CINCO OBRAS DE CREACIÓN COLECTIVA
TEATRO LA CANDELARIA
Director: Santiago García
© Derechos Reservados de Autor

EL ENVIO DE TROPAS A COREA

Los soldados se preparan para el enfrentamiento. Visten traje de campaña. Los ejercicios son al estilo rangers. Mientras suena el altavoz permanecen estáticos.

ALTAVOZ

Your attention, please. Your attention, please. Training for latin American soldiers. Last part... Se recomienda al instructor verificar si todo está en orden.

SARGENTO VELANDIA

¿Todo el mundo listo?

SOLDADOS

¡Sí, mi sargento!

ALTAVOZ

"Your attention, please... ten... nine... eight... seven... six... five... four... three...two...one... zero!".

(Los soldados hacen toda clase de acrobacias, llamadas "pruebas de confianza". Se presentan al sargento cada vez que hacen los ejercicios, los van acompañando de gritos estridentes: "¡Por mi madre! Por mi novia! Por la Patria!").

SARGENTO VELANDIA

¡Soldados, aaaaaalto! Formarse! Aline... ar! Vista al frent!... A discreción! Atención Fir... (Los soldados cumplen las órdenes). Bueno, muchachos, llegó el momento definitivo. Como un relojito! Vamos a una guerra, una guerra de verdad. Soldados, ¿ustedes saben lo que es una guerra de verdad?

SOLDADOS

iNo, mi sargento!

SARGENTO VELANDIA

iQué van a saber lo que es una guerra de verdad, soldaditos virgos! Vamos a una guerra. No una guerrita de cobardes escondidos en la manigua y en las selvas de los Llanos, que esperan emboscados a la víctima, disparan y huyen para volverse a esconder, disparar a mansalva y huir. ¡Son unos cobardes! Muchachos, vamos a Corea! Vamos a enfrentarnos a un enemigo de verdad, verlo frente a frente, como los veo a ustedes, para sentir la música del tiroteo. Una guerra moderna con armas modernas. Ejército contra ejército, que funcionan como un relojito. Y cuando regresemos, como verdaderos soldados experimentados en la batalla no vamos a dejar un solo bandolero vivo en los Llanos Orientales. Los desencuevaremos... Yo que sudé la gota amarga junto a ustedes, haciéndoles verdaderos soldados, se que no me van a hacer quedar mal ante mi coronel Smiler... El vendrá para pasar revista...  Y ustedes, firmes como un relojito! Con el coronel Smiler viajaremos a Corea... Con él conoceremos, eso sí, a verdaderos soldados, altos, rubios, fuertes, capaces de dar la vida por la patria. De los soldados norteamericanos debemos aprender su valor, su arrojo. Su desprecio por la vida. Son hombres cojonudos hombres que sienten en su honor de soldados el vestir el uniforme de la patria... El uniforme del militar, es la patria. (A un soldado). Soldado, ¿usted se siente vestido de patria?

SOLDADO

Me siento vestido de patria, mi sargento.

SARGENTO VELANDIA

Me siento orgulloso de ustedes, muchachos. Orgullo de hombre, de sacar de la mierda a un hombre. Soldado Robledo, un paso al frente. (Robledo sale de la formación). Aquí está el fruto de mi trabajo, ¿lo ven?

SOLDADOS

¡Sí, mi sargento!

SARGENTO VELANDIA

Dígame Robledito, ¿antes de caer en mis manos, qué era usted?

ROBLEDO

Un pobre hombre, mi sargento.

SARGENTO VELANDIA

¡Una mierda!

ROBLEDO

¡Una mierda, mi sargento!

SARGENTO VELANDIA

¡Un miserable collarejo!

ROBLEDO

¡Un miserable collarejo, mi sargento!

SARGENTO VELANDIA

Y ahora, gracias al ejército de Colombia y a su sargento Velandia. ¿qué es usted?

ROBLEDO

Un soldado de la patria. mi sargento.

SARGENTO VELANDIA

Un verdadero soldado de la patria que no se mete en mierdas de política. ¿no. Robledo?

ROBLEDO

Sí, mi sargento, el soldado colombiano no se mete

SARGENTO VELANDIA

¿Y cuál es el ideal de su vida, Robledito?

