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EL ENVIO DE TROPAS A COREA
Los soldados se preparan
para el enfrentamiento. Visten traje de campaña. Los ejercicios son al estilo rangers.
Mientras suena el altavoz permanecen estáticos.
ALTAVOZ
Your attention, please. Your
attention, please. Training for latin American soldiers. Last part... Se recomienda al
instructor verificar si todo está en orden.
SARGENTO VELANDIA
¿Todo el mundo listo?
SOLDADOS
¡Sí, mi sargento!
ALTAVOZ
"Your attention,
please... ten... nine... eight... seven... six... five... four... three...two...one...
zero!".
(Los soldados hacen toda
clase de acrobacias, llamadas "pruebas de confianza". Se presentan al sargento
cada vez que hacen los ejercicios, los van acompañando de gritos estridentes: "¡Por
mi madre! Por mi novia! Por la Patria!").
SARGENTO VELANDIA
¡Soldados, aaaaaalto!
Formarse! Aline... ar! Vista al frent!... A discreción! Atención Fir... (Los soldados
cumplen las órdenes). Bueno, muchachos, llegó el momento definitivo. Como un relojito!
Vamos a una guerra, una guerra de verdad. Soldados, ¿ustedes saben lo que es una guerra
de verdad?
SOLDADOS
iNo, mi sargento!
SARGENTO VELANDIA
iQué van a saber lo que es
una guerra de verdad, soldaditos virgos! Vamos a una guerra. No una guerrita de cobardes
escondidos en la manigua y en las selvas de los Llanos, que esperan emboscados a la
víctima, disparan y huyen para volverse a esconder, disparar a mansalva y huir. ¡Son
unos cobardes! Muchachos, vamos a Corea! Vamos a enfrentarnos a un enemigo de verdad,
verlo frente a frente, como los veo a ustedes, para sentir la música del tiroteo. Una
guerra moderna con armas modernas. Ejército contra ejército, que funcionan como un
relojito. Y cuando regresemos, como verdaderos soldados experimentados en la batalla no
vamos a dejar un solo bandolero vivo en los Llanos Orientales. Los desencuevaremos... Yo
que sudé la gota amarga junto a ustedes, haciéndoles verdaderos soldados, se que no me
van a hacer quedar mal ante mi coronel Smiler... El vendrá para pasar revista... Y
ustedes, firmes como un relojito! Con el coronel Smiler viajaremos a Corea... Con él
conoceremos, eso sí, a verdaderos soldados, altos, rubios, fuertes, capaces de dar la
vida por la patria. De los soldados norteamericanos debemos aprender su valor, su arrojo.
Su desprecio por la vida. Son hombres cojonudos hombres que sienten en su honor de
soldados el vestir el uniforme de la patria... El uniforme del militar, es la patria. (A
un soldado). Soldado, ¿usted se siente vestido de patria?
SOLDADO
Me siento vestido de patria,
mi sargento.
SARGENTO VELANDIA
Me siento orgulloso de
ustedes, muchachos. Orgullo de hombre, de sacar de la mierda a un hombre. Soldado Robledo,
un paso al frente. (Robledo sale de la formación). Aquí está el fruto de mi trabajo,
¿lo ven?
SOLDADOS
¡Sí, mi sargento!
SARGENTO VELANDIA
Dígame Robledito, ¿antes
de caer en mis manos, qué era usted?
ROBLEDO
Un pobre hombre, mi
sargento.
SARGENTO VELANDIA
¡Una mierda!
ROBLEDO
¡Una mierda, mi sargento!
SARGENTO VELANDIA
¡Un miserable collarejo!
ROBLEDO
¡Un miserable collarejo, mi
sargento!
SARGENTO VELANDIA
Y ahora, gracias al
ejército de Colombia y a su sargento Velandia. ¿qué es usted?
ROBLEDO
Un soldado de la patria. mi
sargento.
SARGENTO VELANDIA
Un verdadero soldado de la
patria que no se mete en mierdas de política. ¿no. Robledo?
ROBLEDO
Sí, mi sargento, el soldado
colombiano no se mete
SARGENTO VELANDIA
¿Y cuál es el ideal de su
vida, Robledito?
