La calle: Espacio geográfico y vivencia urbana en Santa Fé de Bogotá
Vladimir Melo Moreno
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4.4. Vivir de la calle.

"Rebuscadores de todos los países uníos"

  Vladimir Villamizar

No toda la población ejerce la misma actividad en la calle, existe un caso específico que diferencia a un grupo -bastante grande- de personas del resto de la población de la ciudad; trabajar en este espacio. El trabajar en la calle se presenta como una estrategia para la supervivencia de un individuo o familia en la ciudad lo cual conllevará una reestructuración del espacio público citadino.

El desempleo, el subempleo, y las políticas de seguridad social son las principales causas de estas manifestaciones económicas en al espacio público. El desempleo urbano, como el desempleo en general, es un fenómeno particular del sistema capitalista donde se necesita de una población cesante para mantener bajos los salarios, para que la mano de obra no constituya un alto costo de producción obstruyendo el libre proceso de producción, y disminuya así, la acumulación por plusvalía. Ahora, como "mal necesario", en los países industrializados el individuo desempleado está bajo la protección del Estado, posee seguridad social, pero en Colombia no. Como en muchos otros países dependientes, el problema es el desempleo crónico, debido a que el crecimiento de la población de la ciudad supera con creces la generación de empleo formal sea industrial o de servicios, por ejemplo para 1976, 1986 y 1996 el empleo industrial correspondio al 24.34%, 21.81% y 21% de la población económicamente activa ocupada en Bogotá, respectivamente[1].

La población bogotana ha crecido de forma vertiginosa desde los años 50s no sólo debido al fenómeno de migración rural-urbana, pues el crecimiento natural de la población de la ciudad es elevado y la consolidación de la transición demográfica que indique la reducción de los nacimientos a un hijo por mujer se encuentra bastante lejos, aún a dos años del siglo XXI. De todas formas hay que tener presente que la población migrante "para 1980, se considera...alcanza las dos terceras partes de la PEA [de Bogotá]"[2]; y que para los primeros años de la década de los noventa Jiménez registra un 61.7% de los comerciantes informales callejeros de la ciudad como migrantes[3].

Hay que anotar, además, cómo el trabajo en la calle no se encuentra dentro de la expectativa de los migrantes como una primera opción de empleo; la mayoría tuvo, o por lo menos buscó, una colocación formal o informal diferente antes de dedicarse al trabajo en la calle[4]. No podemos caracterizar a la economía informal exactamente como subempleo, pero el subempleo sí conduce a la gente a decidirse por el trabajo en la calle, pues tanto la insatisfacción laboral como los bajos salarios mínimos obligan a los individuos, quienes son generalmente cabeza de familia, a buscar opciones más rentables, o por lo menos complementarias a la actividad formal.

La mayoría de los autores considera que la industria no está en capacidad para absorber mínimamente la mano de obra originaria y migrante de la ciudad, lo cual es una tendencia general evidenciada desde las 60s por los estudios de Camilo Torres[5], sin embargo el crecimiento económico no puede reducirse al crecimiento industrial, o por lo menos un mayor crecimiento industrial no solucionaría el problema del trabajo en la calle, es cierto que la manufactura y la construcción ocupan gran parte de la mano de obra no calificada, pero en la calle no solo trabaja alguna población calificada, también trabaja una población con expectativas laborales diferentes como las de los artistas y artesanos concretamente; o población con problemas de edad para trabajar en un empleo formal, como en el caso de los viejos quienes no tienen seguridad social.

Así pues, el hecho del crecimiento de la industria y de la construcción no quiere decir que toda la población que actualmente está trabajando en la calle se incorpore a este sector productivo. Con esto quiero añadir cómo el problema de empleo se presenta a múltiples niveles, no se reduce a la población no calificada, y como las expectativas de la población no se reducen, ni siempre coinciden, con la utopía industrial, por lo cual las políticas de empleo y seguridad social deben involucrar sectores muy diversos.

Finalizando este apartado, anotamos el hecho de que no todas las actividades económicas realizadas en la calle tienen que ver con la "informalidad", los encuestadores, los vendedores de electrodomésticos, libros o alfombras, puerta a puerta o los recolectores de basura de las empresas de servicios públicos, no son trabajadores informales ya que laboran con contratos legales.

Para una mejor aproximación al desarrollo del trabajo en la calle, con relación a la economía informal en los años 90s., se ha utilizado la información estadística que ofrece la Encuesta Nacional de Hogares para Santa Fe de Bogotá, información a partir de la cual se elaboraron los cuadros 1 y 2 los cuales presentan un énfasis en la ocupación en el sector informal, especialmente en el trabajo en la calle.

