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INDICE
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ICONOS DE LA GALERÍA TRETYAKOF DE MOSCÚ
JUAN CAMILO
SIERRA RESTREPO
Curador de la exposición
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Procesión a la Catedral de la Anunciación en el Kremlin de
Moscú
K:R. Bodry
1860
Óleo sobre tela
61 x 85 cm
Galería Tretyakof
Foto: I. Kozlova, 1990
[Fuera de Catalogo]
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- Si vosotros [ poetas] llamáis
"poesía muda" a la pintura, el pintor puede decir del
poeta que su arte es "pintura ciega"
Consideremos cuál es la aflicción más grave: ¿estar ciego o ser
mudo?
-
LEONARDO DA VINCI, Cuadernos
Los artistas pasan su vida encontrando formas para construir
imágenes que adquieren un mayor sentido frente a quien tiene el
privilegio de observarlas. El arte religioso se preocupó siempre
por hacer de esas imágenes algo comprensible para una gran mayoría
de espectadores.
Desde lo mas remoto de los tiempos, prácticamente en todas las
culturas de las cuales conocemos objetos relacionados con este
tema, la imagen es resultado de la palabra. Así, la pintura
religiosa ilustra hechos históricos y mitológicos que responden a
interrogantes comunes a todos los seres humanos: Quiénes
somos?
¿De dónde venimos? Para dónde vamos?
Muchas veces, las figuras y los hechos representados responden a
condiciones específicas, a textos y ordenanzas que determinan cómo
y qué debe ser esculpido o pintado. Es el caso que nos ocupa: los
iconos rusos son como libros dictados que contienen las palabras y
las leyes establecidas por concilios religiosos, textos, jerarcas y
autoridades y decisiones de la Iglesia ortodoxa rusa. Los hombres
que los realizaron no partieron de ideas propias; siguieron líneas
fundamentales de quienes establecieron qué se debía pintar y cómo.
Su arte, entonces -distinto del concepto occidental que nos guía a
partir del Renacimiento italiano-, consiste en la espiritualidad
impresa sobre la madera, no en la individualidad del objeto
creado.
En una geografía del tiempo, la génesis del icono está vinculada
a las conquistas del Imperio Romano en Oriente y en el norte de
África. En Egipto, los retratos que acompañan a las momias del
valle de El Fayum (siglos I a III d. C.) pueden considerarse como
una de las puertas hacia el icono. Primeros planos de rostros
pintados de frente, idealización de figuras humanas masculinas y
femeninas, de ojos enormes y finas narices y labios cerrados, hacen
intemporal lo temporal. La figura joven del difunto busca acercar
lo divino a lo humano y elementos dorados -coronas o diademas
decoran la frente del retratado en muchos casos- suman a la
extrema idealización de la obran pictórica una aureola de luz no
terrenal, mayor atracción visual para el espectador.
Los retratos de El Fayum se sobreponen a una superficie plana
destacando la importancia del personaje representado, resaltando su
escala. Con la técnica de la encáustica (colores disueltos en cera
fundida, aplicados calientes sobre el soporte pictórico, en general
de madera) la influencia grecorromana produce en el Egipto de El
Fayum los primeros iconos de una era preiconoclasta. La relación
formal de estas obras será patente a lo largo de los primeros
siglos en el arte de los iconos del Imperio Bizantino y lo seguirá
siendo a lo largo del tiempo en Rusia.
Profundas variaciones temáticas y técnicas acompañaron los
siglos de historia visual alrededor del tema del icono. Pero, en
esencia, desde el arte de El Fayum egipcio -que consideramos como
una de sus fuentes primarias- pasando por el arte de los iconos
bizantinos y griegos, un mismo estilo prevalece hasta nuestros
días, si bien en el siglo XVII en Rusia se presenta un cambio que
podemos considerar como un giro formal en su historia.
Los retratos de El Fayum -máscaras sobre el sarcófago del
difunto- representan un tránsito a la posteridad y se constituyen
en identificadores del cadáver portante. Los iconos, de forma muy
diferente, enlazan lo divino y lo humano y dejan sobre la tierra el
universo celestial para contemplación del habitante común. La
relación entre ambos está dada más desde el punto de vista de forma
que de contenido.
