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III. LA COLA DEL PAN
Frente a una panadería una
cola de gente espera. Las mujeres, en su mayoría, con pañoletas y canastos. Dos
jovencitas, bien vestidas, ríen y cuchichean en medio de la cola. Un vendedor de té
ambulante ¡nstala su puesto a un lado de la panadería. Son las cuatro de la mañana y
hace un frío endiablado. Una mujer que está delante de las jovencitas les pide que le
guarden el puesto. Se acerca al vendedor de té y le pide que le sirva una taza. El hombre
la prepara y se la ofrece pero antes estira la mano cobrándole.
VENDEDOR
Son dos kópecs.
MUJER 1
¿Cómo?
VENDEDOR
Dos kópecs.
La mujer se retira
pacientemente a la cola.
VENDEDOR
(Furioso) ¡Oiga!, ¿pero
qué es lo que quiere? ¿Que le regale el té? Son dos kópecs. No se lo puedo dejar por
menos. ¿Cuánto cree que me está costando la libra de té? Hoy la subieran casi al
doble, si es que uno lo consigue. ¿Qué quiere que yo haga? ¿Y el azúcar? ¿Y lo que
tengo que pagar de impuestos? Así ya no se puede, no se puede.
El vendedor refunfuña y
devuelve el té a la garrafa. Las jovencitas estallan en incontrolables ataques de risa.
Llega un matrimonio de pequeños burgueses. El hombre es el Trujamán. Se saludan con las
jovencitas y se meten en la cola. La gente protesta.
MUJER 2
Pero, ¿qué es eso?
¡Respete la cola!
HOMBRE 1
¿Qué se ha creído?
¡Nosotros estamos aquí desde las diez de la noche!
PEQUEÑO BURGUES
Señores, las niñas nos
estaban guardando los puestos.
MUJER 3
¡Nada de eso! Que hagan
cola como todos! ¿Qué están pensando? Que pueden hacer lo que les da la gana?
MUJER 2
Ahora no es como antes. Las
cosas ahora no son como en la época del Zar. Por muy empingorotados que sean, tienen que
hacer cola igual que todos nosotros.
PEQUEÑA BURGUESA
Pues para eso las niñas
están aquí desde anoche.
MUJER 4
¡Pobres angelitos! Se van a
derretir!
PEQUEÑO BURGUES
¡Respéteme las niñas!
MUJER 4
Ustedes son los que tienen
que respetar. Ustedes que son los responsables de esta situación con su gobierno del
demonio...
PEQUEÑO BURGUES
Un gobierno de todos
nosotros.., un gobierno democrático.
MUJER 4
Que lo único que ha hecho
es llevar este país a la ruina!
PEQUEÑA BURGUESA
Pues para que vea, el
gobierno está haciendo más de lo que puede por nosotros. Si hay escasez, eso se lo
debemos a los bolcheviques con sus huelgas y sus paros que no dejan gobernar.
MUJER 2
¿Gobernar? Usted llama
gobernar mandar nuestros soldados a esa estúpida ofensiva que nos ha costado más de
doscientos mil muertos?
PEQUEÑA BURGUESA
En vez de gastar sus
energías en injuriarlo a uno, deberían emplearlas en educar bien a sus hijos para que no
deserten en el campo de batalla. (Una de las mujeres se lanza a golpearla. Las otras la
contienen). ¡Si hubiéramos ganado la ofensiva hace quince días, hoy tendríamos paz y
pan en nuestros hogares!
PEQUEÑO BURGUES
Cálmate, querida!...
Señores, compañeros: esto es un abuso, una injusticia. Portémonos como seres
racionales. Las niñas nos estaban guardando el puesto.
TODOS
¡Qué hagan cola! Fuera!
Hipócritas!
PEQUEÑO BURGUES
¡Tomemos esto como seres
racionales! Como demócratas!
UN HOMBRECITO
Este país está dejado de
la mano de Dios. En todas partes lo mismo. Incitados por Lenin y su camarilla, los
bolcheviques han llenado de odio fratricida los corazones de los rusos. Sí los dejamos
que sigan como van, ¡nos lo van a quitar todo!
