CINCO OBRAS DE CREACIÓN COLECTIVA
TEATRO LA CANDELARIA
Director: Santiago García
© Derechos Reservados de Autor

III. LA COLA DEL PAN

Frente a una panadería una cola de gente espera. Las mujeres, en su mayoría, con pañoletas y canastos. Dos jovencitas, bien vestidas, ríen y cuchichean en medio de la cola. Un vendedor de té ambulante ¡nstala su puesto a un lado de la panadería. Son las cuatro de la mañana y hace un frío endiablado. Una mujer que está delante de las jovencitas les pide que le guarden el puesto. Se acerca al vendedor de té y le pide que le sirva una taza. El hombre la prepara y se la ofrece pero antes estira la mano cobrándole.

VENDEDOR

Son dos kópecs.

MUJER 1

¿Cómo?

VENDEDOR

Dos kópecs.

La mujer se retira pacientemente a la cola.

VENDEDOR

(Furioso) ¡Oiga!, ¿pero qué es lo que quiere? ¿Que le regale el té? Son dos kópecs. No se lo puedo dejar por menos. ¿Cuánto cree que me está costando la libra de té? Hoy la subieran casi al doble, si es que uno lo consigue. ¿Qué quiere que yo haga? ¿Y el azúcar? ¿Y lo que tengo que pagar de impuestos? Así ya no se puede, no se puede.

El vendedor refunfuña y devuelve el té a la garrafa. Las jovencitas estallan en incontrolables ataques de risa. Llega un matrimonio de pequeños burgueses. El hombre es el Trujamán. Se saludan con las jovencitas y se meten en la cola. La gente protesta.

MUJER 2

Pero, ¿qué es eso? ¡Respete la cola!

HOMBRE 1

¿Qué se ha creído? ¡Nosotros estamos aquí desde las diez de la noche!

PEQUEÑO BURGUES

Señores, las niñas nos estaban guardando los puestos.

MUJER 3

¡Nada de eso! Que hagan cola como todos! ¿Qué están pensando? Que pueden hacer lo que les da la gana?

MUJER 2

Ahora no es como antes. Las cosas ahora no son como en la época del Zar. Por muy empingorotados que sean, tienen que hacer cola igual que todos nosotros.

PEQUEÑA BURGUESA

Pues para eso las niñas están aquí desde anoche.

MUJER 4

¡Pobres angelitos! Se van a derretir!

PEQUEÑO BURGUES

¡Respéteme las niñas!

MUJER 4

Ustedes son los que tienen que respetar. Ustedes que son los responsables de esta situación con su gobierno del demonio...

PEQUEÑO BURGUES

Un gobierno de todos nosotros.., un gobierno democrático.

MUJER 4

Que lo único que ha hecho es llevar este país a la ruina!

PEQUEÑA BURGUESA

Pues para que vea, el gobierno está haciendo más de lo que puede por nosotros. Si hay escasez, eso se lo debemos a los bolcheviques con sus huelgas y sus paros que no dejan gobernar.

MUJER 2

¿Gobernar? Usted llama gobernar mandar nuestros soldados a esa estúpida ofensiva que nos ha costado más de doscientos mil muertos?

PEQUEÑA BURGUESA

En vez de gastar sus energías en injuriarlo a uno, deberían emplearlas en educar bien a sus hijos para que no deserten en el campo de batalla. (Una de las mujeres se lanza a golpearla. Las otras la contienen). ¡Si hubiéramos ganado la ofensiva hace quince días, hoy tendríamos paz y pan en nuestros hogares!

PEQUEÑO BURGUES

Cálmate, querida!... Señores, compañeros: esto es un abuso, una injusticia. Portémonos como seres racionales. Las niñas nos estaban guardando el puesto.

TODOS

¡Qué hagan cola! Fuera! Hipócritas!

PEQUEÑO BURGUES

¡Tomemos esto como seres racionales! Como demócratas!

