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VIII. PRISION DE ANTONIA VARGAS
Una mujer, Antonia Vargas,
llega corriendo hasta la puerta de su casa y golpea afanosamente. Su madre, doña
Lucrecia, le abre. Antonia entra precipitadamente. Es una pequeña tienda donde venden
masato y colaciones. En esta escena cada personaje habla afanosamente, sin esperar
respuesta del otro. No es un diálogo. Las palabras de cada uno se sobreponen a las del
otro. Debe dar efecto de miedo y emoción.
TEMAS
La madre pregunta a Antonia
si trajo la harina, por qué se demoró, si se metió en el tumulto, si no se da cuenta de
que eso es cosa de hombres, si no recuerda que por eso mataron a su padre; que ellas son
dos mujeres pobres y solas que no tienen porqué meterse en tumultos; que recuerde lo que
le pasó a Manuela Beltrán, que la tienen en la cárcel por metida y por lambona, etc.
Antonia le dice a la madre
que viene del tumulto y teme que estén siguiéndola, que eran como 500 personas; que en
un momento, sin darse cuenta, se lanzó y arrancó el edicto de los impuestos; que lo
rasgó y pisoteó. Que el alcalde estaba en la ventana, y que ella cree que la reconoció.
Pero que aún siendo mujer, ella tenía que hacer algo, que no podía quedarse con las
manos cruzadas, que en otras partes las mujeres son las que han ido adelante.
De pronto tocan a la puerta.
Son dos guardias. Antonia y la madre quedan estupefactas. Antonia se esconde en la
trastienda. Los guardias vuelven a golpear y piden que se abra en nombre del Rey. Doña
Lucrecia abre la puerta. Reconoce en uno de los guardias a Joselíto, el hijo de su
comadre, y los hace entrar. Durante la escena los guardias tratan de explicar a doña
Lucrecia (quien se hace la sorda) que vienen por Antonia, enviados por el alcalde, pero,
presionados por la madre, no pueden responder al diluvio de preguntas y comentarios que
les lanza. Finalmente los guardias se exasperan y callan a la madre a gritos. Le dicen que
Antonia irrespetó a las autoridades y que debe ir ante el alcalde, que es una orden y que
hay que obedecer en nombre de Su Majestad, el Rey.
En esta discusión la madre
utiliza los siguientes argumentos: les pide los sombreros, los hace sentar, les ofrece
masato, pregunta por la salud de la comadre, se aterra de ver tan grande a Joselito, lo
avergüenza preguntándole por su vida amorosa, le averigua por la familia de la novia,
etc.
Finalmente la madre iracunda
les increpa por su cobardía. Sale Antonia Vargas.
ANTONIA
ˇCómo son de valientes!
Cuando tienen un arma en la mano y están delante de dos mujeres indefensas; pero no se
asusten que yo voy ante el alcalde, a ver qué es lo que quiere. ˇNo tengo miedo! (Se
pone un pañolón colorado, y cuando uno de los guardias trata de tomarla del brazo, lo
retira bruscamente y le dice). No me toque, que yo puedo caminar sola!
Mientras tanto todos los
actores se han distribuido entre el público y empiezan a informar en voz baja que dos
guardias se han metido en casa de Antonia Vargas, seguro para llevarla presa; que Antonia
fue la que rompió el edicto; que hay que ayudarla porque es una mujer del pueblo, como
ellos. Invitan al público a ir delante de la tienda de Antonia para impedir que se la
lleven. Cuando Antonia abre la puerta, encuentra a los comunes esperándola. Los guardias
se atemorizan y tratan de apartar a la gente. La gente les cierra el paso.
ANTONIA
Compañeros, cómo estarán
las cosas en este virreinato desde que el alcalde manda poner a las muieres presas, y todo
porque rompí el edicto. No podemos soportar más injusticias. Adelante, compañeros del
común! ˇOprimidos contra opresores!
El común rodea a los
guardias y les quita los fusiles. Utilizan el pañolón de Antonia como bandera. Lanzan
gritos y vivas al común. Redoble de tambor.
BANDO
(Un actor sobre una tarima).
Nosotros el Común de la villa del Socorro, hemos tenido a bien nombrar por capitanes
generales a don Juan Francisco Berbeo, Salvador Plata, Antonio Monsalve y don Diego de
Ardila, a los cuales juramos rendir obediencia, siempre y cuando esto sea en beneficio de
nuestra empresa. De lo Contrario usaremos de nuestros derechos con todo el rigor, contra
el capitán que se nos rebelare. Nos el Común.
ACTOR II
Por lo tanto, los capitanes
así nombrados aceptaron tal nombramiento, ante el escribano público, don Mateo de
Ardila.
ACTRIZ
Pero esa misma noche, esos
mismos miembros firman ante el Teniente de Corregidor un documento secreto llamado
"de Exclamación", en el cual negaban lo anteriormente firmado: "Temerosos
de recibir la muerte con nuestras familias a manos de los tumultuantes, y violentados por
éstos y contra nuestra voluntad, aceptamos y firmamos tal nombramiento, sin incurrir por
ello en la fea nota de traidores al Rey, que Dios guarde. Firmado, don Juan Francisco
Berbeo, Salvador Plata, Antonio Monsalve, y don Diego de Ardila. (Redoble de tambor).
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