Pero, si bien los retratados del valle de El Fayum, en Egipto,
son simples mortales y los iconos -creados como lectura divina-
corresponden a una representación de lo sagrado, su iconografía
nace a imagen y semejanza del hombre: el Cristo inmortal debe su
rostro a uno o varios humanos que lo inspiraron y así ha viajado en
el tiempo. De igual modo la Virgen y todos los santos. Todos
corresponden a imágenes virtuales en las que se reúnen rasgos de
distintos tipos -inclusive de varias razas en algunas ocasiones-
para crear un rostro. De El Fayum al icono, de lo funerario a lo
religioso, la imagen del hombre en función de su representación
desempeñará un papel determinante para el desarrollo de un arte que
-en ambos casos- básicamente busca conmover por su
espiritualidad.
También, en general, es joven el retratado en el valle de El
Fayum. Sin que tengamos certeza sobre la edad de su muerte, su
retrato corresponde a su período de mayor vigor. Así mismo sucede
con Cristo y con la Virgen. En el primero de los casos por razones
obvias, Cristo muere joven; en el segundo, como en el caso de los
retratados egipcios, porque asociamos la juventud a una mayor
vitalidad.
Así pues, más de mil años de una historia visual continua verán
un mismo estilo, acentuado en ocasiones por el humanismo de las
figuras representadas o haciéndolas, en cambio, más hieráticas.
Desde los retratos de El Fayum en Egipto, pasando por las
composiciones de quienes hoy son considerados como las dos grandes
figuras del arte de los iconos en el mundo, Andréi Rubliov (c
1360-c 1427) y el maestro Dioniso (siglo XVI), estamos frente al
universo de un arte que, lejos de todo concepto representativo de
una realidad circundante, determinó sus propios límites a partir de
una "no-realidad" terrena: en el interior del templo bizantino,
griego, ruso, los iconos, frescos y mosaicos representan otra forma
de la realidad, una que bien podemos llamar: "otra realidad".
Entre tanto, en Occidente, a partir de la propuesta visual de
Cimabue y Giotto (siglos XIII y XIV) -padres de la mayor revolución
en la historia del arte hasta el cubismo de Braque y Picasso- se
llegó al que consideramos hoy como el gran momento del cinquecento
italiano, cuando, durante el Renacimiento, se concibieron paralelas
la importancia de una factura realista -vinculada a la perspectiva
y la volumetría- y la literatura contenida en las imágenes
representadas. La figura misma, en su versión más fotográfica,
condujo a una factura de lo real, a una necesidad de evidenciar su
movimiento, de incluir un tiempo en la obra de arte hasta entonces
intemporal, detenida, sin aire que circulara en su interior.
Los hombres del otro lado del Tirreno, los habitantes al oriente
de los Cárpatos, al norte del Mar Negro, trabajaron a partir de una
estética distinta de la estética clásica. No se trataba aquí, como
es el caso de los renacentistas italianos, de convertirse en los
humanizadores del arte griego. No está concebido el horizonte en
las pinturas de iconos (hasta entrado el siglo XVII, cuando, como
se anotó, hay un cambio formal que acerca el icono al arte de
Occidente). No hay perspectiva y el dibujo ocupa un puesto muy
relevante. No se requiere de movimiento en las figuras plasmadas,
todo su peso esta sobrepuesto a un fondo de color plano y la
literatura, en cambio del cruce de anécdotas y personajes como
centro de la escena misma, podemos compararla con los fotogramas de
un
|film que se detuvo, una película sin tiempo, láminas
independientes que, reunidas, forman un todo
|1
Aunque consideramos hoy en día los iconos -piezas de museo- como
objetos de arte, está claro que fueron concebidos como libros del
conocimiento para un pueblo iletrado. La historia de estas
imágenes, distinto del sentido actual con el que podemos leerlas,
está vinculada con la comunicación. En Occidente - como anotamos-
triunfó el realismo: la imagen fotográfica que se impone desde el
siglo XV en el Renacimiento italiano hasta la era de las
computadoras, cuando la mano del artista interviene sobre la
realidad captada con una lente. En el arte de los iconos, en
cambio, su fuerza y su potencia no se miden con respecto a nuestra
propia realidad. Su importancia radica en la energía evocativa y
mística.
Aquí el asunto es más de contenido que de forma; con la
intención pictórica se busca transmitir la espiritualidad estampada
sobre la tabla. Se trata de convencer a los habitantes del mundo
real -a partir de un universo idealizado- sobre el poder de estas
figuras.
|Contemplo un cuadro con placer no menor que con el que
leo una buena historia. Ambos son, en efecto, cuadros. Uno
realizado con palabras, el otro con pintura
|
2
decía Alberti (1404-1472) al
referirse al que consideró buen arte de su época, y este mismo
precepto es aplicable al tema que nos ocupa. La intención pictórica
para los creadores de iconos es un medio y no un fin. Se hace uso
de elementos pictóricos para lograr un propósito evangelizador; de
ahí que la imagen sea siempre la misma y no se recree en ella el
autor dejando su propia huella, una impronta personal. El
espectador leerá una historia, la misma historia. Y su lectura se
hará más cierta y más intensa si es mayor su espiritualidad: los
iconos son santuarios en sí mismos.