UN HOMBRECITO

Este país está dejado de la mano de Dios. En todas partes lo mismo. Incitados por Lenin y su camarilla, los bolcheviques han llenado de odio fratricida los corazones de los rusos. Sí los dejamos que sigan como van, ¡nos lo van a quitar todo!

MUJER 2

Bien, pues que nos quiten todo lo que tenemos: el hambre y la guerra.

PEQUEÑO BURGUES

¡Cordura!

MUJER 1

¿Cuál cordura? Hace tres días no conseguimos pan. Nuestros hijos mueren como moscas en el frente. Todo ha subido más de diez veces durante este gobierno provisional. Y ahora quieren que los respetemos y seamos cuerdos. ¡Al diablo!

En este momento entran los Guardias Rojos. Son del Soviet del barrio.

GUARDIA ROJO

¿Qué pasa, camarada?

PEQUEÑA BURGUESA

¡Estas gentes, que sólo por el hecho de que estamos un poco mejor vestidos que ellos nos quieren sacar de la cola!

MUJER 1

Aquí no se guarda puesto como si estuvieran en sus teatros. ¡Bastante tenemos con aguantarles los angelitos!

GUARDIA ROJO

Calma compañeros. De todas maneras de nada sirve eso de guardar el puesto. Con que guarden su turno basta. Yo vengo a repartirles fichas, no por personas, sino por familias. Es una decisión del Soviet del barrio. Precisamente para impedir estos problemas.

PEQUEÑO BURGUES

Pero si esa es una proposición que hicimos hace dos meses a la Duma Municipal nosotros los socialistas revolucionarios, y ahora resulta que son ellos, los Soviets, los que solucionan todos los problemas.

GUARDIA ROJO

Bien, ustedes proponen las soluciones y nosotros las ponemos en práctica. ¿Qué ve de malo en eso, camarada? ¿Cómo es su nombre?

PEQUEÑO BURGUES

Estefan Ivanovich Grainski.

GUARDIA ROJO

(Mirando la lista). Grainski... Grainski. Ahí tiene una ficha para tres personas, su mujer y su hija.

PEQUEÑA BURGUESA

¿Cómo así, tres? Somos cuatro... mejor dicho, cinco, con Ana Pávlova. Ella es la que nos... eh!... mejor dicho la que trabaja para nosotros, pero es como de la familia.

GUARDIA ROJO

Ana Pávlova... y ¿cómo es el apellido?

PEQUEÑA BURGUESA

Pues es... (Mira desconcertada al marido) es...

MUJER 1

¿Cómo de la familia y ni siquiera saben cómo se llama? Lo que tienen es una esclava.

PEQUEÑO BURGUES

Y Nadieshna, que es mi sobrina. Sus padres viven en Yalta...

GUARDIA ROJO

Pues que vuelva con sus padres. Aquí tengo tres y sólo le doy ficha para tres.

SOBRINA

(Llorando) Yo no quiero volver a Yalta, yo no quiero volver a Yalta.

PEQUEÑO BURGUES

¿Pero qué es esto? Esas son decisiones que debe tomar el gobierno, la Duma, no los Soviets de barrio Ustedes se están tomando atribuciones que no les corresponden. ¡Esto es un abuso! Nosotros somos cuatro.

Los pequeños burgueses protestan.., la gente ríe y entra el Panadero. Todos hacen silencio. El Panadero abre la panadería y al momento sale. Pone en la pared pedacitos de pan, que humedece con salivae. Después fija sobre ellos un cartel que dice: «Hoy no hay pan». Ante el estupor de todos entra de nuevo a su almacén y cierra la puerta bruscamente. Las gentes reaccionan y protestan. El Panadero sale.

PANADERO

(Con voz afónica). Bueno, ¿me van a matar, o qué? Llevo seis horas discutiendo con el granero central, camaradas. Sólo venden de dos mil libras de harina en adelante. ¿De dónde voy a sacar doscientos rublos, de dónde? ¡Así los únicos que ganan son los acaparadores! Yo cierro esto! Ya no puedo más!