ROBLEDO

¡Defender la patria, mi sargento!

SARGENTO VELANDIA

Así se habla, muchacho. ¡A su puesto! (Robledo da un paso atrás). Ustedes, mis muchachos, son los verdaderos representantes de la juventud colombiana. Lo mejor de lo mejor. Al regreso, serán recibidos como héroes, ejemplo vivo, sus pechos relucientes de medallas. Serán como un desafío a la gloria y al futuro. Listos, ahí llega mi coronel Smiler. Cuidado con hacerme quedar mal. Ustedes ya me conocen.

Entra el coronel Smiler acompañado del Ministro de Gobierno, su esposa y el obispo.

SARGENTO VELANDIA

¡A discreción! Atención... Firrr!

MINISTRO DE GOBIERNO

(Al coronel Smiler). Coronel Smiler: Colombia no podía estar ausente en la batalla que se libra por la democracia mundial en Corea. Nuestro país entiende el significado del compromiso internacional: pertenecer como nación al mundo libre. Por lo tanto, no escatima sacrificios en responder al llamado de las Naciones Unidas. Nos sentimos orgullosos, porque de antemano conocemos el valor y el arrojo del soldado colombiano. Enviamos este batallón a Corea con nuestros mejores hombres. Lamentablemente, coronel Smiler, no podemos enviar un batallón más numeroso debido a la situación interna que vive el país.

SARGENTO VELANDIA

¡Presenten. arrr...!

El coronel Smiler, el Ministro de Gobierno, su esposa y el obispo pasan revista a la tropa acompañados de una marcha militar.

SARGENTO VELANDIA

¡Descansen. arrrr...!

El coronel Smiler recibe el saludo militar del sargento Velandia.

SARGENTO VELANDIA

¡A la iz...quierrr...! Al tren de la victoria, carrera... marrr...!

Los soldados salen del escenario. Vuelven a aparecer en el tren, asomados a las ventanillas. Los familiares llegan a despedir a los soldados. Se intercambian recomendaciones. El obispo echa agua bendita. Mientras bendice a los soldados y al tren, aparecen dos agitadores que lanzan al escenario hojas volantes y gritan consignas... la ceremonia se paraliza.

AGITADOR 1

¡Soldados colombianos! Ustedes no van a defender a Colombia en Corea. No estamos en guerra contra el pueblo coreano. Esta es una guerra provocada por el imperialismo yanqui!

SARGENTO VELANDIA

(Ordena a un soldado). ¡Soldado, rápido! Sáqueme a ese agitador!

El coronel Smiler, el Ministro de Gobierno, su esposa y el obispo se retiran precipitadamente. Aparece el agitador 2 en el lado opuesto.

AGITADOR 2

¡Abajo el imperialismo yanqui! ¡Soldados, ustedes van a una carnicería, los mandan como carne de cañón. Regresen!

El sargento Velandia, enfurecido, ordena perseguir a los agitadores. Los soldados cumplen las órdenes. Regresan.

SOLDADO 1

Orden cumplida, mi sargento.

SARGENTO VELANDIA

¡Retírese, al tren!

SOLDADO 2

¡Misión cumplida, mi sargento!

SARGENTO VELANDIA

¡Retíreme esa gente de la estación, que ahí está metida la chusma!

El soldado 2 retire a la fuerza a los familiares de los soldados. Gritos y sollozos. Regresa al tren. Parte el tren. Un viejo barrendero entra a barrer los volantes que están sobre el escenario. Canta el bolero de Daniel Santos "La Despedida".

Barrendero (Canta)

Vengo a decirle adiós
a los muchachos
porque pronto me voy
para la guerra
y aunque voy a pelear
en otras tierras
voy a defender mis derechos
mi patria y mi fe.

Yo ya me despedí
de mi adorada
y le pedí por Dios
que nunca llore,
que recuerde por siempre
mis amores,
que yo de ella nunca
me olvidaré.

(De pronto recoge una hoja de papel, la lee y la guarda furtivamente. Continúa barriendo los volantes y cantando).

Sólo me parte el alma
y me condena
que deje tan solita
a mi mamá... (Sale).

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