|
INDICE
|
|
Venezuela
El arte constructivo y cinético contó con el apoyo oficial por
aparecer con la prosperidad económica suscitada por la gran
producción petrolera. La pujanza trajo consigo la construcción de
nuevos edificios, como la Ciudad Universitaria y su paraninfo,
diseñados por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva, conocedor de
las nuevas tendencias de la plástica, que invitó a artistas
renombrados internacionalmente a realizar obras especiales para el
proyecto, como Alexander Calder, Hans Arp, Pevsner y Vasarely.
Conocido como el representante central del constructivismo en
Venezuela, Gerd Leufert (1914), oriundo de Lituania, estudió en
Múnich y Nueva York antes de radicarse en Caracas en 1950.
Evolucionó desde el constructivismo ortodoxo hacia la abstracción
geométrica y el arte óptico. La colección posee las serigrafías
Cajonería I y Cajonería III (1968).
Alejandro Otero inventó en la década de los cincuenta los
"Colorritmos", intensamente ópticos, con rayas verticales y
horizontales, pintados al duco sobre planos rectangulares, para
crear la sensación de infinito. La colección del Banco de la
República cuenta con la Serigrafía 1 (1972), y la Serigrafía 2
(1972).
Jesús Rafael Soto (1923) es uno de los artistas latinoamericanos
más conocidos en Europa y el mundo. Nacido en Venezuela, Soto
estudió en la Escuela de Bellas Artes de Caracas. Se trasladó a
París en 1950, y allí ha trabajado la mayor parte de su vida. Se
interesó por la pintura abstracta y especialmente la obra de
Mondrian y Malévich. En 1953, inspirado en la música dodecafónica,
inició su pintura de carácter serial, basada en el empleo del
amarillo, el azul y el rojo con sus complementarios, el blanco y el
negro. La disposición y repetición de algunos elementos alteran la
retina y producen un desplazamiento ilusorio en el campo
visual.
|
|
|Curvas inmateriales. (1966)
|
Jesús Rafael Soto, Venezuela, 1923
Escultura cinética, 127,7 x 16 x 120 cm
Colección Banco de la República
|
El empleo de plexiglás pintado para producir efectos especiales
lo adoptó en 1954 y 1955, para experimentar con piezas
tridimensionales a las que les colocaba elementos con puntos y
líneas, para producir efectos ópticos. En 1958 hizo las primeras
obras colgantes con varillas finas de metal o plásticos que se
mueven con el viento. A finales de la década de los sesenta,
esculto-pinturas en las que incorporaba un hilo de nailon con
varillas de aluminio pintadas de color, que se mueven en un leve
soplo. En la colección del Banco de la República está representado
con las esculturas cinéticas Curvas inmateriales (1966) y
Estructura acrílica cinética (s.f.), en las cuales las vibraciones
de líneas superpuestas a una distancia determinada interactúan a
medida que el espectador se desplaza para observar la obra.
Otros artistas venezolanos, Carlos Cruz-Díez (1923) y Víctor
Valera (1927), están representados en la colección: el primero con
Color aditivo 2 (1970), que combina el rojo, verde, azul y blanco
para crear efectos especiales basados en el comportamiento mutante
del color; del segundo se halla la escultura movible Vorágine
(1974), un ensamblaje en metal, con intercalados de brillo y
óxido.
En Ecuador, Luis Molinari-Flórez (1929) también produjo obras
ópticas. Composición (1972) y Sin título (1974) son ejemplos de sus
trabajos de geometrismo de perspectivas escultóricas.
De Guatemala, la escultora Margot Fanjul (1932) participa con
Soy dos vidas con dos vidas (1971), escultura geométrica de
mármol.
|