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JOSÉ ANTONIOHERNÁNDEZ - DÍEZ

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POR MEYER VAISMAN
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En Venezuela, un país predominantemente católico como muchos deLatinoamérica, el acontecimiento anual de mayor importancia es elconcurso de belleza donde se elige a "Miss Venezuela". Trasmitido atodos los hogares por el milagro de la televisión, desde la másgrande casa de campo al estilo italiano hasta el más humilderancho, constituye un evento de proporciones épicas -la llega da dela nueva madona. El nombre de la ganadora es conocido por todos ysu conjuro diario hace de él una parte importante del idiomaespañol, así como del creciente número de vulgarismos. Ninguna delas elegidas como "Miss Venezuela", debe señalarse, ha contraídomatrimonio. Estas bellas mujeres se con vierten en las amantes debanqueros y políticos, preservando asi al menos simbólicamente, sumuy apreciado carácter virginal.

 

José Antonio Hernández - Díez, Vas p´al cielo y vas llorando,1992 |(fuera de exhibicion)

 

Para su primera exposición en el Centro de EstudiosLatinoamericanos Rómulo Gallegos de Caracas, José AntonioHernández-Díez eligió la exploración de un territorio análogo. Alofrecer una visión tecno-pop de los más amados símbolos delcatolicismo -la cruz, el sudario de Turín, el Sagrado Corazón y,más interesante quizás, la oscura leyenda de san Guinefort- laúltima serie de esculturas de Hernández-Diez se ocupa de lo que élmismo ha denominado como "la nueva iconografía cristiana".

En Corazón sangrante (1991), el corazón de un toro fue enmarcadodentro un crucifijo de plexiglas, sumergido en plasma y conectado aequipos propios de una sala de operaciones. El corazón literalmentelatía, liberando lentamente la sangre hasta que el plasma setornaba opaco y precisaba un trasplante. Como si se celebrara unritual recientemente creado, se drenaba el plasma y se reemplazabael corazón cada semana durante el término de la exposición. Unaréplica del sudario de Turín volcada dentro de un artefacto enforma de cruz, Lavarás tus pecados (1991), hipnotizó al públicotanto como el sudario lo ha hecho con los creyentes a través de lossiglos. En una tercera obra titulada Mano poder(1991), un pequeñomonitor de video, donde se exhibe cíclicamente parte de undocumental sobre el primer trasplante de corazón, se encuentraincrustado en un molde de yeso ampliado de la mano del artista.Aquí la mano del artista se convierte en la de un cirujano, queexamina profundamente los temas, de los demás.

 

José Antonio Hernández - Díez, Houndini,1989 |(fuera deexhibicion)

 

Estas obras me hacen recordar a Leonardo da Vinci. No alLeonardo amado por la iglesia de la famosa Última Cena, sino aaquél que hubiera sido hombre muerto si la iglesia se hubieraenterado de lo que realmente estaba haciendo, el Leonardo famosopor sus estudios anatómicos y por la rueda hidráulica horizontal.En cierto sentido, lo que ha logrado Hernández-Díez en esta nuevaserie es conjugar ambos aspectos -el religioso y el científico, elcreyente y el escéptico- en una siniestra visión del cristianismode talante particularmente latinoamericano.

 

José Antonio Hernández - Díez, A ti también, 1992. |(fuera deexhibicion)

 

Hace poco, en los Andes venezolanos, se ofrecían suntuosasfiestas para dar la bienvenida al cielo a los nuevos ángeles. Elllamado ángel era en realidad un niño muerto recientemente, queyacía sobre una mesa decorada de alegres flores de papel a la vistadel público. En rituales aún más antiguos, finalmente prohibidospor las autoridades locales en la década del cincuenta, el niñomuerto era hervido, vestido y arreglado como un ángel, y suspendidoen la puerta de entrada de la casa de sus afligidos padres, paraque todos los transeúntes supieran que un nuevo ángel había llegadoal cielo.

 

José Antonio Hernández - Díez, El resplandor de la SantaConjunción aleja a los demonios, 1991 |(fuera deexhibicion)

 

Este tipo de metáfora sobredeterminada puede apreciarse conmayor claridad en San Guinefort (1991). Según la leyenda de estesanto, que se remonta a la Edad Media, un perro encargado de laprotección de un niño se ve obligado a trabar un mortal combate conuna serpiente en defensa de la criatura. Al llegar a la escena dela matanza, los padres del niño suponen erróneamente que el perroha matado a su primogénito, y el padre da muerte al animal. Aldescubrir a su hijo ileso, la familia advierte su fatalequivocación y da al perro una sepultura principesca. El rumor deeste triste episodio se difundió con rapidez, y Las madres de Laregión que tenían niños enfermizos comenzaron a realizarperegrinaciones a! sepulcro para rogar por la liberación de suspropios hijos. Transpuesto en términos postmodernos, el canino sanGuinefort, un gozque momificado, fue colocado en un estuche deplexiglas al que el artista añadió dos pares de los guantesutilizados para manipular sustancias peligrosas. Un tanque deoxígeno está conectado a la caja: la tecnología se encarga de lamilagrosa responsabilidad de invertir la suerte y regresar alsalvador de nuevo a La vida -un acto de fe como siempre lo hasido.

 

José Antonio Hernández - Díez, Mano poder, 1991. |(fuera deexhibicion)

 

La terrible y bárbara concepción del mundo de Hernández- Díez esúnica por involucrar la religión (práctica que la mayor parte delos artistas contemporáneos, con buenas razones, evitan), pero suuso de La tecnología se asemeja al de Matthew Barney y Allan Rath,entre otros. El artista vive y trabaja en el valle conocido comoSantiago de León de Caracas; no obstante, su obra pareceinvestigada y producida en un valle diferente -el de la Silicona-ymeditada en otro -el de la Muerte.

Actualmente, Miss Venezuela es Carolina lszak.
 

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