En la información estadística se observa el año 1992 como el de mayor población ocupada en la economía informal en la calle con un total de 222.316 personas; y como en los cuatro años posteriores se presenta una reducción progresiva y notable en el período comprendido entre 1994 y 1996 de esta población, cuando en el año 1996 presentaba a solo 207.700 personas ocupadas en la economía informal callejera.

Por otro lado, la población económicamente activa ocupada (PEA. Ocupada) pasó de ser en 1994 el 92.76 %, a ser el 89.56 % en

 

POBLACION Y EMPLEO EN SANTA FE DE BOGOTA (Cuadro 1)

Año

Población Total Btá

 PEA 

PEA Ocupada

PEA Desocup.

P.Ocupada Sect.Inf.

 1994

5'163.861

2'521.230

2'338.781

 182.449

1'114.709

 1996

5'337.037

2'551.344

2'284.984

 266.360

1'100.256

Fuente: Encuesta Nacional de Hogares. Santa Fe de Bogotá. DANE

 

PERSONAS OCUPADAS EN EL SECTOR INFORMAL POR LUGAR DE TRABAJO

EN SANTA FE DE BOGOTA(Cuadro 2)

Lugar Año

Kiosco o

Caseta

Vehículo Automotor

Puerta a Puerta

Sitios en la calle

TOTALES

1990

11.081

114.878

36.473

67.187

205.819

1992

15.301

 81.681

29.891

95.443

222.316

1994

17.224

 87.790

36.078

79.252

220.344

1996

14.253

 85.673

39.007

68.767

207.700

Fuente: Encuesta Nacional de Hogares. Santa Fe de Bogotá. DANE

 

 

1996. De esta PEA ocupada el 9.42% lo representa el sector

informal en la calle en 1994, mientras que su participación en 1996 es el 9.08%.

Ahora, sabemos que en el período 1994-1996, la crisis política del gobierno Samper que conllevó la descertificación de Colombia por parte del gobierno de los Estados Unidos, generó una incertidumbre (económica) tal, que concluyó prácticamente en una parálisis de la economía formal. La pregunta que surge es la siguiente: Si la economía informal, especialmente el trabajo en la calle, fuera un fenómeno contracíclico ¿Por qué disminuye en un 5.7 % la población ocupada en la actividad informal callejera?. La respuesta se encuentra probablemente en la política de recuperación del espacio público, de mayor agresividad en la gestión Mockus-Bromberg (1995-1998), pues esa diferencia de 12.644 personas en la ocupación informal en la calle coinciden en gran medida con las 14.453 personas que dejaron la ocupación informal (Cuadro 1), durante el período 1994-1995.

De esta forma, las posibilidades de auto empleo en la calle no sólo no han crecido ante la actual crisis económica sino que el ejercicio de esta actividad ha disminuido notablemente, probablemente una parte de esas 12.644 personas hagan parte después de las 83.911 nuevas personas desocupadas en Bogotá.

4.4.1. En qué trabaja la gente en la calle.

En el sistema económico en el cual nos encontramos, cualquier objeto o expresión es suceptible de convertirse en mercancía, es así como observamos en la calle la venta de quincallería, juguetes, libros, y hasta la fotocopia de un poema.

He decidido dividir en grandes grupos las actividades económicas realizadas en las calles bogotanas, para dar cuenta de sus amplias posibilidades.

Las ventas y actividades realizadas revelan una organización especial a partir del tipo de mercancía que se ofrece:

a) Venta de productos industriales (generalmente bienes finales de consumo).

Tienen sus proveedores en la industria y micro industria nacional, en el contrabando y robo de mercancía, convirtiendo en muchos casos a los vendedores en "reducidores". Entre los productos vendendidos se encuentra la quincallería, los juguetes, cacharrería, electrodomésticos pequeños, textiles y calzado, repuestos y adornos para automóviles, flores, aparatos para hacer ejercicio.

b) Venta de productos alimenticios y cigarrillos.

Pueden ser desde alimentos de producción industrial: Gaseosas, dulces, chicles, fritos en bolsa, etc.; alimentos preparados de producción artesanal como las cucas, el maní, la lechona, las gelatinas de pata, etc.; alimentos preparados en la calle como: perros calientes, hamburguesas, pizzas; y alimentos que no necesitan preparación o sin preparar como frutas y pescado.

c) Venta de productos culturales.

Se refiere a productos de la industria y microindustria cultural  como: Discos compactos usados o nuevos, discos usados, casetes piratas, libros y revistas usadas, revistas nuevas, libros piratas, cintas de video piratas, álbumes y caramelos (monas para los álbumes), diarios y periódicos.

d) Expresiones artísticas.