MUJER 2
Bien, pues que nos quiten
todo lo que tenemos: el hambre y la guerra.
PEQUEÑO BURGUES
¡Cordura!
MUJER 1
¿Cuál cordura? Hace tres
días no conseguimos pan. Nuestros hijos mueren como moscas en el frente. Todo ha subido
más de diez veces durante este gobierno provisional. Y ahora quieren que los respetemos y
seamos cuerdos. ¡Al diablo!
En este momento entran los
Guardias Rojos. Son del Soviet del barrio.
GUARDIA ROJO
¿Qué pasa, camarada?
PEQUEÑA BURGUESA
¡Estas gentes, que sólo
por el hecho de que estamos un poco mejor vestidos que ellos nos quieren sacar de la cola!
MUJER 1
Aquí no se guarda puesto
como si estuvieran en sus teatros. ¡Bastante tenemos con aguantarles los angelitos!
GUARDIA ROJO
Calma compañeros. De todas
maneras de nada sirve eso de guardar el puesto. Con que guarden su turno basta. Yo vengo a
repartirles fichas, no por personas, sino por familias. Es una decisión del Soviet del
barrio. Precisamente para impedir estos problemas.
PEQUEÑO BURGUES
Pero si esa es una
proposición que hicimos hace dos meses a la Duma Municipal nosotros los socialistas
revolucionarios, y ahora resulta que son ellos, los Soviets, los que solucionan todos los
problemas.
GUARDIA ROJO
Bien, ustedes proponen las
soluciones y nosotros las ponemos en práctica. ¿Qué ve de malo en eso, camarada?
¿Cómo es su nombre?
PEQUEÑO BURGUES
Estefan Ivanovich Grainski.
GUARDIA ROJO
(Mirando la lista).
Grainski... Grainski. Ahí tiene una ficha para tres personas, su mujer y su hija.
PEQUEÑA BURGUESA
¿Cómo así, tres? Somos
cuatro... mejor dicho, cinco, con Ana Pávlova. Ella es la que nos... eh!... mejor dicho
la que trabaja para nosotros, pero es como de la familia.
GUARDIA ROJO
Ana Pávlova... y ¿cómo es
el apellido?
PEQUEÑA BURGUESA
Pues es... (Mira
desconcertada al marido) es...
MUJER 1
¿Cómo de la familia y ni
siquiera saben cómo se llama? Lo que tienen es una esclava.
PEQUEÑO BURGUES
Y Nadieshna, que es mi
sobrina. Sus padres viven en Yalta...
GUARDIA ROJO
Pues que vuelva con sus
padres. Aquí tengo tres y sólo le doy ficha para tres.
SOBRINA
(Llorando) Yo no quiero
volver a Yalta, yo no quiero volver a Yalta.
PEQUEÑO BURGUES
¿Pero qué es esto? Esas
son decisiones que debe tomar el gobierno, la Duma, no los Soviets de barrio Ustedes se
están tomando atribuciones que no les corresponden. ¡Esto es un abuso! Nosotros somos
cuatro.
Los pequeños burgueses
protestan.., la gente ríe y entra el Panadero. Todos hacen silencio. El Panadero abre la
panadería y al momento sale. Pone en la pared pedacitos de pan, que humedece con salivae.
Después fija sobre ellos un cartel que dice: «Hoy no hay pan». Ante el estupor de todos
entra de nuevo a su almacén y cierra la puerta bruscamente. Las gentes reaccionan y
protestan. El Panadero sale.
PANADERO
(Con voz afónica). Bueno,
¿me van a matar, o qué? Llevo seis horas discutiendo con el granero central, camaradas.
Sólo venden de dos mil libras de harina en adelante. ¿De dónde voy a sacar doscientos
rublos, de dónde? ¡Así los únicos que ganan son los acaparadores! Yo cierro esto! Ya
no puedo más!
