CINCO OBRAS DE CREACIÓN COLECTIVA
TEATRO LA CANDELARIA
Director: Santiago García
© Derechos Reservados de Autor

LA TIENDA

La familia se instala en la tienda el Porvenir, en Pueblo Rico. Dolores saca la cuenta. Gregorio arregla las escasas mercancías. Rosalba hace paqueticos de canela. Entra don Pablito.

DOLORES

Hola, don Pablito, al fin se apareció por aquí. Precisamente le estaba sacando la cuenta de lo que nos debe.

PABLITO

Vengo a ver si me lee esta cartica que me llegó de mi muchacho. El que está allá en la capital.

DOLORES

Léala usted, Rosalba, que yo para la letra de mano soy negada.

ROSALBA

(Leyendo). "Mi muy recordado papá, aquí pasando la de malas. Porque ya llevamos más de dos meses de huelga y no se resuelve nada. Por eso solo le pude mandar esos cincuenta pesos. Confío en que la semana entrante le pueda mandar algo más, si la situación mejora. Aquí prometen mucho, pero a la hora de la verdad no cumplen nada. Su hijo, Jairo".

DOLORES

Fíjese, Rosalba, que allá por la capital la cosa no es de oro como la pintan.

ROSALBA

Pero por más mal que nos vaya allá, no puede irnos peor que aquí, mamá.

DOLORES

Entonces usted nos abona cincuenta pesos, no? Como nos debía noventa, entonces nos queda debiendo cuarenta.

PABLITO

Si, doña Dolores, yo le abono los cincuenta pesitos, pero usted me hace el favor y me despacha este mercadito. (Le extiende un papel).

DOLORES

Pero, cómo se le ocurre, don Pablito! Nos viene a pagar cincuenta pesos, y por otro lado se quiere llevar un mercado! Yo no le puedo fiar más porque estamos hasta el cogote, y las deudas llevan a la ruina cualquier negocio.

PABLITO

Pero si no me da el mercadito ¿qué comemos en la casa esta semana?

DOLORES

Y si yo le fío, dónde va a parar esta tienda? Esto es un negocio, don Pablito, y en un negocio lo que cuenta es la plata. Pero la plata "plata"!

GREGORIO

Resolvimos no fiar ni un centavo más, porque a nosotros nadie nos fía. En el granero de la esquina hay que pagar de contado. Al hijo que tenemos estudiando en Cajamarca, hay que pagarle el colegio de contado, y al otro, al mayor, al Ignacio, usted se acuerda, se lo llevaron hace quince días al Ejército y allá no le pagan ni medio. Dese cuenta, don Pablito, así que tuvimos que suspender el fiado.

PABLITO

Entonces no me queda más remedio que ir a comprar el mercadito en el granero de la esquina con estos cincuenta pesitos porque en la casa hay que comer.

DOLORES

Y se va sin pagarnos los cincuenta pesos?

PABLITO

Y yo qué voy a hacer?

DOLORES

(Resongando). En la de malas, vienen a pedirle a uno toda clase de favores pero apenas tienen algo salen corriendo y lo dejan a uno que se las arregle solo. ¡Oiga, espere! Gregorio, déle pues el mercado que pide!, qué le vamos a hacer!

Entra un vendedor.

VENDEDOR

La tienda El Porvenir de doña Dolores de Pérez? Muy buenos días. (Saluda a todos de la mano). Vengo a presentar a ustedes, desde la capital de la República, un saludo muy especial de parte de la prestigiosa firma de detergentes El Explosivo S. A., con la fuerza de un estallido de blancura en el hogar. Y a hacerle a usted entrega... Doña Dolores? Sí... doña Dolores. Un regalo muy, pero muy valioso... Se trata de un tamaño gigante del extraordinario detergente El Explosivo S. A. Tenga usted, señora... Sin ningún compromiso de su parte...

DOLORES

Pero nosotros...