Cristo, la Virgen, los santos, lejos de ser terrenos, humanos,
son seres de otro mundo, inabordables para los simples
mortales.
-
-
|El icono es para los analfabetos lo que la Biblia para las
personas instruidas; lo que la palabra es para el oído, el icono lo
es para la vista
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3
.
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|El icono nos muestra la naturaleza ontológica de lo real más
que lo real mismo, de lo finito abierto sobre lo infinito, de lo
visible de lo invisible
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4
|.
De nuevo en nuestra línea cronológica, en Bizancio, a partir del
siglo IV se reunieron varios factores que fueron las claves
determinantes para el desarrollo del arte de los iconos. El
emperador Constantino produjo el Edicto de Milán con el que elevó
el cristianismo a religión de Estado. En el año 325 d. C. convocó y
presidió el concilio de Nicea; y en 330, Constantinopla se
convirtió en la capital del Imperio Romano. De la edad de las
catacumbas, los cristianos pasaron a la edad de las basílicas. Las
primeras manifestaciones de un arte cristiano inscritas en el arte
romano -Cristo como joven Dios efebo- dieron un giro desde el
naturalismo hacia el simbolismo. Muestra de que la representación
de lo natural, lo que nos rodea, perdió relevancia, fue la
decadencia de la escultura y el relieve clásicos procedentes de
imperios y culturas anteriores.
En el templo bizantino son los mosaicos, frescos y pinturas sobre
madera los principales protagonistas.
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-
|El simbolismo se pone al servicio de un realismo místico. El
reino de los símbolos refleja la realidad inteligible [...] El
ornamento ya no es un elemento gratuito. Las formas plásticas son
rechazadas. La materia es reabsorbida en la luz [...] Una
concepción icónica unifica la nueva estética [...] El volumen es
absorbido por el dibujo [...] La imagen se distancia de la
realidad. La representación adopta el lenguaje de los signos [...]
La vida que pasa ya no existe, reina la vida eterna
|
5
|.
También, desde Bizancio, se hace necesario tener en cuenta las
influencias de un arte oriental para la evolución del arte de los
iconos. Hasta el siglo VII de la era cristiana, el icono fue
concebido como forma de representación divina. Luego vinieron los
iconoclastas y con ellos la destrucción de gran cantidad de estas
obras (de las que contamos hoy con unos pocos ejemplos en el
monasterio de Santa Catalina, en el Sinaí, en algunas iglesias de
Roma, en Kiev, en Salónica). Los emperadores iconoclastas
consideraron herética la representación figurada de lo que no podía
tener forma humana (algunos historiadores asocian este período con
un triunfo de Oriente sobre Occidente, de las culturas árabes que
no aceptan el culto a las imágenes).
Con la desacralización -prohibido el arte religioso-,
florecieron en las artes temas como la guerra, la caza, los juegos
de circo, las composiciones con motivos vegetales, animales o
abstractos, y hasta el II Concilio de Nicea -que declaró heréticos
a los iconoclastas-, en el año 787, no retomó fuerza el poder de
las imágenes religiosas. En sus declaraciones, los trescientos
cincuenta y siete obispos reunidos en Nicea decretaron,
-
-
|en toda exactitud y conciencia que, junto a la reproducción
de la preciosa Cruz vivificante, es deber conceder un espacio a los
iconos pintados o en mosaico o aun en cualquier otro material que
adornan las santas iglesias de Dios, los objetos de culto, los
sagrados hábitos, los muros y tablas de madera, las casas y las
calles
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6
|.
Pero de nuevo hubo una crisis y hasta el concilio de Santa
Sofía, en el año 815, y el sínodo de Constantinopla, en el año 843,
no se reinstauró el culto a las imágenes.
