CINCO OBRAS DE CREACIÓN COLECTIVA
TEATRO LA CANDELARIA
Director: Santiago García
© Derechos Reservados de Autor

LAS PUERTAS

En el escenario hay cinco puertas. Los actores, embozados con capas negras, corren de una puerta a otra dando las noticias. Un redoble de tambores acompaña las carreras de los personajes y transmite el terror y la inseguridad en que viven los burgueses liberales.

La mujer de Armando golpea desesperadamente a la puerta 1. Se asoma aterrado el hombre 1, marido de Margarita.

MUJER DE ARMANDO

Destituyeron a Armando de la Superintendencia Bancaria. En un sólo día despidieron a cuarenticinco técnicos de la Caja Agraria, y todo por el único pecado de profesar ideas liberales. Quedamos al margen del presupuesto nacional.

MARIDO DE MARGARITA

(Mirando a todos lados). Entonces no queda otro recurso. Trasladaré tu dinero a Suiza.

(Redoble de tambores. Otro hombre embozado corre y golpea a la puerta 4. Aparece una mujer en camisa de dormir).

HOMBRE 2

¡Señora, señora! ¿Dónde está el doctor?

MUJER 2

Hace dos días que no llega a casa. ¿Qué le habrá pasado? Yo no sé qué hacer con esta angustia... El no es hombre de cantinas.

HOMBRE 2

Lo necesitamos urgentemente para una reunión de la Dirección Nacional Liberal. El es hombre importantísimo para momento tan crucial.

MUJER 2

¿Qué me aconseja? Llamo a la policía?

HOMBRE 2

(Aterrado). ¿A la policía? iN000000! Dígale que... (Dice a la mujer un secreto al oído).

Redoble de tambores.

HOMBRE 3

(Golpea a la puerta 3 y sale el hombre 4 vestido de frac). ¡Bogotá se encuentra bañada en sangre! Acribillaron al hermano del doctor Echandía! Mataron a mi hermano Luis Eduardo! Los asesinos no respetaron el sagrado recinto del parlamento. doctor!

HOMBRE 4

¿Cómo? Asesinado un senador de la república? ¡Imposible! Las hordas conservadoras no respetan nada. ¡Hay que hacer algo, doctor!

Redoble de tambores.

MUJER 3

(Golpea a la puerta 2. Aparece el hombre 5, con gorro de dormir y levantadora). ¡Doctor, doctor cerraron a la fuerza el Congreso Nacional! Decretaron el estado de sitio. Y lo más grave: ¡Impusieron la censura de prensa!

HOMBRE 5

Pero, doctora, ¡si somos la indiscutible mayoría!

MUJER 3

Sí, los liberales somos la indiscutible mayoría, acallada por la minoría que deténta el poder, doctor.

HOMBRE 5

¡Pasaremos, no importan las consecuencias, a la la indiscutible oposición!

Redoble de tambores, un hombre corre desesperado de puerta en puerta. Golpea y nadie le abre. De pronto se esconde junto a la puerta 4, como para descansar. Una mano negra sale de atrás, le tapa la boca y lo secuestra. Grito ahogado. Redoble de tambores. La mujer 4 golpea a la puerta 5. Aparece el hombre 6.

MUJER 4

No queda otro camino. ¡Tornaremos las armas! Apoyaremos a Guadalupe Salcedo y los valientes muchachos que se levantaron en armas en los Llanos Orientales. ¡Desde la ciudad les daremos nuestra voz de aliento!

HOMBRE 6

Debemos defender nuestro honor de liberales con nuestra propia sangre. ¡Este es un momento histórico! Pasaremos a la clandestinidad! Estaremos de todo corazón con esos muchachos!

Redoble de tambores. El locutor sale a primer plano.

LOCUTOR

Bogotá, febrero de 1950... Nunca el país había vivido tanta bonanza económica. El café colombiano se cotiza en Nueva York a cincuenta y ocho centavos de dólar la libra. El Estado se estabiliza económicamente por la entrada de divisas. Este sería el momento más propicio para impulsar la industrialización del país. Sin embargo, el gobierno tercamente...

Un brazo sale de una puerta. En la mano tiene un revólver. Dispara sobre el locutor y lo hiere mortalmente. Este se dobla, trata de seguir hablando pero al fin sale dando tumbos del escenario. Redoble de tambores. Margarita golpea a la puerta 3. Tras ella una voz pregunta.