ROBLEDO
¡Defender la patria, mi
sargento!
SARGENTO VELANDIA
Así se habla, muchacho. ¡A
su puesto! (Robledo da un paso atrás). Ustedes, mis muchachos, son los verdaderos
representantes de la juventud colombiana. Lo mejor de lo mejor. Al regreso, serán
recibidos como héroes, ejemplo vivo, sus pechos relucientes de medallas. Serán como un
desafío a la gloria y al futuro. Listos, ahí llega mi coronel Smiler. Cuidado con
hacerme quedar mal. Ustedes ya me conocen.
Entra el coronel Smiler
acompañado del Ministro de Gobierno, su esposa y el obispo.
SARGENTO VELANDIA
¡A discreción!
Atención... Firrr!
MINISTRO DE GOBIERNO
(Al coronel Smiler). Coronel
Smiler: Colombia no podía estar ausente en la batalla que se libra por la democracia
mundial en Corea. Nuestro país entiende el significado del compromiso internacional:
pertenecer como nación al mundo libre. Por lo tanto, no escatima sacrificios en responder
al llamado de las Naciones Unidas. Nos sentimos orgullosos, porque de antemano conocemos
el valor y el arrojo del soldado colombiano. Enviamos este batallón a Corea con nuestros
mejores hombres. Lamentablemente, coronel Smiler, no podemos enviar un batallón más
numeroso debido a la situación interna que vive el país.
SARGENTO VELANDIA
¡Presenten. arrr...!
El coronel Smiler, el
Ministro de Gobierno, su esposa y el obispo pasan revista a la tropa acompañados de una
marcha militar.
SARGENTO VELANDIA
¡Descansen. arrrr...!
El coronel Smiler recibe el
saludo militar del sargento Velandia.
SARGENTO VELANDIA
¡A la iz...quierrr...! Al
tren de la victoria, carrera... marrr...!
Los soldados salen del
escenario. Vuelven a aparecer en el tren, asomados a las ventanillas. Los familiares
llegan a despedir a los soldados. Se intercambian recomendaciones. El obispo echa agua
bendita. Mientras bendice a los soldados y al tren, aparecen dos agitadores que lanzan al
escenario hojas volantes y gritan consignas... la ceremonia se paraliza.
AGITADOR 1
¡Soldados colombianos!
Ustedes no van a defender a Colombia en Corea. No estamos en guerra contra el pueblo
coreano. Esta es una guerra provocada por el imperialismo yanqui!
SARGENTO VELANDIA
(Ordena a un soldado).
¡Soldado, rápido! Sáqueme a ese agitador!
El coronel Smiler, el
Ministro de Gobierno, su esposa y el obispo se retiran precipitadamente. Aparece el
agitador 2 en el lado opuesto.
AGITADOR 2
¡Abajo el imperialismo
yanqui! ¡Soldados, ustedes van a una carnicería, los mandan como carne de cañón.
Regresen!
El sargento Velandia,
enfurecido, ordena perseguir a los agitadores. Los soldados cumplen las órdenes.
Regresan.
SOLDADO 1
Orden cumplida, mi sargento.
SARGENTO VELANDIA
¡Retírese, al tren!
SOLDADO 2
¡Misión cumplida, mi
sargento!
SARGENTO VELANDIA
¡Retíreme esa gente de la
estación, que ahí está metida la chusma!
El soldado 2 retire a la
fuerza a los familiares de los soldados. Gritos y sollozos. Regresa al tren. Parte el
tren. Un viejo barrendero entra a barrer los volantes que están sobre el escenario. Canta
el bolero de Daniel Santos "La Despedida".
Barrendero (Canta)
Vengo a decirle adiós
a los muchachos
porque pronto me voy
para la guerra
y aunque voy a pelear
en otras tierras
voy a defender mis derechos
mi patria y mi fe.
Yo ya me despedí
de mi adorada
y le pedí por Dios
que nunca llore,
que recuerde por siempre
mis amores,
que yo de ella nunca
me olvidaré.
(De pronto recoge una hoja
de papel, la lee y la guarda furtivamente. Continúa barriendo los volantes y cantando).
Sólo me parte el alma
y me condena
que deje tan solita
a mi mamá... (Sale).
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