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|Desde Constantinopla, probablemente en el año 864 d. C.,
Constantino -o Cirilo, para darle su nombre eclesiástico- se puso
en camino con su hermano Metodio para realizar una misión cerca de
los eslavos de Moravia, respondiendo -según asegura la tradición- a
la petición del príncipe Rostislav de que alguien fuera enviado
para enseñarles la verdad. Con anterioridad a esta fecha no tenemos
prueba alguna de que los eslavos poseyeran literatura propia, ni
siquiera de que emplearan algunos caracteres escritos que
constituyeran un medio de expresión literaria. Constantino había
actuado anteriormente como gobernador imperial en Macedonia y
aprendido allí la lengua eslava. Fue él quien inventó un nuevo tipo
de escritura -derivado en último término de los caracteres
minúsculos griegos-y quien tradujo al dialecto de los eslavos
macedónicos algunas partes del Nuevo Testamento y probablemente un
leccionario [...] Era importante conseguir la aprobación de Roma en
una lengua eslava, porque se pensaba entonces que sólo en los tres
idiomas -hebreo, griego y latín- empleados en el INRI de la Cruz
podía celebrarse debidamente el culto cristiano. Por esa época Roma
había adoptado un punto de vista liberal, y autorizó el uso del
misal eslavómco. Pero después de la muerte de Cirilo (869), aunque
Metodio regresó al campo de su misión, triunfó finalmente el clero
romano, y el lenguaje nacional (salvo en muy pocos casos de
excepción) se prohibió en aquellos eslavos que dependían de la
Iglesia Romana
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7
|.
Rusia nació con el paso de las tribus escandinavas de los
varangianos, de Nóvgorod a Kiev, y la importancia de esta última
ciudad radica en el control de la cuenca del río Dniéper, principal
vía de acceso al Mar Negro, ruta hacia Bizancio.
-
-
|Vasilievsky ha demostrado que ya en los primeros años del
siglo IX navegaban en el Mar Negro los barcos rusos [...] Es a
Constantinopla a quien debe Rusia su cristianismo. La conversión de
la princesa Olga en 957 parece que rindió pocos frutos, pero cuando
Vladimiro, después de la captura del Quersoneso en 988, recibió el
bautismo en la iglesia de los Panagia -la santísima Madre de Dios-
en aquella ciudad, y se casó con Ana
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8
|, la princesa Bizantina, el príncipe
impuso su nueva fe a sus súbditos paganos y Kiev se convirtió en un
estado cristiano y en un aliado del Imperio
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9
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Procesión en la Gubernia de Kursk
Ilia Repin [ FUERA DE CATALOGO]
|
El primer libro de derecho ruso de que tenemos noticia -el
Russkaya pravda- fue al parecer compilado por eclesiásticos con
destino a sus propios tribunales y modelado sobre los manuales
bizantinos, Ecloga y Procheiron. Este código fue una de las bases
para el desarrollo del Imperio, resultado de una íntima conexión
entre la Iglesia y el poder civil y militar.
Así, a partir del siglo IX, en lo que a nuestra historia del
arte ruso se refiere, desde el Mar Negro hasta el monasterio de
Taras, al norte del paralelo 60, desde Nóvgorod hasta el golfo de
Finlandia, los iconos se convirtieron en una forma tradicional de
relatar la epopeya cristiana que, además, hasta bien entrado el
siglo XIX, fue el único contacto con el arte pictórico para la gran
mayoría de los habitantes de estas regiones del mundo.
Básicamente, la pintura de iconos viajó en el tiempo a partir de
un mismo estilo -como hemos mencionado- y, lejos de los grandes
cambios que significaron para la iconografía cristiana de Occidente
el románico, el gótico, el Renacimiento y el barroco, los rusos
siguieron su ruta a partir de los lineamientos que trazaron desde
Bizancio sus predecesores. Fieles al modelo simbolista y lejos de
un interés por acercarse a la realidad, el arte de los iconos en
Rusia sólo vio un cambio hacia el realismo en los siglos XVII y
XVIII, como se mencionó antes en varias oportunidades.
Los iconos, como la música, han desempeñado un rol esencial en
la vida litúrgica, teológica e intelectual de Rusia. Desde antes
del siglo XIV la ortodoxia privilegió y desarrolló la liturgia para
convertirla en alimento religioso y místico y hacerla el punto de
partida de las reflexiones filosóficas, centro de vida de la
estética y la espiritualidad. La suntuosidad de la liturgia
ortodoxa rusa es un hecho frente al cual pocos de nuestros
contemporáneos quedan insensibles. La puesta en escena de liturgias
como la de san Juan Crisóstomo conserva todavía hoy un carácter de
"teatro total"
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10
.
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-
|No se adora al icono como Dios, pero a través del icono y de
los santos se ofrece a Dios adoración y veneración por su causa,
piedad y honra
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11
|.
