CINCO OBRAS DE CREACIÓN COLECTIVA
TEATRO LA CANDELARIA
Director: Santiago García
© Derechos Reservados de Autor

EL ATAQUE

Un grupo de guerrilleros atraviesa sigilosamente el escenario buscando posiciones. Van zigzageando, haciéndose señas. Jerónimo queda emboscado en la mitad del escenario.

GUERRILLERO 1

(Se acerca hasta donde Jerónimo. Los dos observan el horizonte al otro lado del río. Amanece). Jerónimo, ya prendieron las luces del pueblo.

JERONIMO

Sí, mire los soldados, se están subiendo al planchón. ¡Son muchos!

Se oye el ruido del planchón.

GUERRILLERO 1

¡Arrancó el planchón! En dos horas estará por aquí. Voy a avisar al comandante. Usted vigile bien.

Silencio. Jerónimo queda solo en el escenario. Se escucha una canción.

Canción de los recuerdos

(Ritmo de bambuco)

Sobre la tierra Jerónimo
en madrugada que acecha,
el susurro compañero
comunicando la espera.

El miedo de hombre le llega,
la muerte viaja en el río,
la vida es presentimiento
en tiempo corto y sombrío.

La llama de los recuerdos
lo regresa a otros días,
instantes de ojos despiertos,
la vida mata a al vida.

Los recuerdos de Jerónimo se personifican en difusas imágenes que toman forma definida sobre el escenario. Son sus recuerdos de niño, en la época en que sus padres fueron invasores de tierra.

MUJER

(Con la voz distorsionada). Jerónimo, niño, vaya, avísele a los demás que la guardia, por orden de los patrones, incendió el pueblo. Que las llamas llegan al cielo. Que unos pocos lograron escapar con vida. Corra, Jerónimo, no tenga miedo! Dígales que nos esperen al atardecer en la quebrada de la piedra grande. Corra, niño, no tenga miedo! (La voz se desvanece).

Un tambor imita los veloces pasos del niño que corre con el mensaje.

HOMBRE 1

¿Cómo, Jerónimo? Qué cuenta, niño? Que los patrones mandaron incendiar el pueblo y que las llamas llegan al cielo? Jerónimo, niño, coja el vado y atraviese el río, busque a los compañeros de la liga de El Limón y dígales que nos enmontamos, que desentierren los fusiles, que lleven los machetes, que nos vemos al atardecer en la quebrada de la piedra grande. ¡No tenga miedo, Jerónimo! No llore, niño! Usted es chiquito, usted se puede deslizar por cualquier sombra. ¡No llore, Jerónimo! Corra, niño! Corra!

La voz se desvanece y se oyen los golpes de tambor.

HOMBRE 2

¡Alerta, Jerónimo, alerta! Corra y dígales a todos los compañeros de la liga de El Limón que nos enmontamos esta misma noche. ¡Corra, pero no tenga miedo! Que no olviden comunicar si escuchan cualquier ruido extraño, si ven una sombra o si oyen una voz desconocida. Guárdelo en la memoria, niño: esta noche, en la quebrada de la Piedra Grande, todos los compañeros de la Liga de El Limón. ¡Corra, no tenga miedo, corra!...

La voz se desvanece y se oye el ruido del motor del planchón y la sirena más fuerte que anteriormente. Un guerrilero arrastrándose sobre los codos llega hasta Jerónimo, le hace una seña y cambia de posición.

GUERRILLERO 2

Jerónimo, el planchón ya viene por la mitad del río.

JERONIMO

Son muchos. Son como cien, y nosotros no esperábamos tantos.

GUERRILLERO 2

No importa Jerónimo. Contamos con la sorpresa. Ellos no saben que muchos van a morir.

JERONIMO

Pero es muy peligroso. Tenemos pocos fusiles.

GUERRILLERO 2

Hay que atacar de todas maneras. Es la orden de los comandantes.

JERONIMO

Además de ser pocos, no tenemos experiencia en la pelea.

GUERRILLERO 2

¡Deje el miedo, Jerónimo! Los emboscados son ellos. Tenemos que hacerlo. Necesitamos fusiles. Esta oportunidad no podemos dejarla escapar. íJerónimo, quítese el miedo!

Se retira. El ruido del motor desaparece y vuelven los golpes de tambor. Aparece en el escenario, como recuerdo de Jerónimo, una marcha de colonos que cargan sobre sus hombros toda clase de enseres. Caminan pesadamente, el invierno les dificulta el paso. Entre ellos va la madre de Jerónimo.

MADRE

Jerónimo, hijo, ¡ándele! Busque alientos y camine! No se me quede. No pare de caminar porque se enfría. Ya casi llegamos. Los compañeros de la liga dijeron que hoy por la tarde llegamos y podemos descansar el cuerpo. ¡Andele hijo, que el tiempo del sueño llegará! Saque alientos para que viva la vida de romper la montaña! No se me duerma parado!

La visión desaparece. Vuelve a oírse el ruido del motor del planchón que llega a la orilla. Jerónimo hace señales a sus compañeros. Salen varios guerrilleros y toman posiciones. Comienzan a disparar gritando.

GUERRILLEROS

¡Viva la revolución liberal de los Llanos! ¡Viva el Partido Liberal! ¡Abajo los chulos!

La escena queda oscura. Se oye la voz del cura que entona las letanías de la campaña de paz.

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