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III. LOS CARNICEROS
1. A un puesto de
carnicería atendido por su dueño, Crístancho Flórez, llega un hombre a comprar carne.
Le pide que le venda una libra. Aquél se la pesa, y cuando el hombre va a pagar,
Cristancho le dice que vale siete maravedíes en lugar de cinco. El hombre protesta. Se va
juntando gente que pasa por allí, además de algunos que llegan a comprar y de otros
carniceros. Se forma un verdadero motín contra los carniceros, quienes insisten en
subirle a la carne contra las disposiciones legales que imponen un precio fijo. Los
carniceros alegan que si no le suben a la carne, salen perdiendo.
2. De pronto, uno de los
hombres descubre al señor Nieto ganadero adinerado y le pide que él, como
vendedor de reses, diga si es que las está vendiendo más caras. El señor Nieto dice que
él las está vendiendo al precio estipulado por la ley.
3. Llega un guardia y toda
la gente se dispersa. El guardia pregunta qué está pasando y nadie le responde. Al fin
el hombrecito del comienzo dice que lo que pasa es que los carniceros le están subiendo
el precio a la carne. El guardia increpa a Cristancho y éste alega que no puede seguir
vendiendo la carne al precio que impone el gobierno, debido a los impuestos. El guardia se
lo lleva para la cárcel.
4. El señor Nieto reune a
la gente y le dice que la situación no se puede aguantar más y que la noche anterior
hubo una reunión en casa del señor Berbeo con otros notables criollos, como el senor
Plata y el señor Rosillo, quienes están dispuestos a ir hasta las últimas consecuencias
en su lucha contra el mal gobierno que los está arruinando a todos. Que se recibió una
carta de Santa Fe ofreciendo apoyo, firmada nada menos que por el Marqués de San Jorge,
Don Lozano Peralta, criollo dueño de grandes ganaderías. Así que él le pide a la gente
del pueblo hacer algo contra esta situación. La gente se reune y solícita al señor
Nieto que ya que se encuentra tan dispuesto a ayudarlos, los acompañe a la Alcaldía para
sacar de la cárcel a Cristancho y exigirle al alcalde que rebaje los impuestos. El señor
Nieto "saca el cuerpo" y dice que en el momento no puede, pero que vayan ellos a
donde el alcalde, le armen un escándalo y después le cuenten lo que pasó.
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