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VII. EL LEVANTAMIENTO
Una campesina entra
corriendo al centro del escenario y lanza la arenga siguiente:
CAMPESINA
El descontento cundía por
todo el reino. La situación era cada día más agobiante. El pueblo no aguantaba los
impuestos, los pechos y las sisas que se sumaban a los diezmos de la Iglesia. El domingo
24 de marzo de 1780 se levantaron los campesinos de Mogotes, jurisdicción de Sogamoso,
juntándose en la plaza más de 500 personas, todas armadas de palos, chafarotes y bocas
de fuego, yéndose contra los guardias que habían sido enviados para detener la venta del
tabaco de contrabando. Sabedores del levantamiento, los alcaldes salieron huyendo del
pueblo. Motines similares se realizaron en Simacota, La Robada, Oiba, Charalá, San Gil y
Vélez.
Redoble de tambor. A los
gritos de "Abajo el mal gobierno!", "Viva el tabaco a cuartillo!"
"Abajo los impuestos!", "Viva el rey y muera el mal gobierno!" sale al
centro de la plaza un grupo de gente armada de palos, chuzos y una que otra boca de fuego.
Un hombre con un cuchillo en la mano arenga a los comunes.
HOMBRE
Compañeros: no podemos
soportar que esos malditos chapetones nos sigan destrozando las cosechas, ¡mpidiéndonos
vender el tabaco y el aguardiente y exprimiéndonos hasta el último maravedí en
impuestos, sisas y alcabalas. La gente se está muriendo de hambre por todas partes. A los
indios les quitaron las minas de sal de Tausa y Nemocón, y a nosotros ahora nos la venden
muchísimo más cara. ¿Quién es el responsable de todo esto?
EL COMUN
¡El alcalde!
HOMBRE
Entonces, ¡vamos por la
cabeza del alcalde!
La multitud se precípita a
la casa del alcalde. Una mujer iracunda arranca el edicto de impuestos que está en la
puerta, lo rompe, escupe y pisotea en medio de los gritos de la multitud. El alcalde
aparece en el balcón. Trata de hablar a la multitud que lo injuria y vitupera con
exclamaciones como éstas: "Perro ladrón!", "Devuélvanos el
tabaco!", "Lo que queremos es su cabeza!".
ALCALDE
Calma, calma, señores,
regresen a sus casas!
EL COMUN
Cuando el tabaco regrese a
sus legítimos dueños.
ALCALDE
Yo les prometo que todo esto
se arreglará.
EL COMUN
¡Con su cabeza!
ALCALDE
Si continúan así, puede
haber derramamiento de sangre.
EL COMUN
iEso es lo que queremos!
El Común se precipita sobre
la puerta de la casa. El alcalde huye hacia la iglesia a la vista del público. Frente al
Común aparece el señor Víllarreal, un burócrata.
VILLARREAL
Calma, señores, calma! Lo
que todos queremos es que nos quiten los impuestos, pero con la violencia no llegaremos a
ninguna parte.
EL COMUN
¡Con el hambre tampoco!
VILLARREAL
Hay que apaciguar los
ánimos. Yo les prometo arreglar todo esto personalmente. Porque yo también estoy
sufriendo en carne propia toda esta racha de impuestos. Vamos al diálogo.
El Común lo interrumpe con
gritos y amenazas y se lanzan contra la puerta. Penetran a la casa del alcalde pero éste
ha huido por la parte posterior. Atraviesan la Plaza y van a golpear a la iglesia. Las
gentes gritan frente a la iglesia. El cura sale por una ventana y los increpa.
CURA
Hijos míos, ¿cómo es
posible que os presentéis en semejante forma ante la casa de Dios, armados de palos y
chafarotes?
COMUN
¡Devuélvanos al alcalde!
¡Sabemos que está dentro!
CURA
Regresad a vuestras casas,
hijos míos. De lo contrario la ira divina. .. (El Común lo calla y con gritos y
exclamaciones el cura se mete a la iglesia. Una mujer se para y arenga a los comunes).
MUJER
Compañeros, ayer 16 de
marzo se levantaron nuestros vecinos del Socorro...
COMUN
¡Viva el Socorro!
MUJER
Nosotros no podemos quedar
atrás. Vamos por la cabeza del alcalde, aunque sea la casa de Dios, que no es para
esconder villanos.
COMUN
¡Vamos!
La multitud arremete contra
la puerta de la iglesia, pero el cura los detiene con la custodia en alto. Las gentes se
atemorizan y callan. Detrás del cura va el alcalde escondido bajo un gran manto morado,
tocando una campanita.
CURA
¡Viva Dios!
COMUN
¡Viva!
CURA
¡Viva el Reyl
COMUN
¡Viva!
CURA
¡Viva la paz!
COMUN
¡Viva!
CURA
¡Viva la paz y cese el
tumulto! (Silencio. Con más fuerza). ¡Viva la paz y cese el tumulto!
UN HOMBRE
(Muy bajo). Cese...
El cura avanza con el
Santísimo en alto, seguido por el bulto morado, murmurando una oración en latín. Cuando
va a cierta distancia el Común descubre al alcalde. Cura y alcalde corren seguidos por la
multitud. Redoble de tambor. Los actores se reparten por el público y cada uno en voz
baja, confidencialmente, comienza a contar al grupo de espectadores que le corresponde lo
que sucedió en los distintos pueblos de la región el día del levantamiento. Cada actor
elige un pueblo: El Cocuy, Charalá, Oiba, Simacota, Socorro, San Gil, La Robada, Vélez,
Chimá, etc. El relato debe hacerse tranquila y pausadamente.
Los acontecimientos son
bastante similares y pueden tener los siguientes argumentos básicos: el día del mercado,
en la plaza, las gentes se reunieron, se armaron de palos y chuzos y se fueron a la
Alcabala. Alguien, generalmente una mujer del pueblo, arrancó el edicto de los impuestos,
o apedreó el escudo de armas. Destrozaron la puerta y entraron a la Alcabala; sacaron las
botellas de aguardiente y las derramaron en la Plaza; se apoderaron del tabaco, quemaron
parte y el resto lo repartieron y vendieron entre la gente; después fueron a la casa del
alcalde y lo sacaron huyendo del pueblo. El relato va aumentando de intensidad y termina
con vivas al Común y al tabaco a cuartillo y abajos al gobierno, a la Real Audiencia y al
Regente Visitador. Redoble de tambor.
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