|
LA CARTA
Un grupo de guerrilleros del
comando de Guadalupe, encabezado por Jerónimo, se prepara para dar un golpe esa noche.
Esperan a don Floro y a sus hombres para realizar la acción conjunta. Don Floro con sus
hombres prepara una mesa. Hay alegría en los dos grupos.
JERONIMO
(Se dirige hacia dónde
está don Floro). Bueno, don Floro, ya nos está cogiendo la tarde. Si no damos el golpe a
la madrugada, perdemos la oportunidad.
DON FLORO
Pero, muchachos, ustedes ya
me conocen: yo a la pelea no le escabullo. Siempre estoy dispuesto a dar la cara al
enemigo, frente a frente y dando plomo, ¿o no?
JERONIMO
Eso ya lo sabemos, don
Floro. Por eso estamos haciendo acciones conjuntas. Porque conocernos a sus hombres en la
pelea y sabemos quién es usted, don Floro.
DON FLORO
Muchachos, quiero darles una
sorpresa.
JERONIMO
¿Cuál sorpresa, don Floro?
DON FLORO
iJerónimo Zambrano! Venga
aquí a mi lado!
Las mujeres han traído
bandejas con vasos de aguardiente que reparten a los guerrilleros.
DON FLORO
(A Jerónimo, quien se le ha
acercado). Alístese de cuerpo para que no se me vaya a caer por la sorpresa. Este
Jerónimo, tan jodido, ¿no?, me dejó para ¡rse con el comandante Guadalupe. Pero yo no
le guardo rencor. Todo lo contrario, orgullo es lo que siento de que ahora esté con mi
comandante Guadalupe y eso basta. (Levanta su vaso para brindar. Todos alzan sus copas).
¡Viva el partido liberal!
CORO
¡Vivaaa!
DON FLORO
¡Viva la Dirección
Liberal!
CORO
iVivaaa!
DON FLORO
¡Viva la revolución
liberal de los Llanos Orientales!
CORO
iVivaaa!
DON FLORO
¡Viva el comandante
Guadalupe Salcedo!
CORO
¡Vivaaa!
JERONIMO
Don Floro nos tiene pariendo
con la sorpresa.
DON FLORO
Muchachos, aquí está la
sorpresa. (Saca una carta). ¡Es una carta de la Dirección Liberal! En ella nos dicen que
la situación del país está ya casi arreglada. Que hay acuerdos entre la Dirección
Liberal, el gobierno y el ejército. Es decir, que ya casi es la paz. Por lo tanto,
muchachos la Dirección Liberal nos ordena, de hoy en adelante, suspender toda acción
armada aquí en los Llanos Orientales. ¿Qué les parece? iEs la paz! Ni un tiro más.
Los hombres de Jerónimo se
miran desconcertados y hablan entre sí.
DON FLORO
¡Viva la Dirección Liberal
Nacional!
Los hombres de Jerónimo no
contestan el brindis. Sólo lo hacen los de don Floro.
JERONIMO
¡Don Floro!
DON FLORO
¿Qué pasa?
JERONIMO
Perdone, don Floro, pero
nosotros no podemos hacer ese brindis.
DON FLORO
¿Pero. ustedes no han
entendido la importancia de esta carta, o qué?
JERONIMO
Francamente, don Floro, no
entendemos porqué vamos a suspender las acciones armadas, precisamente ahora que estamos
ganando, que ya estamos en condiciones de golpear al enemigo. Que ya se encerraron en sus
retenes. Que ya no quieren salir a patrullar. Y usted sabe que con la sorpresa les podemos
caer a los sitios donde se encuentran encuevados. Francamente, don Floro, no entendemos
esa orden.
DON FLORO
Vean, muchachos, yo entiendo
que ustedes no entiendan. Pero lo que ustedes tienen que entender es que esto significa la
paz. (Los hombres de Jerónimo protestan). Eso quiere decir que podemos sacar el ganado.
Yo puedo volver a mi hato. Hay trabajo para todos mis hombres. Usted, Jerónimo, si quiere
puede volver a ser el caporal de mi hato. ¡Con un tirito mal dado no vamos a tirarnos
todos los acuerdos de la Dirección Liberal!
JERONIMO
(Se enfrenta a don Floro).
¡Ahora sí tenemos cartas con órdenes de la Dirección Liberal! ¿Por qué antes no?
Siempre esperamos fusiles, pertrechos, drogas, ¿y qué llegó?: Una orden que es muy
rara. Mire, don Floro, si estamos en tregua, ¿por qué tienen a tantos compañeros presos
en los pueblos? ¿Por qué están lanzando a la población civil desde los aviones?
