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V. EL CONTEO DEL TABACO
La escena se desarrolla en
dos planos: adelante, el padre y dos hijos cuentan con mucho cuidado las matas de la
sementera de tabaco; atrás, la madre prepara el sancocho para los guardias que van a
llegar. La acompañan el abuelo y dos hijas, quienes elaboran sombreros y mantas. Una de
las hijas está preñada. Los temas van superpuestos:
PRIMER TEMA: Los tres
hombres, el padre Silvino y sus dos hijos cuentan afanosamente las matas, cada uno por su
lado. Cuando acaban de contar, comparan los resultados y a cada uno le da un número
distinto; a uno 485, a otro 498 y a un tercero 502. Ellos tienen permiso para sembrar 500
matas. Discuten entre sí y al final resuelven cortar 30 matas para estar más seguros.
SEGUNDO TEMA: La familia
discute sobre los últimos acontecimientos acaecidos en la región. A varias familias les
han destrozado la cosecha, sólo por tener dos o tres maticas de más. En cambio, al
señor Plata, que tiene permiso para sembrar cinco mil, ni siquiera le contaron el
sembrado, sabiendo todos que tiene por lo menos siete mil. Por eso hay que atender bien a
los guardias, no discutirles y servirles un buen sancocho. Era la única gallinita que
tenían. Una de las hijas opina que no deben tener miedo porque ellos están seguros de
tener menos de las 500 maticas. Otra de las hijas informa que esa noche se prepara una
reunión donde un vecino para discutir la situación. El abuelo prohibe rotundamente
meterse en reuniones.
Llegan los guardias en el
momento en que los hombres acaban de cortar las 30 maticas. Los invitan a sentarse a la
mesa. Les sirven el sancocho. Los guardías comen muy a gusto, mientras la familia los
mira en silencio. Los guardias piden el papel del permiso de la siembra y proceden a
contar. Mientras los guardías cuentan, las mujeres rezan y los hombres se pasean
nerviosos.
GUARDIA 1
¿Qué les pasó? Ahí hay
520 matas.
La familia suplica a los
guardias que vuelvan a contar, que debe haber alguna equivocación, que es lo único que
tienen. Los guardias resuelven de mala gana volver a contar para "demostrar" que
ellos son gente honrada. El segundo guardia cuenta las matas por lotes de a 50. La familia
le solicita que cuente despacio. El guardia continúa sin oírlos y se acerca al primer
guardia.
GUARDIA 2
(Al Guardia 1). Oiga, usted
está equivocado, ahí no hay 520 matas. (La familia suspira aliviada). Lo que hay es 535.
(Gran algarabía y protestas. Los guardias callan a la familia. Les devuelven el permiso).
GUARDIA 1
Sí quieren pueden ir
mañana a la Alcabala a hacer el reclamo, pero nosotros tenemos que cumplir con el deber.
Los guardias proceden a
destrozar el sembrado con las culatas de los fusiles. Los campesinos lloran y suplican de
rodillas que no les destruyan la cosecha. Las mujeres se abrazan a las rodillas de los
guardias. Estos los retiran a culatazos y patadas. Al final agarran al padre y se lo
llevan preso. Todos quedan llorando en silencio sobre la sementera destrozada. De pronto,
uno de los hijos se levanta y habla.
HIJO
Con llorar no se remedia
nada. Vamos a donde los vecinos y les contamos lo que nos pasó. Unámonos a ellos.
(Salen).
Redoble de tambor. Entran
tres actores y declaman al público.
ACTORES
Cuando ellos te dan tres
es porque ya te han quitado seis.
Cuando ellos te dan diez
es porque ya te han quitado treinta.
Y cuando llegue el día
en que no te quiten nada
es porque ya te robaron la vida.
Sólo tú impedirás que ese día llegue.
Tú y tus compañeros.
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