La actividad del artista es retribuida a través de una contribución voluntaria del público en el caso de los músicos, artistas circences, mimos y teatreros; o en la compra de la obra en el caso de los artistas plásticos, fotógrafos y poetas (venta de fotocopias del poema).

e) Prestación de servicios.

Los servicios prestados en las calles bogotanas son más que menos los que siguen: Laminación; reparación de relojes, reparación de aparatos domésticos; fabricación de sellos, litografía; lustra-botas; lavado de carros, mecánica automotriz; limpia vidrios (de carros), revisión del aire de las llantas; reciclado; control de tensión y peso; compra-venta de moneda extranjera; compra-venta de esmeraldas; remontado de calzado; vigilancia de automotores; servicio de elaboración y trámite de documentos públicos; lectura de la palma de la mano, las cartas y el cigarrillo; zorreros.

f) Otros.

Estas actividades no se pueden catalogar específicamente en algunos de los ítems anteriores:

Ventas de animales: Perros recién nacidos, pájaros, pollos.

Publicidad: colocación de carteles, repartición de volantes, anunciadores y payasos anunciadores de restaurantes o almacenes.

Prostitución: Masculina y femenina.

Artesanía: Producción realizada en parte en la calle la cual incluye artículos como platería, tejido, joyería y artículos de cuero.

Actividades y venta de mercancías ilícitas (más ilícitas que las anteriores):

Transportadores piratas; juegos de azar (como el de los tres recipientes y la bola); venta de mercancía ilícita como: droga, armas y todo tipo de documentos robados o falsificados (Documentos de identidad, cheques, tarjetas de crédito, diplomas certificados, etc.).

Teniendo en cuenta todo el tipo de actividades económicas realizadas en la calle presentamos las categorías que se han construido para identificar y clasificar a los vendedores callejeros: En primer lugar están los "informales ambulantes: se denomina así la actividad desarrollada por aquellos individuos que se desplazan por las calles o lugares públicos vendiendo sus mercaderías o adelantando otras actividades informales, como por ejemplo cantantes de los buses, lustrabotas, "arreglatodo" etc..

El término ambulante define a la persona que deambula por la calle ofreciendo sus artículos o sus servicios sin un lugar fijo donde establecerse aunque se ha determinado que muchas veces posee un "territorio" propio que es asimilado a su lugar de trabajo"[6].

En segundo lugar encontramos la categoría de "Informales estacionarios: En esta categoría se incluye a las personas que desarrollan su actividad alrededor de kioskos, vitrinas, carros metálicos con parasoles que son estacionados en un mismo lugar, casetas, cajones y todo aquello que opera por lo general en un sitio fijo en la vía"[7].

En tercer lugar se encuentran los "Informales semiestacionarios: Esta actividad es la que se realiza en puntos fijos pero que pueden variar de acuerdo con las circunstancias de la actividad que desarrolla y de las condiciones que rodean el lugar donde se desarrolla la labor. Los individuos dedicados a esta tarea utilizan generalmente carretas, vitrinas, triciclos y cajones rodantes que ubican en diferentes lugares públicos en los que a determinadas horas o en algunos momentos especiales se presenta afluencia de público"[8].

Esta categorización es bastante rígida y da cuenta sólo de una parte de la población que trabaja en la calle si comparamos las posibilidades de las categorías con el ejercicio real de la población. ¿Hasta dónde podríamos dar cuenta de las actividades económicas callejeras si restringimos la actividad al concepto de informalidad y a la categorización de ventas informales en la calle?.



     [1] Dane. Encuesta Nacional de Hogares. Santa Fe de Bogotá. 1976, 1986, 1996.

     [2] Silva, Marcela. 1987. Análisis económico y social de los vendedores callejeros de San Victorino. Tesis. Facultad de Antropología. Universidad de los Andes. Bogotá. p. 60

     [3] Jiménez, Luis. 1992. Las tendencias espaciales y temporales de los comerciantes informales estacionarios y ambulantes de Santa Fe de Bogotá D.C. Tesis, posgrado. UPTC-IGAC. Santa Fe de Bogotá. p. 84

     [4] Silva, Marcela. Op.cit. p. 87

     [5] Torres, Camilo. 1987. La proletarización de Bogotá. CEDE. Bogotá.

     [6] Gómez A, Camilo. 1992. La cara social del sector informal. FIEL. Bogotá. p. 29

     [7] Gómez. Op.cit. p. 30

     [8] Ibíd. Op.cit.  p. 31

 

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