VENDEDOR

Este fabuloso producto que viene directamente de la capital, como usted podrá apreciar dentro de poco, quita como por arte de magia toda clase de manchas, de fruta, de chocolate, de sangre, de salsa, de banano y del mismo mugre... si, señora y ello se debe a... mire usted. . . estas partículas azulitas que tiene el detergente. Esas son las enzimas ionizadas que le dan esa fuerza hirviente que deja su ropa tan limpia y tan blanca y con ese fragante olor a limpio. que usted nunca podrá dar a su ropa con un jabón corriente...

DOLORES

Pero, señor, nosotros no tenemos cómo comprarle eso...

VENDEDOR

Permítame, doña Dolores hacerle una pequeña demostración, sin compromiso de su parte... deme una camisa sucia y un poco de agua y verá usted como...

Rosalba corre por una camisa.

DOLORES

Pero nos da mucha pena...

VENDEDOR

No se preocupe señora... Gracias, niña... Qué bonita...! Es su hija doña Dolores? No debería estar aquí en este pueblo. Su sitio, niña, es en la capital... Con esa cara tan bonita y esa figura. . . tiene muchas oportunidades en la ciudad. . . Gracias, muchas gracias. Bien, ponemos la camisa aquí en el balde, echamos agua fría y luego un poco de detergente El Explosivo S. A. con la fuerza de un estallido de blancura en su hogar... Rebullimos suavemente... y mientras usted descansa, señora, El Explosivo S. A. trabaja por usted. Y ya está... ah! va saliendo tan limpia y tan blanca como si la hubiera hervido. Esto es bueno, muy bueno.

PABLITO

No ve las cosas que hacen por allá.

VENDEDOR

Ahora, doña Dolores, hagamos el pedido... por cada diez docenas que usted nos pida, le regalamos doce cajas...

DOLORES

Pero nosotros no tenemos ni cinco. . . le agradecemos mucho, pero...

VENDEDOR

No se preocupe, señora... para eso estamos en la época del crédito. Y detergente El Explosivo S. A. le brinda a usted todas las comodidades de los tiempos modernos.., tiene un plazo de tres meses para que nos cancele el pedido que haga ahora. . . Aquí tiene la factura, doña Dolores. Cuánto ponemos, diez docenas? Fíjese bien que sale ganando doce cajas.

Aproveche usted que estamos haciendo esta promoción...

DOLORES

Tres meses dice usted?

VENDEDOR

Nos cancela el valor del jabón que haya vendido, y el resto, si está en buenas condiciones, lo recibimos de vuelta. Firme aquí, doña Dolores, estamos en la era del crédito. . . Gracias, la felicito. . . los felicito a todos.., la niña. . . preciosa debería estar estudiando en la capital una carrera digna de su belleza. Gracias. Un saludo de prosperidad de jabones detergentes El Explosivo S. A. (Sale).

PABLITO

Pero, cómo habla de bonito esa gente de la capital...! No?

DOLORES

Pero cómo es eso? (Leyendo la factura que tiene Gregorio). Nos paga cincuenta y se lleva sesenta y tres. Cómo le fue a dar todo eso, Gregorio.

Gregorio sale.

PABLITO

Pero doña Dolores, para qué se preocupa? No oyó decir al señor que estamos en la era del crédito?

DOLORES

Qué crédito ni qué carajo?

Don Pablíto sale. En la puerta se cruza con un hombre y una mujer.

HOMBRE

Esta es la tienda de Gregorio Pérez?

DOLORES

Y, como para qué sería?

HOMBRE

Dólores...? No me reconoce? Yo soy Juan, el hermano de Gregorio.

DOLORES

(Se asombra y luego llama). Gregorio! Gregorio!

ROSALBA

Papá, aquí está mi tío Juan.

DOLORES

(Asombrada). Pero qué fue lo que le pasó, Juan, siga, siga...

Juan entra con costales y canastos. Lo sigue su hija preñada. Cubierta con un velo negro.

Entra Gregorio.

GREGORIO

Juan! Pero, y ésto qué fue lo que le pasó?

DOLORES

Y ésta quién es, Edelmira?

