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CALENTAMIENTO
Mientras entra el público a
la sala los actores en diferentes grupos y en distintos lugares hacen ejercicios de
calentamiento o cantan canciones de la época de la Revolución de Octubre. Algunos,
mientras cantan, terminan detalles de la escenografía, de la colocación del vestuario y
de la utilería. Debe crearse un ambiente de trabajo y de actividad creadores.
En primer plano, sentado
frente a una mesa, el Trujamán, director y presentador de la obra, se maquilla y prepara
para la presentación. Sus acciones son lentas, rituales, a diferencia de las espontáneas
y libres de los actores. De pronto, sin hacer ninguna transición de luces, se comienza a
cantar la canción "Cuatro años duraba la guerra", la cual va actuada en
pantomima por algunos actores.
Canción
"Cuatro años duraba la guerra"
Tararín, tarará,
tararín, tarará.
Cuatro años duraba la guerra,
no había esperanza de paz,
y en medio de esta guerra
murió como un gran héroe,
un soldado del Zar.
Envuelto en las tinieblas, sí,
durmió serenamente en blanco panteón.
Tararín, tarará,
tararín, tarará.
Pero un día ocurrió que
llegaron
los médicos en comisión.
Revisaron el cadáver
y sacaron la siguiente
acertada conclusión:
aunque el cadáver no hable, no,
todavía es resistente
y en filas debe estar.
Tararín, tarará,
tararín, tarará.
No tocaba a su fin esta
guerra
y el Zar preocupado pensó:
mis cuentas se alteraron
al morir aquel soldado
sin el plazo cumplir,
no obstante que el cadáver
fue por todas sus entrañas
hurgado hasta el final.
(SOLO)
ˇCanalla, escapando del
servicio,
rehusando morir por el Zar!
(CORO)
Al son triunfal de la marcha
se alzará
y a filas volverá.
Se levanta el soldado ˇFir!
Según el reglamento,
a la victoria ˇAr!
Terminada la canción, los
actores toman una tabla que ponen sobre sus hombros, mientras se oye una música de
carrillón. Es un minué que dos actores disfrazados de zar y zarina danzan sobre la
tabla. Los actores que sostienen la tabla van avanzando mientras cantan un coro religioso,
primero muy bajo y lento, luego con gran fuerza y agresividad.
A medida que avanzan los
actores hacia el público, el movimiento de la tabla se transforma de suave a fuerte, como
una tormenta, lo cual hace perder el equilibrio a los zares. Se aferran desesperadamente,
pero los actores mueven la tabla como un barco en medio de una tempestad, hasta que los
zares caen al suelo. Los actores se precipitan contra ellos como para aplastarlos, pero el
Trujamán, que ha terminado de maquillarse, hace sonar un pito. Detiene la escena y se
dirige al público para presentar la obra.
Durante toda la obra, los
actores que no estén desempeñando un papel en ese momento van a estar visibles a los
lados del escenario, como vigilando permanentemente la obra.
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