EL HOMBRECITO

Lo que yo decía. Siembra odio y cosecha tempestades. ¿De qué les sirven sus benditos Soviets y sus organizaciones? (Al Trujamán) y sus dumas! Pura fanfarronada. ¿Y ahora, qué hacemos? ¿Nos comemos sus fichas y sus listas de familia?

MUJER 2

¡No se la tome con los Soviets, compañero! Tómela con los del gobierno provisional, que son los responsables.

MUJER 1

Este es el tercer día que vuelvo sin pan a mí casa. Estoy desesperada, pero no tanto como para no distinguir quién es el responsable de todo esto.

MUJER 2

Vamos a resolver esto en el Soviet del barrio.

PEQUEÑO BURGUES

No, lo sensato es ir a la Duma, señores.

MUJER 1

En el barrio de Viborg...

PEQUEÑO BURGUES

Allí lo único que pueden hacer por ustedes...

MUJER 1

¡Déjeme hablar!

PEQUEÑO BURGUES

Engañarlos y... y...

MUJER 1

¡Déjeme hablar! (Como actriz). ¿O usted es el único que puede opinar aquí?

PEQUEÑO BURGUES

(Como director) ¡Hable! ¡Hable todo lo que quiera. Esta es una democracia.

MUJER 1

(Vuelve a su papel). Vamos al Soviet, camaradas, llevemos allá las fichas. Entre todos podremos sacarles la harina a los acaparadores...

PEQUEÑO BURGUES

Eso es echarle leña al fuego. En estos momentos tan delicados, acciones desesperadas lo único que logran es empeorar las cosas. Mítines y revueltas...

(Las niñas salen con las dos mujeres).

PEQUEÑA BURGUESA

(Estalla). Tú lo que eres es un cobarde. ¿Qué has hecho durante más de veinte años que te han humillado en ese Ministerio? Dónde crees que están a estas horas tus venerables jefes, tus ministros, secretarios y subsecretarios? Haciendo cola para conseguir un mendrugo de pan? ¡Pusilánime! Eso es lo que siempre has sido! (Desesperada, arroja la ficha al suelo).

PEQUEÑO BURGUES

María Ivanovna... ¿qué dices? ¡Contrólate!

PEQUEÑA BURGUESA

¡Basta! ¡No aguanto más! Veinte años agachando la cabeza, lamiéndole... las botas a esos señores, para terminar...

PEQUEÑO BURGUES

¡Cállate! ¡Cállate, María Ivánovna! Contrólate. Contrólate. (Se dirige al público). Aquí, señoras y señores, no se trata, como parecía, de un problema económico. Aquí, señores, se trata, bien por el contrario, de un problema de conciencia. (La mujer se acerca a la ficha y la recoge. El Trujamán la mira y calla. La mujer mira hacia donde salieron las mujeres y repentinamente toma la decisión de ir con ellas) íMaría, María! Pero si habíamos quedado que tú y yo... (La mujer sale. El Trujamán corre hacia ella. Algunos actores le cierran el paso). ¡María! En el último ensayo quedamos en que... iríamos a la Duma... hacia el otro lado. Si te vas hacia el lado de los Soviets se rompe el equilibrio.., el justo fiel de la balanza. Así no eran las cosas. ¡La imagen que resulta es falsa!... Señoras y señores: no imaginen que todos estaban con los Soviets y los bolcheviques. . - ¡No! Muchos estábamos también... bueno... estaban, de la parte del gobierno provisional... de las Dumas. Mitad y mitad... podría decirse, y así estaba bien. Hasta hace poco... relativamente poco... Lo que pasa es que la intransigencia de algunos sectores... y de algunos actores.... está precipitando los acontecimientos al abismo de la más ciega incomprensión! La lucha de clases, señoras y señores. Serenidad y cordura... pero... pero.. -«si nos mostramos altivos y soberbios a este respecto, ahora que la ciudad está a merced de las olas, se nos acusará más tarde de insensatez»: Aristófanes. (Empiezan a sonar los acordes de un himno del Salvation Army).

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