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EL COLECTOR
En la casa del barrio La
Invasión, Dolores trabaja amasando empanadas. Mario se arregla para salir a trabajar.
MARIO
Es mucho el engaño que
reina por allá, mamá. Dizque me iban a pagar cincuenta pesos diarios, comida y dormida.
Pura paja. De los tres mil quinientos que llegamos allá solo hubo trabajo para
trescientos cincuenta y solo a quince diarios. Y nos tocaba comprar la comida. Mejor
dicho, peor que esclavos. Y en Venezuela, no se diga.
DOLORES
Pero eso le pasó por irse
así a la buena de Dios. Sin ningún contrato, sin ningún papel que le sirviera de
respaldo.
MARIO
Puro engaño. En Venezuela,
figúrese que el tipo donde trabajaba, que también era colombiano, me hizo sacar cuenta
de ahorros y a la hora de la verdad, cuando nos denunció a la policía, se quedó con
todo lo que habíamos economizado durante un año.
Durante todo el parlamento
anterior han entrado dos obreros del municipio con un hombre que lleva papeles y va
apuntando datos. Los obreros van midiendo una línea imaginaria que precisamente pasa por
la casa de los Pérez.
DOLORES
Qué se le ofrece a los
señores?
OBRERO
Hay que medir por aquí.
Para el trazo del colector de aguas negras.
MARIO
Cómo así? Pues ustedes por
aquí no pasan sin la autorización del barrio. Y eso del colector todavía no se ha
resuelto.
DOCTOR
Sigan midiendo por ahí
muchachos. Vea, joven. Mañana van a traer los bulldózer para tumbar todas las casas que
están en esta línea. De manera que déjenos trabajar.
Los obreros siguen midiendo.
DOLORES
Pero si aquí se ha resuelto
que nos tienen que dar casas a todos en otro sitio antes de que empiecen los trabajos.
DOCTOR
Y usted, ya firmó los
papeles para que le den casa de Vivienda Popular? (Saca un formulario).
DOLORES
Cuáles papeles?
MARIO
No vaya a firmar nada,
mamá, que eso es puro engaño.
DOCTOR
Pues si quiere casa nueva
tiene que firmar aquí, señora. Y le advierto que está retrasada. Eso ha debido ir a las
oficinas hace una semana... Deben quedar pocos cupos.
MARIO
Voy a llamar a los
compañeros de la organización. No vaya a firmar nada, mamá. Quedamos en que si esta
gente tiene que tratar con la organización.
(Sale).
DOCTOR
Entonces quédense sin nada.
Eso les pasa por hacerle caso a las organizaciones subversivas. (Va a salir).
DOLORES
Un momento, señor espere.
Cómo es eso de la casa? Por qué no vuelve más tarde, cuando esté mi marido?
DOCTOR
Imposible, señora. Es su
última oportunidad. Si quiere firme aquí ya. Y así queda con derecho a una casa, muy
bien situada en el barrio El Primor.
DOLORES
Y nos dan las escrituras?
DOCTOR
Una casa propia con todos
los trámites legales, no como esta que, como ve, la puede perder en cualquier momento.
Firme aquí, señora.
DOLORES
y tenemos que pagar algo?
DOCTOR
Claro, señora. Pero es una
miseria. Ciento cincuenta pesos durante veinte años.
DOLORES
Pero aquí nos dijeron...
DOCTOR
Lo que pasa es que ustedes
lo quieren todo regalado. Y por eso siempre se estrellan con la ley. Bueno, yo no puedo
perder más tiempo! (Va a salir).
DOLORES
Espere, espere, señor.
Está muy bien. Déjeme firmar. (Firma).
Entran Mario y el Dirigente.
MARIO
Pero, cómo se dejó
engañar, mamá?
DIRIGENTE
Habíamos decidido que nadie
actúa por su cuenta, sino todos unidos. Porque eso es lo que quieren, desbaratarnos la
organización separándonos de a uno en uno. Bastante se repitió. Ahora qué van a sacar.
Les van a dar una casa en los extramuros. Durante veinte años les va a tocar pagar cuotas
e intereses... Lo único que nos puede salvar es la unidad de todos los del barrio.
Dolores tiene el papel en la
mano.
(En estilo comercial de
T.V., declaman).
ACTRICES
Si tu vida se te cae,
nosotros la levantamos,
tú solamente tienes
que firmamos un contrato.
En cómodas cuotas mensuales
nos pagarás lentamente.
Hoy un ojo, mañana tus cabellos.
Después tus pensamientos.
Te das cuenta de lo fácil
que se vive en este tiempo.
No necesitas dinero,
basta solo tu silencio
y tu firma en el contrato.
Vive tu vida al fiado,
que al final de la partida
nos pagarás de contado
con tu sangre y con tu vida.
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