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EL ATAQUE
Un grupo de guerrilleros
atraviesa sigilosamente el escenario buscando posiciones. Van zigzageando, haciéndose
señas. Jerónimo queda emboscado en la mitad del escenario.
GUERRILLERO 1
(Se acerca hasta donde
Jerónimo. Los dos observan el horizonte al otro lado del río. Amanece). Jerónimo, ya
prendieron las luces del pueblo.
JERONIMO
Sí, mire los soldados, se
están subiendo al planchón. ¡Son muchos!
Se oye el ruido del
planchón.
GUERRILLERO 1
¡Arrancó el planchón! En
dos horas estará por aquí. Voy a avisar al comandante. Usted vigile bien.
Silencio. Jerónimo queda
solo en el escenario. Se escucha una canción.
Canción de los
recuerdos
(Ritmo de bambuco)
Sobre la tierra Jerónimo
en madrugada que acecha,
el susurro compañero
comunicando la espera.
El miedo de hombre le llega,
la muerte viaja en el río,
la vida es presentimiento
en tiempo corto y sombrío.
La llama de los recuerdos
lo regresa a otros días,
instantes de ojos despiertos,
la vida mata a al vida.
Los recuerdos de Jerónimo
se personifican en difusas imágenes que toman forma definida sobre el escenario. Son sus
recuerdos de niño, en la época en que sus padres fueron invasores de tierra.
MUJER
(Con la voz distorsionada).
Jerónimo, niño, vaya, avísele a los demás que la guardia, por orden de los patrones,
incendió el pueblo. Que las llamas llegan al cielo. Que unos pocos lograron escapar con
vida. Corra, Jerónimo, no tenga miedo! Dígales que nos esperen al atardecer en la
quebrada de la piedra grande. Corra, niño, no tenga miedo! (La voz se desvanece).
Un tambor imita los veloces
pasos del niño que corre con el mensaje.
HOMBRE 1
¿Cómo, Jerónimo? Qué
cuenta, niño? Que los patrones mandaron incendiar el pueblo y que las llamas llegan al
cielo? Jerónimo, niño, coja el vado y atraviese el río, busque a los compañeros de la
liga de El Limón y dígales que nos enmontamos, que desentierren los fusiles, que lleven
los machetes, que nos vemos al atardecer en la quebrada de la piedra grande. ¡No tenga
miedo, Jerónimo! No llore, niño! Usted es chiquito, usted se puede deslizar por
cualquier sombra. ¡No llore, Jerónimo! Corra, niño! Corra!
La voz se desvanece y se
oyen los golpes de tambor.
HOMBRE 2
¡Alerta, Jerónimo, alerta!
Corra y dígales a todos los compañeros de la liga de El Limón que nos enmontamos esta
misma noche. ¡Corra, pero no tenga miedo! Que no olviden comunicar si escuchan cualquier
ruido extraño, si ven una sombra o si oyen una voz desconocida. Guárdelo en la memoria,
niño: esta noche, en la quebrada de la Piedra Grande, todos los compañeros de la Liga de
El Limón. ¡Corra, no tenga miedo, corra!...
La voz se desvanece y se oye
el ruido del motor del planchón y la sirena más fuerte que anteriormente. Un guerrilero
arrastrándose sobre los codos llega hasta Jerónimo, le hace una seña y cambia de
posición.
GUERRILLERO 2
Jerónimo, el planchón ya
viene por la mitad del río.
JERONIMO
Son muchos. Son como cien, y
nosotros no esperábamos tantos.
GUERRILLERO 2
No importa Jerónimo.
Contamos con la sorpresa. Ellos no saben que muchos van a morir.
JERONIMO
Pero es muy peligroso.
Tenemos pocos fusiles.
GUERRILLERO 2
Hay que atacar de todas
maneras. Es la orden de los comandantes.
JERONIMO
Además de ser pocos, no
tenemos experiencia en la pelea.
GUERRILLERO 2
¡Deje el miedo, Jerónimo!
Los emboscados son ellos. Tenemos que hacerlo. Necesitamos fusiles. Esta oportunidad no
podemos dejarla escapar. íJerónimo, quítese el miedo!
Se retira. El ruido del
motor desaparece y vuelven los golpes de tambor. Aparece en el escenario, como recuerdo de
Jerónimo, una marcha de colonos que cargan sobre sus hombros toda clase de enseres.
Caminan pesadamente, el invierno les dificulta el paso. Entre ellos va la madre de
Jerónimo.
MADRE
Jerónimo, hijo, ¡ándele!
Busque alientos y camine! No se me quede. No pare de caminar porque se enfría. Ya casi
llegamos. Los compañeros de la liga dijeron que hoy por la tarde llegamos y podemos
descansar el cuerpo. ¡Andele hijo, que el tiempo del sueño llegará! Saque alientos para
que viva la vida de romper la montaña! No se me duerma parado!
La visión desaparece.
Vuelve a oírse el ruido del motor del planchón que llega a la orilla. Jerónimo hace
señales a sus compañeros. Salen varios guerrilleros y toman posiciones. Comienzan a
disparar gritando.
GUERRILLEROS
¡Viva la revolución liberal de los Llanos! ¡Viva el Partido Liberal! ¡Abajo los
chulos!
La escena queda oscura. Se
oye la voz del cura que entona las letanías de la campaña de paz.
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