INDICE




Pero el aspecto crucial para su desenvolvimiento ha sido elespíritu crítico y de intervención social, que se desencadenó en elsegundo lustro de la década. En aquellos años, las artes plásticas-en general más "crípticas" y "elitarias" que el cine, el teatro ola literatura- se convirtieron en el único espacio permanente deanálisis social en un país cerrado a la discusión interna de suspropios problemas. No conozco otro caso en toda la historia delarte en que la plástica haya asumido funciones propias de lasasambleas, la prensa, las aulas universitarias y otros foros,convirtiéndose en voz de la población cubana para expresar susproblemas. La plástica no devino una conciencia crítica de lasociedad, sino más bien una caja de resonancia de la opiniónpública -los artistas mismos eran de extracción popular ypermanecían inmersos en sus medios de origen-, carente demecanismos para debatir sus criterios. Desempeñó este papel sindetrimento de lo artístico, sin convertirse en un panfleto de signocontrario, debido a que el análisis y la utopía de participaciónsociales estructuraban el discurso artístico y su voluntad deexperimentación. Toda esta tendencia se extendió a tal extremo quepuede afirmarse que, en general, la cultura cubana es hoy unacultura crítica. A fines de los ochenta rebasó los márgenes depermisividad y la capacidad de manejo de las institucionesoficiales, que impusieron un' cierre cultural en los noventa. Seinició entonces un éxodo masivo de intelectuales que aún prosigue,estimulado por la precariedad económica del país y sumercantilización de la cultura.

 

   
   

Carlos Rodríguez Cárdenas,Resistir, 1990.

 

Carlos Rodríguez Cárdenas es una de las figuras principales deeste movimiento crítico. Continúa una obra de esta índole desdeMéxico, donde se estableció en 1990, haciendo parte desde tempranode la colonia artística cubana en aquel país, un curioso fenómenode transposición cultural. Debido a su cercanía geográfica, suescala y su permisividad, México se ha llenado de artistasplásticos, bailarines, músicos, escritores y otros intelectuales dela isla. La serie de Cárdenas que aquí se exhibe es fruto de estacircunstancia: dos de las obras fueron pintadas en La Habana, y latercera en México.

 

  

Carlos Rodríguez Cárdenas, Luchar,1990.

 

Cada una se basa en una palabra devenida consigna en Cuba:luchar, resistir, vencer. Emplea las letras mismas de cada palabracomo marco para el desenvolvimiento de una acción de personajes quedeconstruye la consigna. Estas obras se exhiben por primera vez ycorresponden a una gran vertiente de su trabajo dedicada adeconstruir sistemáticamente la retórica que prolifera en Cuba,sobre todo en los medios de difusión masiva y los actos políticos.Lo hace mediante un juego lingüístico-visual que resultaría delgusto de Wittgenstein y Derrida, pero lleno de humor vernáculo.Parodia y lleva al absurdo los sentidos posibles de palabras yfrases de titulares de la prensa cubana, vallas propagandísticas yconsignas, desarmando su vacío semántico y su contraste con larealidad, contraponiendo el lenguaje escrito a la imagen que con élse mezcla. Su discurso tiene a menudo varios niveles de lectura, dela ironía directa a una reflexión acerca de los dilemas delsocialismo, a planteos ético-filosóficos sobre el ser humano y sucondición.

 

  

Carlos Rodríguez Cárdenas,Resistir, 1990.

 

En las obras incluidas en esta muestra el mensaje es másdirecto: resistir equivale a dejar que un mapa esquemático de laisla de Cuba se le meta a uno dolorosamente por el ano. Pero hayuna mayor densidad de significado debido a la metaforización de laimagen. Lo lingüístico aparece aquí en las letras mismas comoestructura de los cuadros, a la manera de las mayúsculas decoradasen ¡a antigua tradición de las artes gráficas. Junto con lacaricaturización actúa una visualidad gráfica muy sutil, ingeniosay refinada, abundante en detalles significativos. Ella contrapunteael gusto por lo grotesco y la escatología de estirpe popular-elpintor mismo es de origen campesino-, en una expresión "alta" desdelo "bajo" frecuente en el nuevo arte cubano.

 

  

Carlos Rodríguez Cárdenas, Luchar,1990.

 

En términos de Bajtín, buena parte de la crítica llevada a cabopor este arte es una "carnavalización" frente al aristocratismoimpoluto de la retórica, que constituye un formalismo de rigurosaetiqueta y torre de marfil, una construcción asépticamentedistanciada de lo que se vive en la calle. El grotesco, laescatología, son una reacción que busca embarrarla en la realidad.La deconstrucción implica la lógica y el choteo.

anterior | índice | siguiente