CINCO OBRAS DE CREACIÓN COLECTIVA
TEATRO LA CANDELARIA
Director: Santiago García
© Derechos Reservados de Autor

LA ENTREVISTA

Jerónimo llega al hall de la casa de Armando. Espera un tiempo, que aprovecha para observar la magnificencia de la casa. Armando sale y lo recibe consternado.

ARMANDO

Pero, cómo es posible que manden gente a mi propia casa? Les comunicamos en un mensaje que esperaran noticias nuestras, no que vinieran por ellas. Usted se imagina los peligros que nosotros corremos aquí en la ciudad? Nuestros pasos están vigilados, las casas, los teléfonos, todo...

JERONIMO

Doctor, ¿no cree usted que yo también corro peligro viniendo a la ciudad? Yo vengo porque traigo órdenes de mi comandante Guadalupe...

ARMANDO

¡Shhh! Mire, por favor, hable un poco más bajo. Vamos allí donde podemos hablar con mayor tranquilidad.

Se desplazan a un extremo del escenario.

JERONIMO

Vengo por los fusiles, las medicinas, los pertrechos, todo lo que nos han ofrecido...

ARMANDO

(Lo interrumpe). ¿Pero, qué piensan ustedes? ¿Qué podemos conseguir fusiles a la vuelta de la esquina? ¿Qué podemos comprarlos como se compran cigarrillos en las tiendas, en la tienda de doña Rosita? (Saca un cigarrillo). Ayer recibí carta de un tal Floro pidiéndome lo mismo... (Busca nerviosamente un fósforo. Jerónimo enciende serenamente uno y se lo ofrece). Y yo ni siquiera lo conozco. Y además, comete la imprudencia de escribirme a mí, con nombre propio y a la dirección de mi casa... No, no esto es un desastre!

JERONIMO

¿Entonces le digo a mi comandante Guadalupe que espere y espere hasta reventar? Mire, doctor, en vez de las noticias de la Dirección Liberal, lo que nos llegan son bombardeos.

ARMANDO

Por favor, hable un poco más bajo. Cálmese. Baje la voz. No se ponga tan nervioso.

JERONIMO

Pero si el nervioso es usted, doctor.

ARMANDO

Pero cómo! Cómo no voy a estar nervioso si aquí en mi casa tengo una reunión muy importante! Su presencia aquí es muy peligrosa.

JERONIMO

En los Llanos también es peligroso, por la presencia del ejército.

ARMANDO

(Arroja el cigarrillo al suelo. Luego lo recoge y busca un cenicero. Finalmente lo tira). Mire... Su valentía déjela para los Llanos. Aquí estamos en la ciudad... aquí la situación es distinta. Las cosas las estamos arreglando por lo alto. Ustedes no entienden de política. ¡Qué van a entender! Piensan que todo se arregla echando bala. Hemos organizado un comité coordinador, que va a estar en permanente contacto con ustedes... ¿me entiende?

JERONIMO

¿Pero los fusiles, los pertrechos, las medicinas? No puedo regresarme con las manos vacías.

ARMANDO

Despreocúpese. jovencito...no lo voy a enviar de regreso cargado de fusiles y de pertrechos. Despreocúpese, podría ser muy peligroso hasta para su propia vida. .. ¿Cómo le explico para que entienda? La situación la estamos arreglando por lo alto. Ustedes sigan en lo que están... pero no vayan a cometer una locura. Eso significaría terminar con las conversaciones que hemos iniciado con personajes muy importantes, incluso algunos militares de los altos mandos.

JERONIMO

Pero no podemos seguir esperando hasta morirnos de viejos en la selva. Si nos quedamos manicruzados, pues nos acaban con la vida.

ARMANDO

Baje la voz. Puede escucharnos mi mujer.

JERONIMO

Nosotros tenemos miedo, pero al enemigo.

ARMANDO

Bueno, mi querido joven, es suficiente. He sido muy explícito. Regrese a su lugar. Dígale a Guadalupe que mantenga muy en alto la lucha del partido liberal. (Bajando la voz). Que de vez en cuando disparen uno que otro tiro. ¡Pero mucho cuidado con ir a exajerar!..

JERONIMO

Pero, doctor, ¿con qué fusiles vamos a hacer los disparos?

La esposa de Armando se asoma al otro lado del escenario, muy elegante.

ESPOSA DE ARMANDO

¿Armando?

ARMANDO

(Pausa). ¿Qué pasa? Ya voy. (La mujer sale. A Jerónimo). ¿Se da cuenta en el lío que me acaba de meter? Mejor váyase lo más pronto posible, por aquí.

Jerónimo va a salir por el hall. Armando lo retiene.

ARMANDO

No. Por ahí no, por la puerta del patio, me hace el favor. Me da mucha pena, pero... por la puerta de atrás...

Jerónimo sale.

ARMANDO

Mire, muchacho...

Jerónimo se vuelve. Armando le estira la mano. Después de un momento de vacilación Jerónimo la estrecha.

ARMANDO

Dígale a Guadalupe que estamos con sus muchachos de todo corazón, de todo corazón.

Jerónimo sale. Armando entra preocupado.

CONTINUAR

REGRESAR AL

INDICE