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II. LAS TRINCHERAS
En medio del ruido de
cañones y metralla los soldados atraviesan el escenario en varias direcciones. Al fondo,
el cielo oscuro relampaguea. Los saltos, carreras y caídas de los soldados dan una imagen
cinematográfica de la guerra. Del fondo van llegando varios soldados conducidos por el
Cabo (Trujamán), mientras el bombardeo va reduciéndose. Los soldados que llegan casi
arrastrándose están harapientos y llenos de vendajes. Su figura va a contrastar con la
primera imágen heróica de la guerra. Durante toda la escena se ve al fondo el
relampagueo intermitente de las cañones.
CABO
¡Rápido, soldados,
rápido! Los alemanes están en retirada. Construyamos aquí una defensa. Traigan aquí la
ametralladora, los pertrechos y los heridos. iRápido! ¡Rápido! Aprovechemos esta
tregua.
Los soldados trasladan lo
más rápido que pueden todos los materiales, del fondo a la parte delantera del
escenario.
CABO
Los heridos allí. Aquí
adelante, la ametralladora y los pertrechos. ¡Muévanse, soldados!
De pronto suspenden el
trabajo y se quedan oyendo un ruido. Tratan de ver de dónde viene. El ruido, al principio
casi imperceptible, va creciendo. Dos faros y una silueta de un tanque aparecen en el
fondo.
SOLDADO 1
Es imposible, no puede venir
de nuestro lado.
SOLDADO 2
Entonces no es un tanque
alemán.
CABO
¡Quietos todos!
Los soldados se protegen
detrás de las defensas. El tanque avanza lentamente. El ruido de un motor aumenta cada
vez más. De pronto se detiene. Cesa el ruido. Los faros se apagan. Después de unos
momentos de silencio, del fondo, aparece un teniente del ejército ruso.
CABO
Es nuestro teniente
Kolesnikov. ¡De pie, muchachos! (Los soldados tratan de saludar y pararse con grandes
dificultades).
TENIENTE
¡Bravo, soldados! Han
logrado llegar hasta la frontera. Los alemanes están retrocediendo. (Los soldados se
abrazan alborozados). Ahora es necesario avanzar dos verstas más. (Silencio de los
soldados). Hoy comienza la gran ofensiva. (Todos se miran de reojo. Ninguno se atreve a
hablar).
SOLDADO 4
(Gravemente herido). ¡Yo no
avanzo un paso más! Hasta aquí teníamos que llegar y hasta aquí llegamos. Lo que
necesitamos ahora es la paz.
SOLDADO 5
Teniente, si estamos en la
frontera, ¿para qué seguir avanzando?
TENIENTE
¡Es necesario, soldados!
Tenemos que ganar ese terreno. ¡Hoy se ha dado la órden de ofensiva general en todo el
frente!
CABO
Los soldados están en muy
malas condiciones, Teniente.
SOLDADO 3
Ya no nos quedan casi
municiones. De veinticinco que éramos no quedamos sino ocho. Casi todos estamos heridos,
uno de gravedad.
TENIENTE
¡La Patria y el Gobierno
Provisional nos llaman a hacer este último gran esfuerzo, soldados! Vamos a luchar por
una victoria total sobre el enemigo!
SOLDADO 1
Nosotros estamos luchando
por la paz. Llegamos a la frontera, ¿no? Ahora, que el gobierno firme la paz.
TENIENTE
¡Esto es una
insubordinación! No admito más discusiones!
SOLDADO 2
Comprenda, Teniente, que no
estamos en condiciones de avanzar. Esto no es luchar por la victoria. ¡Esto es lanzarnos
a la muerte!
TENIENTE
Pero, ¿qué es esto? Aquí
estamos en medio del campo de batalla. ¡Aquí no podemos detenernos a discutir! El deber
de un soldado es luchar por la patria y vencer al enemigo.
SOLDADO 1
Nuestro deber es defender
nuestras tierras, nuestras familias. Nosotros somos campesinos.
TENIENTE
(Se precipita sobre el
herido y le arranca de las manos un volante). Ustedes se han dejado llenar de ideas
apátridas. ¡Estos volantes de los bolcheviques son los responsables de la
insubordinacíón! (Se lo entrega al Cabo). ¡Lea!
CABO
¡A todos! A todos! (Mira
sorprendido al público y
sonríe). ¡A todos! A los
soviets de soldados, obreros y campesinos...
TENIENTE
(Le arrebata el volante).