Construidas las catedrales y los monasterios de Kiev en el siglo
XI, el arte del icono se expandió por gran parte del territorio
ruso. Muerto el príncipe Vladimiro, sus hijos dividieron el imperio
y se enfrentaron entre ellos. Siglos de invasiones mongolas y
tártaras no impidieron que subsistiera la cultura rusa. En cambio,
el sentimiento religioso común fue una de las principales armas
para unirse y derrotar al enemigo.
Moscú, centro religioso a partir del siglo XIV, se convirtió en
una potencia con la caída de Constantinopla en manos de los turcos.
Las innovaciones crueles de Iván el Terrible (1530-1584),
proclamado comenzar (césar), y las guerras devastadoras durante su
reinado debilitaron al imperio y su dinastía, la de los Riurikides,
que se apagó a principios del siglo XVII.
En 1613, con su instalación en el trono, el primero de los
Románov, Miguel, restauró la unidad nacional, y la producción
artística conoció un nuevo vuelo. Pero todavía hasta mediados del
siglo XVII los artistas se contentaban con beber de las fuentes de
la tradición clásica. Aunque los cánones principales fueron
respetados, la iconografía perdió en parte su dimensión espiritual
y se alejó del mensaje de fe inherente al arte del icono.
A diferencia de los iconos antiguos, los producidos en este
período
-
-
|evocan pero no representan las imágenes celestiales [...]
incitan en menor grado a la oración que a la contemplación
satisfactoria de escenas bañadas de oro y adornadas de motivos
decorativos [...] Los fondos de color parecen disimular ahora al
creyente la esencia del mundo celeste, concentrando su atención en
la belleza formal de la representación
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12
|.
Las influencias de un arte occidental no se hicieron esperar, y
naturalismo y perspectiva aparecieron en el arte del icono como
nuevos elementos. Imágenes realistas, fantásticas, de personajes
cubiertos con trajes suntuosos, invitan a su contemplación. El
paisaje de adquiere gran relevancia y los detalles en la obra
recargan el que hasta entonces fuera un uso uso de los elementos
estrictamente necesarios para cada representación. La historia por
contar forma parte íntegra de la escena principal, aproximando el
de los iconos al arte religioso de Occidente, e incluso, como
también ocurriera durante el Renacimiento italiano, el realismo
traslada la iconografía en el tiempo y la sitúa en la arquitectura
de su época para darle una mayor veracidad a la imagen. Del modo
mismo que Piero della Francesca pintó la Flagelación de Cristo en
un escenario imaginado del Renacimiento, vemos un Beato Máximo
(Cat. 36) -nacido en 1434 y canonizado en 1547- pintado en el siglo
XVIII, frente a un paisaje idealizado del Kremlin de Moscú que
corresponde a la época en que fue realizada la obra.
Pero si bien, para los ojos de algunos artistas occidentales,
éste se consideró como un período "en vías de desarrollo para el
arte ruso", y cambios formales dieron volumen a los rostros de
Cristos, Vírgenes y santos, destacaron sus figuras en un juego de
claro-oscuro e incluyeron formas arquitectónicas inspiradas en
grabados de origen occidental, en palabras de las autoras del
citado libro, Les icónes, l'histoire, les thémes des origines à nos
jours:
-
- "estas innovaciones no resultarán en
la formación de un arte realista de inspiración occidental".
-
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El vencedor Oficio para los muertos Vasili Vereschagin
1887-1879 òleo sobre lienzo 179.7 X 300.4 cm Foto: I. Kozlova. 1989
[FUERA DE CATALOGO]
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A la cabeza de todos los talleres de la escuela del Palacio de
la Armería, en Moscú, Uchakov, considerado el padre del
claro-oscuro en Rusia, se dedicó a la pintura de iconos, al arte
monumental, al dibujo, a la ilustración de libros, a la creación de
mapas y cartas geográficas. Uchakov fue también quien retomó los
clásicos del arte de los iconos y renovó con ellos su tradición.
Hay versiones suyas de la Trinidad del Antiguo Testamento, de
Andréi Rubliov, de la Virgen de Viadímir, del siglo XII, de un
icono chipriota de la Virgen al que se le atribuyen milagros. En
todos, prima su estilo personal. De Uchakov podemos decir que es al
icono lo que el arte pop a los clásicos de Occidente.
Durante siglos los artistas del icono repitieron imágenes en
función de su espiritualidad.