GUERRILLERO
¡Qué vamos a cumplir esa
orden ahora que estarnos ganando! Vamos a dar el golpe!
Los hombres de Jerónimo
tratan de retirarse.
DON FLORO
¡Un momento! (Todos se
detienen). ¿Ustedes son liberales, o qué?
TODOS
¡Pues liberales!
DON FLORO
Pero unos liberales muy
raros. Unos liberales que no obedecen las órdenes de la Dirección Liberal. Lo que pasa
es que ustedes ya tienen ideas distintas en la cabeza. ideas diferentes. Ideas que no son
de aquí. Ideas foráneas. (Pausa. Mira desafiante a los guerrilleros). Yo no doy un tiro
más!
JERONIMO
Eso está muy claro, don
Floro. Usted no da un tiro mas porque no le interesan los hombres. Su interés siempre ha
sido por sus vacas.
Don Floro hace una seña a
sus hombres. Dos de ellos, armados, se colocan detrás de su jefe, encañonando a los de
Jerónimo.
DON FLORO
Y si disparo un tiro más,
yo ya sé contra quién va dirigido.
JERONIMO
Nosotros también sabemos
contra quién vamos a disparar. Y no dejaremos las armas hasta que caiga el gobierno
conservador. Y en una reunión de comandantes vamos a ver quién es el que manda en la
revolución de los Llanos: o nosotros, o la Dirección Liberal!
DON FLORO
¡Pues yo estoy dispuesto a
ir a cualquier reunión, donde sea, como sea y cuando sea! (Muy calmado). Pero no doy un
tiro más.
Todos se quedan estáticos,
desafiándose. Se oye el corrido de la reunión llanera y el contrapunteo.
Corrido de la
reunión llanera
(Ritmo de gaván)
La llanura se hizo hombre
cuando hicimos reunión
y de todos los comandos
llegó representación.
Y así vinieron llegando
de toda la población
de Casanare y Arauca,
de Tame y Puerto Rondón.
De Orocué y de Puerto López
llegó otra delegación.
Estando todos reunidos,
comenzó la discusión.
Contrapunteo
(Ritmo de zumba que zumba)
HOMBRE DE JERONIMO
Tome nota, camarita,
de este punto ya aprobado,
en esta reunión llanera
los comandos concluimos
que las juntas de vereda
gobernarán sus poblados
para ser por ellos mismos
libremente gobernados.
HOMBRE DE DON FLORO
Estando aquí reunidos
yo le quiero a usted decir
que no todos los llaneros
esa ley van a cumplir,
porque nadie está por encima
del llanero corcovero
cuya ley yo ya la tengo
en mi hato de Angosturas.
HOMBRE DE JERONIMO
Aunque usted sea Floro
Rojas,
hombre bravo y corcovero,
con voz clara y resonante
digo en nombre de los llaneros,
si llegamos a este acuerdo
no es para salir desunidos
y en un estado mayor
los comandos reuniremos.
HOMBRE DE DON FLORO
Yo soy hombre bien templado,
con cojones y fusil
y no voy a obedecer
ningún comando central.
Si estoy en este río
es que soy muy liberal,
y en la ciudad se decide
lo que aquí se debe hacer.
HOMBRE DE JERONIMO
En el llano azul abierto,
las tierras como el ganado,
las herramientas y el agua
son de quien las ha sudado,
y en este río tan ancho
no existirán diferencias,
las mujeres y los hombres
tendrán un sol en su sombra.
HOMBRE DE DON FLORO
¿En cabeza de cuál hombre
se puede meter la idea
de que todo lo que existe
bajo de este sol llanero
sea de todos, para todos
y que nada tenga dueño?
Yo mi vaca no reparto
ni en cuatro ni en tres pedazos.
HOMBRE DE JERONIMO
La bravura de un guerrero
que está solo en la llanura
se la arrastra un viento flaco
y los cachos de una vaca.
Por eso con Guadalupe
como jefe de estos Llanos
buscaremos a otros hombres
que también están peleando.
HOMBRE DE DON FLORO
Pues escuche, caballero:
no estoy solo en la llanura,
si buscan otras ideas
que huelen a comunismo
van a saber quién es Floro
con su hato y con sus peones,
porque yo no estoy de acuerdo
con estas revoluciones.
HOMBRE DE JERONIMO
Ponga cabeza al asunto
y cien metros de atención,
que si usted no está de acuerdo
con esta revolución,
su cabeza y propiedad
pronto serán como un río,
ay!, como un río
que no encontrará la mar.
CONTINUAR
REGRESAR AL INDICE
|