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EL RELATO DE IGNACIO
Rosalba está limpiando la
vitrola en el mostrador de la tienda. Sigilosamente entra Ignacio con un palo en forma de
fusil y le dispara a quemarropa.
IGNACIO
Pan... pan...
ROSALBA
Ay no Ignacio. Lleva una
semana aquí y no ha hecho sino asustarme todo el tiempo.
IGNACIO
Estoy podrido en este
pueblo. Podrido! Yo lo que necesito es movimiento, acción. Lo que hacía en el Ejército.
ROSALBA
Pero mamá está muy
confiada en que usted se quede aquí a ver si levantamos la tienda con la venta de
cerveza.
IGNACIO
Dos años que pasé en el
ejército, Rosalba, lo ponen a uno en la onda. Yo sé ya cómo es la movida y no voy a ser
tan pendejo de quedarme aquí. Yo me voy a la capital con mi teniente Jaramillo. Ya verá,
Rosalba, deje que me haga unos pesos y me las llevo a ustedes dos para allá, a vivir como
la gente... Pero como la gente bien. El teniente Jaramillo... pero mire le cuento cómo lo
conocí... ponga cuidao, coja este fusil. (Le entrega el palo). Y ahora póngase este
casco. (Le pone una olla). Bueno, usted es el recluta Pérez, mejor dicho, usted soy yo y
yo soy el teniente Jaramillo... Comprende? A toda pregunta que yo le haga o a cualquier
orden que le dé, usted tiene que decir "sí, mí teniente". Agarró la onda?
ROSALBA
Bueno.
IGNACIO
Sí mi teniente.
IGNACIO
Entonces ahora estamos aquí
en una cañada. Allá arriba, todo eso, es un monte y lo tenemos dominado. Abajo, allá
están los guerrilleros. Los tenemos acorralados y los vamos a liquidar.
ROSALBA
Cuáles guerrilleros?
IGNACIO
Pues los guerrilleros..,
asaltaron un pueblo y repartieron propaganda. Se llevaron la plata de la Caja Agraria...
y... bueno usted ya sabe... Entonces nosotros los estamos persiguiendo, los acorralamos y
ahí los tenemos cercados... Me entiende?
ROSALBA
Pues... si.
IGNACIO
Bueno, ahora yo soy el
teniente Jaramillo. (Cambia de voz y se agacha detrás del mostrador). Agáchese, pendejo!
No ve que lo pueden joder esos cabrones que están allá abajo! Abra los ojos! Apunte con
el fusil hacia los enemigos... Sí, mi teniente... (Grita).
Sí, mi teniente!
ROSALBA
Sí, mi teniente!
IGNACIO
Abra los ojos, que vamos a
acabar con esos chusmeros de mierda.
ROSALBA
(Se para). Ah, no, Ignacio.
Eso si no, mire que ahí podrían estar mis primos o mi tío.
IGNACIO
Cállese, cabrón. Y
agáchese. Ese es el enemigo! Y el enemigo... es el enemigo y hay que acabarlo... Sea el
que sea... Comprende? (Grita). Sí mi teniente, cabrón!
ROSALBA
Sí, mi teniente!
IGNACIO
Puede ser su tío... el hijo
de su tío o su propia madre, comprende? Hay que eliminarlo sea como sea... Abra los ojos,
imbécil... Sí, mi teniente!
ROSALBA
Sí, mi teniente!
IGNACIO
Esos desgraciados no tienen
escapatoria, los tenemos rodeados por todas partes. Los vamos a eliminar como ratas. Ahora
se vino la noche y van a tratar de romper el cerco, así que, duro con ellos. (Se va
retrocediendo y saluda militarmente). Por la patria...! Por la patria, güebón.
ROSALBA
(Saluda). Por la patria!
Ignacio se esconde detrás
del mostrador de la tienda y empieza a arrojar tarros, latas y cajas. Rosalba a cada
objeto que cae le dispara, el ruido se intensifica hasta llegar a un clímax. Luego viene
el silencio. Cae un objeto más. Rosalba dispara. Ignacio aprovecha la distracción y sin
ser visto por su hermana se pasa frente al mostrador. Silencio. De pronto Ignacio empieza
a jadear, Rosalba se asusta... Mira hacia todos los lados. Se acerca lentamente hacia la
trastienda. Ignacio sigue jadeando. Rosalba mira detrás de la estantería y no ve nada...
ROSALBA
(Muy quedo). Ignacio...
Ignacio? Dónde se metió? (Se acerca al mostrador y de pronto descubre a Ignacio jadeando
en el suelo como si estuviera herido).
IGNACIO
Soldado Pérez? Sí, usted,
ayúdeme... Ayüdeme a salir de este infierno.
ROSALBA
Sí, mi teniente!
IGNACIO
Esos desgraciados mataron a
mi capitán, a cinco soldados más y, lograron escapar, cabrones de mierda... ayúdeme,
soldado Pérez... salgamos de aquí... como sea... (De pronto se endereza. Ve a Rosalba).
Así fue como conocí al teniente Jaramillo, él se salió del Ejército... y me prometió
darme trabajo en la capital, en un negocio de carros..
Dolores está en la puerta
de la trastienda. Ignacio se da cuenta.
DOLORES
Rosalba recoga ese desorden.
(Pausa). Deme un papel y un lápiz.
Rosalba obedece. Dolores escribe una dirección en el papel y se la entrega a Ignacio.
Ahí está la dirección de su papá y de su hermano allá en la capital.
Ignacio mira a Dolores. Duda un momento y coge el papel.
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