ARMANDO

¿Quién es?

MARGARITA

Armando, mi amor, soy yo, Margarita.

ARMANDO

(Sale. Mira asustado a todos lados). ¿Qué te pasa, Margarita? Por qué sales de tu casa a estas horas, con este clima de inseguridad y con tantos peligros que acechan? No sabes que todo está vigilado? ¡Mi teléfono interceptado, la oficina rodeada de detectives y mi mujer... mí mujer! acaba de salir y pueda regresar en cualquier momento! ¿Cómo se te ocurre venir a mi casa? Vete, amor, vete!

MARGARITA

Mañana partimos para los Estados Unidos...

ARMANDO

Sí, mi amor, pero vete... (Pausa). Cómo! ¿Estás loca? Para los Estados Unidos?

MARGARITA

Mi marido y mis hijos han sido amenazados de secuestro.

ARMANDO

Y yo he sido destituido de la Superintendencia Bancaria, Pero eso no es ninguna razón para marcharse.

MARGARITA

Mi vida, el levantamiento del capitán Silva nos ha fracasado. Era nuestra última esperanza.

ARMANDO

Y luego... Todo no estaba tan bien planeado?

MARGARITA

Compréndeme, Armando mío, la situación no está como para un nuevo golpe militar. Mi marido te envía esta carta.

ARMANDO

¿Una carta? Acaso nos ha descubierto tu marido?

MARGARITA

No, nuestro amor permanece oculto. En esta carta te explica detalles de la situación política y económica del país. ¡Este gobierno conservador quiere entregarnos a los alemanes!

ARMANDO

¿A los alemanes? ¡Pero si esos son fascistas!

MARGARITA

Por ese motivo, de Nueva York viajaremos a Washington, donde mi marido pedirá ayuda a los Estados Unidos. Desde allí trataremos de arreglar las cosas.

ARMANDO

(Leyendo la carta). Mira lo que dice aquí: "No vaciles, Armando, en recurrir a cualquier medida, por extrema que sea, para salvar la situación. Nosotros nos vamos. Estaremos al tanto de lo que sucede. En tus manos queda la lucha del glorioso partido liberal. Debes organizar la resistencia. Apóyate si es posible... en las guerrillas de los Llanos...".

MARGARITA

Mi marido te envía este cheque.

ARMANDO

No importa, amor mío, por tí organizaría cualquier resistencia con tal de volverte a ver... ¡Dame el cheque!... Entonces, ¿está decidido el viaje?

MARGARITA

Está decidido. Esta noche sale el avión. Al amanecer parte el vapor.

ARMANDO

Pero no se pueden ir así! Tu marido no puede abandonar su puesto en el banco ni la dirección del partido.

MARGARITA

(En actitud heroica). Es necesario. Las cabezas visibles del liberalismo debemos preservarnos. El pueblo nos reclama con vida. Más vale un caudillo vivo que un caudillo muerto. Los grandes días están por venir... Mi marido te recuerda, Armando, mi amor

ARMANDO

¿Por qué te vas? Me desespera tu adiós...

MARGARITA

No me olvides... Fui tan feliz... (Sale de escena lentamente, mientras una voz femenina canta al fondo).

Voz cantando

Si tú te vas,
la vida no puede ser.
Necesito tenerte siempre
conmigo, en mi corazón...

Sale Margarita. Aparece en una ventana una lavandera colgando ropa. Es ella quien canta el bolero.

¿Por qué te vas?
Me desespera tu adiós.
No es posible que seas así.
No puedo vivir sin ti.

La lavandera sale y entra la música del corrido de la esperanza que no llega.

Corrido de la esperanza que no llega

(Ritmo de pasaje)

La historia aún no se termina
aunque los hombres de arriba
de cuerpo bien protegido
se hayan ido más pa’rriba
de México a Nueva York
donde la bolsa es su vida
buscando en la gran metrópoli
una nueva economía.

Y dejaron esperanzas
con grandes voces de aliento
de promesas y fusiles
que creyó el hombre llanero.
Más dura la vida enseña
que en apremiantes momentos
esperanza que no llega
es hoja que se lleva el viento.

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