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INDICE
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ANA MENDIETA
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|POR GERARDO MOSQUERA
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Ella y su arte eran una sola pieza. Se trata de uno de los casosen que la creación artística ha estado más vinculada con laexistencia individual. Su arte fue un rito compensatorio de suescisión personal, una solución imaginaria a su ansia imposible deafirmación mediante el regreso, a la vez en términos étnicos,freudianos, sociales y políticos. A los doce años, Ana fue enviadapor sus padres a Estados Unidos, acompañada solamente por suhermana, un poco mayor. Allí fueron atendidas en escuelas y enadopción temporal. El desgaje, la sensación de pérdida, laadaptación forzosa a un nuevo medio cultural y lingüístico, lamarcaron para siempre, Nunca superó los traumas, al extremo dellegar a decir que sólo tenía dos opciones: ser una criminal o unaartista. Si examinamos la trayectoria de su trabajo, vemos que elarte fue para Ana un medio de compensar su desgarramiento interior,de sublimar una obsesión.
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Ana Mendieta, Silueta, 1973 - 1978.
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Ella describió su obra como una vuelta al seno materno. Consisteen un único gesto: incorporarse al medio natural, fundirse con élen un acto místico. Es una larga metáfora del regreso a loprimario, construida desde su propia sed individual de retorno, su"sed de ser", como dijo ella misma. Pero también es una experienciatrascendental, una hierofanía íntima. Esta religiosidad "primitiva"en la práctica del arte, basada en la reactivación dentro de éstede acervos tradicionales de América Latina, hermanan su prácticacon la de Juan Francisco Elso. Ambas obras consistían en unritualismo que era a la vez real y simbólico. No es que en ellos elarte volviera a la religión, sino lo opuesto: la religión regresabaal arte. Quiero decir que éste no pasaba a desempeñar funcionesancilares de la religión: se apropiaba de prácticas religiosas parafines artísticos ampliados hacia lo religioso.
El trabajo de Ana se afiliaba al earth art, pero un rasgo ladistinguía de la ejecución habitual de esa tendencia. Por lo común,en el earth art se proclama la materia natural desplazándola de sucontexto de origen para jerarquizarla en otro diverso ointroduciendo cambios sugerentes en el propio medio natural, casisiempre en gran escala. Es la tierra puesta en función de lavoluntad del ser humano. En Ana hay una actitud más modesta: es elser humano quien va hacia la tierra, quien se integra al medionatural. No para violentarlo, sino en procura de una fusión íntima.No busca transformar sino participar.
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Ana Mendieta, Silueta, 1973 - 1977. (México)
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Estamos ante un arte ecológico en el completo sentido de ladenominación. Entre la naturaleza y las siluetas que Ana le añadíacomo señales de su propio cuerpo no se produce con tradicciónalguna. Se trata de "una colaboración entre la artista y lanaturaleza", como ha observado Judith Wilson, dado el carácteractivo de la unión: Ana intervenía sobre el medio y éste ibatransformando después sus intervenciones. Una simbiosis entre mujery paisaje.
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