Uchakov retomó la iconografía clásica para hacer de la pintura el
gesto preponderante en la obra. En sus iconos lo más importante es
la forma. Aquí la pintura ya no es un medio, es un fin. Uchakov se
decidió por el tránsito entre la ortodoxia propiamente dicha y el
gesto individual. No se trata ya de un arte que se multiplica; se
trata ahora de quién lo multiplica: viajar en el tiempo para traer
a colación su sentido presente. Una suerte de actualización de lo
antiguo convierte a Uchakov en gozne, en bisagra de la geografía y
el tiempo.
Desde Bizancio -pasando antes por el arte de El Fayum- hasta
Simón Uchakov, se pintan retratos como ángeles, como formas de
ascender hacia la memoria. El deseo de un prototipo nos lleva a
idealizar un rostro; el rostro de un hombre que viaja en el tiempo
y trae con sus ojos enormes y sus finos labios la geografía del
lugar que lo vio morir, o el imperioso deseo terreno de concentrar
en la figura de un hombre todo aquello que no podemos terminar de
entender sobre el origen del lugar que nos vio nacer. Retratos de
hombres que, como arcángeles, enlazan lo divino y lo humano;
Cristos, Vírgenes y santos que, como humanos, relatan una aventura
espiritual, germen de la historia del arte de Occidente.
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1
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|A partir de ciertas obras este hecho se hace más patente:
recuadros de dimensiones muy similares están dispuestos alrededor
del tema central del icono y en muchos casos, un bajorrelieve
tallado sobre la tabla (kovche en ruso, que significa literalmente
Arca, en relación con el Arca de la Alianza del Antiguo Testamento)
ara el espacio central -sagrado- para la figura principal de la
obra, destacando su efecto frente al de las escenas (recuadros
circundantes, notas de pie de página) que la
complementan.
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2
|
|Leen Battista Alberti Sobre
la arquitectura,
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3
|
|Juan Damasceno Mahmoud Zibawi,
Iconos, sentido e historia, Madrid, Editorial Libsa. 199, San
Joannes Damascenus (c 676-c 754), teólogo y autor del himno de la
Iglesia ortodxa apodado Juan Crisorras (Juan el de estilo de oro)
a causa meliflua elocuencia. Fue defensor tenaz del culto imágenes
(en Edgar Roston Pike, Diccionario de religiones México, Fondo de
Cultura Económica.
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|
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4
|
|Ibid
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|
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5
|
|Ibid.
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|
6
|
|Mansi, XIII, 377. en
Ibid.
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|
7
|
|Norman H. Baynes, El imperio bizantino, México, Fondo de
Cultura Económica, 1996.
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8
|
|Hermana de Constantino VIII y Basilio II.
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9
|
|Norman H. Baynes, op. cit.
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10
|
|Tomado de un texto de
Jean-Claude Marcadé, en Icónes russes, les saints, catálogo de la
exposición en la Fondation Pierre Gianadda, Martigny (Suiza),
2000.
|
|
|
11
|
|Juan Damasceno, Défense des
icónes.
|
|
|
12
|
|Olga Popova, Engelina Smirnova, Paola Cortesi, Les icònes,
l'histoire, les styles, les thèmes des origines à nos jours, París,
Éditions Solar, 1996.
|
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|La llamada muda. Ensayo sobre los retratos de El Fayum,
Madrid, Akal Ediciones, 2001.
BAYNES, Norman H.
|El imperio bizantino, México, Fondo de Cultura Económica,
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|Cristianismo y cultura clásica, México, Fondo de Cultura
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Moscou (catálogo de exposición), Martigny (Suiza), Fondation
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|Icónes russes, les saints (catálogo de exposición), Martigny
(Suiza), Fondation Pierre Gianadda, 2000.
|Icònes rusos de la Galería Tretiakov, siglos XIV-X VII
(catálogo de exposición), Barcelona, Fundació Caixa Catalunya,
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|Masterpieces of the Tretyakov Gallery, Moscú, The State
Tretyakov Gallery,
|The State Tretyakov Gallery, Moscow, Moscú, The State
Tretyakov Galiery, 1999.
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|Icons of the Sergiev Posad I'iíuseum-Reserve, Recent
Adquisitions and Restoration Discoveries, Album-catalogue,
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Museum-Reserve, 1996.
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|Ancient Faces, Mummy Portraitsfrom Roman Egypt (catálogo de
exposición), Nueva York, The Metropolitan Museum of Art-Routledge,
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ZIBAWI, Mahmoud
|Iconos, sentido e historia, Madrid, Editorial Libsa,
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