|
INDICE
|
|
BEATRIZGONZÁLEZ
|
POR CAROLINA PONCE DE LEÓN
|
Evidenciar los códigos culturales inmersos en la complejarealidad colombiana es un interés incondicional de la obra deBeatriz González para una acción artística directa e incisiva.Hasta comienzos de la década de los ochenta trabajó, según suspropias palabras, bajo el síndrome de "la alegría delsubdesarrollo". Este estado de conciencia imprimía una calidadirónica a sus juegos visuales y lingüísticos en torno a laidiosincrasia social y política colombiana. Armadas de unvocabulario plástico compuesto por deformaciones, estridenciacromática y una deliberada torpeza manual, sus representacionesconformaron una colección irreverente protagonizada por iconos"universales", personajes políticos y víctimas de crímenespasionales. Mostraba la irrisión patética de una situaciónnacional, alimentada sentimentalmente de telenovelas (reales y deficción). Todo se traducía en imágenes simples como una pedagogíavisual para ilustrar claramente el "así somos".
|
|
|
Beatriz González, El altar, 1990.
|
Beatriz González se ha dedicado a indagar la parafernalia visualde la cultura popular, nutriéndose de fuentes tan diversas como losalmanaques, las curiosidades periodísticas y los signos quedetectaba en las maneras como se interpreta popularmente la moda,se decora, se ilustra, etc. Ha subvertido así la tradición delgusto, el patetismo de las noticias marginales divulgadas por losmedios de comunicación, para desentrañar la información latente decreencias, supersticiones y fetichismos.
|