Es cierto, claro, que los performances de Hincapié -desde elpunto de vista del contenido- delatan cierto anacronismo, una rarasensación de "cosa ya vista". Sin embargo, lo que desbaratacualquier argumento sobre su actualidad es la impresionanteintensidad que la artista proyecta en sus presentaciones. Estatierra es mi cuerpo... tiene, por supuesto, otros parámetrosformales, pero aún así es profundamente emotiva y profusamenteactiva. Como su trabajo ha demostrado una estética consistente encuanto a desarrollar, irónicamente, una antiestética, Hincapiélogra lo que muy difícilmente obtienen otros artistas, que suimagen física sea su imagen artística. La actriz se ha aprendidolos diálogos a la perfección, tanto que no hay que hablar. Sólomoverse, plantar y sentir.