JUAN

(Empieza a descargar los canastos y costales. Va formando un pequeño camastro y mientras habla, su hija se va acostando frente al mostrador). La desgracia, Gregorio. Eso por allá todo se volvió un infierno. Nos quemaron la finquita, los dos mayores tuvieron que meterse al monte a pelear. Yo hace un mes que ando buscándolos a ustedes con la niña...

DOLORES

Pero nosotros le dijimos que se vinieran, que era muy peligroso quedarse allá. Con todo el ejército que había pedido el señor Hernández. (Mirando a Edelmira, que está acostada frente al mostrador). Pero, cómo se va a acostar ahí...? No, párese, párese... No ve que esta es una tienda?

GREGORIO

(A Dolores y Rosalba). Acomódeles un rincón por allá adentro...

Dolores y Rosalba levantan a Edelmira y recogen los canastos y costales.

JUAN

Es solo por unos días, mientras consigo algo...

GREGORIO

Pero, se da cuenta dónde vino a pedir ayuda? Hombre, no ve que yo estoy muy jodido?

JUAN

Y a quién más iba a pedirle ayuda, Gregorio. A quién más? Todos entran a la trastienda.

LOS EXILIADOS

Juan y su hija están comiendo galletas de una lata y tomando gaseosa. De pronto entra Dolores y les quita las galletas.

DOLORES

No! esto ya es el colmo. Tres meses llevan aquí y fuera de que no hacen nada se la pasan tragándose todo como langostas. Esta caja de galletas vale veinticinco pesos. Esto ya pasó de la raya! Al principio por lo menos se preocupaban por buscar algo, pero ahora se la pasan todo el dia ahi, aplastados sin hacer nada. Y esta rémora, si por lo menos se acomidiera a coger una escoba... No, yo no aguanto más.. . mire, Juan. . . ustedes se tienen que ir de aquí...

JUAN

No, eso lo hablamos con Gregorio que es el dueño de esto... Usted no me venga a dar órdenes...

DOLORES

Que qué? Y encima me viene a faltar al respeto?... Ahora verá quién manda aquí (Sale a la trastienda y regresa con los canastos y los costales de Juan y los arroja en la puerta). Se me van largando de aquí, pero ya!

JUAN

Cómo es eso? Cómo nos viene a humillar de esa manera, carajo. No sea corrompida! Deje que venga Gregorio y verá. Cómo se le ocurre echarme los chiritos a la calle...?

Entra Gregorio.

Gregorio... mire... mire... su mujer me botó todas las cosas a la calle..

DOLORES

No solo se aprovechan de uno, como si uno fuera un imbécil, sino que encima viene a levantarle a uno la voz... Mire, Gregorio, antes de que se ablande, porque yo sé que usted se me va a ablandar...: o se van ellos, o me voy yo.

Gregorio se acerca a Juan, saca unos billetes y le da cincuenta pesos. Juan agacha la cabeza y luego coge la plata. Sale en silencio con su hija y recoge sus cosas de la calle. Gregorio va al mostrador. Toma la vitrola y empieza a empacarla en un periódico.

DOLORES

Qué va a hacer con ese aparato.

GREGORIO

Pues lo voy a vender. De todas maneras a usted nunca le gustó.

DOLORES

Nada de eso. Este aparato es mío, usted me lo reqaló. No sale de esta casa, no faltaba más.

GREGORIO

Bueno, se acabó. No soporto más esta situación. Yo me largo de aquí. Tuve que pelearme con don José para que me pagara ciento cincuenta pesos. Voy a sacar a Mario del colegio y con los cien pesos que me quedan me lo llevo a la capital. De allá le mando lo que pueda a ver si paramos este negocio.

DOLORES

Escúcheme bien. A Mario no me lo saca de la escuela y mire lo que le digo: en esa capital ofrecen mucho y a la hora de la verdad no cumplen nada.

ROSALBA

pero por muy mal que nos valla allá... tiene que ser mejor que aquí.

DOLORES

Qué!

CONTINUAR

REGRESAR AL

INDICE