EL HOMBRECITO
Lo que yo decía. Siembra
odio y cosecha tempestades. ¿De qué les sirven sus benditos Soviets y sus
organizaciones? (Al Trujamán) y sus dumas! Pura fanfarronada. ¿Y ahora, qué hacemos?
¿Nos comemos sus fichas y sus listas de familia?
MUJER 2
¡No se la tome con los
Soviets, compañero! Tómela con los del gobierno provisional, que son los responsables.
MUJER 1
Este es el tercer día que
vuelvo sin pan a mí casa. Estoy desesperada, pero no tanto como para no distinguir quién
es el responsable de todo esto.
MUJER 2
Vamos a resolver esto en el
Soviet del barrio.
PEQUEÑO BURGUES
No, lo sensato es ir a la
Duma, señores.
MUJER 1
En el barrio de Viborg...
PEQUEÑO BURGUES
Allí lo único que pueden
hacer por ustedes...
MUJER 1
¡Déjeme hablar!
PEQUEÑO BURGUES
Engañarlos y... y...
MUJER 1
¡Déjeme hablar! (Como
actriz). ¿O usted es el único que puede opinar aquí?
PEQUEÑO BURGUES
(Como director) ¡Hable!
¡Hable todo lo que quiera. Esta es una democracia.
MUJER 1
(Vuelve a su papel). Vamos
al Soviet, camaradas, llevemos allá las fichas. Entre todos podremos sacarles la harina a
los acaparadores...
PEQUEÑO BURGUES
Eso es echarle leña al
fuego. En estos momentos tan delicados, acciones desesperadas lo único que logran es
empeorar las cosas. Mítines y revueltas...
(Las niñas salen con las
dos mujeres).
PEQUEÑA BURGUESA
(Estalla). Tú lo que eres
es un cobarde. ¿Qué has hecho durante más de veinte años que te han humillado en ese
Ministerio? Dónde crees que están a estas horas tus venerables jefes, tus ministros,
secretarios y subsecretarios? Haciendo cola para conseguir un mendrugo de pan?
¡Pusilánime! Eso es lo que siempre has sido! (Desesperada, arroja la ficha al suelo).
PEQUEÑO BURGUES
María Ivanovna... ¿qué
dices? ¡Contrólate!
PEQUEÑA BURGUESA
¡Basta! ¡No aguanto más!
Veinte años agachando la cabeza, lamiéndole... las botas a esos señores, para
terminar...
PEQUEÑO BURGUES
¡Cállate! ¡Cállate,
María Ivánovna! Contrólate. Contrólate. (Se dirige al público). Aquí, señoras y
señores, no se trata, como parecía, de un problema económico. Aquí, señores, se
trata, bien por el contrario, de un problema de conciencia. (La mujer se acerca a la ficha
y la recoge. El Trujamán la mira y calla. La mujer mira hacia donde salieron las mujeres
y repentinamente toma la decisión de ir con ellas) íMaría, María! Pero si habíamos
quedado que tú y yo... (La mujer sale. El Trujamán corre hacia ella. Algunos actores le
cierran el paso). ¡María! En el último ensayo quedamos en que... iríamos a la Duma...
hacia el otro lado. Si te vas hacia el lado de los Soviets se rompe el equilibrio.., el
justo fiel de la balanza. Así no eran las cosas. ¡La imagen que resulta es falsa!...
Señoras y señores: no imaginen que todos estaban con los Soviets y los bolcheviques. . -
¡No! Muchos estábamos también... bueno... estaban, de la parte del gobierno
provisional... de las Dumas. Mitad y mitad... podría decirse, y así estaba bien. Hasta
hace poco... relativamente poco... Lo que pasa es que la intransigencia de algunos
sectores... y de algunos actores.... está precipitando los acontecimientos al abismo de
la más ciega incomprensión! La lucha de clases, señoras y señores. Serenidad y
cordura... pero... pero.. -«si nos mostramos altivos y soberbios a este respecto, ahora
que la ciudad está a merced de las olas, se nos acusará más tarde de insensatez»:
Aristófanes. (Empiezan a sonar los acordes de un himno del Salvation Army).
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