Esta propaganda bolchevique los está convirtiendo en cobardes desertores. Estos volantes
los incitan a transformar esta guerra, que ellos llaman imperialista, en guerra civil.
¿No se dan cuenta?
SOLDADO 1
Los soldados alemanes
también son obreros y campesinos como nosotros. ¿Quién en realidad es nuestro enemigo,
camaradas?
TENIENTE
Esas son ideas propagadas por los espías alemanes. Quien no quiera avanzar ahora es un
apátrida y un miserable traidor.
CABO
El Teniente tiene razón,
soldados. Un esfuerzo más con toda la ofensiva y derrotamos para siempre a los alemanes.
¡Vamos, soldados, no perdamos tiempo! Aprovechemos estos momentos de tregua!
Los soldados empiezan a
recoger sus pertrechos y se van pasando del lado del Teniente.
SOLDADO 2
Si esta ofensiva nos
garantiza la victoria y el regreso a nuestras casas, hagamos este último esfuerzo!
SOLDADO 1
El de la muerte. Porque de
esto no nos va a quedar nada. Nosotros no tenemos porqué suicidamos por sus bancos y sus
grandes compañías. Aquí tenemos un Soviet. Discutamos, camaradas. ¡Ya no estamos en la
época del Zar!
TENIENTE
Usted es un bolchevique,
soldado. Un espía alemán.
SOLDADO 1
¿Dónde están todas sus
promesas de paz? Ellos, aunque quieran, jamás podrán lograrla, camaradas. Sólo nosotros
los Soviets...
TENIENTE
¡Silencio, soldado!
¡Basta! Usted es un propagandista bolchevique. No tolero...
SOLDADO 1
Nosotros hemos tolerado
cuatro años su cochina guerra.
TENIENTE
¡Cobarde! Desertor!
Fusílenlo! (Los soldados están todos al lado del Teniente. El Soldado 1 ha quedado al
otro extremo. El Teniente repite la órden). ¡ Fusílenlo! (Los soldados quedan
impasibles). ¡Fusílenlo! (Silencio. El Soldado 1 arroja su fusil. El Trujamán-Cabo se
retira lentamente al fondo). Bien, si ustedes no lo hacen, lo haré yo.
La escena se enrarece. Sólo
se oye al fondo el sonido sordo del lejano cañoneo. El Teniente saca lentamente su
revólver del cinto. Lo levanta y casi en cámara lenta apunta al soldado. Los soldados
vuelven sus caras al Teniente y muy lentamente encañonan y apuntan contra él. El
Trujamán toca su pito y detiene la escena.
TRUJAMAN
(Corriendo desde el fondo,
hace ademán a los actores de suspender la escena). Bien, bien. Escenas como ésta
sucedían muy a menudo en el campo de batalla: ejecuciones, deserciones, mítines.
¡Confraternización abierta con el enemigo! (Algunos actores se han quedado en escena con
el fusil en actitud amenazante). Se acabó la escena, señores. Vamos a la siguiente. ¡A
cambiarse! (Los actores obedecen lentamente, mirando extrañamente al Trujamán)... Con el
enemigo, decía. ¡Asambleas y mítines en medio del campo de batalla!... Deserciones en
masa... Bien, pero pasemos ahora al otro campo de batalla, que no por menos cruento, tan
brutal y despiadado como las trincheras: las calles de la ciudad. La ciudad de Petrogrado.
(Dos actrices se colocan frente al Trujamán tratando de interrumpirlo. El Trujamán se
hace a un lado y continúa). A las cuatro de la mañana, en medio del oscuro frío y de la
niebla, gentes humildes hacen cola por un pedazo de pan. (Sobre el parlamento del
Trujamán, empieza a sonar la música de la canción Campo, campo. Las actrices que están
en primer plano cantan acompañadas por el resto de los actores, que van transformando la
escena en una calle de Petrogrado).
Canción Campo,
campo
Campo, campo, campo,
¿qué crece en el campo?
Crece solamente
la hierba en el campo.
Campo, campo, campo,
¿qué vuela sobre el campo?
Vuela solamente
metralla y proyectiles.
Campo, campo, campo
¿quién marcha por el campo?
Las tropas militares,
cargando sus fusiles.
Campo, campo, campo,
¿qué queda sobre el campo?
Sus rostros congelados
dispersos por el campo.
Después vendrá la hierba
que crece sobre el campo.
Poco a poco se va formando
una cola de gente que espera frente a una panadería su ración de pan.
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