy a decir una cosa que yo sé: esos 200 mil pesos se los van a tragar los intereses de la Caja y nos vamos a quedar peor que antes. Y otra cosa: usted antes dijo que no quería ser esclavo del señor Hernández. Pues óigame bien: ahora vamos a ser esclavos de la Caja y de la Federación.

ROSALBA

Lo que pasa es que mi mamá nunca está contenta con nada... quiere que toda la vida sigamos en las mismas...

Después de una breve pausa, Dolores se lleva el aparato.

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